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No existís…

Accorsi, Luciana

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

ISSN: 1668-1673

XXIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVII, Vol. 27, Febrero 2016, Buenos Aires, Argentina | 192 páginas

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Resumen:

El presente escrito tiene como objetivo cuestionar ciertas concepciones que se encuentran en el foco del análisis educativo en la actualidad. Lejos de pretender brindar todas las respuestas a las preguntas que surgen, se intenta lograr un pensamiento crítico sobre lo que en la actualidad se entiende como educación.

Palabras clave: enseñanza – aprendizaje – estudiante - facilitador.

El concepto de desprecio y el proceso de enseñanzaaprendizaje ¿Estoy o no estoy en el aula? Partiendo de la idea de enseñanza que se maneja hoy en día, podemos asegurar (¿) que aquellas personas que tienen la misión de “educar” no son meras individualidades que no contemplan a un otro en su esencia. ¿Qué queremos decir con esto? Precisamente eso que están leyendo: para lograr la transmisión de saberes de una persona a otra, primero se debe tener en cuenta al otro como persona, y si lo quieren como persona pensante.

En los últimos tiempos la idea de educación se vio atravesada por muchos conceptos que, de alguna manera, pretendían dar nuevos aportes positivos. Lo que no se detectó es que, a veces, menos es más y que la simplicidad puede ser la clave que descifre la esencia de lo que realmente significa educar a otro.

Sacando las influencias políticas, los procesos burocráticos y las demandas de muchos sectores, nos podemos centrar en las necesidades intelectuales de los que, hoy, quieren (o dicen querer) aprender algo de alguien. Para ello, es necesario ponerse de acuerdo con las conceptualizaciones.

¿Qué es el desprecio? No es nada más ni nada menos que no registrar la presencia del otro. Por eso, el despreciar a un otro (dentro de la acepción acá trabajada) no es más que la ignorancia hacia esa persona. En educación (como en la vida) el hecho de no tener en cuenta que esa otra persona está y que ocupa un lugar en el espacio es el origen de todo malestar. Los factores externos que atacan a los ámbitos educativos no hacen más que aumentar esta ignorancia hacia los otros, pero aún así existe un espacio en el que la corrupción y contaminación de estos males no debería llegar: el aula. Como todo docente sabe, el aula es el espacio por excelencia de la libre expresión y exteriorización de ideas, esto deja abierto un abanico de posibilidades para el descubrimiento de la “Inteligencias Múltiples” que logrará dejar de lado ese desprecio o ignorancia hacia los otros.

Esta ignorancia de la presencia de otro no es unidireccional, es decir, que no podemos decir que los educadores de las actualidad son unos monstruos desalmados que no registran a sus alumnos (lo cual nunca se quiso decir en este texto) sino que a su vez las mismas personas que demandan conocimientos, muchas veces son quienes (a conciencia o no) “tiran la primera piedra” y desprecian primero. Esta relación se encuentra basada en el vacío y el no conocimiento de las partes, lo cual lleva a una automatización de la incorporación de saberes que no solo no aporta nuevos conocimientos sino que trunca la dinámica propia del proceso de enseñanza-aprendizaje.

En la necesidad de que alguien llene de conocimiento la mente del otro, supuestamente inferior en cuanto a saberes, se esclarece la relación aprendiz-pedagogo que se impuso en muchas sociedades a lo largo de varias décadas.

Claro está que la edad cronológica de una persona marca una diferencia en la capacidad práctica de poder hacer o no algo, pero aún así, del otro lado de la moneda está el poder o no hacer intelectualmente. ¿Es posible asegurar que los más grandes están por arriba de los más chicos? ¿Qué enseña y qué aprende el pedagogo en el acto intercambiable de saberes con ese inferior? O mejor dicho, ¿Qué cree saber y transmitir a ese otro supuestamente débil de saberes? ¿Ese saber es absoluto o está atravesado por sesgos personales y experiencias particulares? Ese pedagogo envuelto en conocimientos, ¿Lleva la luz de la sabiduría (como aseguran algunos o muchos) para iluminar la oscura ignorancia del inferior? Sería muy pretencioso querer responder a estos cuestionamientos en unos simples renglones. Consideramos que la “iluminación de las mentes” es algo más complejo que un simple análisis educativo. Pero sí es necesario conocer, que muchas de las causas de los males intelectuales son la falta de reconocimiento, entendida como saber que el otro existe. La consideración de una persona a otra es el punto de partida para lograr grandes cambios y la dinámica educativa, al menos en la actualidad, no está basada en este concepto. Por ello, la aceptación de la dependencia, tan despreciada por muchos, como necesaria en el acto educativo sería un paso hacia ese reconocimiento de la existencia de otro. ¿Cómo logra un aprendiz absorber los conocimientos de su maestro si éste no lo reconoce como tal? ¿Cómo se llega a esa confianza en sí mismo? ¿Por medio de la admiración al maestro? De ser así, ¿Esta admiración conlleva una dependencia? ¿Sería positivo pensar en la existencia de la necesidad de ayuda de otros? Como seres humanos pensantes debemos reconocer que tenemos vicios que van modificando nuestras acciones a lo largo de la vida, así también pasa en los ámbitos educativos. Los vicios se van incorporando sin que nos demos cuenta y van modificando las tareas y quehaceres pedagógicos del día a día dejando de lado las consideraciones esenciales que hacen al verdadero acto de reconocimiento.

Conceptos que son considerados negativos y necesarios de ser erradicados por completo en los seres humanos se pueden transformar en la piedra angular de todo acto humano logrando entender, que como en el comienzo de la vida la dependencia y necesidad de ayuda de otro se convierte en el empujón hacia la emancipación intelectual que todo ser humano pretende alcanzar. Los pedagogos que se incorporan al camino del aprendizaje deberían ayudar a descubrir las esencialidades necesarias para la autonomía intelectual. Para llegar a ciertos destinos es necesario partir de bases sólidas y de creencias que ayuden a la independencia intelectual. Para lograr ser parte del proceso de emancipación del aprendiz hay que lograr el desprendimiento para con éste sin caer en el desprecio y la desconsideración. ¿Un maestro considerado es aquel que ignora, por ejemplo, la desigualdad? ¿Desigualdad como antónimo de igualdad: somos todos iguales ante algo o alguien? ¿Existe cierto goce en demostrar que un inferior necesita de un superior? ¿Existe un concepto de superioridad que pretende someter al débil con objetivos supuestamente positivos y dadivosos? Pero en la dádiva ¿hay o no intercambio, es decir, el aprendiz le brinda algo al maestro como éste le brinda al aprendiz: saberes? ¿Reconocimiento? Claro está que los males pedagógicos y/o educativos deben verse como consecuencias de análisis más profundos.

La centralización del problema intelectual debe situarse más allá de conceptos y dinámicas educativas.

¿Sería la consideración la solución al desprecio? ¿El maestro emancipador, es aquel que ignora la desigualdad? Lejos de encontrar grandes soluciones y respuestas, vamos descubriendo más preguntas y cuestionamientos que negarlos sería dar vuelta la cabeza y mirar hacia otro lado.

Inteligencias “Varias” Las personas tienen diferentes habilidades tanto intelectuales como motrices. Esto permite detectar las potencialidades de cada persona y las diferentes capacidades humanas independientes. Pero ¿Para qué sirve descubrir esto? Claro está que muchos de los problemas existentes en las instituciones educativas son generados por la falta de conocimiento de estas habilidades o capacidades.

Pero se podría objetar que no es posible el conocimiento absoluto de todos los miembros de la comunidad educativa.

Aún así, los métodos y técnicas que surgieron en las últimas décadas pueden mostrar que existe una forma de descubrir estas potencialidades. Como muestra Howard Gardner en su libro “Inteligencias Múltiples” todos los seres humanos tenemos capacidades humanas diferentes que nos permiten desarrollar uno u otro conocimiento.

Desde una inteligencia lingüística que supone el don del lenguaje hasta una inteligencia intrapersonal que supone el conocimiento de uno mismo, pasamos por un abanico de posibilidades y combinaciones de inteligencias que serán el puntapié para nuevas teorías sobre lo que es educar y sobre todo poner el foco en lo que significa evaluar con todo lo que ello significa. Siguiendo la línea teórica del desprecio y la dependencia, las características educativas de la modernidad que caracterizan a las sociedades contemporáneas incentivan a la negación de la existencia de estas inteligencias múltiples homogeneizando los saberes y agrupándolos en etiquetas preestablecidas que no hacen más que ayudar a la regresión del aprendizaje de nuevos saberes.

En el día a día de la ardua tarea de transmitir conocimientos e impregnar nuevos saberes en otras mentes, no debemos perder el foco de la esencia de la tarea en sí. El primer paso para lograr transformaciones estructurales es la conciencia de la existencia de nuevas realidades educativas.

Glosario Infancia: es el estado por el que transita todo ser humano en sus primeros años de vida. Es un período por el que transcurre el hombre que le es estipulado por instituciones como la familia, la sociedad o la cultura. Una temporalidad determinada e institucionalizada que presume dar soportes sociales a los seres para que, en un futuro ciertamente incierto, logren formarse como individuos inmersos correctamente en la sociedad a la que pertenecen.

Dependencia: necesidad de algo que debe cubrir otro. La dependencia nace con la carencia o imposibilidad de hacer o sentir de un ser humano y que debe ser completada por otro ser. Es aquello que hace niño a un adulto y evita el pensamiento racional de los mismos. Es un estado incompleto del ser, haciendo alusión al estado primitivo de la vida: infancia.

Puede acarrear inmadurez, falta de autocontrol, sentimiento de inferioridad, humillación, desigualdad y falta de autonomía.

Referencias bibliográficas Corea, C. y Lewrowicz, I. (1999). ¿Se acabó la infancia? Ensayo sobre la destitución de la niñez. Buenos Aires: Lumen-Humanitas.

Sennett, R. (2003). El Respeto. Cap. 4. Barcelona: Anagrama.

Ranciere, J. (2007). El maestro ignorante: cinco lecciones sobre la emancipación intelectual. Buenos Aires. Libros del Zorzal.

Gardner, H. (2011). Inteligencias Múltiples: la teoría en la práctica. Buenos Aires: Paidós.

Abstract: The present paper aims to question certain concepts that are the focus of educational analysis today. Far from claiming to provide all the answers to the questions that arise, we try to achieve a critical thinking about what is currently understood as education.

Keywords: teaching - learning - student - facilitator.

Resumo: O presente trabalho tem como objetivo questionar certas concepções que se encontram no foco de análise educativa na actualidade. Longe de pretender brindar todas as respostas às perguntas que surgem, tenta-se conseguir um pensamento crítico sobre o que na actualidade se entende como educação.

Palavras chave: ensino – aprendizagem – estudante - facilitador.

(*) Luciana Accorsi: Licenciada en Relaciones Públicas e Institucionales (Universidad Argentina de la Empresa, 2008). Profesora de Relaciones Públicas e Institucionales (Universidad del Salvador, 2008). Especialización en Educación (Universidad de San Andrés, 2014).


No existís… fue publicado de la página 134 a página136 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

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