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Jorge de la Vega, entre la figura y la abstracción

Gamara, Néstor Ivan

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº74

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº74

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2015 Ensayos Contemporáneos. Edición XVI Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2015

Año XII, Vol. 74, Julio 2016, Buenos Aires, Argentina | 100 páginas

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Introducción

En el presente ensayo se busca analizar la trayectoria de un artista latino nacido en el siglo XX, relacionándolo con alguna de las vanguardias surgidas en el mismo siglo. Para llevar a cabo el mismo, se debió investigar e indagar sobre la vida y obra del artista y los movimientos en los que participó e incursionó. El artista escogido para el presente ensayo es Jorge de la Vega, un polifacético artista argentino que, entre sus muchas profesiones, se encuentra la de dibujante, grabador, cantautor y poeta. El foco de este escrito se coloca sobre su faceta de pintor, seleccionando dos períodos de su carrera. El primer período es aquel en el que participó del grupo argentino Nueva figuración, donde sus obras están dotadas de cierta relación con los movimientos expresionismo abstracto y dadaísmo; y luego una posterior etapa donde experimenta con el pop art. En el presente ensayo se podrá observar la relación y la gran influencia que ha tenido este artista argentino del arte de vanguardia surgida en el siglo XX.

Ya desde tiempos remotos, la representación de la realidad o mímesis estuvo ligada a la pintura. Las personas, al observar un cuadro, buscan automáticamente una relación o una conexión, aunque sea mínima, con la realidad. La pintura, con el surgimiento de la cámara fotográfica y su apoderamiento de la realidad y de las vanguardias en el siglo XX, se ha encargado de cuestionarse sobre su representación y su razón de ser. Como consecuencia de este progreso, la pintura buscó reinventarse y hallar un nuevo lugar dentro del arte y de la sociedad, alejándose, de a poco y no del todo, de esta realidad tan presente en el pensamiento colectivo.

En los años ‘60, Argentina se vio inmersa en un gran número de experimentación artística; fue Jorge de la Vega uno de los tantos artistas argentinos que se animó a experimentar con el arte y la figuración. Este ensayo se enmarcará, fundamentalmente, en dos etapas de su carrera: la primera, durante su participación en el grupo Nueva figuración desde 1961 hasta 1965, y la segunda, en su incursión en el pop art. En estas dos etapas sus cuadros sufrieron grandes metamorfosis, sus representaciones y sus técnicas no son las mismas, pero ambas buscan implementar una nueva experimentación adquiriendo nuevos conceptos, superando las fronteras del arte, y de esa forma dieron una nueva estilización a las grandes vanguardias que imperaron durante el siglo XX.

Desarrollo

¿Qué es el arte? ¿Cuál es su lugar ahora dentro de la sociedad? ¿Qué debe tener una obra para considerarse arte? El arte en Latinoamérica, ¿se representa de la misma manera que en otras regiones del mundo? ¿Qué propuso el arte argentino? ¿Tuvo influencias de otros movimientos anteriores? ¿Modificó algo y buscó un estilo propio? ¿Qué buscan representar o exponer los artistas? ¿Tienen solo una función esté- tica? ¿Cuándo hay arte? Son algunas cuestiones que se pueden plantear para dar inicio a este ensayo donde no se busca conseguir respuesta a todos los interrogantes sino buscar un acercamiento a los distintos planteos y funciones que tiene el arte dentro de la sociedad y la influencia que pueden tener algunos artistas de otros colegas o movimientos previos. El arte surge como una necesidad de comunicación y expresión y, siempre ha representado un lenguaje propio de cada tiempo en el que se lo representó (Paleolítico, Egipcio, Romano, Medioevo, Renacimiento, Neoclasicismo, Impresionismo y las posteriores vanguardias). Para entenderlo hay que entender el contexto histórico en el que se establece, ya que en cada tiempo y espacio el concepto que se tiene del arte e incluso del mismo artista y su lugar dentro de la sociedad tiende a cambiar. Es difícil definir cuáles son las características para poder clasificar una obra de arte; sin embargo, Wladyslaw Tatarkiewicz (1886-1980), enuncia que “Una obra de arte es la reproducción de cosas, la construcción de formas, o la expresión de un tipo de experiencias que deleiten, emocionen o produzcan un choque” (Olivera, 2006). La mímesis o representación de la realidad en la pintura, es algo que ha sido cuestionado a lo largo de la historia; algunos se han planteado a favor, sobre todo durante la era clásica de la pintura, donde se consideraba que una obra estaba bien hecha si su representación era lo más fiel posible a la realidad. Sin embargo, varios siglos después se llegó a pensar que la obra, mientras más alejada esté de la representación fidedigna de la realidad, mejor era. A partir del nacimiento de un aparato tecnológico, la apreciación de la realidad reflejada en la pintura va a cambiar, así también su forma de representar el arte; esta invención no es otra que la de la cámara fotográfica. Con el nacimiento de esta novedad tecnológica, los artistas se sienten desplazados, ya que durante muchos siglos la pintura había sido el principal medio para representar y documentar la realidad, y ahora la fotografía permite captarla de forma más inmediata y eficaz. Esto propone una nueva búsqueda por parte de los artistas que tratan de darle un nuevo planteamiento y forma a través de una búsqueda estético-intelectual. A través de la transformación del lenguaje se da inicio y se empiezan a implementar nuevas formas de expresarse, así van surgiendo las distintas vanguardias que se instalan durante el siglo XX. Puede caracterizarse la vanguardia como un movimiento de ruptura y cambio por parte de los artistas que buscan un nuevo lenguaje, en el marco de una reivindicación de su libertad creativa y de un sentido de independencia tanto del artista como del arte en sí. (Argan, 1991) En América Latina, se pudo denotar una gran influencia de las artes provenientes de Europa y de las vanguardias surgidas allí; ya con la invasión de los europeos a América en el siglo XV y posteriormente, en el siglo XX, con la visita de muchos artistas latinoamericanos a Europa, pudieron observar, teñirse y nutrirse de las distintas corrientes y vanguardias emergentes como el Expresionismo alemán, Fauvismo, Cubismo, Dadaísmo, Surrealismo y Abstracción, entre otros movimientos. Europa se coronó como la reina madre de las artes y la mayoría de los movimientos de otros continentes, aunque no de forma directa, se nutrieron de su forma novedosa de representarla. Muchos movimientos latinoamericanos, aunque están influenciados por estas vanguardias, también tratan de aportar su propia identidad cultural. Es así como en distintos países latinoamericanos van surgiendo algunos movimientos importantes como el Muralismo mexicano, siendo Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros sus mayores representantes; el Modernismo Brasilero o en Argentina el Madi y la Nueva Figuración.

Durante la década de los ’60, Argentina se vio inmersa en una nueva ola artística, y fue esta época la más prolífica y brillante en la historia artística del país. El arte fue fundado por tendencias absolutamente novedosas y revolucionarias que trataban nuevos modelos y formas de representar el arte como el Informalismo, Arte pop, Happenings, Arte de acción, etc.

Se forma en esta época, también, el grupo Nueva Figuración, integrado por Ernesto Deira (1928-1986), Rómulo Macció (1931), Luis Felipe Noé (1933) y Jorge de la Vega (1930-1971), dando inicio, de esta manera, a una nueva corriente que será de proyección internacional, cabe destacar, la primera que nace en Argentina antes que en Europa y/o Estados Unidos. Estos artistas comparten pensamientos similares sobre la forma de representar el arte y comienzan a trabajar en forma integral, compartiendo talleres, discusiones y experiencias artísticas. El grupo aparece como un movimiento que se opone, de cierta manera, a la abstracción, considerando que este movimiento limitaba la expresión a toda una nueva forma plástica; además los jóvenes pretendían recuperar la figura y crearla a partir de su libertad creativa. Entonces, el mismo supone un quiebre, cuyo propósito es generar una ruptura con la concepción y el orden establecido, propone una libertad frente a la tradición, la buena forma y el valor compositivo, dando lugar a la expresión libre y antiacadémica.

En efecto, en sus pinturas se hallan rasgos del dadaísmo, por su implementación de ensamblajes y del expresionismo abstracto, recuperando la figura humana con el propósito de ser libres a la hora de encararla, implementando lo feo y lo amorfo, representándolas, generalmente, como seres monstruosos y desproporcionados, generando sensaciones y recepciones de desequilibrio, disgusto e incomodidad.

Aunque poseen algunos trazos y formas parecidas en la forma de representar sus obras, los cuatro artistas trabajan individualmente desarrollando su propia libertad creadora. De Jorge de la Vega, de quien se ocupa este ensayo, se puede señalar, al menos, dos períodos destacables en su obra; una es su período trabajando dentro del grupo de la Nueva Figuración, donde trabaja la serie Bestiarios o Monstruos en las que se pueden destacar varias influencias de otros movimientos anteriores como el expresionismo abstracto y el dadaísmo, y la otra, surge después de su ruptura con el grupo y su posterior viaje a Nueva York, dando lugar a una nueva tendencia artística, el pop art.

Es dentro de este grupo que sus cuadros estallan los bordes y rompen la tela. Sus obras están cargadas de imágenes que afrontan una gran libertad, retratan a los personajes de una manera muy expresionista, tomando a la figura principal, que puede ser humano o animal, distorsionándola, entremezclándola con el fondo y alejándola de su realidad, revelando el lado pesimista de la vida y la angustia existencial del individuo. Este autor utiliza planos de colores marcando ciertos contrastes entre ellos; en este movimiento se valoriza lo gestual, los trazos violentos, las tonalidades bajas y los colores oscuros. Las mismas se convierten en una isla de subjetividad y creatividad, experimentando hasta alterar los códigos que aún permanecen de la pintura tradicional. En las obras conviven la abstracción con la figuración.

En su serie conocida como Monstruos, exhibe e indaga en el oscuro pensamiento inconsciente del hombre, iluminado por el psicoanálisis. Está compuesta de obras tridimensionales donde se puede denotar una clara influencia del dadaísmo y del cubismo sintético, por el uso del collage y los ensamblajes de distintas texturas y materiales adheridos a la obra, objetos de plásticos, de vidrio, de metal, piezas de rompecabezas, figuritas y láminas escolares, calcomanías, juegos infantiles y trapos y telas estudiadamente plegados, agregado de materiales intencionalmente pegoteados y desparramados por el cuadro, sacaba objetos industriales, los descontextualizaba y les daba un carácter estético. Son destacables de esta época sus obras El juego peligroso (1962); El espejo inevitable (1962); Urano en casa IV (1965); Juegos del amor y del Azar (1963); Intimidades de un tímido (1963).

El grupo se separa en 1965 y de la Vega emprende un viaje a Nueva York donde incorpora nuevas técnicas y desarrolla un nuevo estilo, el pop art. A partir de aquí comienza un nuevo período en su carrera; todo el furor, el apogeo y efusividad que provoca el pop art en Estados Unidos lo atraen cambiando, de cierta manera, su forma de plasmar el arte en sus obras. Su estilo, a partir de aquí, se desprende del collage, del óleo y de la mancha, e incorpora nuevos materiales a su trabajo como es el caso del acrílico.

Sus obras, en este período, están más ligadas al consumismo y a los medios de comunicación; se caracterizan por los colores estridentes, brillosos y planos, sin dar lugar ni espacio a la dimensión ni a la profundidad. En este periodo, De la Vega vuelve a la representación de la figuración, pintando personas aparentemente felices pero, de cierta manera, deformadas e interconectadas de una manera ilógica, adquiriendo figuras atípicas con trasfondos monstruosos, haciendo e involucrando, de cierta manera, una crítica hacia la sociedad de consumo.

Conclusiones

El artista siempre estuvo sujeto a representar el arte de acuerdo a su tiempo y al contexto circundante, convirtiéndose, de esta manera, en un representante de su época. Jorge de la Vega ha marcado con su manera personal y subjetiva de representación, la historia del arte en Argentina.

Sus obras han conjugado e incursionado en múltiples prácticas pertenecientes a diferentes movimientos de vanguardia del siglo XX, agregando y enriqueciendo un estilo propio, cargando a sus obras con una expresividad, agresión, desproporción y violencia resultando en la ruptura con lo poco o nada que quedaba de la forma clásica, armoniosa y figurativa del arte. Ha logrado así desarrollar su propia estética conjugando diversos y divergentes métodos artísticos para instituir su propio arte, buscando fundir y unir, de algún modo, el arte con la vida, implementando una nueva relación entre éstos. Los rasgos y características que poseen sus obras las hacen únicas, sin predeterminación de tiempo, llevándola a hacer atemporal y dejando al espectador cumplimentar el significado adherido a la obra, dejando lugar a la relación obra-espectador, donde este último posee la cualidad última para determinar o develar el secreto del significante: la obra.

Bibliografía

Argan, G. C. (1991). El arte moderno. Del Iluminismo a los movimientos contemporáneos. Madrid: Akal ediciones.

Bayón, D. (1974). Aventura plástica de Hispanoamérica. México DF: Fondo de cultura económica.

Córdova, I. (1978). Ochenta años de pintura argentina. Buenos Aires: Librería La Ciudad.

De la Vega, J. (2015). Sitio Oficial. Pintura, Música, Exposiciones, Publicaciones, Biografía. Inventario completo de obras. Disponible en: http://www.jorgedelavega.com/delavega_web4.html

Hauser, A. (1974). Origen de la literatura y del arte moderno. Madrid: Gaudarrama.

Magrassi, G. (1981). Pintores argentinos del siglo XX. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina.

Nueva Figuración 1961 - 1965 PARTE 1. (2015). En YouTube. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=fPbkAIImFk8 Oliveras, E. (2006). Estética: la cuestión del arte. Buenos Aires: Ariel.

Pellegrini, A. (1967). Panorama de la pintura argentina contemporánea. Buenos Aires: Paidós.

Pop art y la nueva figuración. (2015) En YouTube. Disponible en: https:// www.youtube.com/watch?v=VFKyXnQ3S4w Romero Brest, J. (1969). El arte en la Argentina. Buenos Aires: Paidós.


Jorge de la Vega, entre la figura y la abstracción fue publicado de la página 12 a página14 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº74

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