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Imogen Cunningham

Nicolosi, Lucrecia

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XV Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015 Ensayos sobre la Imagen. Edición XVII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 71, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 98 páginas

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Introducción

Este trabajo se va a desarrollar en base a la fotógrafa estadounidense, Imogen Cunningham. Para esto, se hará un recorrido tanto de su vida como su obra, pero principalmente, se resaltará el porqué es considerada una de las fotógrafas más desafiantes de su época. Fue una de las primeras que se animó a fotografiar el cuerpo humano del hombre desnudo; como consecuencia, recibió grandes críticas y hasta censura en varias de sus tomas. Hoy, años más tarde, y hasta incluso en su época sus fotos son un ejemplo para muchas personas que consideran la fotografía como la mejor manera de expresarse.

Desarrollo

Ella Imogen Cunningham trabajaba una fotografía intimista y puramente femenina. Nació en Portland, Oregon, en 1883. Es una artista influenciada por el pictorialismo y después por el grupo f/64 del que fue miembro fundador. Sus imágenes en blanco y negro resaltan la belleza del cuerpo humano.

En su fotografía más comercial, trabajó para Vanity Fair así como en varios rodajes de Hollywood donde fotografió a muchos de los actores del momento. También viajó a Nueva York donde aparte de conocer a Alfred Stieglitz, tomó una serie de instantáneas robadas en Manhattan. Y en 1956, cuando tenía nada más y nada menos que 73 años, el MOMA le dedicó una exposición que la puso de nuevo en el candelero fotográfico.

De vuelta a los EE.UU. en 1910, estableció su propio estudio, donde combinada interiores y exteriores con una creatividad en retratos. Retirada unos años de su labor profesional debido a sus quehaceres familiares, coleccionó una serie de retratos familiares entrañables. De vuelta a la actividad en 1920, focalizó su atención en las formas de plantas y flores, así como de estructuras industriales y formas arquitectónicas, consiguiendo imágenes de gran plasticidad y belleza. Solía emplear negativos de 20x25 cms.

A finales de los años veinte, Imogen era un hito en la fotografía más avanzada y experimental de la época en la costa oeste donde residía. Miembro fundador del famoso Grupo F/64, colaboró con revistas como Vanity Fair y estuvo en contacto con el cine en Hollywood efectuando numerosos retratos de los actores de la época. En Nueva York coincidió con Alfred Stieglitz, y elaboró lo que ella llamó ‘fotografías robadas’ del ambiente de Manhattan.

En 1956, ya con 73 años, se organizó una exposición suya en Nueva York que le rejuveneció, viviendo nuevos tiempos de reconocimiento y revalorización. Viajó nuevamente a Europa coincidiendo y retratando a fotógrafos como August Sander o Man Ray. Cuando ya era octogenaria, Imogen comenzó a preocuparse por la organización y destino de su ingente archivo de negativos y documentación fotográfica. Aparecieron entonces los negativos de las fotografías de desnudo que realizó a su marido.

Creó un sello chino para firmar sus fotografías con tres sílabas I-MO-GEN que se traducen por IDEAS-SIN-FIN.