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La ciencia ficción en el cine moderno y la ruptura de paradigmas

Gómez García, Cecilia

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XIV Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2014. Ensayos sobre la Imagen. Edición XVI Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2014

Año XII, Vol. 68, Julio 2015, Buenos Aires, Argentina | 134 páginas

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Introducción

En el colectivo imaginario es comprensible que la palabra “ciencia ficción” se asocie a imágenes de futuros distópicos con grandes despliegues escenográficos y efectistas, tecnología de punta, inusuales vestuarios y caracterizaciones.

Justamente así fue el tratamiento de la ciencia ficción durante el periodo del cine clásico hollywoodense. Se puede pensar, por ejemplo, en la adaptación de la obra de H. G. Wells La guerra de los mundos (1953). Esta película posee una trama cerrada y lineal, con un final que resuelve la lógica del cine clásico de la causa/consecuencia, y con un gran despliegue de efectos especiales pensando en la época en la que fue producida, el cual les valió un Oscar. Un film que podría definirse como pasatista, sin ningún otro fin más allá del entretenimiento.

No resulta extraño que la figura del director no sea relevante en un film enmarcado en estas características, ya que las intenciones del cine clásico lejos estaban de resaltar la imagen del director como autor. Ahora bien, ¿qué sucede cuando se dejan de lado los efectismos? ¿Qué prevalece de un género que parece tener un paradigma de producción tan concreto? No se puede esperar encontrar con los recursos mencionados anteriormente en el cine de ciencia ficción enmarcado dentro del cine moderno. El futuro está pero los recursos para contarlo, el énfasis o aspectos que interesan retratar del mismo son otros.

A través del análisis comparativo de dos películas del género, una extranjera Alphaville, de 1965, de Jean-Luc Godard, y una nacional Invasión, de 1969, dirigida por Hugo Santiago, intentando retratar cómo es posible crear un código nuevo de representación dentro de un género con normas ya establecidas que permita evidenciar, a su vez, la manera en la que se translucen en los filmes las ideas de una época y la forma de hacer cine. En palabras del propio Godard “una superación de los géneros cinematográficos, la clausura de un modo de representación”.

Desde los aspectos macro, ambas películas transcurren en ciudades ficticias (Alphaville y Aquilea) una en un tiempo futuro y otra en el pasado. Pero no hay un tratamiento especial sobre los exteriores elegidos, se trata de la París y Buenos Aires de la época sin mayores modificaciones. Por lo cual el denominador espacio no tendrá el tratamiento que se esperaría al tratarse justamente de ciencia ficción.

Lo mismo sucede con los vestuarios y caracterizaciones, que en ambas películas responden a la lógica de la época en la que fueron rodadas, si bien en el caso de Alphaville podemos tener algún guiño de género en el vestuario de Caution que remite al film noir.

Entonces, si desde el aspecto de lo que se muestra no se observa ciencia ficción, ¿dónde reside la misma? Justamente, y como bandera del cine moderno, está presente la idea del cómo se muestra y qué recorte temático se hace sobre la variedad de temas a desarrollar. Así es, entonces, cómo se construye la idea de una ciencia ficción de carácter más “conceptual”.

No se arma un escenario en el cual desarrollar una trama de carácter ficcional, sino que la hipótesis del autor sobre ese futuro crea un código nuevo y una nueva mirada sobre eso que en realidad uno ya reconoce propio, como podría ser nada más y nada menos que la ciudad de Buenos Aires.

Desarrollo

Recursos técnicos expresivos

Como ya se ha mencionado, tanto los escenarios como los vestuarios no permiten contextualizar la acción. Sumado a esto, es posible pensar qué sería de ambas películas si fueran mudas. Un recurso muy importante se vería eliminado y costaría mucho más ingresar en el código.

El sonido ambiente, que al principio puede resultar extradiegético, luego va tomando lógica dentro del nuevo verosímil que presentan ambas películas. En el caso en particular de Alphaville, el recurso está un poco más explorado que en Invasión.

En la película de Godard, el sonido genera ritmos y tensiones en relación a lo que se ve en pantalla. Al mismo tiempo, lo resignifica a través de los contrapuntos sonoros, las elipsis y el recurso de la voz de Alpha 60, la cual en principio puede generar cierto ruido pero luego se incorpora más naturalmente.

En el caso de Invasión, el sonido de los tacos de Irene es un recurso muy interesante que refuerza la idea de realidad expresiva, donde el sonido aporta a la creación del personaje.

La elección de rodar en blanco y negro también es un punto a subrayar, ya que ambas películas podrían haber elegido ser a todo color, considerando que la reciente incorporación de la técnica estaba siendo explotada al máximo en la época en la que se realizaron. Lo que les permitió el blanco y negro fue la creación de imágenes en claro-oscuro, siluetas y grandes contrastes que plagaron a las imágenes de un realismo de carácter expresivo.

Con respecto a los encuadres y planos, Godard elige planos estáticos, mientras que Santiago realiza un juego de fragmentación, donde una misma acción u elemento a mostrar se ve desde diferentes puntos de vista con una velocidad de pasaje de planos muy veloz que rompe con la lógica temporal clásica.

En el caso de Godard, es interesante su intercalado de planos, en el cual a través de la mezcla de fórmulas matemáticas y luces de neón (por ejemplo), se pierde la relación de causa- consecuencia entre una escena y otra. Tanto esto como el uso de planos expresivos que realizan ambos directores quiebran con la ilusión de la cuarta pared, dejan al desnudo la ficción y crean los comentarios narrativos.

Al mismo tiempo, el plano expresivo acompañado de la mirada del actor a la cámara rompe la ilusión y deja al descubierto la representación. Vale recordar, por ejemplo, el plano final de Invasión donde Irene mira directamente a cámara.

También se utiliza el recurso de la narración autoconsciente cuando, en ambas películas, el foco de atención no está en la acción, que es lo que clásicamente debería de ser mostrado.

Por ejemplo, en la conversación entre Caution y Natasha en Alphaville se deja de mostrar a uno de los dos y solo se escucha la voz del primero mientras se filma la reacción del segundo. En Invasión, y mientras tanto, una acción de Herrera queda fuera de cuadro.

En el caso del filme de Godard, se explora un poco más el recurso del quiebre con la ficción a través de situaciones ilógicas, como la persecución en reversa o la secuencia en la que Natasha espera a Caution detrás de una puerta. Y, retomando el análisis de los planos, en la secuencia final las fallas de Alpha 60 se trabajan en negativo por unos instantes.

Por su parte, en la película de Hugo Santiago, el personaje de Don Porfirio y la relación con su gato negro (con quien mantiene diálogos no correspondidos) sumados al recurso de mirar a cámara responden a la lógica del cine moderno que se empeñaba en generar “puestas en escena para expresar el estado de ánimo de los personajes: posturas estáticas, miradas encubiertas” (Bordwell, 1996, p. 209)

Las temáticas

Uno de los temas fundantes de ambas películas, característico también del cine moderno, es la noción de la imposición de la lógica por sobre los sentimientos. Así, las dos responden a “asuntos reales, problemas psicológicos corrientes tales como la alienación contemporánea y la falta de comunicación”. (Bordwell, 1996, p. 206).

Aún así, cada película trabaja estos conceptos desde diferentes enfoques. La falta de comunicación en Alphaville se da a través de la imposibilidad de expresión y libertad individual, las cuales se ven reflejadas claramente en el personaje de Natasha y su incapacidad comunicativa para con Caution. Por supuesto, el pensamiento lógico sobre los sentimientos es el tema central de la trama en este futuro donde reina la lógica y donde despóticamente se decide cuáles palabras pueden ser usadas y cuáles no.

Por su parte, Invasión muestra la falta de comunicación en la pareja formada por Herrera e Irene. Ambos están involucrados en la resistencia contra los invasores pero sin saber que el otro lo está. Y esta decisión no habla sólo de la falta de comunicación sino también de la imposición del deber ser por sobre el sentimiento, poniendo una vez más la lógica por sobre la expresión individual. Además, responde a las limitaciones del conocimiento del personaje, situación en la que el espectador se encuentra ante la situación de saber más que el propio protagonista.

En ambas películas también se expresa el miedo y el desconcierto hacia el futuro, no desde los protagonistas de la pieza sino más bien como una hipótesis planteada por los propios cineastas. Ellos plantean un panorama ficcional en el que muestran hacia dónde se conduce una sociedad guiada por ciertas decisiones y por el accionar de sus propios habitantes.

Con respecto al planteo final de las películas, allí se pueden observar diferencias. En Alphaville, si bien se redondea un mensaje que lleva a una posterior reflexión, la trama se ve aparentemente cerrada. Invasión, mientras tanto, plantea un mensaje explícito con una de las últimas frases pronunciadas (“Ahora nos toca a nosotros”) y la mirada fija hacia cámara de Irene, que deja el final abierto.

De esta manera se apunta a que “la historia se abandona cuando ha servido al propósito del director, pero antes de satisfacer los requerimientos del espectador”. (Bordwell, 1996, p. 210). Y, al parecer, se busca dejar una sensación de que “la única forma de respetar tal complejidad (la vida misma) es dejar causas pendientes y preguntas sin responder”. (Bordwell, 1996, p. 210).

Durante todo el transcurso de Invasión y su frase final, de alguna forma también se vive la sensación de estar frente a una manifestación de cine político disfrazado de ciencia ficción, sobre todo si se piensa en las prohibiciones de distribución que tuvo la película y la misteriosa pérdida del material original recuperado hace no más de 10 años. Quizás Hugo Santiago se haya visto influenciado por la frase “no hay estética sin política” del propio Godard.

Otro aspecto abordado en ambas películas es la noción de soledad, del ser único e individual y el concepto de libertad, los cuales se trabajan de diferentes formas. En Alphaville el tema se trata de manera individualista, mientras que el foco es más pluralista en Invasión.

Siguiendo con las diferencias, y en relación al trabajo sobre las acciones, Alphaville plantea una acción en concreto a cumplir por el personaje principal (encontrar a Dickson y matar al profesor Von Braun), aunque pareciera por momentos que sus motivos no son tan claros y que el protagonista vaga por la trama. En el caso de Invasión, historias en paralelo nos muestras más de una acción: una cadena guiada por la lógica clásica de la causa y consecuencia, la cual arma la trama.

Mencionado el personaje principal, es preciso también hacer una diferenciación en lo que respecta a la figura de “héroe”.

En Alphaville, ese héroe aparentemente triunfa y cierra la trama, la cual parece poseer un mandato pluralista en el que sus acciones salvan varias vidas, pero que termina mostrándose más bien con una motivación puramente individualista: salvar a la mujer que ama y huir.

Por su parte, Invasión no posee una figura de héroe única. Sin saberlo, todos los personajes luchan por una misma causa y hasta mueren por ella. No son héroes sino simplemente hombres.

Finalizado este repaso, es hora de remarcar los procedimientos llamativamente modernos que pueden encontrarse dentro de ambos filmes.

La cita

Ambos films “linkean” constantemente a otros elementos preexistentes que enriquecen la lectura de la trama para el que puede captarlos. Tanto el nombre de la ciudad de Aquilea en “Invasión” como los héroes de ficción que bautizan a más de un personaje de Alphaville cargan de un segundo significado lo que se observa.

También pueden incluirse en este análisis la inspiración en la estética film noir de Alphaville y la autorreferencia que en Invasión hace Jorge Luis Borges (co-escritor del guión), colocando uno de sus libros en una estantería de la casa de Herrera, además de la incorporación del cine dentro del cine en ambas películas (más explícitamente en Invasión y a través del sonido en Alphaville).

Un punto que parece importante destacar es el planteo que hace Hugo Santiago y que refuerza también François Godard del “cine como forma de conocimiento”. En el caso de Invasión, se presenta como el conocimiento de la situación política particular de una época, mientras que en Alphaville, el filme se construye como hipótesis desde un punto de vista en particular sobre el futuro de una sociedad.

Conclusiones

Luego de este análisis, lo más importante para destacar es que es posible romper con paradigmas de representación y crear un código nuevo para la expresión, uno de los propósitos de los cineastas modernos.

Por otro lado, y a favor del cine moderno en relación al modo de representación clásico, cabe destacar el nivel de realidad que puede alcanzar un estilo de ciencia ficción donde lo que termina siendo modificado son los valores sociales e individuales de la comunicación y el pensamiento.

El planteo de estos conflictos en un contexto familiar para el espectador termina siendo más ominoso que poner en escena grandes ciudades de complejas arquitecturas y naves elevadas sobre la galaxia, como el cine clásico se empeñaba en construir.

A pesar de esto, desde un punto de vista posmoderno podría proponerse retomar cierto sentido de efectismo logrado por el cine clásico, pero con la carga conceptual temática que aporta el cine moderno. Esto sin que un aspecto prevalezca sobre el otro, sino con ambos alimentándose mutuamente.

Bibliografía

Oubiña, D. (2003). Jean-Luc Godard: El pensamiento del cine. Barcelona: Paidos.

Bordwell, D. (1996). La narración en el cine de ficción. Barcelona: Paidos.


La ciencia ficción en el cine moderno y la ruptura de paradigmas fue publicado de la página 81 a página83 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

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