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Reflexiones y desafíos para una educación para la paz

Pérez Dib, Carina

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXIX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXIX

ISSN: 1668-1673

III Congreso de Creatividad, Diseño y Comunicación para Profesores y Autoridades de Nivel Medio. `Interfaces Palermo´

Año XVII, Vol. 29, Noviembre 2016, Buenos Aires, Argentina | 214 páginas

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Resumen:

En el presente escrito y como reflexión comparto puntos de quiebre surgidos a partir de la lectura de escritos de Humberto Maturana donde sostiene que el lenguaje es mucho más importante para la convivencia de lo que creemos. Que tiene que ver con las emociones y que ellas también son decisivas para la convivencia humana. Punto de quiebre y por qué no, punto de partida, para reflexionar-se en estos tiempos en los cuales la propuesta de una “educación para la paz” se presenta como posibilidad y desafío; requiriendo crear contextos de aprendizaje transformacionales.

Palabras claves: creatividad – educación para la paz - convivencia.

1. El concepto de educación en la propuesta de H. Maturana: “Todos los conceptos y afirmaciones sobre los que no hemos reflexionado, y que aceptamos como si significasen algo, simplemente porque parece que todo el mundo los entiende, son anteojeras”. (Maturana, 2001).

Cuando hablamos de educación nos referimos a la transformación de los alumnos en su convivencia con sus maestros, profesores, pares. Esto ocurre en un ámbito relacional que debe ser aceptado como legítimo y adecuado para que ellos surjan como adultos que llegarán, en el futuro, a repetir el mismo ciclo con sus hijos.

La educación es un proceso de transformación humana en la convivencia que ocurre en todas las dimensiones relacionales del vivir de la persona, tanto en los espacios privados de la familia o de las instituciones, como en los espacios públicos de la calle y el barrio.

La educación es un proceso en el que tanto los alumnos como los educadores cambian juntos en forma congruente, en tanto permanecen en interacciones recurrentes.

De modo que los alumnos aprenden a vivir en cualquier dominio de vida donde sus maestros los encaminen.

La educación es un proceso de transformación de vida que sigue un curso definido por la manera de vivir de los padres y educadores. En este proceso, el alumno, desde niño se transforma en un tipo de ser humano u otro según el tipo de experiencias vividas recurrentemente con sus padres y educadores.

Es desde aquí que consideramos que la tarea central de la educación es prestar atención, fomentar y guiar a los alumnos en su crecimiento como seres humanos responsables social y ecológicamente, conscientes de que se respetan a sí mismos y a los demás.

Los valores deben ser vividos en todo instante en el proceso educativo, y no ser enseñados como nociones abstractas o acciones independientes, o partes del currículo explícito. Los valores tienen que ver con el dominio de las emociones, no de la razón, y en particular con el dominio del amor, que es la emoción que hace posible la convivencia social.

1-a Lenguaje y emociones (lenguajear) Cuando se distingue una emoción en una persona, vemos en ella una dinámica corporal (sistema nervioso incluido) que especifica lo que esta persona puede o no puede hacer en cualquier momento. En el caso del Amor podemos decir que es la emoción a través de la cual el otro aparece como un otro legítimo en coexistencia con uno.

Cuando pensamos en la agresión una manera de entenderla es teniendo en cuenta que es la emoción a través de la cual el otro es negado directa o indirectamente como un legítimo otro en coexistencia con uno. Si nos remitimos a la indiferencia podemos entenderla como la emoción a través de la cual el otro no es visto como otro. En la indiferencia, el otro no tiene presencia, y lo que le sucede a él o ella está fuera del dominio de nuestras preocupaciones.

Tal como señala Maturana (2001):

“No es lo mismo un encuentro con alguien que pertenece al mundo de uno y a quien uno respeta, que un encuentro con alguien que no pertenece al mundo de uno y que es para uno indiferente…No es lo mismo porque las emociones involucradas son distintas”.

Las personas, desde niños crecen como seres humanos entrelazando lenguaje y emociones en su vida cotidiana.

Entendemos por conversaciones al entrelazamiento continuo entre emociones (dominios relacionales) y lenguaje (coordinaciones de conducta). Todo lo que los seres humanos hacen como tales, lo hacen en conversaciones. En la conversación con el alumno, el mismo se revela en todas sus dimensiones, transparenta su mundo de intereses, sentimientos, necesidades, gustos, experiencias, y es a partir de estas conversaciones desde donde se comienza a construir un espacio de aprendizaje mutuo.

Un aprendizaje Transformacional.

La emoción cambia el lenguaje, pero a medida que fluye el lenguaje, el lenguaje también puede cambiar la emoción.

Cómo vivimos o qué modo de vida realizamos, depende de la propia emocionalidad, no de la razón.

Veamos lo que Humberto Maturana (1995) nos dice al respecto: De acuerdo al autor por ejemplo hay discusiones, desacuerdos, que se resuelven sin que uno vaya más allá de ponerse colorado. Por ejemplo cuando en la misma una persona sostiene que dos por dos es igual a cinco y otros le dicen: “¡no hombre, no es así! Mira, la multiplicación se hace de esta manera”, mostrándole cómo se constituye la multiplicación, y a lo sumo la otra persona le responde: “¡ah! de veras, tienes toda la razón, disculpa”.

Si esto ocurre, lo peor que puede suceder es que quien se equivocó se ponga colorado y tenga un poco de vergüenza. O también puede ser que no le importe nada, porque el desacuerdo no tiene nada más que un fundamento lógico ya que solo hubo un error al aplicar ciertas premisas o ciertas reglas operacionales que ambas personas han aceptado. Por lo tanto ese desacuerdo era trivial; pertenece a la lógica.

Es por esto que podemos afirmar que:

“Nunca nos enojamos cuando el desacuerdo es solo lógico, es decir, cuando el desacuerdo surge de un error al aplicar las coherencias operacionales derivadas de premisas fundamentales aceptadas por todas las personas en desacuerdo. Pero hay otras discusiones en las cuales nos enojamos (es el caso de todas las discusiones ideológicas); esto ocurre cuando la diferencia está en las premisas fundamentales que cada uno tiene. Esos desacuerdos siempre traen consigo un remezón emocional, porque los participantes en el desacuerdo viven su desacuerdo como amenazas existenciales recíprocas”.

Este sería un ejemplo para para figurar que: El modo de vivir, este “Vivir ahora”, está determinado por la emocionalidad, por el espacio psíquico emocional que se aprende a vivir desde niños, no por el conocimiento, o los tipos de argumentos racionales que se hayan acumulado a lo largo de la vida de una persona.

2. ¿Y nuestros alumnos? Los alumnos llegan a ser según sean las conversaciones en las cuales participan. En el fluir de sus vidas no hay conversaciones “sin sentido”. En la medida en que los adultos-docentes se hacen cargo de esto es que se hace posible dar paso a interacciones basadas en el respeto y la colaboración. Cualquier alumno que se sienta escuchado se dispone a la creatividad, aprende a escuchar, vive su seguridad consciente de sus límites y fortalezas.

Como docente con algunos años de experiencia y de trabajo en diversos contextos educativos y habiendo construido un camino por diferentes regiones de mi país así como en niveles educativos diferentes, puedo significar que este tema de la emocionalidad, es un emergente constante que diariamente llena de desafío tanto la tarea de enseñar como la de aprender, en contextos de aprendizaje “para la paz”. Recupero una frase que una y otra vez ha sonado en mi cabeza: “Las personas somos creadoras de ambientes, por eso podemos también modificarlos”.

Es aquí donde el componente emocional es fundamental.

Desde aquí es que también podemos decir que las culturas son redes de conversaciones, redes de coordinaciones de acciones (haceres) y emociones. Es la emocionalidad que se realiza en la red la que configura su carácter, no las conductas particulares realizadas por sus miembros.

Siempre vivimos en una cultura, se es miembro partícipe de una cultura. Se conserva la propia cultura al hacer lo que hacemos a través de la participación en la red de conversaciones que la constituye.

3. Contexto educativo: Comunidad Cuando se habla de comunidad, es posible hacerlo desde una mirada de la misma como una red de procesos, actos, encuentros, conductas, emociones, técnicas, que configuran un sistema de relaciones, un modo de convivir que penetra todos los aspectos del vivir de quienes forman parte de la misma.

Maturana señala que en el origen de la humanidad, y en las tempranas culturas, no había educación como una actividad especial en la vida de los niños que crecían dentro de la comunidad. Los niños aprendían todas las prácticas y dimensiones relacionales de su vida como miembros de la comunidad humana a la cual pertenecían, viviendo todas sus dimensiones en su vida diaria.

La comunidad, con sus canchas, plazoletas, iglesias y consultorios, la televisión, la radio, configuran en su conjunto una red de conversaciones que define cotidianamente lo deseable y lo indeseable, lo hermoso y lo feo, lo aceptable y lo inaceptable, en el convivir de la comunidad a la que los alumnos pertenecen. De manera que desde niños, los alumnos aprenden la trama emocional que se vive en la comunidad humana que les toca vivir simplemente al vivirla, cualquiera que ésta sea.

Un punto importante es considerar que las personas construyen sus propios puntos de vista influidos a su vez por la perspectiva que la misma cultura tiene acerca del conocimiento, la vida, la existencia.

También es importante asumir que existen disputas que jamás se van a resolver en el plano en que se plantean.

Tal como lo señala Maturana (2001), “no alcanza con que se reúnan a conversar las partes implicadas en estas disputas. Es necesario intervenir desde un lugar donde se concilien las mitradas, los paradigmas y, por lo tanto, no tienen fundamento racional”.

Desde este punto es posible decir que la educación tiene que ver con el alma, la mente, el espíritu, es decir, con el espacio relacional o psíquico que “vivimos” y que deseamos que vivan los alumnos.

Es tarea de los docentes el uso de la enseñanza como un medio para educar al alumno en la creación de los espacios de vida que lo llevarán a ser un ser humano responsable, socialmente consciente, que se respeta a sí mismo y a los demás. En esta creación de espacios de aprendizaje transformacionales es donde la capacidad creadora que todos tenemos se pone en juego.

4-a Biología del amor: la razón Vs. emociones En la interpretación de Maturana, los seres humanos son seres biológicamente amorosos como un rasgo de la propia historia evolutiva. El amor ha sido la emoción central conservada en la historia evolutiva que tiene su origen desde hace unos cinco a seis millones de años atrás.

Las personas, sean de la edad que sean, se enferman cuando se les priva del amor como la emoción fundamental en la cual transcurre su existencia relacional con otros y con ellos mismos. En experiencias acerca del “apego” ha sido posible observar este punto, en niños de orfanatos (quienes han sido cuidados por una persona y quiénes no. Han tenido mayor tiempo de vida los primeros). La carencia afectiva produce niños con trastornos conductuales (ansiedad, agresividad, falta de interés, desmotivación, inseguridad, tristeza, etc.).

El lenguaje, como rasgo cultural, junto con la amorosidad, como rasgo biológico, constituyen el núcleo del modo de vida conservado generación tras generación, que nos definió como seres humanos en nuestra historia evolutiva hace tres o más millones de años.

La biología del amor es la dinámica relacional que origina la calidad de lo humano en la historia del propio linaje.

Cuando las personan hablan implican, evocan o connotan la biología del amor.

El amor es una emoción, es un modo de vivir juntos, un tipo de conductas relacionales en los sistemas humanos.

El amor se produce cuando en propia vida e interacción con otros, el otro, no importa quién o qué sea, surge como otro legítimo en coexistencia con nosotros.

El amor (el amar) es la emoción que constituye y conserva la vida social.

El amor es el fundamento que torna posible lo que las personas desean hacer.

Pensando en lo que Maturana señala como emoción, considero de relevancia atender a la siguiente cita:

“Las emociones no son lo que corrientemente llamamos sentimientos. Desde el punto de vista biológico lo que connotamos cuando hablamos de emociones son disposiciones corporales dinámicas que definen los distintos dominios de acción en que nos movemos. Cuando uno cambia de emoción, cambia de dominio de acción”.

4-b Qué se entiende por inteligencia: veamos Mientras mayor sea la plasticidad estructural de un organismo, mayor es su capacidad de conducta inteligente en la interacción con otros, generando nuevos ámbitos de acción o expandiendo aquellos que ya existen.

La plasticidad estructural requerida para vivir en el lenguaje es tan enorme que todos los niños, todos los seres humanos, son igualmente inteligentes o capaces de conducta inteligente.

Es la enseñanza la que debe sintonizarse a las distintas maneras en que los niños viven su plasticidad estructural para aprender, conocer, expresar, convivir, etc. Esto significa respetar los ritmos y dinámicas en los que sucede el aprender en los niños, escuchando sus fortalezas, limitantes y potencialidades en cada caso.

Con todo, la conducta inteligente del niño puede tornarse restringida o expandida según el flujo emocional que emerge en su convivencia con sus educadores y sus padres. Así, el temor, la envidia, la rivalidad, restringen su conducta inteligente, porque estrechan el espacio de relaciones en el que el alumno se mueve. Solo el amor expande la inteligencia, al ensanchar el espacio de relaciones en el cual opera el alumno, ampliando su ámbito de lo posible.

Los alumnos son seres que aprenden tanto en los dominios emocionales como el racional.

Atendamos las siguientes palabras del autor:

“…al declararnos seres racionales vivimos una cultura que desvaloriza las emociones, y no vemos el entrelazamiento cotidiano entre razón y emoción que constituye nuestro vivir humano, y no nos damos cuenta de que todo sistema racional tiene un fundamento emocional”.

En palabras de Maturana, lo humano se constituye en el entrelazamiento de lo emocional con lo racional. Lo racional se constituye en las coherencias operacionales de los sistemas argumentativos que construimos en el lenguaje para defender o justificar nuestras acciones.

Corrientemente vivimos nuestros argumentos racionales sin hacer referencia a las emociones en que se fundan, porque no sabemos que ellos y todas nuestras acciones tienen un fundamento emocional, y creemos que tal condición sería una limitación a nuestro ser racional. Pero ¿es el fundamento emocional de lo racional una limitación? ¡No! Al contrario: es su condición de posibilidad. Tal como el autor lo señala.

5. La Responsabilidad de Educar Por herencia en la formación académica actual existen y se hacen presentes conceptos vinculados teorías del conocimiento, del aprendizaje y de la enseñanza, que asocian el conocimiento con la transmisión de información y que conciben el trabajo de la enseñanza como la búsqueda de que el alumno almacene conocimientos y aprender sería la prueba de que dicho almacenamiento se ha dado en el alumno.

Una manera de explicar esta herencia, que sigue hoy vigente en los ámbitos académicos, muchas veces de manera solapada, puede entenderse desde la sobrevaloración que lo racional ha tenido en la configuración de lo humano en la propia cultura, que determina que la educación sea vista como una cuestión centrada en la adquisición de conocimientos.

Desde esta postura se deja de lado las emociones, ahora si comenzamos a pensarlas desde lo que el autor nos va señalando podemos decir que:

“todos sabemos esto en la praxis de la vida cotidiana,pero lo negamos, porque insistimos en que lo que define nuestras conductas como humanas es su ser racional. Al mismo tiempo, todos sabemos que cuando estamos en una cierta emoción hay cosas que podemos hacer y cosas que no podemos hacer, y que aceptamos como válidos ciertos argumentos que no aceptaríamos bajo otra emoción”.

Los docentes, estamos en un punto en que se nos hace vital el reconocer que como tales somos los sostenes y colaboradores principales en la educación de los alumnos.

Para que educadores y niños lleguen a convertirse en colaboradores entre sí, el docente tiene que operar en relación con el alumno con autor respeto y auto amor.

No se puede dar de lo que no se tiene. El alumno aprende más de lo que vive que de lo que se le dice. Es por esto que se hace necesario prestarle atención al aspecto emocional, otorgándole el valor que tiene en la vida misma.

El propósito de la educación es guiar a los alumnos en el camino de llegar a ser seres humanos que se respetan a sí mismos y a otros mediante la generación continua de espacios de convivencia que originen colaboración, alegría y libertad responsable.

Si nuestro modo actual de vida nos preocupa porque lo encontramos insatisfactorio y como consecuencia podemos decir que la educación, no ajena a esto, está en crisis porque refleja ese modo de vida.

La educación, entendida como el proceso de llegar a ser un tipo particular de ser humano, tiene que ver con el crecimiento del alumno como una persona capaz de ser un co-creador junto a otros de un espacio social deseable de convivencia humana.

En esta convivencia el lenguaje tiene gran importancia que el mismo tiene que ver con coordinaciones de acción, pero no con cualquier coordinación de acción sino que con coordinaciones de acciones consensuales. Más aún, el lenguaje es un operar en coordinaciones, consensuales de coordinaciones de acciones consensuales.

Desde esta mirada, la tarea de la educación consiste en la creación, con los alumnos, de los espacios relacionales, a través de conversaciones que: - Les guíen y presten apoyo en su crecimiento como seres capaces de vivir respetándose a sí mismos y a los otros.

- Les guíen en su crecimiento como seres humanos que pueden decir ‘sí’ y ‘no’ basándose en la autonomía e integridad de su respeto por sí mismos.

- Les guíen en su crecimiento como seres humanos cuya individualidad se fundamenta en su respeto y aceptación de sí, y no en su oposición respecto a otros y que, por lo tanto, pueden cooperar porque no temen desaparecer en su relación con otros.

Para este último punto considero importante decir que el autor, en su escrito, nos lleva a considerar el concepto de “Competencia” y a pensar que la “Competencia sana”, muchas veces propiciada desde el aula como una tarea buena, es un error que requiere de los docentes una mirada diferente.

La competencia es un fenómeno cultural y humano y no constitutivo de lo biológico. Como fenómeno humano la competencia se constituye en la negación del otro”. La competencia sana por ende no existe, tal como lo hemos venido observando.

5. La Enseñanza y su propuesta: - Construir un espacio relacional en el cual las habilidades y capacidades que se desea que los alumnos aprendan, puedan ser realizadas como un espacio de convivencia con sus educadores.

- Construir este espacio permitiendo la apertura a la expansión de sus capacidades para actuar y la reflexionar sobre lo que se hace, desde la vida que los alumnos viven y desean vivir en ese momento.

De esta forma la tarea central de la educación se constituye como “la creación” del espacio relacional en el que los alumnos pasan a ser seres humanos responsables, socialmente conscientes, que se respetan a sí mismos.

La enseñanza de habilidades operacionales es un instrumento para llevar a cabo la tarea central de la educación: guiar a los alumnos en su crecimiento como seres humanos.

Ahora también es importante tener en cuenta que: Para que los alumnos sean adecuadamente acogidos y guiados es fundamental que los educadores recuperemos nuestra dignidad, recuperando el respeto por nosotros mismos y por nuestra profesión. Amarnos a sí mismos como seres autónomos y responsables a través de entender mejor nuestro “estar siendo” Al cambiar los educadores su relación consigo mismos, cambia su relación con los alumnos y sus colegas. De esta manera es posible conseguir que los alumnos mismos pasen a ser los mejores colaboradores en la tarea educativa. Haciendo que la experiencia de aprender y de enseñar, sea disfrutada por quienes son parte de la misma.

Insistimos, los alumnos se transforman en la convivencia según el convivir que ellos viven con los adultos, con sus docentes.

Los alumnos aprenden el vivir que conviven con su maestro, aprenden el pensar, el reaccionar, el mirar, que viven con él.

Los alumnos aprenden el espacio psíquico de sus educadores.

Los temas y contenidos son solo modos particulares de vivir en esa convivencia. Instrumentos a través de los cuales el alumno se va a transformar en adulto socialmente integrado, con confianza en sí mismo, con capacidad de colaborar y con capacidad de aprender cualquier cosa, sin perder su conciencia ética.

“Educar es especificar el tipo de seres humanos que los niños llegarán a ser”.

Referencias bibliográficas Maturana, H. (1990). Emociones y lenguaje en educación y política. Santiago: Colección Hachette/Comunicación - CED.

Maturana, H.y Sima N. (1995). Formación humana y capacitación. Santiago: Dolmen.

Maturana, H. (1997). La objetividad; un argumento para Obligar. Santiago: Dolmen.

Maturana, H. y Vignolo, C. (2001). Conversando sobre educación. Santiago: Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Departamento de Ingeniería Industrial, Documento de Trabajo Curso IN 632.

Maturana, H. Emociones y lenguaje. En Educación y política. Material para el curso de Teoría de Sistemas. Extracto del texto Emociones y Lenguaje en Educación y Política. Dr. Humberto Maturana R. Colección Hachette/Comunicación. CED.

Abstract: In this paper we share as reflection break points arising from the reading of writings by Humberto Maturana which holds that language is much more important for the coexistence of what we believe. That has to do with emotions and they are also critical for human coexistence. Break point and why not, the starting point to reflect-is in these times in which the proposed “peace education” is presented as a possibility and challenge; requiring create transformational learning contexts.

Keywords: creativity – education for peace - coexistence

Resumo: No presente escrito e como reflexão compartilho pontos de ruptura surgidos a partir da leitura de escritos de Humberto Maturana onde sustenta que a linguagem é bem mais importante para a convivência do que acreditamos. Que tem que ver com as emoções e que elas também são decisivas para a convivência humana. Ponto de ruptura e por que não, ponto de partida, para refletir-se nestes tempos nos quais a proposta de uma “educação para a paz” apresenta-se como possibilidade e desafio; requerendo criar contextos de aprendizagem transformacionais.

Palavras chave: criatividade – educação para a paz - convivência

(*) Carina Pérez Dib: Profesor en Ciencias de la Educación, (2004 de la Facultad de Ciencias de la Educación, UNER); Profesor en Educación Primaria y Coach Educativo. Actualmente reside en la Ciudad de Paraná, donde desarrolla su labor profesional en profesorados de las localidades de Hasenkamp y María Grande (E.R). Culminando la Maestría en Ciencias Sociales. Ha participado en Congresos de Educación, Jornadas y Encuentros donde ha escrito varios trabajos relacionados con la Formación Docente y su experiencia como formadora e investigadora.


Reflexiones y desafíos para una educación para la paz fue publicado de la página 160 a página164 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXIX

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