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Tim Burton y la voz del marginado

Barreiro, Lucila

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XIV Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2014. Ensayos sobre la Imagen. Edición XVI Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2014

Año XII, Vol. 68, Julio 2015, Buenos Aires, Argentina | 134 páginas

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Introducción

La palabra error, según la RAE (Real Academia Española), refiere a todo juicio o valoración que contraviene el criterio que se reconoce como válido en el campo al que se refiere el juicio. Ahora bien, el dilema radica en qué parámetros se establecen para clasificar algo como válido o inválido, cuando la acción de valorar se encuentra enteramente determinada por factores personales de cada individuo. ¿Existe acaso la posibilidad de que el error sea exactamente lo que se denomina como válido? La respuesta es sí. Según Chéroux, es el error lo que contiene la incertidumbre que abre el camino al descubrimiento.

La corriente artística del surrealismo, por ejemplo, se vale de la deformación y la experimentación como herramientas reveladores de una realidad oculta de los objetos. Si el error contraviene el criterio reconocido como válido en el campo en cuestión, ¿qué sucede cuando dicha apreciación sufre cambios, como bien sucede en una sociedad dinámica como en la que hoy vivimos? Se trata, de todas maneras, de cambios constantes, pero que se establecen de manera gradual: marcan un camino en espiral que se renueva cada vez que una posición de vanguardia crece hasta convertirse en norma.

En esta era tecnológica preside la automatización como método de fabricación, limitando la innovación y creatividad del usuario a las posibilidades que maneja el aparato. Se desconoce el funcionamiento y, en su lugar, se entiende únicamente el resultado: se despoja al artista de su puesto como tal para tildarlo como un simple operario de máquinas, preso de una producción industrial volcada hacia la elaboración de estímulos agradables para los medios de masas. Los modos de comunicación se estandarizan bajo un rendimiento programado que resulta en una estética basada en la repetición y que busca desesperadamente reinventarse para seguirle el paso al movimiento cíclico de las tendencias. Es cada vez más rápido el proceso en que una tendencia se vuelve moda; es una marcha a lo largo de la cual un presentimiento, una inclinación o una preferencia incorpórea e indefinida se propagan a lo largo y ancho de los miembros de una sociedad hasta morir en una vulgar usanza, con vacías justificaciones estéticas.

Así, se trata de una espiral dinámica de gustos y prioridades que juegan un rol importante a la hora de consumir, y que perpetuamente culmina en la belleza como estándar de aceptación.

Una progresión que, con el tiempo, se ha automatizado, sintetizado, y (paradójicamente) complejizado de manera simultánea.

Desarrollo

Con el desarrollo de una mayoría que tiende a elegir la simetría, prolijidad y demás propiedades de la actual convención social de belleza, naturalmente surgieron grupos a impugnar dicha perspectiva. Por más de que es confuso definir el arte, podemos concluir con una aproximación a la definición que la concreta como cualquier actividad iniciada por el hombre que persiga un fin estético o comunicativo. Podríamos llamarla Arte cuando funciona como una institución: un aparato de producción y distribución del arte y las ideas sobre él dominan en una época dada, determinando así la recepción de las obras. Aquellos que buscan una posición paralela, independiente o marginal de la “institución” arte se ven involucrados en un género de activismo artístico llamado Arte Paralelo, el cual resulta invisible a los mecanismos convencionales de crítica y divulgación. Se emplea el arte de acción, que actúa como cohesivo de una actitud usualmente ideologizada ante la sociedad y sus estatutos; y que se inicia en la década del 90 como reacción ante una línea acrítica que se esparció por toda Europa y Norteamérica, y que marcó un retroceso hacia excesos expresionistas y una falta profunda de reflexión crítica.

Se implantó, de esta manera, una estética oficial a nivel global que construyó las infraestructuras de un arte afirmativo asumido por consenso de forma inconsciente para la mente colectiva. El arte paralelo está dotado de una energía contrainstitucional, que rechaza la profesionalización del arte, motiva a la crítica al documento, y milita en contra del estancamiento en el formalismo propio de los tiempos actuales. Propone estrategias concretas de acción que buscan provocar un salto cualitativo al movimiento, contraponiéndose ante el sistema hegemónico que otorga los cimientos para la institución arte.

Una hegemonía basada en una predisposición general, hacía priorizar la experiencia sobre el experimento, que favorece la rutina e ignora la importancia verdadera del arte: el sentido.

En estas instancias, nos volvemos a encontrar con el dilema recurrente de qué consideramos como válido o inválido: ¿es el arte paralelo un error en el sistema? ¿O las excepciones a la regla forman parte del todo? En el campo ideológico y espiritual, existen quienes valoran la imperfección como la razón de ser del humano, al ser criaturas en evolución. Desde dicho panorama, nos desarrollamos en el plano tangible como materia que contiene obstáculos y desperfectos. Se trata de un medio para llegar a la meta, una imperfección con un tiempo de duración caduco debido a que no es materia inerte y duradera, sino que sostiene a la vida que también es caduca.

Son esos defectos que justifican el cambio hacia la meta, que en este caso vendría a ser el Reino de Dios, un plano inmaculado que contrasta con el camino transitado en la tierra. La imperfección de la materia es, en conclusión, una perfección como terreno de evolución.

Actualmente, en el mundo superamos los 7 billones de habitantes.

Naturalmente, entre la inmensidad de las masas existen quienes adoptan la imperfección como norma o línea estética preferencial. A partir de ellos, surgen multiplicidad de vanguardias (o personas u obras que son experimentales o innovadoras, en particular en lo que respecta al arte, la cultura y la política) como por ejemplo el surrealismo y el expresionismo, entre muchas más; y precursores de las mismas que proponen una reconceptualización de la realidad y la belleza, como por ejemplo el ilustrador, productor y director de cine americano Tim Burton. Burton llega a Hollywood para instaurar una novedosa y personal orientación temática y estética en sus películas que le concedieron la fama de hacer cine de autor en el ámbito de cine comercial. Empuja los límites aceptados como status quo y edifica un universo onírico inundado de barroquismo, en donde el uso del color adquiere carácter simbólico, las formas naturales son modificadas, prepondera el mundo de los sueños y se vislumbra cierto grado de inconformismo.

Tim relata historias cuyos personajes centrales son alegorías de marginales reales, tratándose siempre de seres solitarios y aislados que se muestran en una búsqueda de afecto y aceptación en un entorno materialista. Su marca personal también contiene un alto grado de romanticismo, enfatizando a los sentimientos como motores de las acciones, prefiriendo una obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada. Es un referente de la habilidosa inserción de fuertes mensajes que motivan a la originalidad frente a la tradición clasicista dentro de historias infantiles construidas a partir de adaptaciones de cuentos de hadas.

Combina elementos del surrealismo, expresionismo y romanticismo para crear una realidad paralela, teñida de un halo gótico y con notas oscuras y tenebrosas pero que aún contienen un alto grado de ternura. Sus relatos están protagonizados por individuos inadaptados que viven en una sociedad impersonal que rechaza al diferente, elemento inspirado en su propia infancia. Creció entre los 60s y los 70s en la ciudad de Burbank, California, rodeado de una familia núcleo típicamente americana, en un escenario típicamente suburbano: en pocas palabras, un entorno que a sus ojos fue, y sigue siendo, una versión en colores pastel de la urbanización, y frente al cual se sintió ajeno desde que tiene memoria. Según sus declaraciones, fue un niño introvertido, moderadamente destructivo y que disfrutaba de jugar en cementerios, pero aún así también disfrutaba de las mismas cosas que los demás niños (y las sigue disfrutando como adulto). Aquél contexto puritano y burocrático es un ambiente que el común denominador entiende como agradable y normal, pero ante él Tim buscaba refugio en las películas, series e historias fantásticas y de terror, sintiendo una fuerte afinidad con los monstruos (a quienes no percibía como seres aterradores, sino como almas puras que crecían siendo malinterpretadas por los demás). Valora como los cuentos de hadas están inscriptos de violencia, simbolismos e inquietudes disfrazados como hazañas de seres de ensueño; trascendiendo su base narrativa para abrirse a la interpretación. Esta apreciación de la libre interpretación es la razón por la cual rechaza el cerrado “final feliz” propio de Hollywood y lo tilda como una costumbre algo psicótica. Busca, en su lugar, tomar las cosas y hacerlas propias, lo que le dio origen a su estética tan característica.

Desde joven se sintió inspirado por las novelas de Edgar Allan Poe, las películas de terror de Vincent Prince y las temáticas relacionadas con la muerte en vida, las cuales abrían camino a otros sentimientos que él relacionaba con el lugar hacia el cual crecía. Su primer corto de animación en stop-motion, Vincent (1982) expone la historia de un niño perturbado que imagina que es Vincent Prince, quien nos muestra el mundo a través de sus ojos en un crudo e hiriente blanco y negro y cierta anormalidad escenográfica propias del cine expresionista alemán. Frankenstein también tuvo un fuerte impacto en su trabajo, tanto por el juego entre vida y muerte que la historia implica, como también por la reacción censuradora de los pobladores y el elemento de costuras como símbolo visual que indica algo reconstruido y apenas ensamblado (herramienta que posteriormente empleó para su corto cinematográfico Frankenweenie en Franky, el perro que lo protagoniza [1984 y 2012 versión digitalizada], Gatúbela en su versión de Batman [1989] y Sally en su película animada El Extraño Mundo de Jack [1994]). En sus ojos, estas historias permiten observar a alguien pasando por angustia y tortura, lo cual permite mayor empatía que aquellas que encuadran una realidad sintéticamente perfecta. También tomó ítems inspirados en los cuentos del Dr. Seuss, los cuales admiraba por su dinámica. De ellos no solo adoptó una prosa vibrante y un tanto musical, sino también las edificaciones singulares, las líneas moduladas y las formas redondeadas con un acabado en espiral; al igual que la materia de Navidad como encuadre situacional.

Navidad, como también Halloween, revolucionaban las vidas de los estadounidenses, habitantes de una nación relativamente nueva y pobre en rituales, quienes en estas dos ocasiones al año se dejaban llevar por una actitud colectiva que favorecía la fantasía y los mitos por sobre la realidad.California, específicamente, es un estado en donde no existen las estaciones, por lo que para Tim las festividades representaban una excepción a la planicie visual que usualmente lo rodeaba. Asimismo, personajes como Rudolph y el Grinch constituyen claros arquetipos de aquél personaje víctima de la perspectiva ajena, según la cual son malvados cuando tal no es el caso (emulando así una problemática social contemporánea).

Otros componentes periódicos en sus obras son los payasos, las mariposas, los perros muertos, los espantapájaros, árboles retorcidos, ropa a rayas blancas y negras, cementerios y edificaciones torcidas y sobre colinas.

De esta forma, construye una realidad manchada de lobreguez, en la cual se juega con la dualidad entre la vida y la muerte: plantea existencias en donde el mundo de los vivos es más mortecino y gris que el colorido y (paradójicamente) vivaz mundo de los muertos. Un claro ejemplo de tal instrumento es su película de animación digitalizada El Cadáver de la Novia (2005), basada en un cuento popular ruso-judío en el cual un joven contrae matrimonio equivocadamente con una mujer muerta que vuelve a la vida para reclamar su mano.

Está ubicada en un entorno que recuerda a una Inglaterra victoriana, caracterizada por un sentimiento europeo y un grado de represión palpable. Redefine una y otra vez los conceptos de normal, natural y orgánico; y recurre a este tipo de ironías para remarcar la diferencia entre su propia interpretación de la libertad opuesta a su ciudad natal, Burbank, y aquella férrea estructura social que categorizan a la gente y las sitúa en compartimientos.

Los clásicos de terror son llevados a entornos suburbanos actuales, en donde el mundo de los vivos y sus habitantes resulta más amenazante que la tierra de los sujetos fantásticos.

Para acompañar su arte de belleza romántica y sombría, genera personajes mediante la exageración de las características físicas, instrumento clásico de la caricatura. Éstas suelen ser una tez blanca, casi traslúcida, acompañada por cabellos profundamente oscuros y ojos expresivos y ojerosos: características que componen apariencias muy similares a aquellas de Burton mismo. Esto ha sucedido, según el director, de manera inconsciente; pero de todas maneras entendemos que se trata meramente de una herramienta para establecer una conexión personal con sus películas. También presenta muchas similitudes con los cánones de belleza que prevalecieron en la sociedad europea en la era victoriana: una mujer moribunda, débil y deteriorada con una belleza frágil que no representa una amenaza para el hombre, el cual se buscaba que fuese taciturno, oscuro, robusto y bestialmente guapo; aunque en las obras de Burton se suele mostrar inseguro y desfallecido.

Conclusiones

En un mundo donde los avances tecnológicos y la síntesis dominan las formas de expresión y producción, simultáneamente se desarrollan fuerzas antagónicas que luchan por mantener la percepción del error como parte de un proceso propio del humano que no se debe eliminar ni censurar, sino procesar y superar. De esta forma, se origina el arte paralelo como respuesta al establecimiento de una estética oficial que despóticamente nivela los medios creativos bajo un criterio que respeta las preferencias del común denominador; del mismo modo que se manifiestan corrientes espirituales que extienden la creencia de que la imperfección es perfección cuando actúa como ruta para el humano hacia el plano intangible.

Igualmente, la aceleración de los procesos de comunicación ha resultado en una elasticidad en las percepciones generales, por lo que grupos pasan de adoptar costumbres masificadas a impugnarlas por completo en períodos cada vez más cortos. Así, las excepciones a la regla y las posiciones no convencionales se masifican hasta convertirse en la regla. De todas formas, examinamos el total de las posiciones como un todo en el cual todo es válido, en donde las imperfecciones son relativas y las concepciones de “normalidad” varían para cada individuo. Tim Burton es un referente estilístico que logró construir un arte subjetivo basado en la adopción de la anormalidad como natural, que surge a partir de una noción negativa hacia la urbanización y el colectivo instaurado desde su niñez. Burton permite la inmersión en un mundo imaginario con figuras inhumanas recurrentes, pero que resulta menos aterrador que la realidad y el mundo de los vivos el cual, desde su perspectiva, es monocromático, superfluo y automatizado. Mediante una combinación de elementos del romanticismo, expresionismo y surrealismo; narra sátiras iconoclastas dotadas de una ternura sensible a los seres marginales, quienes no figuran en el orden general de las cosas sino que viven aislados, incomprendidos y en una búsqueda constante de aceptación por parte de quienes los rodean. Crea escenarios protagonizados por héroes extraordinarios, cuyo vigor no existe de la manera habitual sino disfrazada; y juega con la dualidad de la vida y la muerte, tema que le obsesionó desde su infancia.

Tim Burton es una mente creativa que juega con la inverosimilitud y las excepciones a las convenciones para originar realidades vanguardistas que manipulan el status quo y consiguen comercializarse sin caer en lo comercial, ejemplificando cómo el error, la falla, la imperfección son ineludibles y perfectamente válidos.

Bibliografía

Biografías y Vidas, Tim Burton, Disponible en: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/burton_tim.htm

Cheroux (2010). La Belleza del Error. Disponible en: http://cuartoscuro.com.mx/2010/02/la-belleza-del-error-cheroux/

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Ferenczi, A. (2005). Maestros del Cine – Tim Burton, Méjico D.F: Phaidon Ierarche, R. (2012). El arte del error, Disponible en: http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/publicacionesdc/vista/detalle_articulo.php?id_articulo=8696&id_libro=415

Salisbury, M. (2006), Tim Burton, Barcelona: Alba Vilar, N. (2005). Marginales y Criptoartistas: Arte Paralelo y Arte de Acción en el Estado Español en los años 90. Disponible en: http://www.um.es/campusdigital/Libros/textoCompleto/poliCultural/09nelovilar.pdf


Tim Burton y la voz del marginado fue publicado de la página 77 a página79 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

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