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Pensamiento lateral para crear

Colombo, Lea

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

ISSN: 1668-1673

XXIV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVII, Vol. 27, Febrero 2016, Buenos Aires, Argentina | 192 páginas

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Resumen:

Al momento de proyectar siempre buscamos información existente sobre el tema a tratar. Pocas veces buscamos liberar nuestro pensamiento de lo existente. Nos aferramos a la idea de la semejanza del futuro con el pasado. Esta suposición procede de la costumbre. Reflexionemos para cambiar la forma de solucionar un desafío intelectual, intentemos cambiar el impulso de solucionarlos siempre de la misma manera, sino siempre obtendremos la misma solución.

Palabras clave: pensamiento lateral – creatividad.

Para crear ¿qué cosa? Todo. Desde un nuevo concepto, un nuevo diseño de paraguas hasta una campaña de concientización ambiental y porqué no, los propios hábitos mentales y cotidianos. Nuevos hábitos para pensar las cosas que nos rodean, objetos, personas, ideas, significados y los hábitos de pensamiento.

Para poder identificar nuestro campo a explorar, hay que entender que nuestros hábitos de conducta cotidianos (procedimiento repetido que utilizamos para hacer algo cotidiano como la zona por donde comenzamos a bañarnos) es una decisión ya tomada y no la volvemos a interpelar para cambiarla, es efectivo. Esa decisión que se torna automática, lineal ya no nos provoca un pensar activo en el cual tomar decisiones nuevas de cómo o cuándo prender la canilla, tomar el jabón o el shampoo, y así todo el proceso. Todo este procedimiento es el resultado de decisiones tomadas e instaladas como rutinas. Cuando el cerebro desarrolla rutinas muy fuertes ya no necesita pensar. Así construimos patrones mentales para realizar las acciones cotidianas de nuestra vida. Estos patrones mentales, se tornan patrones dominantes del pensamiento. Son huellas de memoria o de pensamiento en el tejido cerebral que funcionan como unidades de pensamiento completas, cerradas. Para qué utilizar energía para cambiarlo si es “rápido y eficaz”, dúo potente si los hay.

“Rápido y eficaz” también es un patrón mental, es un supuesto artificial, cultural, que la gran mayoría elegimos e instalamos. Trabajamos de manera efectiva en dirección a la solución de problemas utilizando enfoques pasados, que no son más que una sucesión de patrones mentales, rutinas mentales muy fuertes instaladas en nuestro pensamiento a partir del cual tomamos decisiones. El estudio etimológico del lenguaje muestra precisamente cómo las palabras* (del griego logos) supuestamente literales son en realidad viejas figuras poéticas esclerosadas.

A macro escala podemos remitirnos a los patrones mentales históricos del lenguaje, del pensamiento occidental influenciado por el pensamiento griego, capitalista y cristiano que nos aportan millones de patrones mentales o formas estáticas de constituir significados, significantes, hábitos, lenguaje y símbolos.

(*palabra, del griego logos de donde proviene la palabra lógica, la ciencia del discurso o la palabra, era un sustantivo formado a partir del verbo legein, que significaba, reunir una multiplicidad y cuya raíz todavía vive en la palabra legión. Heidegger (1969)) Es como ejemplifica muy gráficamente Estanislao Bachrach (2012), transitamos siempre las mismas avenidas iluminadas. ¿Para qué tomar otras calles o colectivos, si sabemos (certeza) que vamos a llegar por ese mismo camino (cultura y experiencia)? “El cerebro es como una ciudad en penumbras, pero siempre con algunas avenidas, calles y luces encendidas. Buscamos en estas calles iluminadas por información conocida algo que ya hemos visto, que ya hemos experimentado. Sin embargo, tenemos siempre la posibilidad de recorrer otras calles y avenidas que están menos iluminadas y de buscar material nuevo, ideas o soluciones creativas”. (Ágilmente, Estanislao Bachrach. 2012) En nuestra vida doméstica es útil y necesario desarrollar estos hábitos para realizar las cuestiones simples de la vida, ya que nos insumiría muchísima energía y tiempo generar nuevas rutinas. Pero ante un desafío intelectual transitamos también siempre la misma huella de nuestro propio patrón mental para resolver un problema.

¿Por qué no queremos cambiar? Porque la respuesta a nuestros problemas y desafíos, proviene en su mayoría de nuestras experiencias, las certezas y la cultura. Cero stress de lo inesperado, buscamos información en lo ya conocido.

Esta forma de pensamiento es lineal, no se detiene a repensar.

Es un impulso, pongamos un ejemplo visual. La luz del semáforo está en verde, indica pasar. Opera de manera rápida y automática con poco esfuerzo, sin sensación de control voluntario. Ahora si se presenta otra situación como: 29 x 34, nos detiene, pero para encontrar la manera para resolverlo, la solución. Es una actividad mental esforzada, hay que recordar, concentrarse, elegir, buscar alternativas de resolución. Exige una respuesta que no es impulsiva, no lineal.

Entonces tenemos dos formas de pensamiento, uno lineal y otro como acuñara Edward De Bono (1967), lateral o el pensar meditativo de Heidegger (1994) en la filosofía. Porque es un pensamiento que logra cambiar la dirección esperada y automática del pensar y toma un camino alternativo. Podemos operar sobre ese pensamiento, confrontarlo con cosas nuevas, experiencias nuevas, palabras nuevas, romper con el impulso efectivo y veloz de respuesta. La forma de salir de la rutina cerebral es confrontando al cerebro con información nueva.

Forzarse a la necesidad de cambiar. Cambiar la forma de solucionar un problema o un desafío intelectual, implica cambiar y operar en el impulso de solucionarlos siempre de la misma manera, donde obtendremos siempre la misma solución. En el pensamiento lateral la información no se usa como fin, sino como medio para provocar una disgregación de los modelos o patrones mentales y su subsiguiente reestructuración en ideas nuevas.

Por ejemplo: 1 11 21 1211 111221 312211 ¿- - - - - - - -? ¿Cómo terminarías esta serie? Para resolver esta serie, hay que romper con un patrón mental de la niñez. Al ver símbolos numéricos nuestro pensamiento intenta jugar con fórmulas matemáticas y con cambios numéricos porque está en nuestro patrón mental.

Todas las soluciones perspicaces y las nuevas ideas aparecen como obvias tan pronto como se ha demostrado su eficacia. Ello manifiesta la incapacidad de la lógica en elaborar dichas soluciones, porque de lo contrario dado su carácter de evidente, se habrían encontrado antes. Edward De Bono (1967)

Si dejamos de lado que la secuencia está formada por números y simplemente leemos lo que nos dice, todo es más fácil: 1 (Uno) 11 (Un uno) 21 (dos unos) 1211 (un dos, un uno) 1112,21 (un uno, un dos, dos unos) 312211 (tres unos, dos doses, un uno) 13112221 (un tres, un uno, dos doses, dos unos) Acá aparece un principio importante del pensamiento lateral, que son las alternativas. O como expresa Heidegger (1194), habitar el mundo a la manera de un poeta.

Siempre tenemos la opción de buscar o usar una nueva alternativa, cualquier modo de valorar una situación es solo una de las muchas formas de valorarla. En este punto es donde lo ideal es, si buscamos nuevas soluciones, aplicar el penxorcismo (Conjuro para expulsar al pensamiento de la persona que se cree poseída por él) de los patrones mentales. Éste es el primer principio básico del pensamiento lateral. Lograr corrernos de nuestro pensamiento lineal sobre el tema. La segunda instancia es la búsqueda de alternativas, una vez superados los modelos conceptuales rígidos (haciendo a un lado los patrones mentales), es provocar su disgregación y reordenación o resignificación en nuevos modelos o conceptos.

El efecto disgregador altera la secuencia estable de las ideas provocando una reestructuración del modelo original dándole un nuevo punto de partida.

Hay acciones del pensamiento que son estimulantes del pensamiento lateral Cuando vemos las diferentes alternativas, agregamos nuevos puntos de vista, situaciones y sensaciones, desde donde se pueden generar nuevas conexiones y asociaciones.

Y hasta agregar otras ideas al azar, sin conexión aparente con el problema a solucionar. Así aplicamos otro estímulo para pensar que es el estímulo al azar y la mezcla de conceptos. Donde en lugar de excluir la información ajena a un problema, se la considera un estímulo.

El mecanismo de la mente, hace que lo que entró como ajeno al problema, pase a formar parte del contexto del mismo, dándole un nuevo rumbo a las ideas. Este método resulta efectivo, cuando tenemos plena conciencia de que no buscamos nada concreto aún. Simplemente estamos ejercitando nuestra mente, nuestro “pensar” para que salga del lugar de confort, que deje de abrir siempre los mismos cajones de información y vaya a buscar otros cajones. Esto genera una mezcla de conceptos e información donde se ejercita la habilidad de generar asociaciones y conexiones diferentes. Donde uno más uno es uno, ya que toda la información aunque sea inconexa, ha sido traída, o extraída de diferentes cajones, por un mismo pensamiento, una misma búsqueda. Una ensalada mental donde cada ingrediente diferente y heterogéneo forma parte de un nuevo todo. La parte práctica de este estímulo al azar puede ser a partir del uso del diccionario, o diccionario e Internet donde previamente elegimos dos números. Uno para la página y otro para la ubicación de la palabra en la página, sin hacer trampa.

Armar una lista de palabras elegidas al azar y relacionarlas, conectarlas con nuestro problema a resolver. O frases de un libro usando el mismo método. El cerebro va a lograr una conexión entre dos cosas totalmente lejanas, porque conoce muy bien el mecanismo de la metáfora en el lenguaje. Si la significación de una palabra, ya no depende de la relación con una cosa, sino con otras palabras, también lo literal es una variante de lo figurado.

La sustitución de un significante por otro, era la clasificación aristotélica de metáfora. Vuelvo a repetir lo escrito más arriba, el filósofo alemán Martin Heidegger (1969) insistía en que el término griego logos (la ciencia del discurso o la palabra) era un sustantivo formado a partir del verbo legein, que significaba reunir una multiplicidad y cuya raíz todavía vive en la palabra legión.

Logos en consecuencia, significa recolección o reunión.

Si Heidegger pone en evidencia esta etimología es para demostrar que la identidad del referente se obtiene gracias a su denominación, a la reunión de una multiplicidad de fragmentos dispersos o de trozos sin sentido. En este punto las palabras de Heidegger que comentamos más arriba comienzan a tener otro o más sentido:

El hombre, habita el mundo a la manera de un poeta.

La identidad de las cosas no preexiste a las palabras y por eso las figuras poéticas no cesan de metamorfosearlas, de convertirlas en otra cosa, de hacerlas diferir de sí, de “redescribirlas”. La filosofía actual.

Pensar sin certezas, Dardo Scavino (1969)

Otro estímulo para abordar un desafío intelectual o un problema práctico es la empatía, que es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y saber lo que siente o incluso saber qué está pensando. Siempre pensamos el mundo desde nosotros, desde nuestra percepción, desde nuestra experiencia. Por eso siempre llegamos a las mismas soluciones o nos encontramos con el mismo problema cíclicamente. Tratar de pensar un problema como si fuéramos un hombre de las cavernas, un niño o un astronauta, nos cambia las reglas del juego que nosotros mismos imponemos a nuestro pensar y a nuestra percepción.

Crea otras situaciones, imposibilidades y posibilidades que no habíamos pensado, como la estatura pequeña y las ganas de jugar, ver la tierra girar en silencio universal desde el espacio o vivir y sentir en una caverna donde las reglas para sobrevivir son otras. También podemos objetivar la experiencia y pensar como si fuéramos un objeto. Estas son herramientas o estímulos para generar la multiplicidad de enfoques y perspectivas de un problema para desarrollar la creatividad y la conciencia de cómo pueden ser diferentes las soluciones. La interpretación de la experiencia es lo que crea significados nuevos, interpretar significa crear, el intérprete es un poeta. Eso que llamamos nuestro mundo es ya una interpretación cultural y como tal poética o metafórica.

Para el filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1886), el mundo tal cual es, solo es una fábula, algo que se cuenta y que no existe sino en el relato. El mundo es algo que se cuenta, un acontecimiento contado y por eso una interpretación: la religión, el arte, la historia son variantes de la fábula. No dudemos en poner palabras nuevas a esta fábula. Y fundamentalmente perder el miedo al error. Si se intenta una nueva idea y no funciona, el lenguaje lo considera un error. No tenemos una palabra para decir

Cualquier cosa que no tiene éxito es llamado error y a la gente no le gusta equivocarse porque se interpone en el camino hacia su ascenso. Lo malo es que todo el mundo quiere aprender, pero nadie quiere estar equivocado. Sentimos un miedo intenso a equivocarnos y es esto lo que nos paraliza para usar nuevas ideas que rompen patrones mentales establecidos.

Edward De Bono (1969)

En nuestro pensamiento lógico, lineal solo se pueden decir cosas que tengan sentido, que se ajusten a nuestras experiencias, en el pensamiento lateral nos podemos mover del camino principal a un camino alterno, salir de la caja, dejar salir ideas inusuales, que no tendrían razón de ser dentro de la caja de tu pensamiento habitual. El pensamiento lateral no provoca dudas ni caos en las ideas establecidas. Reconoce la importancia fundamental y la extrema utilidad de éstas y se limita a negar el carácter axiomático que la mente tiende a darle a los conceptos a causa de su esfuerzo por perpetuarlos. Es decir, reconoce la elasticidad de los conceptos para ser desmomificados y accionados, revisados desde la provocación consciente de tu pensamiento que está preparado para pensar distinto.

Como se trata de un ejercicio del pensamiento y como sabemos el temor que produce el error, hay que entender que cuando nos disponemos a generar ideas o a debatir un desafío intelectual o solucionar un problema, hay que evitar la ansiedad del resultado. Tiene que estar claro que no se busca un resultado exacto, tratar de evitar la autocensura, en lo posible evitar la ansiedad de la necesidad de la implementación, olvidar experiencias propias anteriores ya que un comentario negativo en el pensar afecta el pensamiento y cuesta salir de él y fundamentalmente no juzgar el proceso y el resultado de la ejercitación. (2) [Siete mandamientos para generar ideas] Estanislao Bachrach, Ágilmente (2012). El ejercicio no tiene como fin enseñar nada, sino estimular la comprensión de un pequeño aspecto del funcionamiento de la mente. Lo importante es el proceso que puede lograr nuestro pensamiento si le mostramos otro camino.

Algunas personas logran este proceso de forma natural y otras logran aprenderlo a través de la implementación y al tomar conciencia del proceso. El objetivo no es elaborar ideas correctas, sino la mayor cantidad de ideas posibles que luego se valorarán para ser implementadas.

La necesidad de que todas las fases del pensamiento sean correctas es la principal barrera a la concepción de nuevas ideas. Generar el tiempo para pensar, para ser multifocal, si se pasa más tiempo buscando alternativas es probable que encontremos más. Ignorar la importancia o la sintaxis correcta de una idea porque no es el fin mismo, es perder la posibilidad de tomar otro camino, conocer nuevos pensamientos, abrir otros cajones que nos pueden disparar otro recorrido mental y así iluminar nuevas calles de la mente.

Para poder ejercitar este pensamiento hay que evitar el juicio sobre las ideas que aparecen. En el pensamiento normal, cotidiano utilizamos el juicio. ¿Cómo calza esta idea con lo que ya conozco? Este es un efecto retrospectivo de una idea. Observamos nuestra experiencia pasada para evaluar la idea, miramos al pasado, a lo que ya está grabado. Ahí es donde la eyección es clave, si reemplazamos el juicio por el movimiento usamos una idea por su efecto prospectivo, para ver a dónde nos va a conducir, para avanzar en un terreno desconocido. Es una provocación en el propio pensamiento. El movimiento y la provocación van juntos, a menos que utilicemos la provocación, quedamos atrapados en los patrones mentales pasados. Si alguien nos propone una idea que no nos agrada y que podríamos desechar instantáneamente, podemos optar por considerarla una provocación. En tal sentido si evitamos el juicio, una provocación nos obliga a salir de las pautas habituales de percepción. La provocación conlleva, genera un efecto, y es el valor de dicho efecto, ese camino desconocido lo que justifica la provocación. Cuando usamos el juicio se piensa que si hay una “respuesta correcta” no hay necesidad de seguir buscando, porque no puede estar más que “correcta”.

Significa que no es necesario escuchar “ninguna otra respuesta”, ya que no se puede estar “más que correcto”.

Esto genera una limitación del pensamiento.

Estas nuevas ideas se constituyen en nuevas construcciones de pensamiento que comienzan a operar dentro de nuestra normalidad y comienzan a formar parte de nuestra cultura. Las vanguardias artísticas como el Dadaísmo, el Impresionismo, el Surrealismo o el Cubismo, (para nombrar solamente algunas, ya que todo movimiento artístico instala una nueva visión posible de la realidad) se desarrollan como una provocación al estado- estático de ver la realidad de su contexto histórico y le agrega los nuevos conceptos que van generando realidad y hábito, la velocidad, los ruidos de las máquinas, la visión mecánica del mundo, la fotografía, el trabajo y la fábrica (hablando específicamente de principios del siglo XX). El paso del tiempo lo prueba, lo mezcla, lo deglute, lo rumia y lo digiere incorporándolo a una realidad operada, diferente, con un ingrediente nuevo e incorporado a la dieta habitual. La irrupción de lo nuevo se nutre de las excepciones, es la “ciencia de las soluciones imaginarias”, como escandalosamente expresa el poeta y escritor francés Alfred Jarry (1948) creador de la “patafísica”.

Creación de construcciones mentales y su aceptación como verdaderas y únicas. La duda como motor de cambio y búsqueda de verdades alternativas. Creación de mundos conceptuales a partir de la observación del propio cuerpo representándose fuera del cuerpo. Las sombras y el movimiento pasan y hacen tiempo y la mano en la pared de la cueva es la representación de una mano fuera del cuerpo que perdura en el tiempo a diferencia del cuerpo que en un tiempo ya no es el mismo, o no está. Kant reflexiona e inserta una nueva forma de percibir la realidad diciendo que “no percibimos la realidad sino que la construimos”, sostenía que “los datos que nos aportan los sentidos son filtrados por el sistema neurológico y reestructurados allí para construir lo que llamamos realidad, algo que de hecho, es una quimera, una ficción que engendra nuestra mente al conceptuar y categorizar. La causa y efecto, la secuencia, la cantidad, el espacio y el tiempo son conceptualizaciones, construcciones, no entidades que se encuentran “ahí afuera” en la naturaleza. Más aún, es imposible percibir algo que no sea ya una versión procesada por nosotros de lo que está ahí afuera y no tenemos manera de saber a ciencia cierta lo que realmente hay ahí: es decir, la entidad que existe antes del proceso perceptivo e intelectual.

Esa entidad primaria, que Kant denomina la cosa en sí es algo imposible de conocer para nosotros, y siempre nos será inalcanzable” Platón lo pone en otro mundo, el mundo de las ideas, un mundo conceptual paralelo (El mito de la caverna), Kant lo acerca a los sentidos, Schopenhauer lo pone en el cuerpo, que es material que existe en el tiempo y el espacio pero lleno de secretos y olvidos, un conocimiento que no surge del sistema perceptivo y conceptual sino que proviene del interior, emerge de nuestros sentimientos, pero que no podemos conceptualizar porque la mayor parte de nuestra vida interna nos es desconocida, la reprimimos y no aflora en la superficie de nuestra conciencia. ¿Ideas Freudianas sobre el inconsciente? (Schopenhauer era el filósofo más leído en Alemania cuando Freud y Nietzsche eran niños) y Nietzsche nos dice que todo es una ilusión, que dudemos. Moldes de pensamiento pero memoria del propio pensar, como los dedos, que recuerdan y el cuerpo también, los sentidos y su piel y el olor, es lo que prende la chispa del impulso y genera reacción y nuevo pensamiento.

La historia está hecha de personas que provocaron (provocación) cambios de paradigmas, de costumbres, que generan conceptos nuevos y nuevas formas de vivir, de comunicar, de comer, de viajar, de vestir, de curar. La historia se mueve prospectivamente, se proyecta, provoca y cambia, y así siempre hacia lo nuevo, lo por-venir.

Por suerte respiramos ausentes, sin pensar.

Referencias bibliográficas Bachrach, E. (2012) Ágilmente. Sudamericana.

De Bono, Edward. (1967) “New think: the use of lateral thinking”. Jonathan Cape, London.

Heidegger, Martín. (1969) Hegel y los griegos, Edición de Revisión Fenomenológica. Serie Fundadores. Buenos Aires, octubre.

Nietzche, F. (1886) Más allá del bien y del mal. Leipzig.

Scavino, Dardo. (1999). La filosofía actual. Pensar sin certezas. Buenos Aires, Paidós.

Abstract: At the time of projecting always we seek existing information on the subject matter. We rarely seek to release our thinking of what exists. We cling to the idea of the likeness of the future with the past. This assumption comes from the habit.

Reflect to change the way of solving an intellectual challenge, we try to change the impetus of always solve in the same way, but we always obtain the same solution.

Keywords: lateral thinking - creativity.

Resumo: Ao momento de projetar sempre procuramos informação existente sobre o tema a tratar. Poucas vezes procuramos libertar nosso pensamento do existente. Nos apegamos à ideia da semelhança do futuro com o passado. Esta suposição procede do costume. Reflexionemos para mudar a forma de solucionar um desafio intelectual, tentemos mudar o impulso de solucionálos sempre da mesma maneira, senão sempre obteremos a mesma solução.

Palavras chave: pensamento lateral – criatividade.

(*) Lea Colombo: Diseñadora Gráfica (Universidad de Buenos Aires)


Pensamiento lateral para crear fue publicado de la página 185 a página189 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXVII

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