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La formación de estudiantes literalizados

Contreras, Myriam Sandra [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

ISSN: 1668-1673

XXIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVII, Vol. 27, Febrero 2016, Buenos Aires, Argentina | 192 páginas

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Resumen:

La universidad es un ámbito de producción de nuevos conocimientos al que los estudiantes arriban en su edad adulta, son jóvenes, pero son adultos ¿Y qué esperamos los docentes de una persona adulta? Pues que posea las mismas competencias que nuestros pares. Sin embargo, la comprensión lectora, la reflexión crítica, la producción propia de escritos a partir de la reelaboración de conocimientos y la lectura de textos de estudio, no son competencias que los estudiantes (como adultos) posean per sé.

Palabras clave: alfabetização académica - literacidad -sensibilidad lectora - lectura crítica - reinterpretación

Introducción No son pocos los analistas del campo de la episteme que se han propuesto investigar las falencias de los primeros ciclos educativos buscando la causa por la cual, los estudiantes universitarios no logran una adecuada apropiación de nuevos conocimientos y no son capaces de realizar una producción escrita de matriz académica.

Dichos analistas han venido disertando sobre esta problemática a la que llaman alfabetización académica (se habla de analfabetismo académico cuando se percibe una carencia de interpretación y producción de textos en los niveles superiores de educación) que comprende un conjunto de estrategias dispuestas para generar estas habilidades, que los docentes por lo general presumen que los estudiantes han adquirido en las etapas previas de su educación, siendo ésta otra arista del mismo problema.

Según las observaciones de la Licenciada en Letras y especialista en Lingüística Aplicada a la Didáctica de la Lengua, Marta Marín:

La mayor parte de las prácticas de interpretación de textos que se realizan durante la educación primaria y secundaria se aplican a textos literarios mientras que los textos científicos y académicos tienen otras especificidades y presentan otros obstáculos para la comprensión. (2006).

Huelga decir que, un acercamiento y análisis de ellos, no forma parte de la currícula en dichas etapas. “En las escuelas no se concibe que sean necesarias la enseñanza de prácticas y estrategias específicas de lectura con textos de estudio. Lo cual es una de las causas del analfabetismo académico”. (Marín, 2006, p. 36).

La misma especialista afirma que durante la escolarización, el trabajo de comprensión de textos presenta una tendencia contenidista y de extracción de datos, y que esta mecánica de trabajo es ineficaz para la interpretación de contenidos ya que los alumnos se limitan a reproducir cierta parte de la información de un texto (ni siquiera de varios) lo cual genera una alfabetización funcional y pragmática

Solo para leer instrucciones de las etiquetas de los productos y alguna nota periodística, lo que reduce a los ciudadanos a los márgenes culturales, porque los alfabetiza para una cultura limitada, mientras una minoría ilustrada es la que tiene la posibilidad de manejar los discursos del saber. (Marín, 2006, p. 37).

Estamos aquí ante una realidad tangible, escolarización funcional y pragmática para estudiantes alfabetizados funcional y pragmáticamente ¿Y qué ocurre en el tránsito académico? Pues se les exige a los estudiantes que cuenten con una aptitud de lectura y escritura crítica para las que no han sido preparados en todo el recorrido escolar.

Según señala la Dra. Paula Carlino, desde hace tres décadas en universidades como Harvard, Yale y Princetown (EE.UU.), fue detectada una formación deficiente en los estudiantes ingresantes y por ello, se aplicaron políticas institucionales tendientes a enseñar cómo leer y escribir en el período de estudios superiores. A fines de los 90, esa misma preocupación tomó cuerpo en nuestro país, cuando algunos investigadores comenzaron a indagar lo que no sabían hacer los estudiantes y se iniciaron talleres o cursos niveladores como paliativos a las falencias lectoescritoras.

“Ya en el 2000, algunos equipos de investigación en distintas universidades nacionales empiezan a pensar la lectura y escritura como prácticas académicas constitutivas de la enseñanza universitaria, que sin embargo, no son enseñadas” (2011), confirma Paula Carlino.

Por eso, esta especialista destaca los ejemplos de la UNICEN en Tandil, Pcia. de Buenos Aires, donde a nivel institucional existe una política de fomentar “que las prácticas de lectura, escritura y estudio propias de la universidad, tienen que ser objeto de enseñanza”.

Ahora bien la comprensión lectora es el elemento clave para trabajar con textos de estudio en el escenario académico y para producir nuevos textos, pues según lo señala la misma Lic. Marta Marín, “leer es interpretar relaciones y conceptos” pero además esta acción involucra un carácter dialéctico, devenido del modo en que concebimos y comunicamos nuestras ideas y en este proceso no solo interviene la comprensión lectora, sino también la sensibilidad lectora.

¿Existe formación para la sensibilidad lectora? Ser lectores competentes no radica en ser un lector veloz o voraz, sino en ser capaz de analizar y recomponer sentidos en el proceso de lectura de un texto. En idioma inglés, esta acción es denomina literacy, término que en esa lengua, confiere la condición de letrismo a quien posee las letras; si bien en el castellano existe el término iletrado en referencia a quien no posee dominio de la lengua y la escritura, la condición de letrado se refiere a una función jurídica, así que no es su antónimo.

En suma, aún no tenemos un vocablo que nos permita hablar de letrismo y se habla de literacidad y literalizado en referencia a la definición que el término literacy compone.

De todas formas, estos anglicismos se han abierto camino y muchos investigadores en Latinoamérica empiezan a hablar de literacidad y de trabajar para generar una sociedad literalizada en términos de promover el conocimiento de los textos que nos rodean cotidianamente y a partir de ellos, generar lectores con sentido crítico, capaces de procesar información de distintas fuentes, aunarlas desde su contraste, dar una secuencia argumentativa de los textos que citan o una explicación con coherencia interna y lógica para dar cuenta de sus lecturas, así como reconocer aquellos recursos estilíticos y lingüísticos que configuran sentido en el análisis y la escritura.

Ahora bien, ¿qué es la sensibilidad lectora? Julio Cortázar en Clases en Berkeley, afirma que existe una prosa que es encantatoria o incantatoria (lo afirma sin la menor preocupación por el neologismo y esto es parte del juego con el idioma del que solo puede hacer uso un buen escritor), dicha prosa encantatoria abarca tanto el concepto de sortilegio como el de charm del inglés, pues genera un clima mágico, hipnótico, y dice de ella a los estudiantes:

Estoy hablando de una prosa en la que se mezclan y se funden una serie de latencias, de pulsaciones que no vienen casi nunca de la razón y que hacen que un escritor organice su discurso y su sintaxis de manera tal que, además de transmitir el mensaje que la prosa le permite, transmite junto con eso una serie de atmósferas, aureolas, un contenido que nada tiene que ver con el mensaje mismo, pero que lo enriquece, lo amplifica y muchas veces lo profundiza. (Cortázar, 2013, p.151).

Quien escribe hace uso de la lengua para transmitir a través de las palabras, relaciones y conceptos con sentido, organizados de un modo único y personal, porque están vinculados a sus conocimientos, su raciocinio y su visión del mundo circundante, y eso incluye a los textos que lo rodean, como afirma Marín. Pero este argumento frío, sin embargo, contiene la riqueza de su lenguaje, de su humor, de su bagaje cultural, de su filosofía de vida y la de la sociedad que hizo de él un sujeto de valor único en su simplicidad y sus complejidades.

Si un sujeto desde temprana edad no cuenta con un acercamiento a una lectura crítica de los textos que irán acrecentando su conocimiento y el del mundo del que es parte, no será un sujeto en el que se inculque la comprensión y la sensibilidad lectora, y ambos conceptos están tan unidos, se continúan de un modo tan sutil entre sí, que para transmitir sus diferencias es imposible no recurrir nuevamente a dos maestros de la escritura: Dice Cortázar de Macedonio Fernández: El sabía presentarlo todo, mostrarlo y enriquecerlo con un sentido del humor absolutamente extraordinario que asomaba a veces en pequeños aforismos […] por ejemplo éste: `Al concierto de piano de la señorita López faltó tanta gente que si llegaba a faltar uno más, no cabe’. La misma inversión, convertir ese terrible vacío en una plenitud total de lo negativo.

He aquí una simple muestra de la fortaleza del lenguaje cuando se lo utiliza en toda su riqueza, aquí se escribe con sentido, con humor, con solidez argumentativa, pero véase además, cuán impecable es la reinterpretación de Cortázar sobre el aforismo y su sinsentido, al que define como inversión para luego acotar su propia frase hipnótica: “convertir ese terrible vacío en una plenitud total de lo negativo” y darle aún más vuelo (aunque eso parezca imposible), a ese espacio mágico y encantatoria que Macedonio construyó con sus palabras.

Para quien ha aprendido a desbrozar un texto y paladea una exquisita construcción con la palabra, ve aquí una valiosa significación donde otros solo ven un pequeño párrafo. Dos ideas geniales, dos formas de expresarlas únicas, en cinco líneas, que no adolecen de los tecnicismos del idioma, sino que cobran valor justamente por el singular uso que hacen de él. Y aquí hay, además comprensión lectora, pensamiento crítico, trabajo de interpretación y reelaboración y generación de un nuevo significado, pero fundamentalmente aquí hay sensibilidad lectora sino no es posible la reinterpretación.

Conclusión ¿Serán los estudiantes capaces de trabajar con el idioma, con sus ideas y generar sus propias reinterpretaciones encantatorias? Tal vez no, dadas las condiciones actuales de la educación de la que provienen; en todo caso, habremos de darnos por satisfechos si logran mejorar su escritura, incrementar su comprensión lectora y aprender y aprehender a desplegar los matices y sutilezas de los textos según la disciplina de la que provengan.

Tampoco un cuatrimestre es demasiado tiempo para que el docente trabaje en esto, distinto sería el caso si se implementara como política institucional que todos los docentes, mancomunadamente, desarrollen estrategias de comprensión lectora y escritura en su asignatura, en lugar de ese ring-raje (simbólicamente hablando) de dejar un bloque de fotocopias para que los estudiantes lean para la próxima clase. “Los estudiantes tienen muchas más oportunidades de pensar a lo largo del cuatrimestre si se incluye la escritura en la cursada”. (Bazerman, 1997).

Pero ante todo, los docentes universitarios deberán, en primer lugar, reinterpretar la realidad de lo que hoy les está ocurriendo a los estudiantes, pues les toca a esos docentes la difícil misión de ejercer una función reparadora de los agujeros de formación que la escolarización no logra cubrir. Habrá que proponer nuevos espacios para la lectura que querramos incluir en nuestras asignaturas, trabajar en clase secuencias y estructuras textuales para facilitar la comprensión del texto y la percepción de su con-texto y luego, sumar con ardiente paciencia la voz de los estudiantes dispuestos a cumplir ese rol que por iniciativa individual, pero también social, deben cubrir en esa fábrica de producción de conocimientos que es o debiera ser toda universidad.

El docente universitario también habrá de demandar a la escuela primaria y secundaria un resarcimiento simbólico por los servicios prestados, y lo mejor será que no espere sentado esa paga, sino que vaya motu-proprio a las aulas de los niños y adolescentes que hoy se están formando funcional y pragmáticamente y haga algo con ellos ahora; que el docente académico cuestione y escriba sobre esta realidad en congresos y exposiciones está bien, pero mejor aún será si lleva sus conocimientos a la escuela y riega con ellos a los futuros brotes académicos, en lugar de dejarlos languidecer bajo el sol abrasador de un único libro que compila todo el saber de un año y que no solo pesa en la frágiles espaldas de los chicos, sino que está visto que también encapsula su contacto con el conocimiento, les diezma la posibilidad de participar de la cultura letrada y obstaculiza su iniciación en el pensamiento complejo, restringiéndolos al rol de espectadores pasivos, de mirada esquiva, de silencio expectante, como los veintiañeros que al docente universitario le toca hoy ver en el aula, empequeñecidos ante la fatídica pregunta del profesor, que quiere saber qué han comprendido del texto que debían leer.

Referencias bibliográficas Alvarez Garriga, C. (Comp.) (2013) Clases de Literatura Julio Cortázar, Berkeley 1980. Buenos Aires: Alfaguara.

Bazerman, Ch. (1997). Write away! Santa Bárbara: Education Dep. Universidad de California. Disponible en http://www.education.ucsb.edu/bazerman/ Carlino, P. (2011). Conferencia para la Redacción de Textos Científicos. Programa de Apoyo para el Mejoramiento de la Enseñanza en el primer año, de la Sec. de Asuntos Académicos y las Facultades de CC.EE. CC Exactas, FaMAF y Ciencias Químicas.

Marín, M. (2006). Alfabetización Académica Temprana. Revista Lectura y Vida, 34-39.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Introducción a las Estrategias de Enseñanza a cargo del profesor Carlos Caram en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: The university is an area of production of new knowledge to students arriving in adulthood, they are young, but are adults. And what do teachers expect from an adult? The answer is to have the same powers as our peers. However, reading comprehension, critical thinking, self-written production from the reprocessing of knowledge and reading textbooks are not skills that students (and adults) have per se.

Keywords: academic Alfabetização - reading literacy -sensitivity - critical reading - reinterpretation.

Resumo: A universidade é um âmbito de produção de novos conhecimentos ao que os estudantes arriban em sua idade adulta, são jovens, mas são adultos ¿E daí esperamos os professore de uma pessoa adulta? Pois que possua as mesmas concorrências que nossos pares. No entanto, o entendimento leitora, a reflexão crítica, a produção própria de escritos a partir do reprocessamento de conhecimentos e a leitura de textos de estudo, não são concorrências que os estudantes (como adultos) possuam per seja.

Palavras chave: Alfabetización acadêmica - literacidad -sensibilidade leitora - leitura crítica - reinterpretação

(*) Myriam Sandra Contreras. Técnica Superior Publicitaria (Universidad Católica). Directora Cinematográfica (Escuela Superior de Cinematografía). Animación Cinematográfica (Escuela de Artes Visuales del Ptdo. de Avellaneda). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Comunicación y Creatividad Publicitaria de la Facultad de Diseño y Comunicación.


La formación de estudiantes literalizados fue publicado de la página 36 a página39 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

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