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Más allá de lo que vemos. La espontaneidad en el arte japonés y Franz Kline

Cosentino, Sofía

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XIV Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2014. Ensayos sobre la Imagen. Edición XVI Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2014

Año XII, Vol. 68, Julio 2015, Buenos Aires, Argentina | 134 páginas

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Introducción

En el presente ensayo va a desarrollarse la relación existente entre el arte japonés sumi-e y el gran artista estadounidense, Franz Kline el cual fue un pintor destacado en el expresionismo abstracto. Se encuentra relación entre este pintor y el arte japonés ya por su simplicidad, la manera de pintar, la espontaneidad que expresan sus pinturas y su estilo.

Van a darse a conocer características principales de la pintura japonés más conocida como Sumi-e influenciada por el Zen, tales como el dinamismo, la naturaleza, espontaneidad, expresionismo, entre otros.

También, se va a comprar algunas diferencias entre la pintura oriental y la pintura occidental teniendo en cuenta las técnicas y al artista protagonista de este ensayo.

A su vez, se destacará la utilización de tonalidades monocromáticas en blanco y negro, las cuales provocan un alto impacto visual y emocional A modo introductorio, la pintura japonesa, más conocida como Sumi-e, cuyo significado es “tinta china y pintura”, es llamada también como Suiboku, es una pintura naturalista, técnica de dibujo monocromático en tinta de pintura japonesa, en la cual se plasma en el papel todo lo que tenga vida.

Comenzó a desarrollarse en China durante la dinastía Tang, la cual transcurrió entre los años 618 y 907, luego implantándose como estilo durante la dinastía Song desde el año 960 hasta 1279.

Esta práctica fue introducida en Japón a mediados del siglo XIV por monjes budistas Zen y creció en popularidad hasta su apogeo durante el periodo Muromachi entre los años 1338 y 1573.

Sus características específicas eran notorias. La pintura influenciada por el Zen se caracteriza por tener una técnica despojada, simple, que muestra nada elaborado, cargado o rebuscado. Se destaca por su naturalidad, por su ejecución espontánea. En cuanto a su procedimiento para poder realizarla primero se estudia los llamados cuatro caballeros de la pintura, los cuales son: caña de bambú, la orquídea, el ciruelo y el crisantemo. Teniendo eso en cuenta se comienza a practicar los trazados y el manejo del pincel con agua, plasmando ese movimiento en una hoja de arroz, de manera espontánea.

El artista de esta técnica, solo utiliza tinta negra, presentada en barritas sólidas, que se frotan sobre una piedra plana, mientras se va mezclando con agua, hasta obtener la intensidad deseada por el pintor. Se plasma con un pincel fino con mango de caña de bambú y pelos de diversos animales como por ejemplo: tejón, conejo, cabra ciervo o cola de caballo; pintando a mano alzada, el trazo debe ser muy seguro, ya que la espontaneidad y la agilidad logran la belleza de la línea.

Al observarla se puede distinguir un sentimiento de serenidad, expresando calma y paz, en el medio de un mundo agitado. Se dicen que es austera ya que busca expresar lo esencial del tema y su idiosincrasia, eliminando los elementos innecesarios.

Este arte se caracteriza por darle importancia a los espacios vacíos. Menos es más, se mantiene este concepto para darle un sentido de profundidad y de vitalidad a la obra.

La naturaleza juega un papel muy importante ya que se le brinda un culto, donde el ser humano tiene poca importancia y como en ella no existe la regularidad se puede componer con asimetría.

Es muy importante destacar que en la pintura Sumi-e, no se pintan los fondos, la luz, ni sombras.

El papel utilizado para esta técnica, el cual es llamado arroz, es muy absorbente y no deja luego de pintar sobre el modificar, retocarla línea trazada, esto se compara directamente con la vida cotidiana, cuando algo está hecho ya no hay retorno, no se puede volver atrás.

A diferencia de la pintura occidental, por ejemplo el óleo, que es exterior porque la pintura queda sobre el soporte, ésta es una pintura interior, ya que el papel utilizado hace que la tinta penetre y llegue a pasar del otro lado, quedando bien impregnada.

Esta técnica es considerada como un camino de auto perfeccionamiento, siendo lo importante el camino y no el logro el final, donde le artista busca sobre todo actuar sobre si mismo, sobre su espíritu, en el equilibrio y la armonía.

Franz Josef Kline, pintor asociado al movimiento expresionista abstracto. Trabajó en Nueva York en los años 1940 y 1950.

Nació en Wilkes-Barre, Pennsylvania. Comenzó su carrera como artista plástico, hasta que se identificó con el estilo jampones, Sumi-E, para llevar adelante sus obras, mezclando su estilo propio con el japonés. Fue un pintor de acción, quien utiliza la simplicidad, la espontaneidad y un intenso estilo mediante trazado fuerte, pinceladas y figuras abstractas tal cual como ocurría en la pintura japonesa.

El expresionismo abstracto, estilo artístico que surgió aproximadamente en el año 1850, fue un estilo polémico que apareció postguerra fundado por Jackson Pollock y Willem de Kooning.

Se caracteriza por la ausencia de toda relación con lo objetivo, rechazo de todo convencionalismo estético. Es un estilo totalmente espontáneo en el cual se emplean manchas y líneas con ritmo, en el cual deja de lado la representación figurativa y la sustituye por un lenguaje visual, el cual va a tener sus propios significados.

Por último, el blanco y negro es un tema importante dentro de la pintura japonesa y el artista elegido para realizar este ensayo.

Tanto en la pintura japonesa como en las obras de Franz Kline nos encontramos con la utilización principalmente de los colores blanco y negro. Estas tonalidades por más monocromáticas que fueran provocan un alto impacto visual y emocional en el público, permitían transmitir a la perfección los sentimientos de dramatismo, espontaneidad y dinamismo que el pintor quería.

Sus trabajos fueron en sentido figurado, pintura de países urbanos y rurales, además de retratos y murales de encargo, sin embargo, son en blanco y negro, más adelante re introduce el color en sus pinturas, a pesar de que utiliza colores más consistentes sus obras siguen manteniendo sutileza.

Al igual que los artistas japoneses, las obras de Kline representan una forma de expresionismo absolutamente individual y siendo una de las mayores contribuciones al desarrollo del expresionismo abstracto.

Conclusiones

El artista, a través de trazos o pinceladas al igual que en el Sumi-e, crea respetando los colores blanco y negro y luego integrando algo de color, lo que genera que pueda expresar y comunicar sentimientos de las personas.

Hay cosas en común hay entre la actualidad y la antigüedad, teniendo en cuenta los avances tanto tecnológicos como sociales que se vivieron a lo largo de todos estos años. Siempre va a existir alguien que haga renacer, que reutilice o recicle esas cosas que se creen dejar en el pasado.

Bibliografía

Alejos, C. (2009). Pintura y Artistas, Disponible en: http://www.pinturayartistas.com/la-tinta-china-japonesa/

Ecured, Expresionismo abstracto, Disponible en: http://www.ecured.cu/index.php/Expresionismo_abstracto

Omaña, L. El expresionismo abstracto. Disponible en: http://es.slideshare.net/literatura.vanguardia/expresionismo-abstracto


Más allá de lo que vemos. La espontaneidad en el arte japonés y Franz Kline fue publicado de la página 109 a página110 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº68

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