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Docente: Laura Banfi

Banfi, Laura [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº67

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº67

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación. Proyectos Ganadores

Año XII, Vol. 67, Julio 2015, Buenos Aires, Argentina | 178 páginas

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Abstract Las producciones denominadas Una historia de mi familia reúnen una serie de desafíos que aluden a las competencias comunicacionales imprescindibles en la vida de los estudiantes y para su futuro como profesionales del Diseño y la Comunicación. Existe una serie de acciones pedagógicas que despliegan las habilidades referidas a la comunicación oral y a la escrita. Desde la perspectiva de lo oral, la codificación en términos de lo no verbal permite una creación de conciencia de la necesaria armonía entre lo que es contenido y acción comunicativa. Para comenzar sus trabajos personales, los estudiantes deben hacer una indagación oral a través de una entrevista a un personaje que les sea eje de su proyecto. Allí, mediante un guión de preguntas y atendiendo a la inteligencia de la re pregunta, los estudiantes deberán dar cuenta de las impresiones, datos y acción comunicativa de su entrevistado. Ponen en juego sus capacidades de escucha, de lectura de cuerpo, y de anticipación en las preguntas que permite crear un diálogo fructífero para sus trabajos de proyecto. Luego, en las siguientes entregas, dentro de la secuencia de aprendizajes que representan los trabajos prácticos, deberán enmarcar la investigación en una búsqueda de contextualización histórica. Para complementar, necesitan crear una línea de tiempo gestada a modo de infografía que visualiza los aspectos claves en la historia a narrar. Esto implica un recorrido bibliográfico para extraer información útil de lo que les da fondo a la historia que necesitan plasmar. Empiezan de este modo a ser constructores de un relato rico y revelador que utiliza distintas herramientas de la oralidad y la escritura. Dentro de este proceso, el trabajo se completa con la elaboración del texto desde lo narrativo de una historia que necesita ser contada en términos y claves de interés para un lector posible. Así es que las normas y convenciones gráficas, tales como la sintaxis y la ortografía, se hacen presente en la secuencia de competencias de la comunicación para dar vida a un texto integrador de lo oral y lo escrito. Por último, dan forma dentro del protocolo del género académico a una investigación mixta donde dan lugar a la creación de un sello personal a través de la historia narrada.

Producción de los estudiantes

Es de héroes sonreír cuando el corazón sangra y no cuando una guerra se gana Patricia Alvarado Mateus

Esta historia comienza en un lugar maravilloso y rico en belleza, donde nace un héroe de nuestro país colombiano. Eduar Fernando Papamija, esposo y padre nacido el 16 de octubre de 1973 en la ciudad de Popayán. Aquí es donde comienzan sus primeros años, se dedicó a estudiar Licenciatura en Educación donde llego a dictar clases en algunos colegios. Con el transcurso del tiempo sintió cierto gusto por la carrera militar, al ver reflejada tanta violencia en su país su corazón le decía que debía hacer algo más por ello. Dejó su trabajo, inició su nueva carrera como Suboficial del Ejército. Nos demostraba día y noche la valentía, el coraje y ese gran amor para sacar adelante una familia, el país y la profesión. Desafortunadamente, un día un accidente marcó su vida para siempre, obligándolo a dejar lo que tanto había luchado por conseguir. Pero en sus ojos seguía la luz de placer, satisfacción al narrar sus experiencias. Esta historia es conmovedora y de emociones logra trasportarte a ese mundo de héroes que sólo ellos lo han vivido. Sin embargo hay Héroes que nunca han sido nombrados ni recordados pero que están aquí

Un aire sereno después de la tempestad Luna Monteverde

Mi abuelo, Ubaldo Somaschini, fue un italiano de los tantos que la Segunda Guerra Mundial trajo a tierras argentinas. Siendo chico, se embarcó junto a sus padres y sus cinco hermanos para trasladarse a Zárate (una pequeña ciudad en Provincia de Buenos Aires) y dejar atrás su hogar, el cual era poderosamente atentado por las bombas. Sin conocimiento de lo que sería su futuro, su vida iba a prosperar mucho más de lo que imaginaba. Ubaldo creció y se adentró entre libros de mecánica, escritos en italiano y español, ya que nunca dejó que la distancia hiciera de su pasado un caso cerrado. Así también incrementó su aprendizaje en pequeños talleres que le permitieron, luego, formar uno propio. El premio por tanto esfuerzo fue ingresar como uno más en una de las fábricas textiles más grandes de la zona, Reysol. Pero con el paso del tiempo, Ubaldo progresó hasta convertirse en el subdirector de la empresa. Su historia llevó tiempo, paciencia y esfuerzo. Aquí contaré aquellos pasos que lo llevaron a ser un ejemplo en tiempos difíciles.

Mis poetas Josué Huarhua Vallejos

En este proyecto abarcaré la historia de mis padres, Telmi Vallejos y José Córdoba, llevan casados 28 años, son abuelos por parte de mis hermanas, ella es Enfermera y él trabaja en una constructora. Ambos me inspiran esa energía intacta y segura para realizarme en el camino de la vida. Los elijo por que marcan un ejemplo de autorrealización, de lucha y perseverancia en todo lo que han logrado, sus historias contadas en primera persona me han ayudado mucho tanto a mí como a mis hermanas, son referentes por sí solos. Hay muchas anécdotas vividas, risas, viajes, encuentros y desencuentros que siempre terminan en un abrazo, un beso, una caricia, un simple gesto de amor, en cada detalle los siento muy presentes en todo aquello que hago, en todo aquello que digo. Ellos hablan a través mío y eso me sorprende muchas veces y raras veces me veo igual. Mostrar ese lado a través de un escrito es hacerles saber lo mucho que significan para mí, no sólo por mis palabras sino por darles un extra de ese mimo que necesitamos todos.

Amor al prójimo Jorge Daniel Zeniquel

En este trabajo contaré anécdotas inolvidables y acontecimientos importantes vividos de mi tío Oscar Enrrique hasta el día de la fecha. Él es mi tío materno, hermano de mi mamá Norma Enrrique, siempre he tenido una gran admiración por él y creo que escribir el porqué siento eso sería la mejor manera de demostrarlo y expresarlo. Hoy tiene 40 años de edad, es el quinto de seis hermanos. Trabajador nato, nació en un pueblo de alrededor de mil habitantes en la provincia de Chaco. Mi tío tiene un corazón del tamaño de una casa. Tiene esa habilidad especial de pensar y preocuparse sólo en los demás y, por ende se olvida de sí mismo. Oscar fue quien me enseñó la mayoría de las cosas que sé sobre animales y plantas. Asimismo me enseñó a usar herramientas de campo y a trabajar con ellas. Hoy en día sé andar a caballo gracias a él, sé cultivar una tierra gracias a él, cosechar algodón, maíz o mandioca gracias a él. Y cada día que pasa en esta vida, me demuestra lo que es el amor de un hijo hacia sus padres y prójimos. Para mí, es un ejemplo claro de vida, es un luchador con todas las letras. Por estas y muchas otras razones es que lo admiro como persona, como profesional, y es por eso que decidí escribir sobre él, mi tío Oscar Enrique.

Sembrador de humanidad Marcelo Domínguez Magnata

“Cree en ti, la seguridad en nosotros mismos es nuestro éxito”, siempre estarán en el recuerdo esas palabras saliendo de su boca tan eficaces y a la vez punzantes por su tono de voz, que entonaban confianza, lealtad, que en la mayor parte de lo que han vivido sus seres queridos las han tenido en cuenta, en este largo camino que les espera por descubrir, siempre con su mirada transparente, su rostro firme, sus manos ásperas con las cuales emitía este mensaje, mensaje que aún no olvidan, que ha sido parte de todos los que lo rodearon. Si hay que hablar de la familia Magnata Varas, nace una fábula, una historia de fantasía donde hay dragones, elfos y enanos, centauros, duendes y hadas, paisajes cálidos llenos de elementos por conocer, lugares tenues que con sólo cruzarse pasan cosas inesperadas, siempre existen problemas a solucionar, o quizás problemas que simplemente quedan en el olvido pero el recuerdo les sigue pesando las piernas de un ser andante. Habría que nombrar personajes poco comunes, de contextos diferentes, de una mezcla de pensamientos, de peleas, de riñas de momentos atractivamente agradables, una historia de fantasía donde todo es posible y todo netamente improbable. Su familia sigue caminando por esa vía que han escogido por las grandes enseñanzas de un gran hombre, pero en las elecciones que se toman siempre hay un porqué, existe un algo, se tienen influencias, sueños, metas y todas están ligadas a lo que han vivido por sus experiencias. Él ha sido una enorme influencia en las personas que lo rodean, una de las más fuertes, de las más importantes, y cómo no, si fue una persona que demostraba con sus actos. Es de aquellas que se fija en cada grano de arena, él es el líder en esta historia de fantasía, él es un ejemplo, un ejemplo de lo que es mantener el curso de esta historia.

Mi bisabuelo Agustín Artigas

El Dr. Jorge Artigas Avidal era mi bisabuelo, un prestigioso médico, Director del Hospital de la localidad de Pehuajó. Trabajó allí durante 20 años. Era muy querido y respetado. Militaba en el Partido Conservador y era un caudillo influyente. Por supuesto, tenía también enemigos, adversarios del Partido Radical, con los que a menudo tenía enfrentamientos. A principios del año 1930, más precisamente el 2 de marzo, se encontraba junto con su hijo (mi abuelo Tito) en un descanso de las visitas que hacía a sus pacientes, en un bar del pueblo, cuando se produjo una discusión entre partidarios de los dos grupos políticos antagónicos. Brillaron las armas, silbaron las balas, hubo heridos, y un muerto: mi bisabuelo. Lo mataron frente a su hijo, que por ese entonces tenía 14 años.

Vivir después de vivir Claudia Reinoso

Muchas veces pensamos tanto en nosotros mismos, que nos olvidamos que hay vida después de la nuestra en este mundo. Rodrigo era un joven de 16 años, feliz, estudiaba y disfrutaba del final de su adolescencia como cualquier joven de esa edad; vivía en un tranquilo y alegre barrio de la ciudad de San Salvador de Jujuy. De a poco comenzaron los síntomas; cansancio y fatiga inexplicables a esa edad; luego vino el sangrado de nariz cada vez más frecuente y más abundante. Se puso pálido y escuálido en pocos días. - ¡Está débil por tanta cama! Decía su abuela. Rodrigo estaba enfermo, era un tema cultural, los hombres no lloran, no se enferman, no son débiles, “Son hombres”. Cuando llegó al hospital el cuadro era grave, lo internaron. Una vez atravesado todo el trayecto de la burocracia sanitaria de esa querida provincia, se logró el traslado al hospital de niños donde se contaba con un hematólogo pediátrico y allí si se pudo dar comienzo a todos los estudios pertinentes para detectar esta callada, apresurada, temida pero curable enfermedad: “Leucemia Linfoblástica Aguda”.

Buscando mis raíces Lilian Rojas

Voy a narrar la historia de mi papá Gonzalo Rojas Paz, una historia desconocida para mí hasta hace muy pocos años. Mi papa es hijo adoptado de María Gonio y Juan Rojas Paz, ellos lo adoptaron cuando tenía 2 años y desde entonces él creció rodeado de amor, como hijo único no le faltó nada, terminó la secundaria y luego comenzó la facultad para terminar de recibirse de Licenciado en Administración de Empresas. Nunca conoció a sus padres biológicos, en varias etapas de su vida decidió buscarlos y saber de sus raíces, de dónde venía, pero finalmente a los 27 años, cuando tuvo la experiencia de ser padre por primera vez, sintió la necesidad de investigar más de su pasado ya que sus padres adoptivos sólo sabían el nombre de su madre biológica, Marta Ceballos. Luego de mucha búsqueda logró obtener datos de dónde vivía su mamá y finalmente ese encuentro tan esperado se realizó, y con todas las expectativas de Gonzalo nunca imaginó lo que iba escuchar de los labios de su madre. Fue en busca de una respuesta del abandono de su madre hacia él, en busca de motivos por no saber nada de ella por varios años, pero obtuvo mucho más que eso. Gonzalo se enteró de que también tenía un hermano gemelo; saber que se tiene un hermano es demasiado emocionante, saber que es gemelo lo es aún más.

Edith Pistiner, una nueva vida Leonel Chernijovsky

En Bucovina, Rumania, nació en 1941 una niña llamada Edith Pistiner, enredada en uno de los hechos más grandes de la historia del mundo, nada más ni nada menos que en el auge de la Segunda Guerra Mundial. Bucovina (en ucraniano: Букoвинa Bukovina; en rumano: Bucovina) es una región histórica de Europa Oriental, situada en las estribaciones nororientales de los montes Cárpatos, dividida políticamente entre dos países, Ucrania (óblast de Chernivtsi) y Rumania (judeţ de Suceava). Falsificaron su documento a un año de vida menos para así evitar que su mamá y ella fueran deportadas a los campos de exterminio, mientras que su padre, familia y amigos se encontraban escondidos tratando de eludir la deportación a los campos de concentración. Sin poder contar con una explicación exacta, logró junto a su madre y su padre, llegar hasta Bélgica. De ahí consiguieron documentación para poder viajar hacia Brasil por barco con una duración de un mes aproximadamente. Luego del arribo al país carioca averiguaron cómo era el clima en Paraguay, y al tener más conocimiento de la ubicación geográfica del país guaraní, decidieron ir a Argentina porque lograron contactarse con unos parientes, los cuales los ayudaron a inmigrar.

Obra de Dios Yaurima Lira Caceres

Esta es la historia de un accidente que sufrió mi hermana Yamilet cuando tenía 4 años de edad. Un día jugando en el patio de su casa se encontró accidentalmente en un enfrentamiento de balas. Muchas balas dispersas en el aire caían en el patio, y una de ellas fue incrustada en su cabeza. Fue llevada al hospital, y cuando la lograron atender los médicos pudieron salvarla, pero en la recuperación agarró una infección, situación que escapaba de las manos de los doctores, ellos decían que no tenia salvación, debido a que en ese instante no contaban con las medicinas necesarias. Después que el doctor les diera la noticia, a lo padres no les quedó otra alternativa que rezar, pedirle mucho a Dios, y a un santo llamado José Gregorio Hernández (el santo de la salud). Una noche, cuando Yamilet dormía, vio entrar un señor con palto, sombrero y zapatos muy elegantes. El señor le dio un remedio y se marchó sin decir nada. El siguiente día su salud había cambiado completamente. Los doctores decían que era un milagro porque de la nada se salvó, decían que era obra de Dios. Hoy en día Yamilet dice que fue Dios, y que él le mando a José Gregorio Hernández.

La vida es una milonga Gisela Dertinopulos

En lo más humilde del barrio de Avellaneda, muy cerca al legendario Club Independiente, nacía un 12 de noviembre de 1927, siendo la menor de sus seis hermanos, Betty, una pebeta dulce y obediente, que se convertía en diablilla cuando su hermana virola la tomaba de cómplice. Con una dulce adolescencia supo llenarse de afectos, sobran historias de milongas en los clubes del barrio, a donde iba con su hermana, de ahí su pasión por el gotan. Recuerdo entre una de ellas, la vez que conoció a mi abuelo, lo vio entrar al baile, y ahí surgió el flechazo, un pibe muy guapo, no pensó que le iba a dar pelota. Ella hablaba con su hermana, las dos sentadas en un rincón, con el ojo bien clavao, mi abuelo fue a su encuentro. Pasaban las horas, y Aurora se desesperaba, su mamá las esperaba y se había hecho muy tarde. En el camino de vuelta, las dos pensaron un chamullo, pero Doña Felicitas las caló desde un principio, y solucionó el problema partiéndoles un palo de escoba en la cabeza. El dolor valió la pena, porque ese amor fue puro, compañero y supo dar pelea, ella espera descansando poder por fin encontrarse con su galán, para volar juntos en el viento. El amor no es sólo en vida, todo lo hace perdurar.

Mi mamá Albano Pedro Salvaneschi

Esta es la historia de Nancy Frontán, mi mamá. Ella nació en Santo Tomé, Corrientes. Un tiempo más tarde, su familia se trasladó a la ciudad de Chajarí, donde creció. Estudió Medicina en Corrientes Capital, para eso tuvo que estar lejos de su familia por algunos años. Por intermedio de una amiga en común, conoció a mi papá. Estuvieron ocho años de novios, en Corrientes, y finalmente se casaron. Muy pronto nacieron mis hermanas mellizas. Surgió una buena oportunidad laboral para mi papá en la provincia de Formosa, entonces se trasladaron allí. Cuando mis hermanas tenían 6 años contrajeron rubéola. Mi mamá estaba embarazada de mí y para no contagiarse decidió irse a Chajarí, a estar con su madre. Cuando las mellizas se curaron, ella volvió a Formosa. Se hizo los estudios correspondientes y, aparentemente, todo estaba bien. Pero siendo un bebé ella se dio cuenta de que yo no escuchaba, ya que no respondía a sus llamados. Mi hipoacusia fue diagnosticada cuando tenía un año de edad. Estando yo en segundo grado, mis padres se divorciaron y mis hermanas y yo nos fuimos a vivir con mi mamá a Chajarí y mi papá a Corrientes. A pesar de las distancias, ella siempre luchó por darme lo mejor. Así tuve buenos audífonos y finalmente el implante coclear.

Un viaje al pasado Nicole Varela

La persona elegida para hablar de La historia de mi familia es mi tía abuela, Norma Beatriz Rodríguez. Ella será quien retrate la historia de sus padres y tío, mi bisabuelo, que fueron inmigrantes y llegaron a este país desde Portugal en la década del 30. Norma vivió sintiendo como propios los relatos que su familia, su madre específicamente le transmitió durante toda su vida y ya en su edad madura gracias a sus propios hijos, pudo alcanzar el sueño de volver a aquellos escenarios y paisajes que supo imaginar a través de las memorias de su familia. Realizaré esta investigación a través de la técnica entrevista y recolección de datos como por ejemplo, fotos familiares. El objetivo de esta indagación es lograr conocer en profundidad las raíces y anécdotas de generaciones anteriores.

Cuando pasó, sonrió Franco Lena

17 años ya van de este hecho. Para ese entonces yo era muy chico, 4 años para ser exacto. Un domingo como todos fui con mi viejo a comer a lo de mi abuela, no recuerdo por qué, ese día no venía mi vieja. Al llegar a lo de mi abuela estaban allí mi tío más grande y mi tío más chico quienes se llevan casi 30 años de diferencia. Leandro el más chico que aún vivía en lo de mi abuela con veintitantos años, se había comprando un pitbull, de esos que la gente entrena para que sean malos. Por esto mi vieja no me dejaba salir al jardín en donde estaba el perro. Leandro me acompañó afuera y agarró al perro, después de nosotros dos salieron mi abuela y mi viejo, conversamos un rato allí en lo que yo me distraje con uno de los tantos gatos que tenía mi abuela. Al comenzar a acariciar al gato, el perro comenzó a ladrar y como que me encaraba, para lo que pasó menos de un segundo, el pitbull se le soltó a Leandro y saltó sobre mí. El impulso y la fuerza del perro hicieron que me golpeara la cabeza contra el piso y automáticamente quedara inconsciente. Entre todos lograron liberarme y llevarme al hospital. Yo desperté un día después con un yeso que iba desde el comienzo de mi cintura hasta el final de mi pie. Resultó ser que me había desgarrado el gemelo izquierdo y de pura suerte no llegó a cortarlo por completo, lo que me hubiera dejado casi inválido.

Voto por Ramón Franco y la República Española Aime Mailen Seoane

Ese fue el voto cantado de mi bisabuelo, Juan Insúa Marcote en Galicia, España. Era republicano y marinero y ávido lector. Ramón Franco, hermano del dictador Francisco Franco, se presentaba como uno de los líderes republicanos. Juan, que se sentía orgulloso de sus convicciones políticas, las hizo públicas, algo que por ese entonces en España podía costarle la vida. Al iniciarse la Guerra Civil, las noticias de persecución y asesinatos de republicanos no se hicieron esperar. Esa declaración marcó un antes y un después en la historia de mi familia. Preso del miedo y con la responsabilidad de ser el sostén de una familia, decidió, muy a su pesar, dejar suelo español y embarcarse rumbo a Argentina en 1936. Su amistad con un banquero de Galicia le permitió disponer del dinero para poder escapar por Portugal, desde el puerto de Lisboa. Se fue solo, en un viaje que duró 22 días con destino Buenos Aires. Atrás quedarían su mujer y sus cuatro hijas, entre las que se encuentra mi abuela, Mercedes Insúa Canosa. Quince años después de su partida, la familia volvería a reunirse.

Amor y guerra Gabriel Pommares

Esta es la historia del casamiento de Gastón Alejandro Pommares y Silvia Mabel de Pascual, mis padres, y todas las complicaciones que tuvieron que atravesar para lograr este objetivo. Todo empezó en 1976, año en que Gastón conoce a Mabel a los 17 años de edad. En ese entonces en el gobierno estaba al poder Isabel de Perón y regia el servicio militar obligatorio para todos los jóvenes de 18 años de edad, mejor conocido como colimba. Tras un tiempo de pareja Gastón cumple 18 años y le comunican que debe concurrir a la colimba, tras esta noticia mi madre se entristece mucho ya que estaría unos largos 14 meses sin verlo, pero Gastón, mi padre, le promete que en su regreso empezarían a contemplar la idea de un casamiento. Después de un año y dos meses de servicio en la colimba, mi padre regresa de Comodoro Rivadavia, y se reencuentra con Mabel. En ese entonces Argentina sufría diversos conflictos con Chile debido a que dicho país estaba ocupando territorio que era nacional. Esto ocurría porque Chile creía que dicho territorio eran de su pertenencia. Argentina tenía un conflicto limítrofe pendiente que era por el Canal de Beagle y tres islas. El ambiente en Argentina y Chile se volvía cada vez más bélico y empezaron las provocaciones que resultaron en movimientos militares de guerra entre países. Luego de unos meses del regreso de Gastón empezaron los preparativos para el casamiento pero desafortunadamente a mi padre le llega una carta que postergaría el casamiento, a Gastón le comunicaron que debía estar presente en la frontera Argentina-Chile a cargo de un arma anti-aérea en la segunda línea del batallón.

Parte de mi historia Magali Belén Leonetti

La historia de mi familia, redacta la vida de mi bisabuelo, Arcadio Ledesma, un criollo nativo sin descendencia extranjera, ni posibilidades económicas. Nació en Santiago del Estero, no tuvo oportunidad de ir a estudiar y siendo muy pequeño, 12 años, comenzó a trabajar como peón de estancia, aprendió el oficio de carnicero, luego fue capataz, mientras fue autodidacta observando a sus patrones, se instruyó en la lectura y escritura. Siempre ahorró, y logró tener su chacra de 200 hectáreas y ganado con su propia marca AL; con su propia huerta, con árboles frutales, animales pequeños de consumo interno. A los 18 años se casó con Irene López, mi bisabuela, y formó una familia con 7 hijos, a los que mandó a estudiar y capacito para cultivar la tierra, comercializar el ganado, y así poder obtener sus propiedades. Para todos los descendientes, él fue un ejemplo por su tenacidad, esfuerzo, persona de bien, siempre respetado por los otros terratenientes del lugar. Me cuenta mi madre que fue a su funeral, era interminable la fila de autos que acompañaron su última morada, un orgullo para nuestra familia. Probablemente haya y habrá muchos Arcadios Ledesma, pero él fue mi bisabuelo materno.

Del norte al sur, Colombia ¿Turistas? ¿Nómadas?¿Emigrantes? Jorge Andrés Amado Pereira

Colombia es un territorio de llanuras y valles, es una tierra que permite la siembra de muchos frutos, verduras, hortalizas y el cultivo de ganado. En la zona norte del país, exactamente en Confines Santander, dos familias campesinas deciden unir en matrimonio a dos de sus hijos. En la década del 50, Agripina Uribe y Jorge Pereira contraen matrimonio con el objetivo de lograr un posicionamiento económico en la zona, por malas administraciones de las dos familias pierden todo y esta pareja decide mudarse al pueblo del Socorro, Santander, con tres hijos: Leonor, Jorge y Edelberto. En la década del 80, después de probar con algunos proyectos económicos y una imprenta, Jorge decide dejar el pueblo y viajar a la ciudad de Cali, valle del cauca, sur de Colombia. En este lugar logra establecer estabilidad económica y unos años después decide ampliar la empresa en el Puerto de Buenaventura. Para esta experiencia económica viaja Edelberto, su hermano menor, al igual que Graciela, la quinta hija de Agripina y Jorge. Ella viaja acompañada de su esposo Jorge Amado y su hijo Jorge A. Amado.

Reátegui Martin Navarro Marchena

Esta historia es complicada puesto que las bases de información no son tan accesibles. Para poder contar la historia, se tuvo que recurrir a fuentes que ya no tenían tan frescos los recuerdos. La persona que elegí fue el cura Reátegui o de Larreategui, su nombre exacto no lo sé con exactitud puesto que en el relato no lo mencionaron. El cura Reátegui vendría a ser como mi tátara tátara abuelo, que llegó a la Amazonia del Perú, siendo de origen vasco aunque la natalidad es dudosa, no se sabe si era francés o español. Se dice que lo más probable es que sea de nacionalidad francesa y que vivió en España desde joven. Lo peculiar es que siendo un cura, al llegar a la región de la selva peruana, por causas desconocidas (probablemente, por temas eclesiásticos) tuvo que cambiar el apellido de de Larreategui a Reátegui, puesto que tuvo como descendencia cuatro hijos, que formaron cuatro familias diferentes con el mismo apellido.