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La ambición del vampiro

Sánchez Lobo, Camilo

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XV Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015 Ensayos sobre la Imagen. Edición XVII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 71, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 98 páginas

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Introducción

Para que cualquier cineasta, cinéfilo o teórico/crítico del cine de hoy en día sobreviva en el medio debe al menos conocer el nombre F.W. Murnau. Siendo Murnau uno de los realizadores del cine mudo más ambiciosos, es casi anti ético para el cinéfilo desconocer de su trabajo o al menos del nombre de una de sus obras. Este no es el caso de Elias Merhige, pues no solamente conoce y profundizó la vida y obras de Murnau, sino que le rindió culto directo en un film en el año 2000. Es doloroso saber que Merhige no se volvió a destacar como realizador audiovisual; sin embargo, la labor de retratar lo que fue el rodaje de Nosferatu (1922) demuestra su alta capacidad para transmitir una época, crear una atmósfera, destacando al mismo tiempo su propia visión. Este ensayo pretende demostrar que el uso de recursos audiovisuales por Merhige en Shadow Of The Vampire es directamente traído de Nosferatu, ya que más allá de que el film imita ciertas escenas de la pieza de 1922, la parte ficticia de esta narración cuenta con recursos recurrentes de Murnau en una suerte de homenaje.

Desarrollo

Friedrich Wilhelm Murnau fue uno de los grandes directores del cine mudo alemán y del mundo entero. Nació en el año 1988 en Bielefeld, Alemania. Con un total de quince films a lo largo de su carrera, Murnau pudo destacarse en todos y cada uno de ellos como un realizador hábil y ambicioso.

Murnau se caracterizó por tener una atmósfera angustiosa en sus films, la cual retrato desde el inicio hasta el final de su carrera. Con films como El castillo Vogelod (1921) y Nosferatu (1922) se puede observar claramente esta atmósfera siniestra y melancólica, típica del expresionismo, vanguardia a la cual el perteneció en su trayectoria de films rodados en Alemania. Este último film de 1922 es quizás su más famosa pieza audiovisual, conocida como la película más aterradora del cine mudo; también fue víctima de una quema de cintas poco después de haber sido estrenada a causa de una denuncia por parte de la viuda de Bram Stoker, autor de Drácula en la cual se basaba el film. Sin embargo, se lograron almacenar varias copias y la globalización de ese entonces permitió al film sobrevivir.

Nosferatu es usualmente comparada con el cine de Fritz Lang y esto último no es al azar, pues este realizador y este film son grandes representantes del cine expresionista alemán.

Nosferatu es comparable a Metrópolis (1927), film que probablemente fue influenciado por el cine de Murnau. Más adelante en su carrera se aprecia otro gran film, El Último (1924), que atrajo mucho al público alemán de la época.

Su último film en Alemania fue Fausto (1926), que narra la historia de Fausto de la versión escrita por Goethe. Después de este film se lanzaría a Hollywood y realizaría en 1927 el film Amanecer, la cual recibió el primer Oscar a la mejor calidad de producción.

El fin de su carrera fue golpeado por la llegada del cine sonoro, generándole reiterados fracasos que terminaron por alejarlo del mundo del cine.

El otro director que se aborda en este ensayo es Elias Merhige.

Nacido en 1964 en la ciudad de Nueva York, Merhige empezó su carrera en el cine de manera poco usual. Poco usual porque concibió su primera pieza audiovisual de manera underground, en el círculo de los films perturbadores de culto de los noventas. Este film Begotten (1991) o en español Engendrado, habla de manera onírica y experimental sobre la creación del mundo y su decadencia mediante el uso de una narrativa poco ortodoxa para muchos espectadores. Según John Kenneth Muir Begotten “es una fantasía violenta en la que nos encontramos con la muerte misma y la creación… Es uno de los 10 films más importantes del cine contemporáneo” (Kenneth, 2011).

Tal sería la atención que causaría su ópera prima que poco después empezó a dirigir videoclips para Marilyn Manson, Danzig e Interpol. Estas producciones audiovisuales lo mantuvieron ocupado hasta que finalmente llegaría a sus manos la chance de dirigir un guión que hacía tiempo se había planteado realizar. Este guión llegaría de las manos de un contacto; Katz (el escritor de este guión) buscaba fondos en la productora de Nicholas Cage para poder realizarla pero no los consiguió sin antes conocer a Merhige quien poco después de leerlo se convenció de que sería una fantástica idea llevarlo para llevar a la pantalla grande. Tal fue el afán que lograron obtener el presupuesto de parte de Saturn Films y llevaron a cabo lo que es ahora Shadow Of The Vampire (2000), la auténtica gran obra de Merhige. (FilmAffinity, 2001).

Luego del éxito que representó su flick oscuro y vampírico, Merhige cayó en el pozo de los realizadores olvidados con el fracaso de Suspect Zero (2004). Este film fue aplastado por la crítica y destrozó la carrera de lo que parecía ser un realizador con mucho futuro. El fracaso lo condujo a continuar con sus raíces en el cine underground y produjo su último film conocido a la fecha en 2006 (Din of Celestial Birds, 2006) es una secuela a su ópera prima que fue lanzada online y exhibió en reservadas reuniones del mundo del cine under en Los Ángeles. Desde entonces no ha vuelto a dirigir; sin embargo, recientemente crecieron rumores de que pronto se rodaría su nuevo largometraje It Was Cruel.

Por su parte, Nosferatu (1922) es una adaptación del famoso libro Drácula de Bram Stoker. Narra la historia de un agente de bienes raíces que, a raíz de la locura de un compañero de trabajo, se topa con una oportunidad laboral única: la posibilidad de firmar contrato de una propiedad en Londres con un importante Conde de Transilvania, el Conde Orlok.

Este agente de bienes raíces llamado Hutter deja a su prometida por unas semanas con la promesa de que al volver podrían casarse con el dinero ganado por el contrato del Conde Orlok. Sin embargo, las cosas comienzan a tornarse muy sombrías. Cuando Hutter llega a una pequeña estancia para descansar previamente a la llegada a la morada del conde Orlok, descubre que la gente del lugar sufre una paranoia impresionante a la superstición local y la creencia de supuestos seres chupa sangre denominados como “vampiros”. Pero Hutter, al ser un empresario londinense obstinado, deja de lado las recomendaciones de los locales y prosigue en el camino al castillo del conde. Durante este viaje puede resaltarse la marca autoral de Murnau de mostrar bosques. Tal como dice Calvache “la denominación de cine de autor es de por sí paradójica, porque intenta clasificar lo inclasificable. (…) Sin embargo, en esta definición no caben clasificaciones formales, estilísticas o temáticas, más bien responde al deseo de remarcar su independencia creativa” (Calvache, 2004). Si bien el cine de Murnau es previo a la denominación del cine autoral, ya los rasgos persistentes y recurrencias de realizadores se hace presente mucho antes. Así continúa el relato hasta que Hutter llega al castillo de Orlok para descubrir que es un vampiro. Pero no sólo eso, sino que más allá de que su vida corre peligro, la de su amada también.

Al volver a Londres Hutter descubre que Orlok ha acosado a su amada y planea convertirla en un vampiro. Es casi cuando Orlok triunfa que el sol termina por matar a este ser nocturno y así Hutter y su amada sobreviven este trágico y aterrador incidente.

Algo interesante a destacar es el enorme capricho que Murnau tuvo para la concepción de este film, desde intensos ensayos con actores hasta el uso indebido de derechos de autor dejan este film como un claro ejemplo del vicio del director.

Aquel ojo que no dejara que absolutamente nada modifique su idea y que, cueste lo que cueste, él pueda lograr su preciado film. Y qué mejor actor para lograr esto que Max Schreck, el alegado vampiro real que atemorizó a una década entera de espectadores con su increíble personificación del vampiro.

Shadow Of The Vampire (2000) o La sombra del vampiro, por otro lado, es un claro referente a las sombras expresionistas que Murnau utilizó en la realización de su film. Pero, si se trasciende esta visión, se advierte que Merhige elige este título por sentir que su vampiro es y siempre será una sombra de lo que fue el primer Nosferatu. (Berriatúa, 2003) El film comienza con Murnau –interpretado hábilmente por John Malkovich– rodando una de las primeras escenas de Nosferatu, su más reciente film. Aquí es cuando apenas a tres minutos de haber empezado la película, Merhige ya avisa sin preámbulos que si no se vio Nosferatu no va a disfrutar del todo esta película, puesto a que la mayoría de las recreaciones de filmacione muestran réplicas casi exactas de las escenas del film original. Pasada esta advertencia y obvia referencia a Murnau, la trama adentra de a poco a la mente de Murnau, un hombre determinado a obtener lo que quiere, por más que le cueste la vida a muchos. Murnau avisa a todo su cast y equipo técnico que viajarán a Transilvania para proseguir con la película, pero aun nadie sabe quién deberá interpretar al vampiro.

Después de los preparativos, del viaje y las jornadas de rodaje llega el gran día del debut de Max Schreck, o el “Conde Orlok” ya que según Murnau, Max no tiene intenciones de romper personajes en ningún momento. Esto causa algo de temor entre el equipo de filmación pero pronto recuperan la cordura hasta que en otra locación durante un apagón de luz Max ataca y muerde a un productor. Nadie resulta herido, pero el terror empieza a apoderarse del cast y del equipo.

Bajo una estricta selección de planos el resto del film va creciendo como Nosferatu de Murnau lo hace; incluso se produce una muerte en el cast, una mujer que es poseída por el poder mental de Schreck, luego este mismo repite la icónica escena de la sombra de la mano del vampiro para dar a entender la posesión.

La mujer muere y Max en secreto se alimenta de ella.

Murnau sigue fingiendo no saber qué ocurría hasta el final.

Para el rodaje de la escena final Murnau revela que le prometió a Max quedarse con la actriz una vez terminada la película, y éste pretende terminarla con él apoderándose de ella. Pero los productores irrumpen en el cuarto donde se filma y son ellos quienes dan el final aún más atemorizante; Max muere al recibir la luz del sol y Murnau queda atónito con lo que consiguió en cámara y continúa filmando el espantoso cuarto en el que yacen varios de sus camaradas muertos, incluida su actriz principal.

Obviamente al hacer una lectura profunda de este film se advierte que es más un homenaje a la gran capacidad que tuvo Murnau al enfrentar este film que tenía todas las de perder.

“Y qué mejor manera de apreciarlo que verlo cortando cabezas en sentido figurado” propiamente dicho por John Malkovich en una entrevista sobre el film.

Nosferatu en Shadow of The Vampire

Es ahora cuando inicia la búsqueda de la real intención de Merhige. Él no hizo una sola elección al azar, ni siquiera al momento de elegir qué escenas replicar de Nosferatu ya que de una manera muy inteligente logra contar de qué trata para aquellos que no la vieron sin dejar de contar su propio film de manera separada. Claro está que aquel que ya vio Nosferatu encuentra un placer diferente al ver este film, pero no cabe duda que no es imprescindible.

Uno de los mejores recursos que Merhige utiliza para poder dejar la esencia de Murnau en escenas que no son réplicas de Nosferatu es el utilizar el mismo tipo de encuadre pictórico e iluminación con tendencias expresionistas. Uno de los casos es cuando el equipo técnico se aloja en el granero de los pueblerinos, una obvia escena expresionista, sobre todo por el decorado tan poco común y el uso repetido de sombras.

De esta manera en la escena siguiente Merhige aprovecha para mostrar los extensos bosques de alrededor, en un timing del film muy similar al de Nosferatu cuando realiza lo mismo, cayendo ambas escenas en el minuto 19.

Existe un punto en el cual aquel espectador que conoce Nosferatu empieza a sentir que está viendo Nosferatu y no Shadow of the Vampire porque se hacen tantas referencias que hasta la trama se aprecia de manera diferente; uno empieza a creerse que Murnau es Hutter pero que es un Hutter decidido, mucho más confiado que el de Nosferatu. Y él está en contra de Orlok, un vampiro que amenaza con sabotear su película al no contener sus instintos vampíricos. Luego se ve a la actriz Greta encontrarse en el lugar de su personaje, indefensa y lejos de su amado a punto de sucumbir a las garras de un ser sobrenatural.

Conclusiones

Ahora bien, por más que Murnau apuntó a realizar un film de terror que concretó en su época, hoy en día Nosferatu se ha quedado desactualizado. Y Merhige aprovecha la situación para efectuar comentarios de los personajes que son propios de gente del siglo XXI. Incluso en un punto una escena se corta ya que un personaje no puede dejar de pensar que lo que se ve en cámara no da miedo. Claro que rápidamente este personaje llamado Albin Grau se retracta al ser víctima del primer ataque propiciado por Max Schreck. Esto para Luciano Berriatua se hace a modo de guiño para aquellos que menosprecian las obras del cine mudo solo por no poseer las técnicas sofisticadas con las que se cuenta hoy para realizar cine y otras artes audiovisuales. Berriatua también resalta el hecho de que Albin Grau siempre es mostrado como el personaje escéptico en el film, como el espectador difícil de comprar, aquel que no desea disfrutar del cine sino más bien criticarlo sin objetividad, esto se sustenta bajo el hecho de que es el que mantiene una dualidad durante el film entre creer que Max es vampiro y negarlo e ignorarlo por parecerle estúpido. Finalmente termina siendo el personaje más castigado al final de Shadow Of The Vampire, muriendo en manos de Schreck momentos antes de la filmación del gran final. Y por más que Murnau ve esto, lo deja pasar pues sabe que existe un propósito más grande, el cumplir con su meta como director y concretar su film a la perfección.

Bibliografía

Berriatúa, L. (2003). Nosferatu y Vampyr: dos formas de entender lo siniestro. Burgos: Editorial de la Universidad de Burgos.

Berriatúa, L. (2007). Murnau vs. Nosferatu vs. Albin Grau. Burgos. Burgos: Editorial de la Universidad de Burgos.

Calvache, B. (2004). La crisis de la autoría cinematográfica. Recuperado el 20-06-2015 de: www.flacso.org.ec

Kenneth, J. (2011). Cult Horror Reviews. Recuperado el 20-06-2015 de www.cinema.blogspot.com

Rubio Gómez, S. (2005): Nosferatu y Murnau: las influencias pictóricas. En revista Los Anales del Arte, Vol. 15).


La ambición del vampiro fue publicado de la página 73 a página75 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

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