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Otra vez me despido de ti (Segundo Premio)

Mateu, Sofía

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

ISSN: 1668-5229

Proyectos Jóvenes de Investigación y Comunicación Proyectos de estudiantes desarrollados en la asignatura Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015 Proyectos Ganadores Comunicación Oral y Escrita Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 70, Octubre 2015, Buenos Aires, Argentina | 118 páginas

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Introducción

Este trabajo práctico final trata sobre la vida de mi bisabuela, Violeta, situada en la Guerra Civil Española. A partir de sus pensamientos y sentimientos plasmados en su diario íntimo, nos contará esos ocho días en que su vida cambió repentinamente. Mi bisabuelo, Joaquín, republicano y revolucionario de aquella época, se encontraba en la mira de los franquistas, sabían que era el que se encargaba de esconder las armas de sus enemigos. Violeta, asustada y triste, pero enfurecida por las acciones de su esposo, comenzó a expresarse en su diario íntimo todas las noches después de dejar a sus dos hijos en la cama. Uno de ellos, mi abuelo, Floreal Joaquín Julián José Mariano Mateu, el cual tenía tan sólo 4 años.

Información. Comienza: año 1936. Lugar: Cataluña (Barcelona). 

Motivo: se inicia la Guerra Civil Española

Mi bisabuelo era republicano y activista. Atendía dos talleres de reparación de armas del frente de guerra. En ese ínterin, hay un Alcalde local que gusta de mi bisabuela y se produce un roce entre él y mi bisabuelo. Termina la Guerra Civil Española, en 1939, donde ganó Franco y sus aliados (Alemania-Italia), pierde la República y como mi bisabuelo Joaquín, era activista, se exilia en Francia, dejando a su familia al cuidado de mis tatarabuelos maternos. Pasaron muchas privaciones. Mi abuelo, que se llama Floreal Joaquín José Julián Mariano Mateu y su hermana Violeta iban a los campos a buscar papas, verduras y frutos. Tenían la Libreta de racionamiento que contenía unos estiquers que servían para comprar aceite, pan, azúcar, etc., es decir artículos de primera necesidad. Una vez utilizados no se podía comprar más de esos artículos hasta la entrega de la próxima libreta. Existía contrabando para comprar comestibles. Por suerte sus abuelos contaban con medios para comprar. Tuve oportunidad de ver una foto y me dio mucha pena por la extrema delgadez.

Comienza: Segunda Guerra Mundial. Año: 1942

Joaquín ya en Francia, pasa toda la Segunda Guerra Mundial. Ahí trabajó en el arreglo de turbinas eléctricas. Su familia seguía en España con todas las tristezas que implicaba de ambos lados la separación. Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945, mi bisabuelo decide traer a su familia a Francia, con los riesgos y temores que implicaba el traslado de mi bisabuela y sus dos hijos, mi abuelo, de 11 años, y la hermana, de nueve años. Ellos tuvieron que cruzar los Pirineos con un guía dedicado a realizar esos traslados. Después de dos noches llegan a Perpiñan, localidad francesa, donde con mucha emoción se produce el reencuentro. Permanecieron en ese lugar dos o tres días hasta que Joaquín hizo los trámites para radicarse en Francia en la ciudad de Toulouse, sur de este país. Transcurrieron cinco años, mi abuelo y su hermana iban al colegio primario. En el año 1950 mi bisabuelo decide emigrar a Sudamérica, destino Argentina. Se embarcan en el puerto de Marsella, pasan por el puerto de Dakar en África haciendo escala. Prosiguen el viaje y mi abuelo recuerda, que bajaron en Brasil estuvieron un día, de ahí a Montevideo y para felicidad de los cuatro y de todos los inmigrantes llegaron al puerto de Buenos Aires. Permanecieron una semana en Inmigración para regularización de los papeles de ingreso. Por intermedio de un amigo llegaron a la localidad de Rafael Calzada, partido de Alte. Brown, donde la familia se radicó definitivamente. Primero alquilaron ahí, fue la primera vez que tuvieron un baño completo. Y mientras tanto construían su casa. Mi abuelo continuó con sus estudios y mi bisabuelo ingresó en un trabajo muy bueno hasta que se jubiló. El abu recuerda que la yaya no sabía leer y escribir. Entonces el yayo por las noches cuando regresaba del trabajo, por la noche le enseñó a leer y escribir. Tanto es así que cuando él huye a Francia la yaya se comunicaba con él por carta. La yaya era menudita, alegre, y le gustaba cantar zarzuelas, porque antes de la guerra iban al teatro a escucharlas. De vestir sencillo, trabajó en una hilandería en Cornellá cuando el yayo partió. Sus hijos eran cuidados por la abuela. El alcalde local avisó al yayo que lo estaban buscando para detenerlo. “Sofy, el abu no recuerda cómo fue la despedida, supone que fue por la noche que su padre se fue de incógnito, ellos eran pequeños (calcula Sofy que el abu tenía 4 años). Fuente: emails con mi abuela María Angélica Cerquetti Mateu.

Grabación de anécdota de la infancia

Floreal: “Cuando escuchábamos que venían...cuando escuchábamos que venían los aviones a bombardear Barcelona, mi madre nos agarraba a mi hermana y a mí y nos metía debajo de la cama porque decía que ahí no nos iban a alcanzar las bombas”. Fuente: grabación de voz de mi abuelo hecha por mi abuela

Relato Escrito

Querido Diario, Otro día más. Yo se que tengo que apoyarlo en esto, se que es lo correcto, pero no puedo vivir con miedo a que un día no regrese... ¿Que haría? Yo sola con Floreal y Violeta, no tendría tiempo para trabajar en la hilandería, le tendría que pedir ayuda a mis padres, no puedo ni pensarlo ¡Ahora no solo es activista, sino que esta atendiendo dos talleres de armas del frente de guerra y las esconde en nuestro ático! Le pido que me entienda, nuestra familia esta en riesgo, no podemos guardarlas aquí, pero el insiste en que nunca dejará que algo nos suceda. No puedo con esto, no soporto esta situación, ¿por qué tenemos que estar en guerra? Ya no se qué más decirle a mis niños, los bombardeos por la noche... los gritos repentinos... hombres con armas por las calles, tienen miedo, tengo miedo. Joaquín aún no ha regresado, debería de estar aquí, siempre llega a las 23hs, la cena se ha enfriado, ya he acostado a los niños... ¿y él?, ¿dónde estas? ¿Por qué no has llegado? Necesito que esa puerta se abra en este momento. Me despido de ti. María

Querido Diario, Otro día más. Joaquín llegó dos horas más tarde de lo común, lloré desconsoladamente hasta que oí el ruido de la llave en la puerta. Primero lo abrace con todas mis fuerzas, pero vi que detrás de él yacían dos cajas con armas del taller, lo abofeteé, no podía hacerme eso, no podía desaparecer así, estoy sola, con miedo, los niños siempre preguntan por él. Me pidió disculpas, me juró que nunca volvería a pasar, me besó y se dirigió al ático. Me sequé las lágrimas, pensé en frío, calenté dos platos de sopa y lo esperé para cenar juntos. Estamos pasando por un muy mal momento, necesitamos apoyarnos el uno al otro, las peleas sólo nos debilitan, debemos ser fuertes, debo ser fuerte. Mientras cenábamos, me propuso enseñarme a leer; cada vez que él llegara del taller, yo lo esperaría con la cena caliente y agarraríamos todos los libros de la casa para practicar. Ya llegará el momento en que podré leerle un cuento a mis niños para que sus pequeñas cabecitas estén tranquilas. Hoy estoy mejor, Joaquín se encuentra dormido a mi lado, estoy tranquila, me siento segura. Me despido de ti. María

Querido Diario, Otro día más. Lunes de nuevo, los días se hacen muy lentos, una eterna espera, nunca termina... He pedido más horas de trabajo, la comida no alcanza, mi madre me ayudará con los niños durante el día, no les he dicho aún, sé que no les gustará, pero debo hacerlo. El día de hoy fue extraño...me sentí observada, había más hombres armados fuera de nuestra casa, ¿sabrán que guardamos las armas aquí? Esto no puede estar pasando, mi madre no sabe, ¿qué pasaría si yo me encuentro en el trabajo e intentan entrar a nuestra casa? Debo decirle a Joaquín, él tiene que hacer algo al respecto, el alcalde local me acecha. Me ha contado Rita que el esposo de Julia ha desaparecido, ella esta desesperada, no sabemos cómo ayudarla, hoy preguntamos por el barrio, pero muy pocos nos abrieron las puertas. Él trabajaba con Joaquín. Se escuchan bombardeos...iré a acostarme con los niños, suelo taparnos con las mantas y decirles que nada nos pasará si estamos debajo de ellas. Joaquín aún no ha llegado. Me despido de ti. María

Querido Diario, Otro día más. Por dios, no se por dónde empezar, me encontraba volviendo del trabajo, y de un callejón un hombre me tomó el brazo y me tiró hacia adentro, comencé a gritar, pero me tapó la boca con sus manos. Una vez que me tranquilicé, me di vuelta y miré...era el alcalde, él estaba mas desesperado que yo. Me tomó de los hombros y entre lágrimas me confesó su amor. Él sabía que yo estaba casada con dos niños, y que mi esposo era republicano, pero no le importaba, él necesitaba decirme lo que sentía por mí porque sino siempre se arrepentiría de no haberlo hecho. Me dijo que me ayudaría en lo que pudiera, todo tendría que ser a escondidas, nos acercaría comida y me mantendría al tanto del peligro en que se encuentra Joaquín. Se fue corriendo, quedé atónita, el cuerpo no me reaccionaba. Caminé hasta aquí con la respiración cortada, necesito hablar con Joaquín, tengo que contarle lo que sucedió, ¿debo creerle al alcalde? ¿Nos estará engañando? Parecía que hablaba en serio, su cara, su mirada. Siempre que llueve, después sale el sol, como suele decirme mi madre. Esperaré a Joaquín con una sopa caliente y un nuevo libro. Me despido de ti. María

Querido Diario, Otro día más. Llegué del trabajo y había una caja en la puerta, me acerqué cuidadosamente, quién sabe lo que podría encontrar, la abrí, y dentro de ella había ¡¡verduras y agua!! Preparé un rico almuerzo con la ayuda de Floreal y Violeta, deberías haber visto la sonrisa en sus caras, era verdad, el alcalde nos estaba ayudando. Joaquín me prohibió acercarme a él, no confía, pero debo agradecerle de alguna manera, tejerle una bufanda...un sweater... un mínimo gesto. Mi madre cree que es una trampa, que todos aquí saben que Joaquín guarda las armas en el ático y que sólo esta esperando el momento para agarrarlo y ¿qué pasaría? Nos quedaríamos solas. No quiero creerle, quiero que las palabras de ese hombre sean reales. Tengo a Joaquín a mi lado, agarrándose la cabeza con sus manos, tiene una mirada desesperanzadora, se esta rindiendo, lo siento. Hoy no ha querido enseñarme a leer, es la primera vez que reconozco su temor. Golpean la puerta, debo irme. Me despido de ti. María

Querido Diario, Otro día más. Joaquín se ha ido. Huyó a Francia con cinco compañeros más por la madrugada. Estoy asustada, mis niños me preguntan dónde esta su padre, no me animo a decirles la verdad, ¿quién sabe cuándo lo volveremos a ver? ¿Acaso lo volveremos a ver? Tus páginas se humedecen con mis lágrimas. Me despido de ti. María

Querido Diario, Otro día más. Hoy vinieron a revisar nuestra casa, no encontraron absolutamente nada, por suerte el Alcalde fue el que me interrogó, le debo la vida a ese hombre. Aún no he tenido noticias de Joaquín, ya han pasado tres días, ¿estará vivo? ¿Mi amor estará vivo? Los niños lo extrañan y lloran cuando me ven llorar… Basta, debo ser fuerte, debo ser fuerte por mis hijos, esto no será fácil, pero voy a hacer todo lo posible. Les leeré un cuento todas las noches, practicaré mi lectura con ellos, algo que nos recuerde a su padre… Me voy a preparar la cena, mi madre debe estar por llegar. Me despido de ti. María

Querido Diario, Otro día más. Otro día más, pero un día de mucha felicidad, ¡he recibido la primera carta de Joaquín! ¡Esta vivo! ¡Esta a salvo! En ella me ha escrito que todo esta bien, han conseguido un lugar para vivir, están hambrientos pero pronto comenzarán a trabajar en el puerto. Nuestras vidas han cambiado mucho, todavía me cuesta creer que él no esta aquí, no saber cuándo nos volveremos a ver, cuándo volveremos a estar unidos…por suerte la guerra aquí ha terminado, de a poco todo va tomando color, porque como ya te he dicho antes…siempre que llueve, después sale el sol. Me despido de ti. Pero con una sonrisa de oreja a oreja. María

Conclusiones personales

Cada vez que puedo intento sacarle un pedacito más de historia a mi abuelo, pero a él le duele mucho recordar por todo lo que pasó junto a su familia, muchas veces evita la conversación, es por eso que todo esto que escribí fue gracias a mi abuela y su intento de manejar Internet y el celular. Es increíble lo que la gente hace por el poder, a lo que se somete. Es muy triste que se llegue a las guerras como solución a lo que quieren cinco cabezas “superiores” a nosotros. Espero que esto sea historia pasada y nunca pase algo que se asemeje a tremenda atrocidad.


Otra vez me despido de ti (Segundo Premio) fue publicado de la página 102 a página104 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº70

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