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Crónica de una muerte anunciada (Primer Premio)

De Rosa, Johana Gabriela Letizia

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 70, Octubre 2015, Buenos Aires, Argentina | 118 páginas

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Introducción
Creo que el amor es la tragedia más hermosa del mundo, y digo tragedia porque todos en algún momento hemos sentido que el corazón se nos desintegra pieza por pieza. Aún así hay algo mágico en él y esa es la razón por la que siempre volvemos, por la que intentamos de nuevo a pesar de.
Es un estado de fantasía que va más allá de la lógica y nos lleva a hacer cosas que nunca imaginamos, y a descubrir partes de nosotros que ni siquiera sabíamos que existían. Son fragmentos de luz que te elevan tan alto que por momentos olvidas cómo tener los pies en la tierra. Sin embargo, te sientes más firme que nunca, hasta que un día caes, y casi siempre caes con toda la gravedad encima y te debates entre levantarte o dejarte consumir por los pedazos de ti que ya se dieron por vencidos.
Por esto siento que hay algo heroico en cada amor que termina.
Es quizás la fuerza divina que nace de la tempestad y a la vez nos humaniza. Es intentar lo imposible hasta reconstruirnos de los escombros. Es renacer de las cenizas cuando la esperanza ya estaba perdida.
Una vez leí que no se escribe sobre la felicidad porque estamos muy ocupados viviéndola, y no podría encontrar una
mejor explicación que esa a mis poemas.
Hablar sobre el desamor no significa darle prioridad al drama, por el contrario, es revelar la historia de superación personal que lo acompaña.
Es cierto, hay amores más largos, bondadosos, estables y sinceros que otros, pero eso nunca lo vemos hasta que se termina y lo único que queda son defectos de todo lo que alguna vez creímos era perfecto. Así somos, totalmente ciegos, completamente emocionales.
Creo que Melany era de esas personas que no quería enamorarse.
Era muy orgullosa como para ceder su control emocional a alguien más, o eso creía ella.
Lo cierto es que nunca podemos controlar las pasiones que se apoderan de nuestro corazón, sólo nos queda aceptarlas y enfrentar lo que sea que nos espera.
Así fue como, sin buscarlo, contra todo pronóstico se enamoró y fue hermoso.
Luego terminó y dejó de serlo. Así de simple y así de rápido.
Como lo son todas las historias que tienen mucho para contar y sin embargo son tan fáciles de resumir.
Sé que más de una vez deseó nunca haberlo conocido. Así somos los humanos, un día culpamos a una persona de toda la felicidad de nuestra vida y cuando se acaba creemos que la solución es nunca haberlo sido. No sé si sea correcto pero es nuestra forma de rebelarnos contra lo que creemos injusto.
Melany y Ricardo empezaron a salir en octubre de 2010. Finalmente, el 31 de enero de 2011 decidieron formalizar la relación. Con altos y bajos se mantuvieron juntos hasta el 22 de mayo de 2014. Qué bonitas y qué tristes son las fechas cuando las asociamos con un momento exacto. Un constante recordatorio de lo que es, o en este caso lo que fue y a veces quisiéramos que no hubiese sido.
Cuando perdemos a un amor perdemos una parte de nosotros, pero creo que cada vez que alguien se marcha con un fragmento de ti deja un lugar disponible para que nuestro espíritu se renueve. Por supuesto que ella no lo veía así, se sentía la víctima y no la culpo. Creo que la mayoría de las personas tienen problemas con los finales, incluso cuando siempre estuvieron anunciándose.
Las heridas sanan, es cierto, pero no sucede al instante. Lleva tiempo, fuerza de voluntad y amor propio. Estos poemas hablan de todo lo que ocurre en el medio. Esos callejones oscuros y calles ciegas que se interponen. Ese laberinto de emociones que nos sobrepasa. Esa agonía constante de extrañar lo que no está.
El odio, el arrepentimiento, la desesperación y las mil y un recaídas antes de que sea suficiente.
Si tuviera que describir el amor en una palabra, sería efímero.
Sí, es efímero, como todas las cosas maravillosas que existen en el mundo. Como lo somos cada uno de nosotros ¿Pero qué es poco o mucho tiempo en términos de corazón?
Quizás efímero es un parpadeo, como también podría serlo una vida entera.

Efímero
Si alguna vez quise poseerte en lugar de vivirte, me disculpo.
Aún no sé cómo disfrutarte a fondo sin perderme en tus rincones, y querer hacerlos míos a como de lugar.
Si alguna vez até tu libertad a mis tobillos, me arrepiento.
Nunca quise retenerte, pero sí tenía miedo de no poder llevarle el ritmo a esa necesidad tuya de no aferrarte a nada, y que nadie se aferrase a ti.
Si cegué tus ilusiones por imponerte las mías, perdóname.
No intentaba transformarte en un siervo inquebrantable de mis deseos. Sólo quería llenar tus vacíos con mis excesos, sin entender realmente cómo funcionaban.
Si en el intento de hacerte mío sólo logré hacerme tuya, a pesar de tus advertencias, te ruego no me culpes. Aunque quise obedecerte, las caricias de tus manos me dejaron desarmada en callejones oscuros y no tuve más remedio que rendirme.
Si en el viaje agitado desde tu pecho a tus labios fundé mis esperanzas, lo lamento. Y lo admito, aunque hice de tus suspiros mi himno y de las comisuras de tus labios mi monumento, siempre fuiste terreno inestable. Un fracaso ineludible.
Y te pido perdón por tantas cosas que jamás pudiste darme, sabiendo que me enamoré no de ti, sino de la idea y el deseo de cambiarte.

A nosotros
A ti, que eres mi escape cuando el mundo gira demasiado rápido.
A ti, que nunca fuiste suficiente y sin embargo, demasiado.
A ti, que me amaste porque sí. Aunque nunca me hice tuya. Aunque siempre fuiste mío.
A ti, que bajaste la luna mil veces para satisfacer mis caprichos.
A ti, que volviste sin dudarlo cuando no lo merecía, y perdonaste por adelantado los errores sin cometer.
A ti, que me conociste lo suficiente para odiarme y aún así no hacerlo.
A ti, que viste más en mí de lo que yo misma podré ver.
A mí, que no supe hacer otra cosa que mirar al lado equivocado.
A nosotros; un tiempo imperfecto, un supuesto negado, un imposible intentado.

Sin título
Abrázame. Que esta noche quiero dormir cerca del cielo.
Pero espera. No me toques que me quiebro. No te alejes que me pierdo.
Hazme tu rehén voluntaria. Bésame cuando voltee la cara.
Me he perdido tantas veces que ya tengo miedo de encontrarme, o encontrarte sin mí.
Debí detenerme cuando no quise hacerlo. Quizás quererte un poco menos y quererme un tanto más. Aunque la vida tenga más color cuando estoy contigo.
Aunque me olvide en tus ojos y me encuentre en tus suspiros.
Quien diga que un corazón roto no duele es porque jamás ha tenido que reconstruir el suyo desde los escombros. Pero no te culpo por dejarme, yo también lo haría si pudiera. Después de todo, nadie quiere quedarse cuando termina la fiesta.

Fuiste
Jamás pensé que podría estar tan destrozada. Fuiste el apocalipsis de mi alma, mis creencias y mi fe. Fuiste todo lo que quería hasta que un día dejaste de serlo. Fuiste la mentira más creíble, el error más dulce, el amor más amargo.
Llegaste repartiendo promesas, profesando felicidad, ofreciendo amor. Pero al final fue más lo que quitaste que lo que me diste. Al final no resultaste ser la respuesta a todas mis dudas, ni el porqué de mis errores anteriores. Un arrepentimiento, un baúl de recuerdos, otro olvido.
Fuiste. No eres, ni serás. Fuiste. No somos, sólo soy, aun sin ti.
Fuiste, y cómo deseo que no hubieses sido.

Y entonces me paralizo
Me miras, te miro. No hay peor miedo que aquel que te congela hasta los huesos.
Que alguien por favor me salve de lo que aún no he hecho.
Que tape mis ojos cuando no quiera ver los fragmentos de todo aquello que destruí sólo por miedo a mantenerlo vivo.
Las tentaciones me atraparon en tu tormenta pero me niego a abrir el paraguas. Entonces aquí estoy, en el medio de la nada empañada. Continúa el juego.
Que otro se arrepienta de mis pecados mientras yo los repito hasta el cansancio. No quiero ni tengo ganas de disculparme.
Que si salté del precipicio lo hice con gusto y con los brazos extendidos, sonriendo antes de estrellar mi cara contra
el piso.
Algún día pagaré por todo lo que no hice por cobarde. Pero no por ti. Tú eres la piedra con la que siempre tropiezo.
Supongo que amar es morir de miedo y aún así quedarte, aunque sea una autocondena. Si vas a acelerar pisa el pedal hasta el fondo antes de que me arrepienta.
Que las manos te tiemblan y yo sudo frío. Sin embargo, aquí seguimos.

Crónica de una muerte anunciada
Los besos que nunca nos dimos. Las fechas que no vivimos.
Los caminos que no tomamos.
Los errores que no admitimos. Los pasos que nos faltaron.
Las promesas que no cumplimos.
Los sueños que se desplomaron. Los “te quiero” que no dijimos.
Las palabras que enmudecieron.
Los latidos que se atenuaron. Las miradas que ya no brillan.
Las caricias que se ausentaron.
La distancia que fue creciendo. Los terceros que se sumaron.
La tinta que ya no escribe.
Nuestro final anunciado.


Crónica de una muerte anunciada (Primer Premio) fue publicado de la página 100 a página102 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

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