1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII >
  4. Hacia una práctica profesional en las comunicaciones integradas

Hacia una práctica profesional en las comunicaciones integradas

Lazazzera, Constanza [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

ISSN: 1668-1673

XXIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVII, Vol. 27, Febrero 2016, Buenos Aires, Argentina | 192 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Resumen:

El campo de las comunicaciones Integradas demanda profesionales con una formación cada vez más completa y actualizada. El ensayo analiza cómo es posible proponer desde el ámbito académico un enfoque que apunte a desarrollar un profesional con una mirada integradora y socialmente conectado con las necesidades de sus propias comunidades.

Palabras clave: Comunicaciones integradas - práctica profesional - oferta educativa - sociedad

“El conocimiento descansa no solo sobre la verdad sino también sobre el error”. (Jung, s/f).

Las comunicaciones integradas se dibujan hoy como un campo profesional en continuo crecimiento que integra distintas disciplinas como Relaciones Públicas, Ciencias de la Comunicación, Publicidad, Marketing, Ciencias Políticas, Sociología, Antropología, Diseño y Organización de Eventos, entre otras.

En particular, la formación especializada en comunicaciones integradas fue una búsqueda que cada profesional encaró de manera individual (muchas veces errática) y que durante décadas solo tuvo lugar en el ámbito laboral, a menudo sujeto a las necesidades prioritarias de cada compañía.

Durante ese tiempo, se creó una amplia variedad de oferta educativa. Por un lado, distintas carreras universitarias con un marcado énfasis en la producción teórica y un foco limitado en las herramientas prácticas. Y por su parte, propuestas de nivel terciario con una capacitación técnica y escaso incentivo de desarrollos teóricos.

El conflicto fue palpable: el profesional esperado poco se parecía al estudiante formado.

Desde el ámbito académico, es posible proponer un enfoque que pueda superar esta aparente disyuntiva apuntando a la formación de un profesional socialmente activo, que responda a las necesidades del mercado, pero también pueda trascenderlas y resignificarlas con una mirada integradora.

En este marco, el docente es quien puede facilitar los puntos de partida para instar a desarrollar criterios, a desplegar recursos y a recuperar saberes más allá del aula. Se vuelve prioritario un proceso de aprendizaje que diste de ser uniforme, donde precisamente se rescaten las diferencias y las múltiples formas de aprender.

En las comunicaciones integradas, promover la incertidumbre y trabajar en el error permite comprender que el conocimiento siempre está en construcción, no es fijo, es simplemente conjetural y provisorio.

Quien se inclina por las comunicaciones integradas es ya un comunicador en sí mismo, aportando su propio capital cultural (Bourdieu), sus reflexiones y sus hipótesis de trabajo. Desde esta perspectiva, es posible desplazarse del concepto de profesional como un objetivo de llegada a alcanzar al término de una carrera universitaria. Ser profesional también es un camino que se construye en forma permanente, donde es posible ir alimentando una conciencia crítica que sea capaz de estar conectada con problemas reales, de manera socialmente responsable.

En ese trayecto, resulta prioritario vincularse con la instancia práctica en todas sus posibles dimensiones. Como recuerda Cols (2004), la interacción con situaciones reales o simuladas les permite a los estudiantes comenzar a desarrollar conceptos y generalizaciones por su propia cuenta. Con el impulso del docente, el paso del plano de la experiencia al de su conceptualización puede ser naturalizado.

Entonces, la teoría y la práctica ya no son pensadas como figuras disociadas o antagónicas. En coincidencia con Lucarelli, conforman un proceso dialéctico en el que se enriquecen mutuamente, en forma constante, “como estrategias interdependientes en una misma acción de construcción del conocimiento”. (1996, p. 5).

Precisamente, el campo profesional de las comunicaciones integradas demanda como sugiere De Vincenzi (2008) el poder entrelazar teoría y práctica en un mismo proceso integral de pensamiento, aplicado a la investigación y sobre todo, a la acción.

En esta línea, se subraya la importancia del Prácticum (Schon, 1992) como un recorrido donde es posible aprender una práctica profesional:

Cuando un estudiante ingresa en un prácticum se enfrenta, de manera explícita o implícita, a ciertas tareas fundamentales. Debe aprender a evaluar la práctica competente. Debe construir una imagen de ella, debe aprender a valorar su propia posición ante ella y debe elaborar un mapa del camino por el que puede llegar desde donde se encuentra a donde desea estar.

A su vez, el autor destaca el valor del prácticum como un proceso donde la clave del enriquecimiento se lleva a cabo en la interacción con otros estudiantes y tutores.

Entonces, en el diseño de la currícula universitaria, es posible concebir al prácticum como distintas instancias que se articulen desde el inicio de cada carrera, y no solo al final como la mayoría de los programas de pasantías llevados a cabo, con escasa posibilidad de retroalimentación con el ámbito académico. En cada año de cursada, resulta factible implementar la modalidad de prácticas profesionales como asignaturas en sí mismas, en contacto con fundaciones, emprendimientos y compañías de distinta envergadura en cada comunidad.

De este modo, se profundiza el concepto de laboratorios de entrenamiento (Mastache, 2009) que superan el plano de la simulación para sumarse plenamente al campo real desde estadíos tempranos de la formación académica, lográndose los mismos objetivos que propone la autora: Constituyen instancias valiosas para el análisis de las dinámicas y de los desempeños de rol, así como para el aprendizaje de valores individuales y sociales, de normas de grupo, de la organización social, de la dinámica grupal, de los modos en que se desarrollan los procesos de percepción individual y grupal”. (p.120).

Con la guía del docente y los distintos actores involucrados en la comunicación como tutores directos de esa práctica, los aprendizajes se adquieren en un espacio valioso que amplían los límites del aula y del conocimiento en sí.

Por su parte, como participante totalmente activo en el desarrollo del conocimiento y en la implementación de la práctica, se construye esa dimensión siempre en interrelación con otros. En esa participación consciente, el estudiante además retroalimenta al ámbito académico, enriqueciendo los estándares educativos y la propia gestión profesional.

Esta mirada plenamente integradora, dinámica y en permanente conexión con la propia comunidad, permite concebir profesionales que logren trascender y resignificar las pretendidas necesidades del mercado, muchas veces limitadas por la coyuntura económica o la urgencia de resultados cuantificables en forma inmediata.

De este modo, el ámbito académico y la realidad laboral se potencian, desplegando en el campo de las comunicaciones integradas una práctica profesional superadora, conectada activamente con las necesidades de sus propias comunidades.

Referencias bibliográficas Bourdieu, P. (1979). Los Tres Estados del Capital Cultural. México: Sociológica, UAM.

Cols, E. (2004). Programación de la Enseñanza. Buenos Aires: UBA.

De Vincenzi, A. (2008). La práctica educativa en el marco del aula taller. Revista de Educación y Desarrollo, 46.

Lucarelli, E. (1996). La construcción de la articulación teoría-práctica en las cátedras universitarias: búsquedas y avances. Buenos Aires: UBA, Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación.

Mastache, A. (2009). Formar personas competentes. Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas.

Schon, D. (1992). En la formación de profesionales reflexivos. Hacia el diseño de la enseñanza y el aprendizaje de las profesiones. Barcelona: Paidós.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a la Didáctica a cargo de la profesora Silvia Meza en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: The field of integrated communications demand professionals with a more complete and updated training.

The paper discusses how it is possible to propose from the academic an approach that aims to develop a professional with an integrated look and socially connected with the needs of their own communities.

Keywords: Integrated communications - professional practice - educational opportunities - society.

Resumo: O campo das comunicações Integradas demanda profissionais com uma formação a cada vez mais completa e actualizada.

O ensaio analisa como é possível propor desde o âmbito acadêmico um enfoque que aponte a desenvolver um profissional com uma mirada integradora e socialmente ligado com as necessidades de suas próprias comunidades.

Palavras chave: comunicações integradas - prática profissional - oferta educativa - sociedade.

(*) Constanza Lazazzera. Licenciada en Ciencias de la Comunicación (Universidad de Buenos Aires). Maestría en Análisis de la opinión pública (Instituto de Altos Estudios Sociales). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Comunicación Corporativa y Empresaria, de la Facultad de Diseño y Comunicación.


Hacia una práctica profesional en las comunicaciones integradas fue publicado de la página 32 a página34 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

ver detalle e índice del libro