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Aula creativa: motor de nuevas ideas.

Spina, María Laura [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVI

ISSN: 1668-1673

II Congreso de Creatividad, Diseño y Comunicación para Profesores y Autoridades de Nivel Medio. `Interfaces Palermo´

Año XVI, Vol. 26, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 270 páginas

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Todo aprendizaje se inicia aceptando que hay algo que no se sabe. Aprendemos si tenemos la actitud adecuada, si estamos dispuestos a vencer ciertos paradigmas o ideas y si tomamos el desafío de revisarlos y modificarlos.

Las posibilidades de aprender se encuentran en todos los ámbitos en los cuales participamos (trabajo, facultad, club, etc.). Hay quienes aprenden leyendo, observando, escuchando una explicación, copiando la forma de proceder del docente, jefe u otro referente, participando de un curso, etc.

El aula es un espacio rico en aprendizaje, tanto para el docente como para el alumno. Las correcciones grupales, las charlas individuales y cotidianas, la clases teóricas de los diversos temas, las devoluciones y el sólo hecho de ver trabajar al compañero experimentando y equivocándose, hacen que las posibilidades de aprender diversos temas referidos a nuestro trabajo sean mayores.

No sólo aprendemos en el aula los contenidos académicos, sino que el aprendizaje se da en el mismo contexto de estudio (facultad), en conversaciones cotidianas, viendo trabajar a otros, observando y escuchando las correcciones que el docente hace a un compañero.

Como docente, me planteo constantemente cómo diseñar las clases y llevarlas adelante, cómo hacerlas cada vez más creativas, interesantes y motivadoras. Deseo clases que inspiren. Me interesa colaborar, desde mi rol, en potenciar la creatividad en los alumnos, enseñarles no sólo a pensar sino a sentir, imaginar, conectar.

El lado izquierdo del cerebro es bueno con el raciocinio. Su proceso es secuencial mediante operaciones lógicas y aritméticas. Es ordenado, exacto, riguroso. En cambio el lado izquierdo es más intuitivo, fantasioso e imaginativo.

No analiza sino que juzga a primera vista, es rápido y flexible. ¿Cómo combinar entonces el pensar y el imaginar con la actitud del alumno? El camino del aprendizaje se transita exitosamente si la actitud del alumno es de apertura y disposición. Condiciones clave para que la creatividad emerja. El alumno debe aceptar que hay algo que no sabe (situación de ignorancia) y que sólo aprenderá si tiene la actitud adecuada.

La experiencia y el conocimiento docente me permiten detectar las características del grupo de alumnos desde la primera clase. Me planteo si los temas a abordar a través del marco teórico y práctico de la asignatura tienen aplicación directa con la tarea que realizará el alumno como profesional. Si el alumno detecta que la propuesta que se le presenta en el aula le resultará útil, que agregará valor a lo que hace y a su desempeño, su predisposición y apertura será aún mayores.

A partir de ahí, la mente se abrirá a nuevas ideas, habilidades y, el desafío es lograr que el alumno, pruebe y experimente y que, mediante, pruebas repetidas, pueda lograr manejar e incorporar los conceptos, crear nuevas ideas, potenciar su trabajo diario, mediante el desarrollo de nuevas habilidades y la incorporación de técnicas y herramientas apropiadas. De manera natural, todo lo incorporado se sumará al trabajo y a la experiencia y conocimientos con que el alumno cuenta.

Como el aprendizaje involucra un proceso activo donde se ponen en juego procesos cognitivos de interrogación, reflexión, comprensión, etc. El aula se transforma en un espacio para desarrollar ese aprendizaje. La conducta del alumno expresa si aprende o no. Este no es pasivo en este proceso, sino todo lo contrario, es protagonista de su propio aprendizaje.

El alumno debe estar motivado. La motivación es con lo que tiene que hacer, con la tarea a desarrollar más que con lo que va a obtener hacia el final, por ejemplo un premio, una nota, una felicitación. La motivación debe nacer de adentro y resulta clave para generar ideas, sacarlas hacia fuera, hacerlas crecer, madurarlas y convertirse en realidad. Las personas con entusiasmo contagian, motivan, alientan. Muchas veces, llegan al aula alumnos sin motivación, sin ganas, con poco entusiasmo.

Me pregunto: ¿cómo lograr alumnos entusiastas? La respuesta es clara y simple: tener un docente entusiasta que invite, comparta, motive y aliente a sus alumnos. Si como docentes estamos convencidos que los contenidos académicos y los trabajos prácticos a desarrollar durante la cursada son realmente interesantes y atractivos vamos a transmitir, no solo con palabras, sino con nuestros gestos, el entusiasmo por el estudio.

Según estudios realizados por Teresa Amabile (1983), Directora del Entrepreneurial Unit de la Universidad de Harvard, las personas tienen que querer crear e innovar (motivación intrínseca) más allá de contar con el expertise necesario y poder desarrollar las habilidades cognitivas que se requieran.

Los alumnos, en cuanto a adultos, necesitan comprender el porqué (la razón) y el para qué (utilidad) de todos los temas que se ven en el curso, es decir, qué razones justifican que estén cursando esta materia y qué utilidad tendrá para su trabajo como diseñadores.

Juegos didácticos, aplicación de técnicas para desarrollar la creatividad, análisis de situaciones reales, uso de analogías, espacios de reflexión, intercambio de experiencias propias (laborales o no) son herramientas que se aplican permanentemente en el aula. En este sentido, el alumno se siente valorado y comprendido, y puede sumar su experiencia a otros en la materia. En definitiva, puede co-crear.

Para mejorar el proceso de aprendizaje en el aula me basé en las investigaciones del Proyecto Zero de Harvard.

El Proyecto Zero de Harvard, fundado en la Escuela de Postgrado de Educación de Harvard en 1967 por el filósofo Nelson Goodman y formado por un grupo de investigadores, ha estado investigando acerca del desarrollo del progreso de aprendizaje en niños y adultos durante 30 años.

Actualmente, el Proyecto Zero está edificado sobre investigaciones para ayudar a crear comunidades de estudiantes reflexivos e independientes para promover la comprensión profunda dentro de las disciplinas y para fomentar el pensamiento crítico y creativo. La misión del Proyecto Zero es comprender y promover el aprendizaje, el pensamiento y la creatividad en las artes y en otras disciplinas en individuos e instituciones.

Analizando las investigaciones actuales del Proyecto Zero llegué a la conclusión que, algunas de ellas, son factibles de aplicar en nuestras aulas, con nuestros alumnos. Por ejemplo, ayudar a los estudiantes a que aprendan a utilizar el conocimiento para resolver problemas inesperados; convertir al aula en espacio de pensamiento que anime a los estudiantes a pensar crítica y creativamente; y convertir la evaluación continua en una parte activa del ciclo de aprendizaje ya que guiará a los estudiantes en un proceso de reflexión sobre su trabajo reforzando el trabajo del docente y la institución misma.

La motivación y las emociones positivas están directamente ligadas a la creatividad. Los alumnos se muestran más creativos cuando experimentan emociones positivas, mientras que, cuando tienen emociones negativas, sus cotas de creatividad y motivación decaen.

El alumno se siente contento cuando hace algún tipo de progreso, aunque sea pequeño, en su trabajo diario.

Como docentes, debemos estar muy pendientes de apoyar cotidianamente el progreso de los estudiantes como fórmula de incrementar su creatividad.

El alumno debe darse cuenta que, para que su creatividad aflore, no debe pretender una recompensa constante por parte del docente, no debe sentirse vigilado ni con la expectativa de una evaluación constante y permanente.

Es decir, ni la promesa de una buena nota ni la expectativa de aprobar una asignatura tras realizar una actividad garantizan el pensamiento creativo; si además, aumentamos como docentes la presión mediante una estructura competitiva, una vigilancia exhaustiva del proceso de trabajo o un tiempo demasiado ajustado, los resultados pueden ser previsibles.

Al contrario, si la tarea que el estudiante va a asumir supone un reto y cuenta con el tiempo, los recursos y la autonomía suficientes para tomar decisiones y, además, se siente apoyado, animado por el docente y por la institución, se puede esperar entonces un resultado creativo y novedoso.