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Pa, por siempre (Segundo Premio)

Jiménez Peñuela, Natalia

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 70, Octubre 2015, Buenos Aires, Argentina | 118 páginas

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Introducción

María es en este caso la narradora de su propia historia, su padre se ha encontrado con una nueva etapa de la vida, la vejez avanzada; generando cambios en esta relación padre – hijo que altera la rutina y refleja una realidad que no se puede negar, los hijos son en este momento de la existencia los encargados de cuidar y proteger a ese padre que ofreció su vida entera para dar lo mejor de sí para criar y sacar adelante al que ahora debe decidir casi su futuro.

“30 de Noviembre de 2007

Guardado… 8:30 am Para ti: Tú, padre mío eres un ejemplo de vida, el hombre más maravilloso que he conocido, me enseñaste el verdadero valor del trabajo, eres definitivamente un hombre responsable que desde chico luchó para mantener a sus padres y hermanas, ¿quién a esa edad hubiera podido emprender el camino de la responsabilidad, coraje y amor de esa manera? Escogiste las riendas de tu familia debido a la grave enfermedad de mi abuelo la cual lo imposibilitaba en muchas cosas, entre ellas, salir a trabajar. Es ahí donde empieza tu vida, es ahí donde una y otra vez me llevan mis pensamientos ¿Qué hubiera hecho yo en tu lugar? Saliste a trabajar como un valiente, sin miedo a nada ¿Tu objetivo? Que no les faltara nada, tu motivación, el amor a la vida, cosa que también me has impregnado. ¿Cómo poder vivir sin ti?, ¿cómo seguir este camino?, ¿cómo?”

Entre lágrimas María borró esa última frase de la carta, todavía no muy convencida de lo que hacía, ¿una carta póstuma?, ¿era eso lo que tenía en mente?

- Ya voy mamá! - gritó María secándose la cara y salió para ver qué era lo que pasaba. - Hija, dile a tu papá que hoy tenemos cita en el médico, ¡cree que sólo lo quiero hacer levantar de la cama por qué sí! Ese día se cumplían ya dos meses de tenerlos en casa, el tiempo pasa tan pronto que me acuerdo como si fuera ayer las tantas veces en las que era él el que me obligaba a salir de mi cama; para ir al colegio, al médico, a la terapeuta, a comer, a todo. - Vamos Don Vicente, tu esposa tiene razón, hoy tienes cita en el cardiólogo y no queremos llegar tarde. Lo llamaba así, en algunas ocasiones, es imposible no mostrarle tal respeto, mi vida estuvo rodeada de eso, respeto que en ocasiones aleja, distancia y asusta, cuando era chica a eso le llamaba miedo, quizá sí, le tenía miedo, un hombre tan grande, tan imponente y fuerte, sus manos enormes como las de un gigante, me cuenta mamá que cuando bebe me sostenía en solo una de ellas. Su presencia en casa me hacía acordar a los cuentos de hadas, el rey entraba al salón y todos callaban, solemnes lo reverenciaban. Se levantó tranquilo, a su edad no le gusta mucho bañarse así que es un paso obligado casi todas las mañanas, ya todos listos, mi papá, mamá y yo nos dirigimos a la clínica, ahora es algo rutinario, pero para él siempre algo casi molesto. Él nunca se enfermaba, él era el todopoderoso, nunca le dolía nada y era casi imposible verlo en la cama.

“30 de Noviembre de 2007

Guardado… 11:45 pm Padre la vida te enseñó el verdadero significado de la valentía y ahora quiero que eso también perdure en mí, siempre fuiste tan vital y extraordinariamente independiente, todo lo hacías parecer tan fácil, nos has dado sin excusas todas las posibilidades de salir adelante, siempre tan pendiente de todo y de todos, nada fue un verdadero problema, nunca los hubo para ti, “todas son oportunidades de mostrar de qué estamos hechos”, decías. Pero si me preguntas ahora ¿de qué estoy hecha?, creería que de nada, de vacío, el vacío de verte ir tan lentamente y a la vez tan desagradablemente rápido ¿Cómo paro el tiempo? Dime ¿cómo retraso todo esto? No logro superar que ha llegado quizá el momento. Hoy, al verte como tantas veces arreglándote, no era como siempre, era diferente, tus manos temblaban, tus manos no entendían cómo abotonar tu todavía impecable camisa, como si hubieran olvidado lo que por años las domesticaste a hacer. Hoy mirabas sin mirar como si ya nada tuviera sentido para ti. Hoy mientras me preguntabas a dónde íbamos, no pude dejar de notar que tu voz tampoco era igual. Esa voz endurecida por la vida pero al mismo tiempo tan franca, esa voz que te despierta de primera y no quieres oír enojada, que amas desde el segundo en el que descubres que es la de él, la de tu padre. ¡Eres todo para mi! Padre, papito no me dejas ahora, todavía”.

María no podía evitar terminar su carta siempre con algo de nostalgia, no podía descifrar aún qué escribía, un diario dedicado a papá, sabía que quería escribir, dedicarle algo, pero ¿qué era exactamente esto? Sin preocuparse mucho más en eso, María cerró su Laptop, la dejó en la mesa de luz que reposaba al lado de su cama, y se dispuso a dormir, sin dejar de pensar en Don Vicente ni un solo segundo.

Pero no todo era tan malo, papá se había vuelto una persona cariñosa, besucona, diría mamá. Al levantarme en la mañana y ver a papá ya desayunando sus impostergables huevos con cebolla y tomate como sólo el amor de su vida se los podía preparar, y al recibir su también anhelado café cortado, papá besó con increíble delicadeza las manos frágiles de mamá, eso ahora era algo de las muchas cosas que había incorporado en su nueva personalidad, besar. - Saber que él mecía tu cuna, mamá! - dije intencionalmente para que volviéramos una vez más al pasado, ya que mamá no perdía oportunidad para contar su gran historia de amor. - Quién iba a imaginar, tu papá siendo un niño de nueve años y yo todavía bebé. Tuvimos la fortuna de vivir en casas vecinas, nuestras madres eran amigas, y todavía con costumbres y moral - remarcó mamá. - Mientras nuestras mamás charlaban en la vereda por el calor que hacía, los niños jugaban en la calle sin ningún peligro - volvió a enfatizar. - Yo dormía tranquila en mi cuna; pero, ¡adivina! ¿A quién mandaban a mecerme si escuchaban algún lloriqueo? Era tu papá el encargado de hacerlo, siempre fui el amor de su vida -dijo risueña, mirando fijamente a mi papá quien de inmediato dibujó una gran sonrisa en su rostro, a su edad aman volver al pasado una y otra vez. En este momento de la vida, creo que hasta para mí se esta volviendo mandatorio.

“19 de Diciembre de 2008

Guardado… 04:21 am No han sido unas semanas perfectas, pero seguir teniéndote a mi lado es más que suficiente, en este punto no se si seguiré escribiendo; me hace daño, me basta y me sobra con tener que vivirlo, quizá estoy siendo egoísta, todo esto empezó como una oportunidad para describir todo lo que significas para mí. Padre: ...”

Esa madrugada María escribió y borró varias veces las mismas líneas, no lograba decir nada. No entendía por qué la vida pasaba tan de repente, se acordaba tan fielmente de todos los momentos que habían vivido juntos, cada salida de fin de semana, todos los paseos y vacaciones. No sólo venían a su mente los momentos buenos, también los malos los rememoraba.

Pensaba en el porqué. Por qué hasta ahora pensaba en ellos con tanta añoranza, con tanta devoción y aferro. Se sentía casi culpable de sólo en este instante de su vida pensar en cuán afortunada era de tenerlo. - Nos damos cuenta de lo que realmente les debemos hasta este momento - murmuró. Pero no es una vía en una sola dirección, me he dado cuenta que los papeles se invierten y eso cambia el orden de todo. Mi padre es ahora un niño, la inocencia de esos días lejanos ha vuelto, aferrándose a él como las hojas a los arces en época de tormenta, ha llegado de nuevo, al parecer para quedarse, se cree imposible volver a esos momentos incipientes de la vida, sin alterar la edad, las arrugas de la piel y el cansancio del alma. Lo que le quedaba de noche, María durmió intranquila. El pelo de papá es bastante particular, los días que no pasaba por la ducha, lo disimulaba bastante bien, sus prendas seguían convidando y la elegancia en su apariencia era su aliada, pero papá nunca pudo vanagloriarse de su tan escasa cabellera, si no se peinaba con el cabello mojado, no había poder humano que lo logrará después, sus pelos revueltos y despelucados necesitaban un poco de agua y el poder mágico de su única peinilla, la cual guardaba sin razón aparente debajo de la almohada. Estando ahí parada frente a él, luego de que muy amablemente me pidió ir a buscar su tesoro escondido, lo peinaba ¿Cómo me iba imaginar yo, estar haciendo esto? ¡Estoy peinando a mi padre! Ese hombre que cada mañana se presentaba frente a mí como un príncipe, su traje, impoluto, su postura erguida como si lo estuvieran jalando de arriba. Su cara siempre reflejó seguridad, lo cual me hacía sentir como princesa protegida, su peinado firme y perfecto como trataba de dejarlo ahora que él no podía hacerlo por sí mismo, era yo la encargada, sin pensar quizá, en que a él ya no le importaba tanto como en aquella época, igual me sentía con el deber de dejarlo tal cual lo recordaba, no sabía si era eso lo que me comía por dentro, los recuerdos, o su mirada frágil e indefensa, su postura débil y flácida. Desde hace días papá seguía cambiando de forma más vertiginosa, su cabeza en muchas ocasiones permanecía baja, mirando el suelo como quien cosecha los campos mirando siempre su siembra, o como quien anda despechado de la vida y no consigue sosiego.

“03 de Enero de 2008

Guardado… 10:46 am Padre, sigues disfrutando de la vida, siempre tan amiguero, don que claramente me siento dueña! Tan pícaro y elocuente, siempre fuiste así, cada broma que haces me hace sentir viva junto a ti. Te siento más dispuesto, tranquilo y a gusto, porque esto sí ha cambiado a mi favor, amas tenernos a todos en casa, a tu alrededor, a tus hijos. Verte cada mañana alivia este dolor que inunda sin permiso mi alma cada vez que quiere, alegras mi vida, ordenas cada segundo de ella, porque en esta travesía juntos no sólo he perdido, también te he ganado, le gane a la vida un puesto en la tuya, de chica nunca me sentí tan parte de ti como ahora, de esa distancia que crecía entre los dos en esos años no queda nada, de todo esto me quedas tú, el abrazo desprevenido que me ofreces al llevarte en las noches a la cama, el beso bien puesto que me das cuando por horas me debo ausentar de casa, tus grandes manos con esas pequeñas manchas marrones características de este tramo de la vida que utilizas para pellizcar a tus amados nietos, los cuales por cierto, también te han convertido en otro, los conscientes, paladeas y alcahueteas en cada situación posible, ellos tienen las de ganar contigo, disfruto ver esta etapa perdida de mi niñez pero tan viva ahora, la mirada cómplice al coquetear con mamá, porque ella también ha ganado aunque simule que no lo disfruta tanto como yo, ella grita por dentro de emoción, te ama como el primer día, ama recordar su niñez, adolescencia y juventud juntos, cosa que no deja de ser de una verdadera historia de amor. La película más taquillera.

Congelaría el tiempo, ese sería el poder que desearía tener si viviera en un mundo de mutantes. Ya sé pá, no digo nada más por el estilo, esas películas nunca te gustaron, tu y Bonanza hicieron un pacto eterno de lealtad.

Han sido momentos nunca vividos y no puedo creer que entre tanta adversidad aparente exista esto, todavía el sabor dulce de la vida que Dios le regala a aquellos que saben mirarla con ojos de esperanza”.

María reflexionó en esas últimas palabras. Dios siempre había sido importante en sus vidas, Don Vicente era católico apostólico y romano, como le llamaba mamá cuando aparecía el tema, ella una verdadera devota militante del cristianismo, religión que inculcó en sus hijos y que hasta ahora perdura.

Papá iba a misa siempre, su edad y sus achaques nunca fueron una excusa para él, iba solo o acompañado pero esa cita nunca se posponía, ahí también estaba pintado, como reza ese dicho popular; un poco terco y obstinado, eso lo compartía también con mamá algo que agudizaba el ambiente en el momento que el asunto se hacía presente. Ese fue un golpe bajo, quizá no se fue dando cuenta pero empezó a olvidar su cita, ya no estaba atento, inició el olvido, pero nunca su amor por Dios. Mi mamá y él leían la Biblia y oraban día a día, era un vínculo irrompible que se hizo cada vez más fuerte cuando todo parecía desbaratarse. - Hija, tu papá se nos está yendo - dijo mamá el día que lo ingresaron a la clínica al desmayarse en la habitación antes del desayuno ¿Cómo se enfrenta una frase como esa? Cómo le dices a tu mamá que por más que quieras negar la realidad no le lleva muchos años a papá, la cual comparte ya, desde hace tiempo un poco de esa nueva personalidad y que te rehúsas a ver, no te animas reconocer. - Esto no puede estar pasando - exclamó María. Ese fue el último día que lo vi, el último día que pude apreciar sus brillantes y a la vez ya casi marchitos ojos; color miel, los mismos míos decían, y ahora lo creo, quiero creer que todo de él permanecerá en mí por siempre. Su nariz masculina que delineaba el camino a sus hermosos y rosados labios que ¡gracias a Dios! decía mamá, ninguno heredó, ya que eran casi imperceptibles. Pero ya nada importaba, él no estaba. No estaban más sus bromas, sus risas, su compañía. Sin embargo dejó su legado, como todo hombre digno de admirar puede reconocer al final de sus días. Somos nosotros, sus hijos, son sus enseñanzas y ejemplo las que seguirán acá tan palpables y reales como siempre, es nuestro deber devolver tanta dedicación e inagotable amor con cuidado y paciencia, es importante tenerlo siempre presente.

“28 de Enero de 2008

Guardado… 3.08 am Acá no termina nada papá, me has enseñado a luchar, a seguir adelante pese a todo y a no desfallecer frente a nada; no hay nada en mí que no te pertenezca, me inculcaste el valor a la vida, el respeto a todo, el amor sobre todas las cosas. Acá empieza tu viaje, y también el mío. Te amo Pá por siempre!”

Conclusiones personales

Nunca se escribe o se reflexiona mucho sobre esta tema, esta etapa de la vida, esta responsabilidad ineludible de velar por el bienestar de nuestros padres cuando ellos ya no están mas en la capacidad ni física ni mental para hacerse cargo de sus cosas, por esto mismo he recreado la verdadera historia de mi madre y sus padres; más allá de querer quizá rendir algún tipo de tributo, honor o agradecimiento a él; es de manera enfática hacer un llamado hacia una reivindicación justa y una valoración evidente hacia las personas que lo dan, y lo dieron todo para darnos lo mejor, para brindarnos siempre con cariño y amor sus enseñanzas y hacer de este mundo algo diferente.


Pa, por siempre (Segundo Premio) fue publicado de la página 82 a página84 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

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