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Esfuerzo y dedicación: una gran mujer (Segundo Premio)

Bernal, Micaela

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 70, Octubre 2015, Buenos Aires, Argentina | 118 páginas

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Introducción

Para hablar de la historia de mi familia elegí centrarme no en un hecho puntual ni en una tradición sino en una persona, que considero es uno de los integrantes más importantes de cada familia, mi mamá. Quiero contar su historia, contar lo que vivió, lo que superó y qué consiguió gracias a su esfuerzo y dedicación. Daniela Cristina López, así se llama. Nacida en una pequeña casa dentro de una chacra en San Vicente, Misiones, un 23 de febrero de 1973. Es la menor de ocho hermanos, seis mujeres y dos varones. Vivió una infancia muy humilde, con mudanzas de por medio, discriminaciones y algo muy importante, sin un padre a su lado. Durante su adolescencia

fueron años interminables donde el estudio y trabajo eran prioridad para poder salir adelante, prioridades que

trajeron como consecuencia enfermedades, de todas formas estas no impidieron continuar. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa, y es así como logró terminar el colegio y luego recibirse, dejando atrás todo aquello que le puso trabas para realizar sus sueños. Consiguió un compañero para su vida y con él una familia que la ama. Ahora, con una vida realizada, se encuentra trabajando en algo que la llena de felicidad, siempre rodeada de gente que la reconoce por eso, y de su familia que la acompaña.

Capítulo I. La infancia

Daniela, la menor de ocho hermanos, sin un padre en su vida aprendió desde pequeña a luchar por las cosas que quería en la vida. Siempre acompañada de su mamá Lilú y su hermana Graciela, sus grandes pilares durante los primeros años de su vida. Cuando tenía cinco años se muda a un pueblo cercano a su lugar de nacimiento. Allí asiste a una escuela en la que realiza jardín de infantes, 1º y 2º grado de la escuela primaria, para la que debía caminar 2 km desde su casa por una angosta calle de tierra; pero a ella no le importaba, siempre le gustó asistir a la escuela, siempre quería ir. Hasta que cuando pasa a 3º grado a los 8 años, por decisión de la madre se muda

ella con uno de sus hermanos varones Juan, a la ciudad de Posadas. En la ciudad fue inscripta en un Instituto Privado José Manuel Estrada, donde comenzó con mucha dificultad debido a que su anterior escuela no tenía el mismo nivel de educación que un instituto privado de la ciudad, por lo que recibía burlas por parte de sus compañeros y discriminaciones de parte de la profesora, quien la obligó a recursar el año por su nivel de aprendizaje. Este fue un hecho que la marcó, un desafío para seguir adelante. Para que ambos hijos pudieran ir a ese colegio, la mamá trabajaba de empleada doméstica y ambos hermanos se cuidaban solos. De esta manera comenzaron las mejoras económicas, lo que la motivó a ver la realidad desde otro punto y querer comenzar a progresar. Entonces comenzó a trabajar vendiendo pastelitos en una construcción cercana a su barrio, donde tuvo una mala experiencia en la cual la quisieron secuestrar. Pero logra escapar y decide no volver a esa actividad. A los 10 años se mudan a Buenos Aires, donde vivieron dos años a duras penas, en la casa de una de sus hermanas mayores, con su madre y su hermano.

Hasta que en 1985 vuelven a la ciudad de Posadas. El regreso a Posadas la tuvo muy feliz ya que le costó adaptarse en su escuela en Buenos Aires debido a las burlas que sufría por los compañeritos, quienes no la aceptaban por tener un acento diferente. Pero eso no le impidió seguir estudiando, lograr ser abanderada y obtener el mejor promedio de la clase, puesto que debió ceder para volver a Misiones.

Capítulo II. Cambios

Ya en Misiones, con 12 años, comienza a trabajar como empleada doméstica cama adentro. Por la mañana limpiaba, iba al colegio de tarde y continuaba las tareas cuando volvía de estudiar. Así terminó la primaria con un viaje a las Cataratas del Iguazú, el que se pagó ella misma con sus sueldos. Hizo la secundaria en la Normal Mixta Estados Unidos del Brasil lo que resultó muy complicado, debía balancear el estudio con el trabajo y lo logró; promocionó con uno de los mejores promedios de la clase lo que la llevó a ser escolta de la bandera argentina. Ella seguía trabajando en la misma casa de familia, lo que le demandaba mucho esfuerzo y poco descanso. A raíz de esto pasó complicaciones de salud cuando tenía 16 años y llegó a perder casi 30 kg. Pero se repuso una vez más

y terminó sus estudios, dándose como recompensa unas vacaciones en Mar del Plata junto a sus amigas. Luego de la secundaria cursó un profesorado, donde se graduó con honores como Maestra de Educación Básica en 1993, recibiendo la bandera de Misiones (se le otorga siempre al mejor compañero de la clase, es por votación de los mismos alumnos).

En este punto, siendo una docente recibida vuelve a cruzar caminos con aquella profesora de la primaria, la de 3º grado, la que se lleva una gran sorpresa al ver que esa alumna a la cual había despreciado y hecho repetir era una profesional y colega. En esta época aparece su primer gran amor, Gustavo, un chico de Buenos Aires que había conocido en sus últimas visitas a la ciudad. Fue un amor a distancia, que no duró mucho tiempo por la realidad que los separaba.

Capítulo III. Comienza la vida

Comenzando su carrera como docente conoce a Ignacio, con quien se pone de novio casi de inmediato. Al año de novios se casan, y ese mismo año comienzan a formar una familia con el nacimiento de su primera hija, Micaella. En 1997, durante los primeros años de trabajo y estando embarazada de su segundo hijo Maximiliano, comienza la carrera de pedagogía en el Instituto Ruiz de Montoya, la que abandona al 3º año, al igual que su trabajo, para poder dedicarse a sus hijos y a la casa. Pero retoma todas sus actividades dos años después.

Pasan los años y en el 2002 embarazada nuevamente del que sería su último hijo consigue un cargo estable en una escuela llamada Gendarme Argentino, este sería el lugar que necesitaba durante varios años.

Capítulo IV. Final feliz

Con esta escuela hubo varias idas y vueltas que desembocaron en distintos escenarios, pero que al final después de cinco años trajeron la noticia que tanto esperaba, el cargo de directora de la institución. Desde entonces todo fue mejorando profesionalmente. A partir de esa fecha, todos los días se dedica, siempre acompañada por su familia y seres queridos, a construir un modelo de educación inclusivo.

Conclusión

Con este trabajo tuve una experiencia agridulce. Si bien la historia de mi mamá la conocía, siempre nos la contaba con el fin de que mis hermanos y yo aprendamos a valorar todo lo que nos dieron siempre, que realmente lo hacemos, esto fue distinto. Fue como reconstruir a través del tiempo todo lo que vivió y de cierta manera volver a vivirlo yo. Me pone feliz y me pone triste al mismo tiempo. Me sirve para saber que no hay batallas perdidas antes de que terminen y que siempre se puede mejorar, que no vale la pena conformarse si uno sabe que puede más y que no debemos limitarnos a lo que alguien nos diga que no podemos lograr.


Esfuerzo y dedicación: una gran mujer (Segundo Premio) fue publicado de la página 71 a página72 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

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