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La Gestión del Conocimiento aplicada a la Educación

Lara, Alejandro Emilio

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

ISSN: 1668-1673

XXIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVII, Vol. 27, Febrero 2016, Buenos Aires, Argentina | 192 páginas

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Resumen:

La gestión del conocimiento es un complemento superador de la educación tradicional. Por eso estaría dentro de las nuevas responsabilidades sociales y educativas el orientar y facilitar la utilización de tecnología, como herramienta didáctica y educativa para la enseñanza y aprendizaje colaborativo.

Palabras clave: gestión del conocimiento – sociedad del conocimiento – educación – convergencia – aprendizaje.

Los sistemas educativos que, a partir del siglo pasado, se convirtieron en una de las piezas angulares del desarrollo económico y social de los Estados nacionales, hoy se encuentran inmersos en las transformaciones de la sociedad del conocimiento y de la economía del conocimiento.

“Estas transformaciones están trastocando la índole de una escuela que se organizó y desarrolló a fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX para dar respuesta a las entonces emergentes sociedades industriales modernas”. (Minakata Arceo, A) Los métodos escolares se encuentran envueltos en una dinámica que presiona y plantea demandas de transformación radicales: cuestiona su función histórica de ser fuente principal de producción e intermediación de conocimientos en sus procesos formativos y de capacitación.

En la sociedad de la información, la competencia de otros ámbitos, otras fuentes y otras modalidades productoras de conocimiento y formación se hacen presentes y éstos son valorados y aceptados socialmente como “lugares del conocimiento”.

En este contexto, la integración tecnológica en la educación supone un instrumento en la gestión y transmisión de conocimiento, pero también una amenaza, ya que las lógicas y reglas propias de las tecnologías de la información, condicionan la calidad de información obtenida.

Por eso estaría dentro de las nuevas responsabilidades sociales y educativas el orientar y facilitar la utilización de tecnología, como herramienta didáctica y educativa.

Desde hace 30 años se sabía que la universidad tradicional, que en lo sustantivo no ha variado por varios siglos, tendría que transformarse en forma radical, para atender las exigencias de los nuevos modelos de desarrollo socioeconómico y la globalización. Sin embargo, si bien se conocía qué aspectos deberían modificarse, no se tenía claro cuáles serían los cambios y ni cómo se implementarían.

La modificación de las relaciones de producción propia de la globalización, tanto social como técnica, obliga al docente universitario a seleccionar continuamente metodologías y herramientas ligadas al impacto tecnológico en la investigación, la educación y la autogestión1 de aprendizaje por parte de los estudiantes. Porque en la sociedad del conocimiento se valora el aprendizaje y no solo la enseñanza; se reconocen los aprendizajes que se realizan en ámbitos, espacios y organizaciones alternativas a la escuela.

En este marco, la Gestión del Conocimiento aporta toda la metodología necesaria para una educación dinámica y flexible.

Gestión del Conocimiento2 es un concepto aplicado en las organizaciones, que pretende transferir las ideas y experiencias existentes entre sus miembros. No obstante, sus fundamentos son totalmente compatibles con las instituciones educativas.

La incorporación de tecnología en todos los aspectos de la vida y de la sociedad misma está demandando nuevos modelos de enseñanza y aprendizaje3.

Ahora bien, se puede señalar que el carácter de esta integración tecnológica debiera ser coherente con las recomendaciones planteadas por la UNESCO4 para la educación superior, en la cual indica que se deberá generalizar en la mayor medida posible la utilización de las nuevas tecnologías para que ayuden a los establecimientos de educación a reforzar el desarrollo académico, a ampliar el acceso, a lograr una difusión universal, extender el saber y a facilitar la formación durante la vida.

Entonces, la educación deberá ser “convergente”5, es decir, un proceso en que los participantes crean y compartan información a fin de llegar a una comprensión mutua.

Todo esto está estrechamente vinculado con la comunicación, ya sea verbal o no verbal, que es la que permite llevar a cabo los estilos de aprendizaje y estos a su vez la adquisición del conocimiento.

Se puede establecer un proceso cíclico donde se introducen tres elementos fundamentales: conocimiento, aprendizaje y comunicación6. Los tres interactúan requiriendo el uno del otro, porque si no se da uno de ellos, no se da ninguno, y estos elementos se consideran fundamentales para instaurar la gestión del conocimiento.

No obstante, la “convergencia” plantea la amenaza de condicionar el diálogo, negar las diferencias de orden epistemológico y de escamotear un punto esencial, ligado con la definición de lo político: las condiciones del ejercicio del poder, la relación entre poder y conocimiento y el reconocimiento de las estructuras organizativas e institucionales7.

Constituir un modo de solucionar necesidades de una educación más individual y flexible, relacionada con necesidades tanto individuales (combinación del trabajo y estudio, reciclaje o relativos al tiempo y ritmo de aprendizaje, a la frecuencia, al lugar, grupo de compañeros, etc.) como sociales (formación de grupos específicos, empleados de la pequeña y mediana empresa, segunda oportunidad para el estudio, etc.), es el desafío de los educadores.

Con una adecuada gestión, el alumno tiene acceso a experiencias educativas avanzadas permitiendo -a estudiantes y docentes- participar en comunidades de aprendizaje remoto en tiempos y lugares adecuados, utilizando computadoras o dispositivos portátiles, en el hogar, la universidad o el trabajo.

De esta forma, la experiencia educativa no se limita solamente al aula o al momento de estudio puntual (individual o grupal) previo a un examen evaluativo.