1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68 >
  4. La energía pura del color

La energía pura del color

Menéndez, Camila

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XIV Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2014. Ensayos sobre la Imagen. Edición XVI Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2014

Año XII, Vol. 68, Julio 2015, Buenos Aires, Argentina | 134 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

Este ensayo tiene como objetivo enlazar a los artistas con los movimientos artísticos que se desarrollaron en las distintas épocas. Puntualmente se basará en la vida artística de Irina Rosenfeldt, una artista plástica contemporánea argentina que a través del arte refleja las emociones internas haciendo una búsqueda a nivel espiritual, tal como lo planteaban los pintores expresionistas a comienzos del siglo XX. Aunque esta modalidad no es intencionalmente buscada por ella.

Se compararan teorías de libros tales como Expresionismo, una revolución artística Alemana (Dietmar Elger, 1991) y El siglo XX, Introducción a la historia del arte (Lambert, 1985) para ayudarme a justificar los nexos entre ellos. El movimiento Expresionista y sus características serán elemento de análisis en mi ensayo, para luego relacionarlas con las obras del artista.

Con fe en el desarrollo, en una generación creativa y capaz de disfrutar de la vida, convocamos a toda la juventud; y a nosotros, como juventud portadora del futuro, queremos procurarnos vida y brazos libres frente a las viejas fuerzas establecidas todo aquel que exprese directamente y sin falacias lo que lo mueve a crear, pertenece a nuestro grupo. (Kirchner, 1906)

El Expresionismo surgió en 1910 como un movimiento de búsqueda de nuevos ritmos y formas. Se caracterizaban principalmente por pintar temas emotivos internos, por esto pintaban dejándose llevar por lo que sentían y no por lo que veían en el mundo.

Una artista actual, cuya inspiración proviene del mundo interior, con la idea de expresar el alma, espiritualidad, el erotismo, la naturaleza y la conexión de la vida cotidiana. Su nombre es Irina Rosenfeldt, es artista plástica, recurre a proyectar en un cuadro todo lo que siente, plasmándolo desde la alegría de los colores, altos en saturación y energía. Elementos entrelazados, repeticiones de formas y densas capas de materia.

Arma los espacios capa tras capa, lejos de la exactitud de las formas, creando transparencias que generan los distintos planos y dimensiones.

Desarrollo

Irina Rosenfeldt nació en Buenos Aires en 1968. Vivió en Londres donde estudió Publicidad y Marketing. Al volver a Buenos Aires estudió dibujo y pintura con artistas como Tomás Fracchia, Ariel Mlynarcewicz y Sergio Bazán.

Pinta principalmente flores, no solo como elemento primario de la naturaleza, sino también como fuente pura de energía en el color. La obra muestra un erotismo suave y una búsqueda a nivel espiritual, que le da calidad de sentimiento a estas imágenes. Irina, influida por los laberintos de su mente, busca una idea profunda relacionada con la comprensión y la construcción de ella misma. Por eso sus obras presentan una densidad tanto matérica como anímica.

¿Qué es la pintura sino el campo de acción? Es un sistema en constante movimiento y transformación. Construye múltiples y nuevos espacios y mientras eso sucede también acontece la reconstrucción personal, por eso utiliza el acrílico que le da más de una oportunidad, hay rescate y logro. Irina trabaja con la incomodidad del error y busca la belleza dentro de esa equivocación.

Las vibraciones potentes de color siguen operando aún en la distancia. Las alteraciones y las variaciones en cuestión, generan un movimiento ondulatorio, que al sentir se vuelve un presente intenso. Irina infiere que la tensión es necesaria en el remolino visual y también genera un descanso en el plano espiritual.

La pintura en si habla de la metamorfosis del ser. Pinta composiciones abstractas, no ilustrativas, de gran escala. Pulsa lo festivo desde la alegría de los colores, altos en saturación generando una euforia para nada inquietante, utilizando elementos entrelazados, repeticiones de formas y densas capas de materia. No se interesa por la exactitud de las formas de la flor en sí, si no por la interpretación libre de ellas. No hace bocetos previos del material ya que los espacios y formas surgen en el proceso de construcción armando un sistema.

Trabaja capa sobre capa, generando un mundo complejo, que no puede ser absorbido inmediatamente. Esas capas significan profundidad del ser, la búsqueda en lo espiritual.

El gesto es esencial en el procedimiento, no hay silencios, hay abundancia y superposiciones de imágenes que crean falsas perspectivas.

Para sustentar el objeto de estudio se analizará la corriente artística del Expresionismo, movimiento que superó la Primera Guerra Mundial y el desequilibro de la postguerra, surgida en los últimos años del siglo XIX y en los comienzos del XX.

La figura más destacada del Expresionismo Alemán fue Edvard Munch (1863-1944) quien había viajado por Europa y recibido el impacto de Van Gogh, Gauguin y Toulouse. Era un hombre inquieto y pesimista hasta llegar a la morbosidad, que consideraba siempre con angustia la soledad del ser humano.

En sus óleos buscó captar ese pesimismo, esa angustia que el sentía, solo le importaba la realidad en cuanto con ella pudiera expresar el mundo interior de su espíritu.

Para Munch la pintura debía reflejar los sentimientos del artista y expresarlos con la mayor veracidad posible, aunque para esto se debiera deformar o exagerar la realidad, lo más importante era expresar el espíritu. (Olaguer-Feliú, 1989)

Un ejemplo claro de esto es El grito, obra donde a través de las líneas, los ritmos marcados y la agitación en el tratamiento de los colores se pone en manifiesto la desesperación y el insoportable dolor que siente. Expresa que no hay escapatoria para la existencia. (Lambert, 1985)

Wassily Kandinsky (1866-1944), artista que comenzó siendo Expresionista, proponía combinar color y forma siguiendo exclusivamente la mencionada ‘necesidad interior’. Describió a sus obras como “expresiones-principios inconscientes, en su mayoría surgidas súbitamente- de los fenómenos de carácter interno, o sea impresiones de la `naturaleza interior´”.

Para Kandinsky el arte era una configuración a base de colores y formas libres que generan diferentes efectos en cada observador dependiendo de su estado de ánimo. “Una forma que sea la mejor en un caso puede ser la peor en el otro: todo depende aquí de la necesidad interior, que es la que puede hacer adecuada a una forma”. (Elger, 1991)

Por otro lado, el crítico Paul Fechter escribió que el arte no deriva solamente de la habilidad, sino que depende en gran medida también de una cierta disposición espiritual, del deseo o, mejor, de la necesidad. Con esto se refiere a que es importante que el artista tenga la capacidad de expresarse para crear un objeto de arte.

El Expresionismo es, entonces, un movimiento que le da mayor importancia al mundo de las emociones internas buscando la simplificación y realce de las formas de expresión, sus pinturas adoptan como tema estados mentales personales, representados con tanta fuerza que la apariencia normal de las cosas queda distorsionada. Esto quiere decir que el sujeto es quien se imprime a sí mismo convirtiéndose en el objeto.

En cierta forma este movimiento surge como una manera de reflejar la amargura y el desacuerdo con la Primera Guerra Mundial, esa amargura provocó la búsqueda de nuevas formas de expresarse y mediante la distorsión de la realidad pretendían impactar al espectador, llegando a su lado más emotivo. Por eso buscaban nuevos ritmos y colores intentando expresar el alma, no la habilidad del artista. Al igual que Irina Rosenfeldt que mediante las formas y colores hace una búsqueda espiritual dejándose llevar por lo que le pasa en el momento sin importar la realidad de las formas.

La misma Irina Rosenfeldt señala que la obra de arte no es una cuestión de si gusta o no. “Si puedo escuchar el diálogo entre colores, formas y mis propias reacciones, entonces las elecciones mejorarán la creación”.

El expresionismo tiene una actitud volitiva, incluso a veces agresiva. Porque el sujeto asume en sí mismo la realidad subjetivándola, se proyecta sobre ella, objetivándose, el encuentro entre el sujeto y el objeto (es decir el encuentro directo, lo real) sigue siendo fundamental. (Lambert, 1985).

Conclusiones

Así como Irina Rosenfeldt tomó ideas del Expresionismo Alemán, todos los artistas toman características de algún o de varios movimientos, de forma consciente o inconsciente. El Expresionismo es un movimiento realista que va del interior al exterior y exige un compromiso total del artista ya que se imprime a sí mismo en la obra expresando sus sentimientos internos, algo que no se ve a simple vista.

Expresar lo que uno siente no es una tarea fácil, más en el contexto histórico que se estaba viviendo, por esto resulta interesante ver como los pinceles llevan al artista a crear un diálogo con sus sentidos de una manera única, representándolo a través de diversas formas, ya sea mediante colores, líneas o trazos. A partir de esa búsqueda en uno mismo el artista crea ideas y formas nuevas, algo que no se reconoce, como un paisaje o un retrato, sino que tiene significados ocultos. Esto, a su vez, genera en las personas distintas interpretaciones y reacciones: alegría, tristeza, enojo…eso es lo que hace que la obra sea única y se convierta en un objeto puro de arte.

Bibliografía

Elger, D. (1991). Expresionismo una revolución artística Alemana. Alemania: Taschen Benedikt.

Lambert, R. (1985). El siglo XX: introducción a la historia del arte. Barcelona: Universidad de Cambridge.

Olaguer- Feliú, F. (1989). Los grandes ismos pictóricos del siglo XX. Barcelona: Vicens-Vives.


La energía pura del color fue publicado de la página 113 a página115 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

ver detalle e índice del libro