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El Barroco de Gulluni

Becker, Agustina

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº76

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº76

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XIX Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 76, Noviembre 2016, Buenos Aires, Argentina | 108 páginas

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Introducción 

Al ver algunas de las pinturas de Ariel Gulluni, parece como si se estuviera observando una obra de cierto gran maestro barroco, como Caravaggio, Velázquez o Rubens. Sin embargo, se trata de un pintor argentino que estudió y tomó como modelos a los grandes artistas del período Barroco, de quienes copia diferentes técnicas, y se envuelve en el naturalismo que abundó en esa época. Aún así, Gulluni no es un imitador de estilo y tema, sino que tomando como inspiración a estos artistas, genera obras con una mirada y características propias. Con el fin de entender plenamente las creaciones de Gulluni, es necesario analizar a quienes toma como referentes y cómo es el movimiento artístico al cual pertenecen. 

Desarrollo 

El Barroco surge en el siglo XVII, después de que Lutero comience a promover la religión protestante y la respuesta de la Iglesia, la Reforma Católica. Esto afectó a la sociedad de diferentes maneras, y en el arte se generó un nuevo movimiento denominado Barroco, el cual tomó diferentes características en las regiones católicas y protestantes. En la región católica, la Iglesia decidió que la mejor forma de convencer a los feligreses de mantenerse fieles a su religión era a través del uso exacerbado de imágenes icónicas. Por lo tanto, el Barroco Católico, está definido por el uso exuberante de imágenes y detalles, la gran presencia de fuertes luces contrastadas con sombras profundas, y por la preferencia por el color y las composiciones sin una perfecta armonía.  Dos de los referentes de Gulluni, Caravaggio y Velázquez pertenecen a este movimiento. Caravaggio fue uno de los primeros grandes artistas del Barroco, quien se destacó por pintar escenas de la Biblia tal y como ésta las mostraba, haciendo un uso de fuertes claroscuros e intensos colores en ocasiones. 

Lo que él deseaba era la verdad (…). Algunos consideraban que lo que realmente se proponía era horrorizar al público; que no sintió ningún respeto por ninguna clase de tradición o de belleza. Fue (…) el primero cuya actitud fue resumida por los críticos en una sola palabra: se le acusó de naturalista. (Gombrich, 1992)

Diego Velázquez fue un gran seguidor de Caravaggio, y también tomó el mismo naturalismo que él. Su técnica, sin embargo, difería, ya que optaba por una luz mucho más naturalista, con un menor contraste, y por gamas de colores apagados o más vívidos en combinación con monocromáticos. Otro artista español que siguió los pasos de Caravaggio fue José de Ribera. Él empezó su obra con el mismo tenebrismo (especialmente debido a los martirios que aparecían de forma recurrente en sus obras), aunque desarrolló un estilo más luminoso y colorido, y en sus comienzos, una pincelada más difuminada.  Vermeer, Hals y Rembrandt pertenecían al Barroco protestante y todos ellos mostraban en sus obras una falta de exuberancia, y un deseo de mostrar escenas de la vida real tal y como eran. Vermeer utilizaba una pincelada marcada y colores vibrantes y reales con el fin de retratar escenas de la vida cotidiana, en un nivel socioeconómico medio-bajo, por ejemplo una lechera haciendo su labor.  Hals optaba por una pincelada rápida para realizar retratos de personas o grupos numerosos con una impresión instantá- nea, y siempre manteniendo la individualidad de cada personaje retratado. Rembrandt, por el otro lado tenía la capacidad de mostrar los “movimientos del alma” de las personas que retrataba. “Es casi injusto compararlo con el vívido retrato de Frans Hals, pues donde Hals nos proporciona algo parecido a una instantánea convincente, Rembrandt siempre parece mostrarnos a la persona en su totalidad” (Gombrich, 1992). Además, se caracterizó por la utilización de fuertes contrastes en la luz (claroscuros), una pincelada poco marcada pero muy expresiva, colores oscuros y también por la creación de pinturas sobre temas religiosos. Estos últimos eran naturalistas de la misma manera en la que lo eran los de Caravaggio: Rembrandt analizaba las historias bíblicas e imaginaba cómo sería ese momento y qué sentirían sus protagonistas. De esta manera, sus cuadros tenían una fuerte carga emotiva, mucho más intensa que los cuadros de Hals. El primer elemento que capta la atención es el modo en el que Gulluni emplea la luz. A veces, genera fuertes claroscuros que intensifican la escena, y en estas ocasiones opta por un fondo neutro y monocromático, con el fin de darle una mayor relevancia a la luz. En otras ocasiones, la emplea de forma más naturalista, a la manera de Velázquez, y generalmente esto se observa en los cuadros en los que representa escenas más calmas y realistas, con fondos de iguales características. De Velázquez también toma la paleta de colores, en ciertas ocasiones, aunque prevalece una paleta de colores oscuros o monocromos que se asemeja en gran medida a la que utilizaba Rembrandt. Aparte de esto, un elemento particular en las composiciones de Gulluni es la pincelada, la cual también tiene una gran similitud con la de Rembrandt: ligera y de límites difusos, y con una fuerte carga emotiva. Aún así, él puede con ella representar rostros, expresiones y movimientos de forma clara y singular, característica que nos hace recordar a los retratos de Hals. 

Gulluni demuestra esa devoción y fuerte conexión con el movimiento Barroco cuando realiza un autorretrato frente al espejo, de la misma manera que muchos artistas barrocos lo hicieron aunque se ve una fuerte semejanza con los autorretratos de Rembrandt, debido a la luz suave, la paleta y el fondo monocromáticos y la pincelada difusa. También vuelve a remarcar esta devoción haciendo un cuadro en honor al maestro barroco José de Ribera, recreando su obra San Andrés. Se observa cómo Gulluni recreó con exactitud al santo sosteniendo la cruz de madera en la cual será martirizado; en cuanto a proporciones, formas y posiciones, es casi una fotografía de la pintura de Ribera. Además, es una copia fiel debido a que el santo que representa posee la misma expresión de pesadumbre y melancolía que el original. Sin embargo, Gulluni realiza este cuadro con su impronta personal (razón por la cual a esta pintura la denominó Versión de ‘San Andrés’ de José de Ribera).  Abundan en él las sombras profundas que caracterizan a Gulluni, en contraste con una luz intensa que baña y envuelve únicamente al santo, dejando el resto de la escena en una penumbra casi total. Esto, a su vez, genera que la gran cantidad de detalles presentes en el cuadro de Ribera (los huesos marcados, las arrugas de la piel, entre otros) queden ocultos en esa penumbra o en su gran mayoría, menos marcados debido al velo que les otorga la fuerte oscuridad de Gulluni. La luz que le confiere el artista a este cuadro es mucho más blanca y menos intensa. En cuanto al trazo, Gulluni empleó su trazo característico, el cual no es tan marcado ni cargado como el de Ribera. Este trazo combinado con la luz, a su vez, genera que tenga un brillo especial, que hace aparecer al santo como si estuviera iluminando una luz divina. Esto le otorga al cuadro un dramatismo especial, vuelve al santo mucho más melancólico y destaca más intensamente sus sentimientos que el cuadro de Ribera. Esa es la mayor diferencia que se puede encontrar entre este cuadro y el cuadro del artista barroco. Aparte de eso, utilizando todos los recursos descriptos anteriormente, Gulluni en sus obras muestra sin filtro los sentimientos y la vida de las personas de la actualidad. Es decir, muestra escenas de la vida cotidiana del hombre del siglo XXI, y también representa los sentimientos más profundos del ser humano. Ira es una de las obras en las que se puede observar las emociones de forma intensa, ya que personifica a este sentimiento, convirtiéndolo en un hombre atroz que ruge hacia una luz en un plano superior. Este hombre, además, está desnudo, demuestra su verdadero ser y odio, y se puede observar la fuerza de la ira que el artista quiere reflejar. 

La luz focalizada contrasta con un fondo pleno gris, lo cual enfatiza el dramatismo de la escena. Se observa también cómo Gulluni toma del Barroco protestante el cuidado por los detalles y la falta de exuberancia, lo que a su vez, también conduce la atención del observador hacia el hombre y la luz. En Escena interior, por otro lado, la situación retratada es totalmente diferente. Dos jóvenes con vestimenta actual leyendo un libro al lado de una ventana.  Aquí queda claro que a Gulluni, como a Vermeer, le fascina retratar escenas de la vida cotidiana, resaltando los momentos de tranquilidad en la vida del hombre, aunque lo más importante es que resalta la cultura actual. Es en este momento en el que se puede observar, comparando con un cuadro del Barroco, como en la era actual tanto hombres como mujeres tienen acceso a la misma información, pueden discutir ideas en armonía, incluso sus vestimentas se parecen (la mujer lleva pantalones puestos). El artista también utiliza figuras, luz y colores naturalistas para acompañar y enfatizar lo naturalista de esta escena: está mostrando el mundo tal cual es, de la misma forma en la que Vermeer y Hals lo hacían.

Conclusiones 

Finalmente, llegamos a la conclusión que Ariel Gulluni toma como inspiración a grandes exponentes del Barroco católico y protestante para crear obras con una visión propia sobre la vida del hombre actual y sus sentimientos intrínsecos. Se observa también un gran naturalismo presente en sus obras, debido a las escenas que elige representar y las figuras humanas, colores y luz realistas. Aunque, fundamentalmente, su naturalismo se debe a su deseo de mostrar la verdad tal y como es, tanto en el día a día del ciudadano común como en las emociones que lo atraviesan en lo más profundo de su ser. Las situaciones que representa sumado al hecho de que son pinturas realizadas con dedicación (y no solamente una fotografía rápida), generan que el espectador “revea” la vida actual. Es así como Gulluni atrae la atención del espectador hacia ella y la revaloriza, generando un proceso de reflexión en quien observa sus obras. 

Bibliografía 

Gombrich, E. (1992). Historia del Arte. Madrid: Alianza.