1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71 >
  4. Hans Bellmer y Cindy Sherman, comparación fotográfica

Hans Bellmer y Cindy Sherman, comparación fotográfica

Suarez, Diana

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XV Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015 Ensayos sobre la Imagen. Edición XVII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 71, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 98 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Introducción

En el presente ensayo, se hará una comparación entre el trabajo de Hans Bellmer (fotógrafo surrealista) y las series fotográficas Sex Pictures y Broken Dolls de Cindy Sherman, fotógrafa contemporánea.

Sherman es conocida por cumplir varios roles en sus trabajos: es el sujeto, la artista y la fotógrafa. Sus obras más famosas son aquellas en las que la artista desarrolla una transformación camaleónica, interpretando los más variados roles y personajes, todos ellos con una carga de ironía, denuncia, crudeza y cinismo. Autorretratos en los que la Cindy “real” desaparece para dar paso a un personaje con características y vida propia. En 1992 y 1994, sin embargo la fotógrafa deja de lado su ya conocida forma de trabajar y desaparece por completo de sus imágenes, permitiéndole a las muñecas ser el centro de atención, muy al estilo de la obra de Bellmer: prótesis, máscaras, pelucas; imágenes crudas, fuertes, grotescas, con gran carga de erotismo y violencia, llegando al encuentro de lo pornográfico.

Pertenecientes a épocas diferentes, con contextos y realidades dispares, estos artistas llegan a un encuentro a través de sus fotografías; durante el ensayo se analizará cómo componen sus imágenes, el tipo de muñecas que utilizan, qué importancia le dan al contexto en sus fotografías, el tono que le dan a sus series fotográficas, tratando de dilucidar que concepto quieren transmitir sobre la mujer.

Desarrollo

Para comenzar, se expondrá la historia de vida de Hans Bellver.

Nace en Alemania, el 13 de marzo de 1902. Proveniente de una ambiente familiar complicado, con un padre violento y dominante.

En 1933 fue enviado por su padre a estudiar Ingeniería en Berlín; se despierta su interés por la política a través de los libros de Marx y Lenin. Entra en contacto con artistas del movimiento Dada; finalmente abandona la carrera para dedicarse al arte, muy influenciado por George Grosz, pintor alemán.

Era dibujante, escultor, pintor, escritor y fotógrafo. Trabajó diseñando anuncios publicitarios e ilustrando varias novelas dadaístas. Lector apasionado de Baudelaire y estudioso de las teorías de Freud.

En 1933 llegan los nazis al poder, Bellmer decide no realizar ninguna actividad que pudiera serles útil; esta fecha coincide con el momento de creación de su primera muñeca con la ayuda de su hermano, muchos biógrafos del artista afirman que fue una manera de ir en contra de los conceptos de perfección, salud y belleza de la cultura y el arte nazi.

En 1934 publica las primeras fotografías de esta muñeca de tamaño casi real (1.40 cm), imágenes cargadas de sadismo, fetichismo y masoquismo, acompañándolas de un texto poético.

Este trabajo llama la atención de los surrealistas, que en el mismo año publican 18 fotografías en la revista Minotauro.

Sus obras fueron expuestas más adelante, en varias exposiciones surrealistas internacionales. Hitler calificó su obra como un arte degenerado.

En 1935 hace una nueva versión a su muñeca agregándole articulaciones, lo que le permite explorar nuevas posibilidades de movimientos. Esta nueva muñeca se alejaba aún más de la representación realista del cuerpo.

En 1938 tras la muerte de su esposa y debido a la persecución del régimen nazi, se ve obligado a trasladarse a París, en donde es acogido por los surrealistas. En 1939 se interna en el campo de Les Milles en Francia. En esta etapa se concentra en sus pinturas y dibujos; ilustra numerosas obras eróticas con sus grabados entre ellas las del Marques de Sade, Georges Bataille, Pauline Réage, y de la que sería su acompañante por 16 años la poeta Unica Zürn.

En 1957 escribe La anatomía de la imagen en donde explica el proceso mental que determina su trabajo.

Unica Zürn es parte primordial en la vida de Bellmer, pues a partir de 1953, empieza a fotografiarla, ella se convierte en su nueva mujer - muñeca. Zürn llego a tener problemas mentales y tuvo que ser internada varias veces en centros psiquiátricos. Se suicida en 1970. Estas imágenes incluyen una vez más sadomasoquismo y erotismo, la violencia queda expuesta, la modelo es atada con tanta fuerza que llega a ser lastimada, el cuerpo es alterado y trae a la mente las imágenes de la muñeca. Bellmer muere en París en 1975.

Por otro lado, Cindy Sherman nació el 19 de enero de 1954 en Nueva Jersey, Estados Unidos. Aunque nunca estuvo inmersa en el mundo del arte, había algo que la diferenciaba del resto, le gustaba disfrazarse, o más bien interpretar personajes.

Su interés por las artes visuales empieza a partir de 1972, cuando decide estudiar una Licenciatura en Arte, en la Universidad de Buffalo. Empieza estudiando pintura a la que luego abandona para dedicarse a la fotografía como medio de expresión.

Desde el inicio trabaja con series fotográficas. Es influenciada por artistas como Suzy Lake, Eleanor Antin o Hanna Wilke.

Sus primeros trabajos datan de 1975: Bus Riders (Pasajeros de autobús) y Murder Mistery People (Sospechosos criminales), en donde ella da vida a sus personajes. En la serie Untitled A-E (1975) ya muestra sus dotes para la caracterización usando maquillaje.

¿Qué es lo más fascinante del trabajo de Sherman? El hecho de que ella es sujeto y objeto. La Cindy “real” desaparece para dar vida a sus personajes. La propia artista ha declarado que sus fotografías no son autorretratos. Como señala Óscar Colorado Nates “en las fotografías de Cindy Sherman se plasma un cuadro, una escena, un drama y un hecho artístico preservados mediante la fotografía”.

El trabajo de Sherman es extenso y constituyen una muestra casi caricaturizada de la cultura norteamericana; en sus series fotográficas de 1977-1980, Untiled Film Still (Fotogramas sin título), encara los estereotipos femeninos con imágenes que imitan el cine clásico de Hollywood y las publicaciones de revistas, sin llegar a copiar una escena específica; consisten en la creación de una atmósfera, de una idea, pero es el observador quien la completa. Este es su trabajo más reconocido, en donde muestra que los medios han creado una imagen de la mujer a través, han implantado valores y creencias a través de una mirada masculina.

En 1980 saca la serie a color Rear Screen Projections (Proyecciones Retro-proyectadas), en donde complementa personaje y proyección para crear una imagen final. En 1981 llega su trabajo titulado Centerfolds (Desplegables Interiores) realizada por encargo de la revista de arte Artforum, tienen el estilo de las páginas centrales de las revistas para hombres, a todo color y en gran formato; una vez más la artista retrata estereotipos (mujer-objeto) pero con cierta ironía ya que muestra mujeres indefensas, golpeadas y víctimas.

Es en las series Disasters y Fairy Tales (Desastres y Cuentos de Hadas, 1985) y Disgust Pictures (Imágenes repugnantes, 1986-1990), hay un cambio radical de lo que había venido haciendo, la artista se enfrenta a lo grotesco, lo extraño, lo desagradable, el humor negro; experimenta por primera vez con el uso de prótesis.

En History Portraits (Retratos históricos, 1988-1990), Sherman deslumbra con el dominio del maquillaje, el color, la textura, la luz. Evoca imágenes de los grandes pintores pero fiel a su estilo irónico, humorístico, ácido.

Es en 1992 cuando sale a la luz uno de los trabajos más controvertidos de Sherman: Sex pictures (Imágenes sexuales), fuertemente influenciado por la obra de Hans Bellmer. A través de prótesis, maniquíes, muñecas y fragmentos de muñecas obtiene imágenes que se acercan a lo pornográfico, crudas y grotescas. Esta línea de trabajo continuará en Broken Dolls (Muñecas rotas, 1999), imágenes en blanco y negro de muñecas desmembradas.

Entre otras obras están: Horror and Surrealist Pictures (Imágenes Surrealistas y Horror, 1994-1996), Masks (Máscaras, 1994-1996), Hollywoods /Hampton Types (2000-2002), Clowns (Payasos, 2003-2004), Fashion. (Moda. Marc Jacobs, Balenciaga, MAC, 2006-2011), Society Portraits (Retratos de Sociedad, 2008). Y uno de sus últimos trabajos Murals (Murales, 2010), presenta novedades que dejan ver que la artista no para de crear y de buscar nuevas formas de expresarse; Sherman interviene el espacio con murales gigantes; hace uso del Photoshop para la alteración de los fondos que utiliza y de las facciones de los personajes, dejando de lado las prótesis.

Su obra ha sido expuesta en lugares importantes como el MoMA, el Walker Art Center o el Dallas Museum of Art, el Martin-Gropius-Bau (Berlin), Museo Boymans Van Beuningen (Países Bajos). Ha ganado premios y reconocimientos: Beca Guggenheim 1983, Becas McArthur 1995, Premio internacional de la Fundación Hasselblad 2000, Premio Roswitha Haftmann 2012 entre otros.

Breton en el Manifiesto surrealista (1924) expresa: “Puro automatismo psíquico por el cual se intenta expresar bien verbalmente o por escrito la verdadera función del pensamiento.

Dictado verdadero en ausencia de todo control ejercido por la razón, y fuera de toda preocupación estética o moral”.

Hans Bellmer perteneció al surrealismo, por lo tanto se hace imprescindible hacer algunos acercamientos al papel que tuvo la fotografía para los surrealistas y sobre todo el concepto del cuerpo femenino que ellos manejaban.

La fotografía surrealista presentó cierta contradicción para algunos críticos que tienden a considerar como representativos solo a aquellos trabajos que tienen a privilegiar la parte manipulada y escenificada de las imágenes; sin embargo hay que aclarar que dentro del surrealismo hubo una gran cantidad de fotógrafos que hicieron la mayor parte de sus trabajos en lo que se considera la “fotografía documental” o “fotografía directa”, entre se puede citar a Eli Lotar, Atget, Brassaï, Kertész y Henri Cartier-Bresson, Lee Miller, Bill Brand, Manuel Álvarez Bravo, entre otros. Sus trabajos fueron publicados por los surrealistas dotándolas de algún título o acompañando textos literarios. Estas “fotografías documentales surrealista” captaron el cuerpo bajo la línea que impuso Atget: gente de la calle, maniquíes y prostitutas (a quienes hizo fotografías de desnudos en los burdeles), poco a poco se añadió el tema del sueño (cuerpo en estado inconsciente).

La fotografía surrealista empleó numerosas técnicas como la solarización, el fotograma (rayograma), el collage, la mezcla de fotografía, dibujo y pintura, las distorsiones y las exposiciones múltiples para obtener resultados complejos e interesantes, sobre todo alterando y deformando el cuerpo femenino.

En la fotografía surrealista escenificada se construía con modelos humanos y con objetos. El objeto podía responder al ready made, es decir utilizaban objetos ya existentes dotándolos de subjetividad, o bien construían sus propios objetos materializando así lo que estaba en su subconsciente.

El desnudo femenino tenía un papel fundamental. La mujer era vista como fuente de inspiración o placer, una musa para el hombre creador. Habían dos tendencias al respecto, una más lírica como la que sigue Man Ray y Brassaï y una tendencia más agresiva, cercana al sadismo y a lo pornográfico: Jacques-André Boiffard y Hans Bellmer entran en este grupo.

Los artistas surrealistas dan al sexo femenino el carácter de cambiante, llevan el placer al límite a través de su ilimitada imaginación sexual, entrando en un “juego” de cambios transgresores, someten al cuerpo de la mujer a una constante metamorfosis. Como señala JC Guiral: