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Uno nunca deja de sorprenderse (Primer Premio)

Corrias, Noemi Andrea

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 70, Octubre 2015, Buenos Aires, Argentina | 118 páginas

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Introducción

A lo largo de estas líneas, se va a desarrollar la historia de una familia de descendencia italiana, que indaga en sus ancestros para lograr obtener la pertenencia a ese país. Luego de transitar por diversas instancias logran su cometido. Se relatan sucesos de la familia, que se rescataron por mera transmisión oral, en largas charlas familiares.

Desarrollo

Increíblemente uno descubre cosas a partir de ciertas necesidades. En lo personal hubo temas en mi vida que no se por qué por largo tiempo no me inquietaron y cuando me interioricé me dio mucha satisfacción hacerlo.

En mi familia no se hablaba mucho del pasado o de nuestras raíces, será que mis padres perdieron a sus padres cuando eran muy chicos y tuvieron que colaborar trabajando a pesar de sus cortas edades, para que la familia siga funcionando. Es más, sus recuerdos son de sacrificio y continuas responsabilidades. La única abuela que conocí fue la materna, María vivía con nosotros pero se ocupaba de la comida y salía muy poco. Yo tenía una excelente relación y charlábamos con frecuencia, ella era muy introvertida pero yo era muy insistente y no le quedaba otra que hablar. Pero aún así nunca recordaba su pasado, yo sólo sabía que su marido se llamaba Juan y me contaba acerca de sus habilidades cuando me observaba realizando alguna obra artística y rememoraba situaciones que compartía con él. Se ve que era un buen pintor, cosa que se reflejaba en algunos cuadros y retratos que él había realizado y estaban guardados en algún mueble de mi casa, pero nunca se destacó por esto, ninguna obra lleva su firma a pesar de ser hermosas reproducciones. Actualmente mi madre luce con orgullo una de ellas en su living, la cual yo espero heredar. De mis abuelos paternos sólo conocí su casa porque nunca se cerró el comercio que ellos fundaron, sabía que era una esquina en el barrio de Liniers, por una de las calles estaba la entrada y las vidrieras del negocio con su particular toldo de hierro y chapa, por la otra calle estaba la entrada de la casa. Habrías la puerta y hacías un paso y tenías un techo no muy alto lleno de uvas, las cuales agarraba después de trepar un rato, esta parra todavía se conserva. Daba sombra en un pequeño pero acogedor patio, donde nos solíamos sentar en un juego de jardín de hierro pintado de blanco, había una puerta que te conducía a las habitaciones, no recuerdo cuántas pero creo tres, y si seguías por un pasillo empezabas a ver polvo blanco. Ya estabas adentro del negocio y caminábamos entre las antiguas máquinas para la realización de pastas. A mi me gustaba pararme y observar cómo se mezclaba la harina con los huevos hasta lograrse unir en una homogénea masa. Ellos, contaba mi padre, se levantaban muy temprano para comenzar a amasar y preparar los rellenos caseros que eran su especialidad, y de verano reforzaban las ventas con la producción de helados. Mi papá a la corta edad de 11 años pierde a su padre y siendo el hijo mayor de cinco hermanos no tuvo otra opción que terminar su escuela primaria y ayudar a su madre en el negocio. Siempre nos cuenta que tiene el recuerdo que todos sus amigos el fin de semana se juntaban a jugar a la pelota o a andar en bici, y que él no podía porque tenía que trabajar. A la edad de 16 años y con la experiencia que la vida le había dado en tan corto plazo, se preocupó por agilizarle el trabajo a su madre con máquinas más industriales, ahorró para adquirirlas, le organizó el comercio y se fue a trabajar a un taller mecánico de un amigo mucho más grande que él, ese fue el comienzo de su exitosa vida como empresario automotriz. Vida que no le fue nada fácil aunque sí muy reconfortante a través de los años. Logró formar una hermosa familia y tiene la obsesión de no encarar ningún emprendimiento en el cual sea necesario trabajar los fines de semana. De ahí deduzco que se origina la poca información acerca de su familia. Tanto sacrificio desde pequeño, no le permitió rememorar estos días con alegría y nunca se sentó con sus hijas para compartir historias de vida pasadas, por esto considero que mi hermana y yo nunca recibimos alguna información. Pasaron los años compartiendo momentos inolvidables con mi tío en este lugar, íbamos seguido a visitarlo y volvíamos blancos por la harina que flotaba en el aire. Por eso hoy podemos hilar esta nueva o desconocida historia con imágenes que guardamos en nuestras retinas y podemos asociar perfectamente. Crecimos y las circunstancias de la vida y por nuevos compromisos sociales, frecuentamos más esporádicamente la vieja casa de mi padre, sólo íbamos a buscar ricas pastas para los domingos, y se fue perdiendo ese contacto con mi tío. Los años pasaron, mi hermana y yo crecimos y cada una formó su familia, ella tuvo dos varones y yo una niña y un varón. Los educamos y en algún momento realizamos a pedido de alguna docente un árbol genealógico, en el cual incluimos el nombre de los cuatro abuelos, pero curiosamente de los bisabuelos no surgieron demasiadas preguntas, entonces tampoco fue una oportunidad para recomponer esa historia desconocida. Los años pasaron y con nuestros hijos ya casi adolescentes, aparecieron nuevas preocupaciones y replanteos propios de la edad, y ante la necesidad de asegurarle a nuestros hijos variadas opciones para su futuro se nos ocurrió pensar en una doble ciudadanía. Comenzamos a averiguar con mi hermana las posibilidades por la española y la italiana respetando nuestra descendencia. Le hicimos buscar a nuestro padre los documentos y papeles que tuviese guardados y apareció el DNI de nuestro abuelo. Rastreamos sus datos y averiguamos con sorpresa que nunca había tramitado su ciudadanía argentina, nos enteramos que esto nos facilitaría el trámite. No lo hicimos con ningún gestor, fuimos averiguando nosotras los pasos a seguir. Mi papá nunca se había dado cuenta de esta situación. Primeramente se tenía que hacer ciudadano italiano él y luego casi automáticamente le salía la ciudadanía a mi madre, y una vez finalizado el trámite de ellos lo podíamos empezar nosotras y simultáneamente nuestros hijos; los únicos que no podían tramitarla eran nuestros maridos. Así fue como se enviaron los papeles del abuelo a Italia para que el consulado rectifique los datos. Fue una larga espera, cuando nos devolvieron los papeles no coincidía una letra del nombre, en el documento estaba cambiada, nuevamente tuvimos que corroborar los datos y esperar que ellos lo aceptaran y nos mandaran todo rectificado. Pasó el tiempo, no fue nada fácil, pero luego de dos años de ir y volver papeles, logramos continuar el trámite. Mientras tanto tuvimos que actualizar nuestras partidas de nacimiento y mandar a traducirlas en italiano. Recibíamos a menudo cartas y mail de Italia hasta que un día llegó la tan esperada respuesta que nos informaba que al señor Leonardo se le otorgaba la ciudadanía. Con mucha alegría, nuestros padres comenzaron a tramitar el pasaporte y nosotras con mi hermana continuamos con el papeleo. Todo era más sencillo porque después de tantos inconvenientes habíamos aprendido a comunicarnos con la embajada de acá y de allá. Con todo en regla fuimos presentando lo requerido hasta que el día menos pensado éramos todos ciudadanos italianos. Durante este período de trámites tuvimos varios encuentros familiares, motivados por la curiosidad de descubrir todo lo que abarcaba esta fascínate historia. Con la ayuda de los nietos, que manejan fabulosamente la computadora, logramos internarnos en Italia como si estuviéramos caminando por las calles. Conectando la computadora a un gran televisor y gracias al programa que usaban nos desplazábamos por la ciudad de Santos Lugiu, de donde mi abuelo era oriundo. Así fuimos descubriendo lugares increíbles, y compartimos hermosas tardes en familia, rememorando con alegría ciertas situaciones que nunca antes mi padre había podido expresar. Considero que para él fue muy gratificante poder contarnos no sólo a sus hijas, sino también a sus nietos y yernos esta enmascarada historia de vida. Actualmente tenemos pasaporte, y nuestros maridos como ya pasaron dos años comenzaron a tramitar sus ciudadanías. Hoy en día, es para mi padre y para el resto de la familia un placer poder hablar de nuestros pasados, lugares geográficos de donde son nuestros ancestros, zonas cercanas de turismo, y hasta surgió la necesidad de visitar el pueblo natal de mi abuelo, por eso estamos planeando unas vacaciones en familia.

Conclusión de la historia

Finalizado el trabajo, logré descubrir que muchas veces los padres nos transmiten su propia historia de vida, colmada de sentimientos y con su percepción personal. Luego de esta investigación, pude sacar mis propias conclusiones que difieren de la historia contada por mis padres. Tuve la posibilidad de pensar en base a lo investigado, relacionar situaciones, analizar al resto de su familia en el pasado y en el presente, ya que un hermano de mi padre continúa con el comercio fundado en aquellos días.

Logré tener una lectura distinta de ciertas actitudes de mi padre, a partir del conocimiento de sus raíces.


Uno nunca deja de sorprenderse (Primer Premio) fue publicado de la página 86 a página88 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

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