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Mayo del ‘68: los medios y el espacio público

Poggi, Nicolás

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº76

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº76

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XIX Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVII Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 76, Noviembre 2016, Buenos Aires, Argentina | 108 páginas

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Introducción 

En Francia en 1968 se tornaba imperioso un cambio de gobierno, una nueva estructura social, la rectificación de las instituciones, la reconsideración del papel del arte y la cultura, la libertad en pensamientos políticos y referentes a la vida sexual, y una política exterior separada de los americanos y soviéticos, por las guerras e invasiones que surgían, ya que Francia seguía con la idea de que las colonias de ultramar les pertenecía por derecho. La cantidad de estudiantes estaba en aumento por el intento de adecuarse a las necesidades tecnológicas del capitalismo moderno. En Francia, la población estudiantil había triplicado el número de estudiantes en los últimos diez años, y aunque el Estado había aumentado los fondos destinados a las universidades, no eran suficientes para el enorme flujo de estudiantes. Surge así en los jóvenes la decepción con el modelo capitalista que prometía una felicidad que nunca llegaba y una indignación de hablar por otros o en nombre de otros, a través de las enseñanzas de este modelo, en las universidades hacia ese horizonte de bienestar.  Desde 1966 los trabajadores industriales franceses eran los segundos peores pagos en el mercado, trabajando jornadas más largas y pagando los impuestos más altos. Los jóvenes encontraron en los reclamos estudiantiles las ideas que buscaban para actuar en contra del sistema que los explotaba. La gran huelga general de mayo, la toma de la Sorbona y de la fábrica Renault-Billiancourt, sumadas a la marcha del 13 de mayo, fueron las que consolidaron la unión de estudiantes y obreros hacia la revolución socialista.  El carácter autoritario de quien era presidente desde 1958, Charles de Gaulle, significaba menos estructuras intermediarias entre quienes tenían el poder y los que no. Los sueldos y políticas laborales eran impuestos sin consultar a los sindicatos, toda participación de los representantes parlamentarios era negada, actuando el gobierno mediante decretos. Los medios de comunicación estatales estaban sometidos al control político y exhibían a la audiencia solo aquello que el gobierno permitía. Las huelgas, marchas, toma de facultades y fábricas, las barricadas, la solidaridad estudiantil frente a la desigualdad obrera y la lucha de clases en las calles, es lo que planteaba a esta generación otro horizonte de vida, donde el combatir contra las imposiciones era tomado como verdadera democracia y modernización.

Desarrollo 

Para poder empezar a comprender cuáles eran los reclamos de la época, es conveniente emprender un análisis sobre los discursos publicitarios que se transmitían por los medios de comunicación y que se presentaban en las calles de París con sus gráficas en aquella época.

Según Roland Barthes, los mensajes publicitarios, como cualquier otro mensaje, están compuestos por un significante (denotado), parte material del discurso, la obviedad de lo que significan las palabras a través de la unión con coherencia y cohesión, y un significado (connotado), lo subjetivo del mensaje y que viene a representar el fondo del mensaje, a través del poder del lector de relacionar e interpretar las palabras con el mundo exterior.  Para lo cual, se propone realizar este mismo análisis en relación a tres campañas realizadas en la época de los ‘60 en los medios de comunicación sobre marcas y productos, y así conocer los mensajes que eran presentados a la sociedad. En la grafica de Renault 4L1, en el mensaje denotado se puede apreciar a un grupo de jóvenes alrededor y dentro de un auto en el día, un mapa, las palabras Renault 4L sin agua, sin lubricación, sólo un poco de gasolina (Renault 4L pas d’eau, pas de grassaige, juste un peu d’essence) y el logo de la marca. La intención publicitaria de este anuncio era la de posicionamiento, sosteniendo los niveles de ventas y realizando una diferenciación frente a la competencia. En cuanto al mensaje connotado, en el plano del contenido, se puede comprender que este modelo sólo necesita un poco de gasolina para ir adónde el conductor desea. El mensaje releva a la imagen, proponiendo al espectador que se imagine un rumbo, cualquiera que sea, a donde el automóvil lo llevara. Las palabras toman distancia, afirmando algo que el receptor no puede corroborar y debe tomar como una verdad universal. La publicidad permite comprender que es un coche amplio, en donde se puede viajar con amigos hacia cualquier lugar, no importando la distancia, ya que es de bajo consumo. En lo que respecta a la gráfica OMO2, en el mensaje denotado se puede observar a una joven envuelta en una toalla blanca, un hombre sumergido en una pileta y las palabras ¡bravo Omo! Esta toalla es la más blanca del mundo. “¡Sí OMO está ahí, la suciedad se va! (Bravo Omo! - cette serviettele plus propre du monde - OMO estla, la saletés’en va!)” Y se observa el logo de la marca. Esta campaña posee una retórica de mantenimiento de producto, indicando sus cualidades ya incorporadas y asociadas al producto.  En lo que refiere al mensaje connotado, la publicidad da a entender que el jabón Omo quitará las manchas de cualquier producto blanco, dejándolo como ninguna otra marca pudiese. El mensaje ancla con la imagen, la toalla que posee la joven tiene un color blanco puro, siendo tan llamativo que es a lo primero que se tiende a prestar atención. Las palabras vuelven a tomar cierta distancia entre emisor y receptor, invocando una verdad que el receptor solo debe aceptar. La pose de la muchacha evidencia que tener una toalla blanca como ninguna, brindará la felicidad y frescura de compartir una tarde de pileta con alguien.

La tercera gráfica analizada es la de Charrier. En lo que respecta al mensaje denotado, en la publicidad se puede ver a un bebe sentado sosteniendo una botella del producto y las palabras “Al bebé le gusta Charrier, el agua mineral natural (bébé aíme charrier - eau minérale naturelle)” en donde se trata de una reactivación de la marca, para mantener su posición en el mercado frente a la competencia.  En cuanto al mensaje connotado, la campaña refleja que este es un producto de agrado hasta para los menores, haciéndolos felices. El mensaje ancla con la imagen, ya que se puede ver por la pose del bebé que se encuentra feliz con su botella de agua Charrier. Hay una repetición de patrones de líneas y colores en la imagen, lo que hace que esta tenga un efecto armonioso, calmo y de contención.  Si bien Barthes propone este análisis acerca de los mensajes publicitarios, es conveniente tomarse la licencia de poder aplicar este mismo estudio a tres de las gráficas realizadas por los estudiantes en sus manifestaciones, para así conocer un poco mejor sobre su reclamo. En uno de los afiches, el mensaje denotado muestra el dibujo de una persona con los ojos vendados, un micrófono con un nudo en su cable y las palabras “información libre”. En cuanto al mensaje connotado, se puede entender que al brindar un mensaje uno está cegado y el medio por el cual lo transmite tiene ataduras. El mensaje releva a la imagen, para que el receptor interprete que lo que se transmite por los medios de comunicación está restringido y se encuentra a oscuras o ciego, debido a la composición de la imagen. Tomando noción sobre la época, los medios de comunicación sólo transmitían aquello que les era impuesto, sin decir lo que verdaderamente estaba ocurriendo.  En otro caso, se puede observar el dibujo de un joven con la boca tapada por una silueta en negro y las palabras “sos joven y cállate (sois jeune et tais toi)”. En cuanto al mensaje connotado, por la gráfica se puede comprender que los jóvenes eran callados por alguien que se mantenía en las sombras. Las palabras anclan a la imagen, por cuanto no hay otra interpretación que un joven siendo silenciado. Esto hace una clara alusión al hecho de que los jóvenes eran subestimados en las convocatorias que realizaban y eran menospreciados como sujetos actuantes en la sociedad.  En otro caso, la gráfica presenta el dibujo de una joven lanzando un libro, un espiral de cuadrados a sus pies y las palabras “la belleza está en la calle (la beauté est dans larue)”. A nivel connotado, en el plano del contenido, se puede entender que lo bello, joven y poético se encontraba en ejercicio en la calle. El mensaje releva a la imagen, para que el receptor pueda significar lo dicho con lo que sucedía entonces. Se trata de proponer que los jóvenes salgan a la calle a decir lo que pensaban, que lo lanzado en las manifestaciones al ser reprimidos, eran más que adoquines; era la rebelión contra lo impuesto. A los afiches realizados bajo la técnica de la serigrafía, se le sumaban las famosas frases que llenaron las facultades y las fachadas de toda la ciudad, conteniendo las ideas, reflexiones y las preguntas que se hacían los jóvenes en torno a toda la situación política-social que se vivía. Frases que pasaron a la historia como “Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición”, “Sean realistas: pidan lo imposible” o “Pensar juntos, no. Empujar juntos, sí”. Eran escritas por quienes adherían al movimiento, con una técnica que representa desde sus orígenes las mismas intenciones de los jóvenes: el graffiti. Esta técnica artística surge en Nueva York en los años ‘60, en los guetos afroamericanos y latinos como reacción a la situación de opresión que vivían. Normalmente este tipo de arte lleva implícito mensajes políticos y crítica social, con lo cual al sumarse a los folletos y carteles realizados, proporcionaban las vías por las cuales sus mensajes podían propagarse adecuadamente. Pero, ¿qué es, a grandes rasgos, lo que esta comparación evidencia? Los medios de comunicación y la publicidad realizada por las marcas durante los ‘60 estaban encaminadas a brindar un mensaje de consumo, por el cual las personas llegarían a completarse, satisfacerse o alcanzar la felicidad a través de la compra de los productos presentados y estableciéndose en esta sociedad de consumo bajo ciertos roles destinados a cumplir. Los afiches realizados por estudiantes proponen una reconsideración de la situación que se estaba viviendo, los roles que se ocupaban, la política y economía del Estado, invitando a una revolución o aunque sea expresión de pensamiento. Sentidos totalmente dispares. Claro está que las publicidades debían emplear todo tipo de técnica y retórica para poder dar con sus fines, pero las propuestas publicitarias rondaban siempre en una sola; las bondades del consumo.  Esta promesa de liberación o autorrealización impulsada por la propaganda, es la que remarca Horkheimer en sus escritos sobre la dialéctica de la razón, en donde los fines morales, buenos o con simples valores sociales propuestos por el hombre con el uso de la razón, son desplazados por una racionalidad técnica hacia fines de poder o comerciales en este caso. Se crea una imagen individualista del ser, como emprendedor, autónomo y triunfador, que siente en el mercado las vías por las cuales puede alcanzar sus fines. Quiénes más idóneos que los jóvenes franceses para cuestionarse qué fue de aquella revolución realizada en 1789, en donde las palabras igualdad, fraternidad y libertad eran los lemas que se reivindicaban.  Sin embargo, la superación personal y la democracia impulsada en esta época, no era apreciada por el grupo de estudiantes, quienes podían ver una sociedad fuera de toda crítica o análisis hacia los discursos dominantes de los Estados y los mass media. La sociedad creada es la que detendrá cualquier tipo de cambio paradigmático, hacia una verdadera liberación del ser. A partir de los aparatos de producción y distribución, como ser los medios de comunicación, las universidades, familia, entre otros, es que se determinarán las ocupaciones, actitudes, necesidades y aspiraciones de la sociedad, manteniendo un control y coherencia sobre esta.  Se crea así, una sociedad unidimensional, tomando el término de Herbert Marcuse, en donde la política, la cultura y la economía rechazan y desplazan del sistema a toda alternativa, como por ejemplo, mediante la implementación de la reforma educativa de 1967 dictada por Christian Fouchet, Ministro de Educación, en donde se propone una enseñanza dirigida hacia la empresa y un sistema de selección o filtro para acceder a ciertas carreras. Esto último debido al gran incremento de matrículas en los estudiantes durante los últimos años.  Aunque al movimiento se lo conoce como mayo 68 francés, las protestas de los estudiantes surgen algunos meses atrás, puntualmente en el movimiento 22 de marzo, donde un grupo de estudiantes irrumpe las oficinas del decano de la universidad de Nanterre, al norte de París, para debatir en torno a la liberación de militantes en protestas ocurridas en días anteriores, la reforma educativa, la libre circulación de los jóvenes en la residencia femenina, la libertad de expresión política en la universidad y varios temas más. 

Durante todo el mes de abril, las manifestaciones y reuniones en torno a los debates políticos-ideológicos siguen tomando más fuerza luego de la detención y allanamiento de uno de los grandes nombres del movimiento 22 de marzo y mayo francés en general, Daniel Cohn-Bendit “Danny el rojo”. Tal era la exacerbación que tenían los jóvenes relacionados al movimiento, que el decano de la facultad decide cerrarla el 2 de mayo hasta la fecha de los finales en junio.  Ahora bien, las convocatorias y protestas de los estudiantes, como así de los trabajadores venidos en huelga, debían ser escuchadas por todos los parisinos para concientizar sobre la problemática vivida y apreciada. Sería quizás lo más lógico utilizar los medios de difusión para dar a conocer estos discursos emergentes, pero la radio estatal ORTF, los canales de televisión y los principales diarios tenían órdenes del Estado, y sobre todo De Gaulle, sobre ignorar las protestas. Todos los hechos y reclamos anteriores a mayo de ese año, no fueron considerados por los medios, como se demuestra en las portadas del diario Le Fígaro sobre las fechas más importantes desde el 22 de marzo al 3 de mayo.  Debido al cierre de la universidad, la detención de los 8 de Nanterre, precursores del movimiento 22 de marzo y la presencia policial dentro del campus universitario, sumado a sus reclamos de reforma y la situación económica de los obreros franceses, es que deciden empezar a marchar y manifestarse por las calles de París. El 3 de mayo, los reclamos se trasladan a la universidad de la Sorbona, en el centro de París, en donde las manifestaciones y concentraciones desencadenaran una serie de enfrentamientos violentos con la policía para los siguientes días. Recién aquí es donde los medios empezarán a publicar lo que sucedía, aunque en muchos casos desprestigiando los reclamos y minimizando los acontecimientos considerándolos pequeños grupos agitadores, e intentando mantener el orden y control en la sociedad a favor de De Gaulle, pese a que las marchas se celebraran diariamente y su convocatoria juntaba cada vez mas ciudadanos.  No sólo los medios de comunicación no emitían información al respecto, sino que los espacios públicos debían ser liberados de toda idea contraria al gobierno de turno. Uno de los actores fundamentales en lo que fue todo el marco del mayo ‘68 francés, fue la policía. A ésta se le habían dado órdenes claras desde el Estado, como también pasó con los directivos de las universidades, de controlar la situación y actuar en su consecuencia. En las universidades, las calles y en cada convocatoria realizada, la figura de la policía se hacía presente para desplegar su poder coercitivo y represivo, ejerciendo una violencia simbólica y física contra los manifestantes. 

Las actividades, las discusiones en torno a las ideas y propósitos que se realizaban alrededor de la Soborna, como así también las marchas en la calle, debían ser controladas y calladas por el poder policial, con lo cual, la mediación entre las ideas y propósitos de los participantes con el Estado, no tenía espacio de ser llevada a cabo. Esto fue lo que derivó en el levantamiento de barricadas el 10 de mayo, conocido como la noche de las barricadas, para detener la fuerza policial que disparaba gases lacrimógenos y amedrentaba contra los convocados, en intento de disipar la situación. Esto mismo es lo que propone el autor Jürgen Habermas en el declive del espacio público. Al encontrarse el espacio público cargado de aquellos mensajes publicitarios y no poder la sociedad articular sus propios intereses, es que se cae en una aceptación lógica sobre lo impuesto y se pierde toda posibilidad de construcción de cultura y realidad.

Conclusiones 

La situación vivida en el mayo francés estaba guiada por una extrema politización y una búsqueda de espacios de acción. Cada lucha o revolución plantea un desafío y reconsideración de la vida humana y social, ya que problematiza los aspectos y bases por los cuales se sostienen. Esto es meramente político. En el revisionismo histórico actual, se suele determinar al movimiento como un suceso cultural, como una revuelta o rebelión de jóvenes. Negar la identidad política del hecho es ocultar la realidad histórica y recortarlo solo a las acciones que lograron conseguir. Concebirlo solo como una revolución cultural, es volverse gaullista, aceptar la sociedad tal cual se impone y desentenderse de todo intento de cambio o reconsideración. Despojarse de todo hecho pasado en donde se plantea un cambio radical a los gobiernos y sociedad en general, es contribuir a la aceptación de que la representación de las minorías en los medios puede no ser reflejada, que la opinión pública es opinión creada, que el espacio público está más privado que nunca y que todo intento de cambio, manifestación o reconsideración, podrá ser callado a los cinco minutos por orden del Estado.

Bibliografía 

Althusser, L. (1988). Ideología y aparatos ideológicos del estado. Buenos Aires: Nueva Visión.