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El eterno retorno de un mito sin consciencia

Moreno Gómez, Giovanny

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XV Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015 Ensayos sobre la Imagen. Edición XVII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 71, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 98 páginas

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Introducción

Para comenzar este ensayo es indispensable hacer ciertas preguntas: ¿será inevitable pensar en un futuro menos trágico y hostil? o ¿es simplemente el imaginario colectivo que premeditadamente se interpuso desde el arte, la ciencia y la cultura para concebir que ‘todo pasado fue mejor’ y el devenir del tiempo será el caos, producto de las acciones presentes? Si bien las suposiciones que ha hecho el cine de ciencia ficción acerca de la vida futura están basadas en proyecciones imaginarias usualmente asociadas a desarrollos tecnológicos de la especie, se ha utilizado predominantemente para predecir y alertar sobre ese mañana incierto sentando críticas sociopolíticas y culturales, además de poner en tela de juicio cuestiones existenciales y filosóficas en virtud de la permanencia de la naturaleza y el ser como se conocen en la actualidad.

De tal modo, Joan Bassa y Ramón Freixas exponen en su libro El cine de Ciencia-ficción: una aproximación (1993) que: La ciencia ficción comporta una irrupción de lo imaginario en lo real utilizando la ciencia como coartada de la fantasía, provocando la transformación del verosímil en un referente tanto eminente como pretendidamente científico que cumplirá, en ambos supuestos, un rol mítico. (Bassa y Freixas, 1993).

Desarrollo

Es precisamente el rol del mito como explicación original que tradicionalmente es conocida, aceptada y divulgada, pero de la cual no se tiene plena certeza; sobre la que se apoya la ciencia ficción para darle validez a las especulaciones que emana. De no ser así, el verosímil de la ficción estaría contundentemente fracturado y el espectador no podría elaborar las relaciones semióticas de los signos presentes en la película con respecto a lo que estos connotan en la realidad del propio espectador.

En ese sentido, el mito dentro del cine de ciencia ficción actúa como nexo paradigmático entre la fantasía y la realidad en virtud de que su relato sea sostenible. No en vano, “las espadas de luz” y su correspondiente uso en la saga de Star Wars apelan a la tradición medieval como arma de confrontación de batalla, pese a que en dicha película las espadas susciten un avance tecnológico notable, además de valerse del color -como significante- para comunicar el bien y el mal. Es decir, socialmente la luz azul es asociada al cielo y lo divino, por lo que Anakin Skywalker, personaje que se incluye dentro de los héroes de la saga, batalla con una espada de luz azul. En cambio, la luz roja agrupa lo demoníaco y lo infernal, o “el lado oscuro” en Star Wars, lo cual explica la espada de luz roja con la que pelea Darth Vader, por ejemplo. Asimismo, a nivel cultural, estos colores también connotan el partidismo político e ideológico que gobiernan. Los llamados conservadores o republicanos se identifican con el color azul y los Liberales o Demócratas se reconocen por el color rojo. Al igual que el cielo y el infierno, son dos fuerzas contrarias, que chocan, pero en el plano de lo real, no se sabe cuál de las dos fuerzas políticas encarna el bien o el mal respectivamente.

No obstante, existen películas dentro de este género que instigan desde la resignificación del mito, además de los valores futuristas y tecnológicos; al cuestionamiento del mismo, e incluso conducen al espectador a reflexiones del relato que lo transgreden, perdiendo la aceptabilidad de la creencia.

Desde estos tópicos, en las siguientes líneas se intentará develar la resignificación del mito, mediante la película de ciencia ficción Vida (2014) del joven director colombiano Carlos Santiago Amézquita, que discute el mito eclesiástico de la creación de Adán y Eva, vinculándolo a su vez con el eterno retorno propuesto por el estoicismo, en virtud de la obsesión de la ciencia por la vida artificial y el miedo apocalíptico que ha venido instaurando la iglesia en la sociedad, por medio del análisis del film y la indagación sobre estos supuestos al director del texto fílmico.

Como ya es habitual en el cine, esta película comienza con la secuencia de idents (logos animados de las instituciones que fueron parte de la producción); sin embargo, entre ellos aparece una imagen en plano general que hace referencia a una explosión nuclear devastadora, para luego seguir con el logotipo de We drop a bomb Pictures. Esta imagen, que bien puede ser parte de la animación de la productora, es a la vez detonante para el relato del film. Cuando el relato de la película ya está avanzado, es plausible relacionar dicha explosión con todo lo que acontece dentro de la diégesis. De tal modo, antes que el espectador se percate de lo que verá en el texto fílmico como tal, el director con una suerte de mensaje subliminal, comienza su narración convirtiendo esta decisión de montaje en una posible huella autoral dentro de la filmografía próxima de Amézquita.

Asimismo, después de finalizar la tanda de logotipos, la narración del relato se confirma diacrónica ya que la película abre con un plano general en cámara baja y contrapicado de Andrómaca ensangrentada y Augusto forcejeándola sin saber por qué, dentro de un espacio pequeño; detrás de ellos, en una ventana se mueve en espiral un torbellino nuboso de tonos rojizos y verdes, que enreda más el superávit de información pero que refuerza la crudeza de la escena.

En Vida (2014) son muchos los supuestos que el espectador puede autónomamente hacer. Lo no dicho y el manejo cuidadoso de la información que arrojan durante la ficción pretenden mantener la atención en vilo, además de posicionar al espectador en un sin saber constante. No en vano el salto en el tiempo que se hace después de la escena mencionada anteriormente, parece no tener concordancia con los hechos posteriores, los cuales suscitan una prehistoria de los mismos que solo al final se relacionan.

La historia en sí cuenta la travesía en una nave espacial de dos hermanos en un futuro incierto, del que solo se sabe la terrible catástrofe que sufrió la tierra (la extinción del planeta) y de la cual ellos parecen ser los únicos sobrevivientes. Por tal motivo, durante su estancia en la nave espacial, Augusto el mayor de los hermanos intenta con métodos científicos crear vida para la permanencia de la raza en el universo. Andrómaca por su parte, tiene el don de plasmar en pinturas sus recuerdos, por lo que tiene a su cargo recrear en imágenes la memoria de esa vida que para ellos se convirtió en pasado.

Globalmente, el verosímil de la película –como en toda película de ciencia ficción– está construido a partir de referentes actuales, por lo que los decorados, que hablan de esa “futuridad”, ciertamente minimalista, juegan recurrentemente con objetos que hoy en día se usan en la cotidianidad, por ejemplo, se alimentan de suplementos vitamínicos servidos en vasos de vidrio, la protagonista realiza sus pinturas sobre lienzos apoyados en un caballete de madera, además de usar pinceles; las camas están cubiertas de colchas de algodón, Augusto en sus experimentos utiliza tubos de ensayo, pebeteros, goteros, y leen libros, uno en especial muy ajado y sin carátula. Estos objetos a su vez, dentro de la diégesis, hacen referencia a ese pasado saliendo un instante de esa ficción; que se quedó perdido en el cosmos durante la hecatombe ocurrida.

De tal modo se abre el discurso existencialista y místico al que apela el filme. Se hace evidente en primera instancia cuando Augusto habla en las escenas iniciales sobre la investigación experimental que lleva en curso en torno a crear vida humana desde su laboratorio, vida artificial, con lo cual se sobrentiende un posible deseo de querer ser Dios, al fantasear con ‘lo que llegaría a hacer con la vida en sus manos’, pretendiendo con arrogancia, alcanzar el poder supremo propio de una deidad: conceder vida a un cuerpo.

Por otro lado, el libro que lee Andrómaca, anteriormente mencionado, es el llamado Análisis fragmentario de una histeria (Freud, 1905) que en manos de ella se comporta como libro sagrado. La lectura del mismo le permite el autocontrol de su mente y de su cuerpo. Al encontrarse perdida en el espacio y el tiempo, solamente acompañada por su hermano con ínfulas divinas; el libro para la protagonista es la paz, esa que no es propiamente espiritual, esa que esta ligada a la razón y que otorga el mismo efecto que la religiosidad y lo místico; dentro de esa nada llamada nave-espacio, dentro de ese silencio psicótico y esas luces de neón palpitante en la que viven los dos sobrevivientes en el exilio del paraíso, y en la que juegan al eterno retorno atados a la esperanza de un regreso al pasado y la reconstrucción de ese mundo prometedor en el que habitaban.

En el eterno retorno, los hechos acontecen siguiendo reglas de causa y efecto. Es decir, existe un principio del tiempo y un fin del mismo que genera a su vez un nuevo principio. Sin embargo, en contraste a la posición cíclica del tiempo no se refiere a ciclos ni a nuevas combinaciones temporales con otras posibilidades sino que los mismos sucesos pasados se repiten en el mismo orden, tal cual como ocurrieron sin posibilidad alguna de variación. Según el director colombiano, de cierto modo lo anterior infiere y mantiene una relación estrecha en lo cotidiano y se puede asimilar como una verdad absoluta dentro de la cultura, pues bien reza el adagio popular que “quien no conoce su historia está condenado a repetirla”.

La postulación del eterno retorno se hace notable en la película gracias a la supuesta devastación del planeta y la radiación cósmica que quedó en el espacio, como lo explican en el film.

Es decir, sobre los sobrevivientes de esa catástrofe recae la posibilidad de ese nuevo comienzo aunque deseen el pasado.

El pasado por su parte está contenido en la memoria de Andrómaca, la cual, como consecuencia de la radiación cósmica, está pendiendo de un hilo por lo que de un momento a otro deja de recordar cosas de su vida en la Tierra. Por tal motivo, ella plasma sus recuerdos en los cuadros que pinta en una lucha constante por recuperar y mantener vigente su origen, así como los primeros pueblos tallaron los jeroglíficos en las piedras para documentar sus avances y progresos como civilización y cultura en virtud de hacer de estos una huella imborrable en nuestra historia desde su arte. No obstante, Augusto por ser el mayor de los hermanos, valiéndose de su masculinidad y de la ciencia, lidera la batalla contra el tiempo que están librando. A él más que a Andrómaca le interesa volver pues fue expulsado por algo que cometió. Quizá su exacerbada afición antinatural por generar vida artificialmente hizo que le exiliaran, sin embargo, es tal su obsesión que se sirve de la ciencia y la tecnología para viajar en el tiempo y retroceder en él, en virtud de corregir hechos pasados que repercutan de mejor forma en el futuro que ya vivieron, para así evitar la hecatombe en cuestión y su repetición constante o simplemente volver.

Teniendo en cuenta lo anterior, es evidente que para los hermanos, la Tierra es vista como el paraíso perdido, como ese lugar del que nunca debieron salir, y por el que están dando la batalla. Siendo así, ¿según las Sagradas Escrituras, este hecho ya no aconteció? Es decir, ¿la historia que ellos viven en el presente de la diégesis, es la repetición de un acontecimiento ocurrido? En La Gaya Ciencia (2011) Friedrich Nietzsche expone que no solamente son los hechos los que se reiteran, sino también los sentimientos, pensamientos e ideas, una y otra vez, en una repetición infinita e incansable.

Así, Augusto y Andrómaca, tendrían a su cargo, el recorrido ya vivido por Adán y Eva, el exilio del Paraíso y el castigo por su mal obrar fuera de este.

Aislando la visión sesgada del mito de la creación propuesto por la iglesia e interpretándolo razonablemente, Eva fue creada de una costilla de Adán, lo cual apela científicamente a una similitud genética, es decir, hay una hermandad, una co-sanguineidad que los vincula pero que en La Biblia obvian para dar vía a la reproducción de la especie. Acto que hoy en día desataría polémicas morales y científicas, por lo aberrante que se percibe la reproducción entre parientes. No obstante, en Vida (2014) el mito de la creación está manejado desde el instinto versus la razón, y no meramente desde la creencia.

A causa de la desesperación por crear vida humana artificialmente, y por la muerte del humanoide que logró engendrar gracias al ADN obtenido de un reptil que encontró en el planeta árido que hallaron; Augusto toma la decisión insensata de violentar sexualmente a su hermana para lograr la reproducción.

Este método, evidentemente el más efectivo (la reproducción sexual), siempre estuvo latente en la mente obsesiva del Adán futurista pero lo detenía la monstruosidad que implica, por lo que solamente llegaba a la autosatisfacción imaginando a su hermana sobre sí. A colación de lo anterior, Freud definió como “retorno de lo reprimido” al mecanismo psíquico por el cual los pensamientos y sus correspondientes contenidos reprimidos (expulsados de la consciencia) tienden constantemente a reaparecer de alguna manera distorsionada o deformada, por ejemplo, en síntomas de alguna enfermedad, sueños, lapsus o como en el caso de Augusto, en fantasías eróticas diurnas.

A pesar de esto, Adán y Eva en el Génesis no tuvieron reparo en ello y dieron a luz a Caín y Abel; posteriormente, la propia Biblia detalla que Abraham, el padre de las religiones monoteístas, era hermano de su esposa Sara, donde se halla un caso más del ya mencionado “eterno retorno” y del cual Andrómaca y Augusto no pudieron escapar.

Los protagonistas están caracterizados desde concepciones ancestrales; no en vano en sus brazos están impresos una suerte de tatuajes que según explican son medidas temporales de su existencia que refieren etnográficamente a una cultura primaria aunque ostenten en su vivencia avances tecnológicos importantes. Información que también lleva a pensar en ese nuevo comienzo, en esa nueva cultura inicial que será concebida posteriormente ancestral, de la cual los dos hermanos serían los padres o fundadores.

Las pinturas de Andrómaca apelan por su parte a los jeroglíficos de esa cultura inicial, en los que documenta su pasado y su actualidad, sus avances y sus creencias. Por ejemplo, dentro de la diégesis se evidenció la pintura del padre que los exilió, Dios mismo, ¿por qué no? el cual, está ilustrado al mejor estilo de los perfiles renacentistas que retrataban los santos y grandes líderes evangélicos de la iglesia en ese entonces.

Aunque la simbología de la manzana mordida por Adán en Vida (2014) pertenece a lo no dicho, el castigo sí es conocido, y es el que están pagando en su viaje por el espacio, además de haber tenido que recurrir como última instancia al abuso sexual, al incesto para la procreación.

Si bien los tópicos que toca el director son bastante místicos como él mismo afirma, además de poco digeribles, tienen un tratamiento admirable que hablan de su buena capacidad de síntesis e integración, además de la potencia semiótica que es notoria en esta producción.

Conclusiones

En este orden de ideas, esta película no es sólo una representación futurista del mito de la creación vinculado al postulado del eterno retorno. Sin que así lo quisiera el joven director colombiano es una crítica, un grito, una protesta. Amézquita evidentemente no sólo plasmó estas ideas en relación por creativa que resultara la mezcla. Es notorio como le molesta, le hostiga la influencia de la iglesia en la sociedad, como esta institución que rige a capa y espada la moralidad, la cual omite detalles que la gente común tampoco se detiene a analizar (el caso de incesto en el mito de Adán y Eva). Además, propone al espectador con el eterno retorno repensar las acciones nocivas que realiza en contra de su propia existencia, desde la pérdida de los valores culturales y la mística como parte sensible y esencial del ser.

Millones de años atrás fue un meteorito el que arrasó con la vida del planeta, después la iglesia promovió la idea de la gran inundación en la que Noé y su mujer hicieron el papel de Andrómaca y Augusto. En la Edad Media la peste negra fue el filtro, y así sucesivamente se ha venido sacudiendo el planeta, limpiándose de su plaga, de su parasito más cruel, y sin embargo la ciencia intenta crear vida artificial pensando en el futuro y subsistencia de la especie, aumentando el número de parásitos pero mejorados genéticamente para aguantar de mejor forma las catástrofes con las que se purga la Tierra. No obstante, el futuro del planeta no puede preverse totalmente virgen e inexplorado; las acciones del pasado y del presente siempre condenarán la vida posterior, serán la cruz que cargarán las generaciones futuras. De lo que se haga hoy y del buen manejo de la vida del planeta dependerá el mañana de las próximas generaciones a la espera de un futuro menos hostil, en donde los valores culturales por lo místico-sensible se hayan recuperado dándole la posición que merece a la naturaleza como verdadero ente espiritual que protege.

Bibliografía

Amézquita, C. (2014).Vida. Colombia.

Bassa, J. y Freixas, R. (1993). El cine de Ciencia-ficción: una aproximación. Barcelona: Paidós.

Freud, S. (1905). Análisis fragmentario de una histeria. Madrid: Libros Alcana.

Laplanche, J. y Pontalis J. B. (2007). Diccionario de Psicoanálisis “Retorno de lo reprimido”, Buenos Aires: Paidós.

Nietzsche, F. (2011). La Gaya Ciencia “El Eterno Retorno”. Madrid: Editorial EDAF.

Whale, J. (1931). Frankenstein. Estados Unidos.


El eterno retorno de un mito sin consciencia fue publicado de la página 71 a página73 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

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