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Gabriel Sainz, entre el surrealismo y la antiestética

Moreno Hinestroza, Jesús David

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

ISSN: 1668-5229

Ensayos Contemporáneos. Edición XV Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015 Ensayos sobre la Imagen. Edición XVII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 71, Noviembre 2015, Buenos Aires, Argentina | 98 páginas

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Introducción

Desde el inicio de los tiempos el hombre siempre ha buscado una forma de expresarse, manifestar su temor, su ira, su afecto, valentía, darle un sentido a la vida, a la muerte, hacer más ameno el mundo que lo rodea. Así, de esta manera, descubre el arte como un modo de exteriorizar sus sentimientos y emociones de diferentes formas, desde el uso de distintos sonidos para crear una armonía hasta el empleo de diferentes colores y dibujos para llevar a cabo la pintura.

Los sentimientos siempre han sido importantes a la hora de crear una “obra de arte”, y a lo largo de la historia se les han dado distintos enfoques. Siempre han sido un parte primordial para el arte, ya sea para buscar la perfección, lo bello, lo imaginario y surreal hasta mostrar realidades del mundo, lo antiestético, indecente, incluso en la miseria y la desgracia.

Más siempre han sido temas atrayentes y seductores, que en su determinado momento de la historia fueron trascendentales para el desarrollo de la humanidad.

Desarrollo

Una de esas etapas fue la época romántica, un periodo entre el siglo XVIII y el siglo XIX. Fue una etapa de revolución artística, donde los sentimientos y las emociones fueron la principal y fundamental fuente de inspiración, rompiendo con la racionalidad y abandonando la idea de que el arte tiene que ser bello; así, comenzaron a predominar imágenes de hombres solos y tristes, abandonados en la inmensidad de un mundo opresor, paisajes de ciudades taciturnas y decaídas.

Sin embargo, lo sublime, la aflicción y la nostalgia no han sido los únicos temas relevantes en la historia humana; así como el hombre perdido se siente solo y afligido, también sueña y se refugia en lo imaginario para sobrepasar lo real por medio de lo irracional y lo ficticio. Al hombre se lo vio fuertemente influenciado por lo irreal, el surrealismo, un periodo a lo largo del siglo XX donde la expresión del subconsciente humano, el mundo de los sueños y el automatismo más puro fueron los protagonistas del mundo del arte. Siglos y décadas después el pintor Gabriel Sainz retoma estos principales elementos de estas dos corrientes artísticas y los plasma en su pintura.

Gabriel Sainz es un pintor nacido en Buenos Aires Argentina, de padres artistas, lo que llevó a que tuviera una temprana relación con el arte que luego estimuló su vocación. En sus obras Sainz tiende a plasmar una idea de crítica hacia la realidad, muy propensa hacia las emociones y la poesía, distorsionada por el mundo de los sueños y lo irreal. Bases de movimientos artísticos como el romanticismo y el surrealismo, mundos lejanos, en imágenes fotográficas de tonalidades sepias, adoptan el estilo de pintura que caracteriza a este pintor.

La vida, el significado de la existencia, el yo, el subconsciente y todo aquello relacionado con los sueños, los sentimientos y lo irreal, temas que todo aquel que pueda llamarse a sí mismo “hombre” y se considere naturalmente humano ha osado tocar desde el principio de los tiempos y a lo largo de la historia. Cuestiones que han atormentado al ser desde que el hombre fue capaz de razonar, que lo han llevado a estados más allá de la conciencia y al delirio. Noches de insomnio, mundos fantásticos y surreales apenas conocidos por aquellos dinosaurios que saben apreciar y ciertamente despreciar la vida, sentimientos que afloran de mentes retorcidas, extrañas, fugaces, la existencia; que apenas parece ser vista repentinamente en un incierto recuerdo que inmediatamente desaparece de la conciencia. ¿Que ha sido de la humanidad y que será de ella? El pintor Gabriel Sainz abarca y se sumerge en todos estos, transportando al observador a mundos oníricos e irresistibles, sus pinturas; sueños que a veces podrían considerarse pesadillas, no obstante su belleza es mágica y llega a ser inevitable sucumbir a sus encantos, sean melancólicos, profundos, solitarios o angustiosos. Son temas tan cotidianos que se pueden observar en cualquier lugar, llevados a una manifestación que más allá de una simple pintura, cuadro o dibujo; netamente es la expresión de un sentimiento, la expresión de la humanidad, pinturas que invitan a explorar, más allá de los sentidos, el mundo a su alrededor y la mente humana.

Conclusiones

Rebeldía y profundidad, la naturaleza, el mundo y la vida misma.

Soñadores y fugitivos, metafísica, el alma yace oprimida, aterrada y sometida. Son el tipo de elementos que relacionan a este pintor con el romanticismo y el surrealismo. Es difícil determinar hacia qué movimiento se inclina más este pintor.

Su naturaleza revolucionaria y romántica es incuestionable, su manera de sentir y comprender al hombre, la naturaleza, y la vida es claramente de una particularidad romántica, una mezcla de fascinación y terror que se ve reflejada en la imagen de un mundo en la nada de un universo desconocido, de esperanzas perdidas en la insensibilidad de esa nada, siendo inalcanzable.

Una vida ridícula y sin sentido, y el mundo visto como una vieja obra insignificante y superflua guardada por milenios en el sucio estante de un viejo insensato y disparatado.

Su forma de indagar en lo profundo del alma humana y examinar el mundo que lo rodea, llevando paisajes más allá del mundo de las ideas es netamente su inclinación hacia el surrealismo figurativo. Sucediendo a pioneros del surrealismo como Yves Tanguy y Rene Magritte, representando sueños fuera de referencia a la realidad, llevando a flote el sentimiento de horizontes infinitos, provocando angustia y misterio, absurdas combinaciones de objetos misterios en paisajes irreales, hechos sacados de la realidad en ambientes de ensueño y la forma de reconocer aquellas realidades alternativas a la realidad caracterizan su arte.

Lo real ya no funciona, el mundo ha de ser visto más allá de los sentidos, el automatismo como forma de vida, para lograr observar y contemplar aquello esencial que no se ve con los ojos. Sueños, sentimientos y lo absurdo. Tan visto antes, tan visto ahora, temas poco singulares, pero aun así, siempre habrá innovadores revolucionando el mundo del arte, representando la realidad de distintas maneras, conciliando en arte, la guerra entre su mente y la naturaleza, aquella eterna lucha entre la realidad y la fantasía, que van una de la otra tomadas de la mano, formando la realidad absoluta.

Bibliografía

Aran, G. (1991). El arte moderno. Del iluminismo a los movimientos contemporáneos. Madrid: Akal ediciones.

Bretón, A. (2001). Manifiestos del Surrealismo. Buenos Aires: Ed. Argonauta.

Oliveras, E. (2006). Estética: la cuestión del arte. Buenos Aires: Ariel.


Gabriel Sainz, entre el surrealismo y la antiestética fue publicado de la página 84 a página85 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº71

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