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La sangre llama (Primer Premio)

López Galindo, Byron Adalberto

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 70, Octubre 2015, Buenos Aires, Argentina | 118 páginas

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Desde hace mucho tiempo atrás Byron tenía un gran deseo de estudiar fuera de Guatemala y fue en el año 2014 cuando tomó la decisión de buscar esa oportunidad e irse. Luego de buscar y pensar en todas los opciones, decidió ir a Buenos Aires, Argentina, para estudiar Producción de T.V. Todos en su casa estaban muy emocionados y nerviosos, en especial su padre, al pasar los días y que más cerca estaba la fecha de partida; su papá lo invitó a un café fuera de la casa, lo cual a Byron le pareció muy raro porque nunca le había hecho una invitación tan formal, pero él pensó que era para hablar del viaje así que no le prestó más importancia de la debida.

El día que fueron al café, Byron notó en su padre mucho nerviosismo, en ese momento él también se empezó a poner nervioso e imaginar que le iba a decir que ya no podría viajar.

Pidieron un pastel, un café y empezó un típico sermón por parte del padre, diciéndole que necesitaba que no malinterpretara las cosas y que menos se estresara, pues conocía que Byron tenía un carácter muy fuerte y difícil. Las palabras fueron cortas y a la vez largas, con mucho adorno de introducción quizás, pero igual le llegaron muy frías al corazón y es que la imagen de aquel tío perfecto se vino para abajo. “Tu tío tuvo otro hijo que no es con tu tía y vive en Argentina”, así fueron las palabras, no más, no menos. Byron quedó pasmado, tomó un poco de café, estaba hirviendo y aun así no sintió que se quemó en ese momento, lo primero que contestó fue: ¿Cómo es? ¿Se parece a mi tío? Ese día Byron quedó muy confundido, se preguntaba por qué nunca se supo nada, cómo su tío pudo llevarse ese secreto hasta la tumba. Lo más difícil era que tenía que ver a sus primas a la cara y no revelarles ese gran secreto. A pesar de que los días pasaban, había muchas dudas en el aire. Cuando las dudas se empezaron a resolver, más sorprendido quedaba Byron, era algo totalmente inefable, el descaro que pensó que sólo en las telenovelas podía existir, lo tuvo a la par por años.

El papá de Byron le iba contando detalles poco a poco, según él se los pidiera. Resulta que cuando su tío vivía en Miami conoció a una mujer, una argentina que trabajaba en el mismo lugar, una imprenta. Con el pasar del tiempo empezaron un romance, ella sabía que el tío de Byron era casado y tenía dos hijas. Aun así, ella de mente muy liberal, permitió la relación.

Pasó el tiempo y en el año 1997 tuvieron a su hijo, situación de la cual sólo estaban enterados los hermanos, era una clase de apoyo incondicional. Con gran perspicacia el tío Aldo pudo llevar una doble vida, tenía a dos mujeres, en dos casas diferentes, con hijos diferentes, viviendo en el mismo país.

Y como dice la canción Jueves del grupo musical Oreja de VanGogh: y así pasaron los días de lunes a viernes, como las golondrinas del poema de Bécquer, de estación a estación.

Era una situación en la que definitivamente se necesitaban agallas y hasta cierto cinismo para llevarla acabo. Años después, en el año 2004, su tío junto con la familia legitima se mudaron para Guatemala, allí fue donde Byron desarrolló ese lazo familiar muy fuerte con su tío y primas porque eran vecinos, compartían muchas comidas y eventos familiares, forjando de esta manera una unión muy fuerte ¿Y qué pasó con su otra familia? Pues estaba tramitando los papeles correspondientes para también mudarse a Guatemala y seguir con el mismo estilo de vida. A los 7 meses así fue, la otra mujer junto con sus dos hijos, el hijo de mi tío y su hija producto de otro matrimonio. Sin ningún problema, su tío consiguió otra casa, otro carro y pudieron vivir felices, pero no para siempre.

La vida de muchas personas cambió un 29 de octubre de 2007. Era una mañana aparentemente tranquila, Byron estaba en su cuarto durmiendo hasta que a lo lejos escucha unos gritos, pensó que era una simple discusión entre sus hermanas, que la televisión tenía mucho ruido, pero nunca se imaginó que esos gritos eran de tragedia. Se levantó a ver qué sucedía, salió al balcón y vio un cuerpo tirado en la sala de la casa de sus primas. No entendía lo que pasaba, pero en ese momento entró en una situación de sentir que todo era un sueño. Byron bajó corriendo a la puerta de la casa de sus primas, pero sólo vio que unos hombres bajaban entre sábanas el cuerpo de un hombre, él quedó atónito, segundos después unos bomberos que no sabía de dónde habían aparecido, intentaban dar asistencia médica a su tío. “1,2,3…” presión en el pecho, “1,2,3…” presión en el pecho. Esa frase quedó guardada en el cerebro de Byron, junto con ella una imagen donde los bomberos cubrían la cara de su tío en señal de fallecimiento. Llegó el momento del velorio, muchas personas estaban allí, muchas menos su hijo, nunca llegó, pero no porque no quisiera.

Cuando el papá de Byron le confesó lo de su primo, muchos episodios vinieron a su cabeza; la presión del viaje, más un secreto que estuvo escondido por años, hicieron que su cabeza no estuviera concentrada en una cosa en especifico. Sin embargo, sus valores y creencias no le permitían hacer juicios de valor sobre nadie, aunque si los tenía algunos segundos en su cabeza, trataba de depurarlos lo más rápido posible.

Paralelamente a la historia de Byron, su primo Christopher no se imaginaba en lo absoluto cómo era la familia de padre. Se le privó de muchos privilegios a los cuales tenía derecho, el conocer a sus hermanas, a su abuela, convivir con su familia era un derecho que no se le podía negar. Pero por aparentar ser una familia perfecta, su tío tuvo que negarle todo eso a su primo. Aun así tuvo una vida aparentemente normal, para él su papá era un hombre que trabaja mucho y por eso no estaba todos los días en casa, para él su papá era un súper héroe así que nunca se cuestionó muchas cosas, hasta que creció. Un día su mamá le dice que su papá se fue al cielo, que ya nunca más lo volvería a ver. Así quedó un futuro incierto para su primo. Un mes después su mamá no sabía qué hacer, así que tomó sus cosas, vendió lo poco que tenía y se fue para Buenos Aires, en donde tenía a sus padres. Así fue como su primo se fue muy lejos y nadie pudo establecer contacto con él.

Al pasar los días, Byron reaccionó y tomó la decisión de buscar a su primo, de encontrarlo fuera lo que fuera; se sentía mal porque sus primas aún no sabían la verdad, quería buscarlo y saber todo lo que había pasado, si recordaba a mi tío, si tenía una familia tan grande como la nuestra, un sin fin de interrogantes que él no dejaba de hacerse. Sin imaginar que su primo siempre tuvo la esperanza de conocer a alguien de su familia paterna, a pesar de que sus primas nunca supieron de su otro hermano, él si sabía que tenía hermanas. Así empezó a interrogar a su padre, el cual se sentía tranquilo de que Byron no hubiese reaccionado diferente, así que él también sin saber mucho le dio datos como el nombre de la madre de su primo, el teléfono que tenía de ellos de ya hace mucho tiempo, un correo muy antiguo y el nombre del lugar en la que residían. A pesar de todas las emociones existía una voz interior que le hacía pensar en sus primas, en esas hermanas que él cuidaba, y las amaba, se sentía horrible al saber algo de lo cual ellas tenían más derecho de saber que el mismo Byron.

Buscando unos libros que se quería llevar, encontró unas fotografías de su tío junto con su primo, cuando se las enseñó a su papá se conmovió mucho, pues pensaba que esas fotos se habían perdido en una mudanza, entonces así fue como su papá le habló a Byron y le decía que no se sintiera mal por las decisiones que su tío había tomado, que si había decidido no compartirles lo de su hermano a ellas, pues tenía que esperar a que llegara el momento justo y las circunstancias necesarias para que ellas se enterasen, por el momento él solo tenía que hacer lo que sentía en su corazón. Esa conversación fue determinante para la búsqueda.

El día de viajar para Argentina se acercaba y Byron entre todas sus emociones encontradas no dejaba de pensar en encontrarse con su primo, había visto unas fotos de pequeño pero no lograba imaginarse cómo estaría varios años después, antes de dormir siempre dedicaba unos minutos a imaginarse ese momento, cómo sería, si se caerían bien, si sentirían ese lazo familiar, siempre todas las noches desde que Byron se enteró, sus noches ya no eran las mismas.

El 4 de agosto de 2014, Byron llegó a Buenos Aires, se instaló en la casa de un amigo y luego de hacer los primeros trámites para poder estudiar allí, empezó a buscar a su primo, ya había enviado un sin fin de correos los cuales nunca obtuvieron respuesta, pero no se rindió, luego llamó al teléfono que su padre le había dado y resultó que era la abuela de su primo, pero Byron cometió el error de no practicar lo que iba a decir, así que cuando escuchó que era la abuela, colgó rápidamente y empezó a practicar su discurso. Mientras, su primo siempre

buscaba en Facebook los perfiles de sus medias hermanas y primos, pero nunca logró encontrar nada. Byron luego de pensar lo que diría, volvió a llamar, pero esa vez contestó la madre, él le contó quién era y para su sorpresa esta mujer, Marcela, sí sabía quién era él y se puso muy emocionada de saber que un familiar de su primo, Christopher, estaba en el país, así que en ese momento ella le explicó a su hijo quién era Byron y que se tenían que ver y conocerse porque sabía que a su padre, es decir el tío Aldo, le hubiese gustado. Entonces fijaron fecha, hora y lugar. Byron rápidamente llamó a sus papás para contarle la noticia, ellos también se entusiasmaron, en especial su papá, estaba muy contentos de saber que un pedazo de su hermano se reencontraría con algún familiar, estaban tan emocionados que empezaron a pintar escenarios de cómo sería ese momento, también su papá le pedía que le diera ciertos mensajes a él y a su mamá.

Llegó el día del encuentro, un día antes Byron no pudo dormir de la emoción, sentía que el tiempo no pasaba, el shopping Unicenter era el punto de encuentro a las 15:00. Byron llegó casi una hora antes, cuando era el tiempo de encontrarse con su primo, no lo miraba, sentía desesperación, ambos se conocían por fotos que se pasaron por Whatsapp un día antes. Al momento de tenerse enfrente se abrazaron, Byron sentía que estaba volviendo a abrazar al tío que tanto quería pues era un parecido muy grande. Su primo también estaba muy emocionado, un día atrás él tampoco sentía que pasara el tiempo; le preguntó muchas cosas a su madre, no sabía ni de qué temas hablarle a Byron, pero sí estaba seguro de querer verlo. Se sentaron y no fue difícil empezar la conversación, Christopher

a pesar de ser menor que Byron por unos años, tenía una gran madurez y le contó todo lo que recordaba de su padre y cómo fueron los años que vivió con él. Ambos compartieron recuerdos, experiencias y cómo eran sus familias, tenían una gran sonrisa en su rostro y sentían ese cariño familiar.

Entre lo mucho que Byron quería hablarle, se dio cuenta que habían muchas cosas que él ignoraba, la madre del primo le hacía miradas a Byron cuando había un tema que no tenía que decir, Christopher fue a comprar unos helados, cuando se quedaron solos, Marcela y Byron, le comentó que había muchas cosas que ella todavía no le había podido decir a su hijo, como la situación en la que él había nacido, el primo pensaba que su papá estaba divorciado y también que el tiempo que su papá no estaba con ellos era por trabajo. Byron quedó muy confundido ante la actitud de Marcela, pues le dijo que ella estaba consciente de que era como la princesa de su tío y que su verdadera tía era la reina. Ese pensamiento era muy liberal para las costumbres e ideales de Byron, pero decidió

no juzgar y tener respeto hacia esa persona.

Su primo sí fue reconocido por su tío pero su tía nunca lo quiso aceptar; tanto su primo como sus primas eran ciudadanas de Estados Unidos, cuando murió su padre el Estado de Gobierno le daba dinero a su tía para la manutención, sin embargo ella nunca quiso dar esa ayuda y derecho al hijo de su esposo. Byron no entendía la actitud de su tía, así que luego de haberse reunido con su primo, llamó por Skype a su padre y le preguntó si sabía la situación de su sobrino, él muy molesto dijo que sí, pero que su cuñada no quería hacer ese tramite por miedo a que sus hijas se enteraran, ambos quedaron muy molestos por esa injusticia pero estaban conscientes de que no se podían involucrar pues ella era la única que tenía la última palabra. Se habían tomado fotografías juntos, y cuando

su papá las vio se le llenaron los ojos de lágrimas y repetía las mismas palabras: es igual a tu tío cuando tenía esa edad. Es puro López, delgado, moreno, con orzuelos. Su padre quedó muy emocionado pero también muy triste pues le ha costado superar la muerte de su hermano.

A pesar de que Byron sintió mucha decepción por parte de su tío, sentir que le fallaba a sus primas por no contarles ese secreto, también entendió que su primo Christopher no tenía la culpa de nada y luego de descubrir que no tenía mucha familia y que su vida era muy solitaria entendió que ahora, por la memoria de su tío, debía de acercarse a su primo y darle ese cariño familiar. Ambos concordaron que las coincidencias, el destino, las bendiciones son muy grandes y que llegarse a conocer de una manera inesperada era algo importante.

Ahora tratan de juntarse una o dos veces por semana y cada vez cuentan más cosas acerca del tío Aldo y como ha

sido sus vidas.

La vida tiene muchas vueltas que nadie se las imagina y aunque no parezca o no se sienta, todo es para bien en esta vida.

Aunque la familia de Byron viva en una constante evasión de la realidad por la existencia de ese ser humano que lleva sangre López, él esta seguro de que todos tienen en su corazón un deseo latente de conocer a su sobrino, de ver por sus propios ojos y tocar con sus propias manos parte del legado de su amado hermano, sin embargo muchas veces el qué dirán puede más que el enfrentar una verdad.


La sangre llama (Primer Premio) fue publicado de la página 64 a página66 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

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