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La evaluación como simulación de la práctica profesional

Marambio Avaria, Ángeles [ver currículum del autor, docente de la Facultad de Diseño y Comunicación]

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

ISSN: 1668-1673

XXV Jornadas de Reflexión Académica en Diseño y Comunicación

Año XVIII, Vol. 30, Febrero 2017, Buenos Aires, Argentina | 195 páginas

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Resumen:

El presente ensayo es una propuesta de actividades de evaluación aplicadas al ámbito académico con una mirada hacia el estudiante y el docente. La evaluación como un dispositivo que permite el monitoreo del aprendizaje del estudiante y el rol del docente como facilitador de este proceso. La reflexión sobre las herramientas que se ponen en juego a la hora de realizar la acción docente. 

Palabras clave: evaluación – estudiante – docente

Desarrollo 

Desde el ámbito de la comunicación, si se analiza todo el proceso del aprendizaje teniendo como eje conductor a la didáctica, contando con estrategias facilitadoras y pertinentes, se puede decir que la evaluación no ha tenido buena prensa. Resulta un desafío para los docentes que se proponen innovar, pensar un recorrido en donde la evaluación también sea parte del aprendizaje y no un recitado pormenorizado de contenidos. Por otro lado, también puede resultar incomoda esta instancia donde se evidencia una asimetría substancial de los roles entre el docente y el estudiante. Más aún, si el docente cuenta con una autoestima alta que no precisa de esa instancia para reconfortarse sobre su vasto conocimiento, en comparación con quien se acerca a esos contenidos por primera vez. 

La reflexión entonces supone pensar en qué consiste la evaluación, cuáles son sus aportes para la práctica docente, y más hondamente para qué sirve evaluar en el ámbito universitario. Es decir cómo el docente puede retroalimentar a un estudiante que se está formando para ser un técnico y pone en juego ciertos dispositivos que le brindan al futuro profesional la posibilidad de desarrollar una conciencia metacognitiva. En un contexto donde los conocimientos cambian, el foco de atención se pone en el desarrollo de ciertas competencias que son imprescindibles para la práctica profesional y no en los contenidos que pueden variar rápidamente. 

Como menciona Anijovich (2010), la evaluación le permite a los estudiantes asumir su responsabilidad sobre el propio aprendizaje, la identificación de sus fortalezas y debilidades y favorece el monitoreo del aprendizaje. Siempre y cuando el docente conciba a la evaluación como una instancia ingeniosa y proactiva que genere un espacio para retroalimentar tanto los aspectos emocionales del estudiante como los concernientes a la información precisa que colabora en las producciones de ellos. En materias como Relaciones Públicas IV, donde se analiza el desarrollo histórico del concepto de Opinión Pública teniendo como eje las transformaciones durante el siglo XX y el siglo XXI con la irrupción de nuevos medios de comunicación y la complejización del vínculo entre los ciudadanos y sus representantes políticos, el eje está puesto en la reflexión de la comunicación entre la sociedad civil, el gobierno y los medios. Para ello es necesario que los estudiantes se detengan a comprender e interpretar cómo cada individuo está atravesado por una concepción del mundo. Que este hecho no es algo que está dado en la sociedad en forma espontánea y la práctica intencional del docente parte por poner en crisis categorías que se encuentran más vinculadas a estereotipos que a un marco teórico. El desafío consiste en que los estudiantes puedan analizar la coyuntura comprendiéndola desde un posicionamiento epistemológico sin llegar a emitir juicios de valor, pudiendo argumentar y fundamentar una estrategia de comunicación acorde a un representante político y en función de las preocupaciones o intereses de la ciudadanía. Mediante la evaluación el docente puede juzgar evidencias del aprendizaje de los estudiantes y asegurarse si es necesario volver sobre un contenido específico o no. Pero también es factible tener en cuenta espacios de intercambio donde prime un clima distendido y grupos que no sean numerosos para que pueda ser efectivo el feedback. Es así como mediante el diálogo y el debate hay una puesta en común entre los educandos y el educador que logra procesos de autoevaluación genuinos. Asimismo como señala Anijovich, “para que un estudiante pueda autoevaluarse, necesita de una retroalimentación que lo ayude a clarificar objetivos por alcanzar, los criterios y estándares en su formación profesional, así como las competencias pertinentes en dicha formación/profesión”. (p.143). 

Donald Schön (1992) realiza una distinción muy interesante entre la teoría y la práctica y si se piensa el aprendizaje en el ámbito universitario, la instancia de la evaluación final en la materia Relaciones Públicas IV es una simulación de la práctica profesional, dado que el estudiante aprende sometiendo la teoría a prueba en una acción, en este caso una propuesta de comunicación. Pero a su vez la teoría se va aplicando en sucesivos trabajos prácticos a lo largo de la cursada de manera de entrenar e integrar la teoría con la práctica y poder contrastar las inconsistencias entre las teorías adoptadas (cómo las personas quieren pensar lo que desean hacer) y sus teorías de uso (cómo se comportan realmente en la situación de la vida real). Porque la enseñanza no es un proceso causal, no necesariamente aquello que el docente enseña el estudiante aprende. Si el docente pretende la formación de ciertas competencias, el estudiante imperiosamente tiene que interactuar con la realidad para generar una implicancia activa como sujeto que aprende. Como menciona Cappelletti:

La gestión de la práctica de enseñar exige, cada vez más, algún grado de conocimiento sobre cómo es la dinámica que sigue la realidad y cómo se desempeña el conocimiento en situaciones de práctica real. Uno de los desafíos es, entonces, diseñar propuestas de enseñanza que brinden la posibilidad de potenciar la capacidad de los estudiantes para la reflexión en la acción. (p.177)

En el ámbito laboral la evaluación por competencias describe lo que una persona debe ser capaz de hacer en un área determinada, son descriptores precisos que permiten definir actuaciones eficaces. Supone la aplicación del conocimiento en contextos críticos y no conlleva la aprobación de un currículum académico formal. Este enfoque dicotómico entre acción y conocimientos disciplinares lo recupera Cappelletti (2010) que cita a Perrenoud definiendo a la noción de competencia como “la capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación. Se trata de una capacidad que se apoya en conocimientos, pero no se reduce a ellos”. 

Por consiguiente el diagnóstico frente a un nuevo curso sobre los conocimientos requeridos para la construcción de un andamiaje cognitivo y los que efectivamente poseen sólo se puede asegurar mediante una evaluación diagnóstica por parte del docente. Mediante este dispositivo se puede saber si es posible respetar la planificación propuesta por la cátedra o replantear la cantidad de unidades temáticas estipuladas para poder vincular de forma intensa la currícula con la praxis. Pero comprender que las competencias son aprendizajes construidos a partir de esquemas complejos lleva a preguntarse si un docente está en condiciones de pararse frente a un curso por el simple hecho de ser un profesional con experiencia demostrable o reconocido por sus pares. 

Si una institución universitaria se propone formar profesionales creativos, que pueden dar respuesta a escenarios cambiantes, poder actuar y transformar la realidad, precisa de docentes que se interpelen sus propios esquemas de percepción. La creación de espacios de reflexión docente y el intercambio sobre cómo construimos saberes en sociedad habilita a quienes intentan tomar la docencia como una actividad reflexiva en un camino viable y posible de transformación. Repensar el proceso de evaluación también es una responsabilidad que implica asumir un desafío y renovarse para enseñar a nuevas generaciones y alejarse de lo que Perrenoud (p. 222) denomina la evaluación de contenidos descontextualizados con el consabido riesgo de “transformarse en un concurso de excelencia”. Porque quienes integran este binomio docente-estudiante, deberían coincidir al cerrar un ciclo y lograr preguntarse qué aprendimos.

Referencias bibliográficas 

Anijovich, R. (comp.); Camilloni, A.; Cappelletti, G.; Hoffmann, J.; Katzkowicz, R.; Mottier Lopez, L. (2010) La evaluación significativa. Buenos Aires: Paidós. 

Manual para el Análisis, Evaluación y Reingeniería de Procesos en la Administración Pública (1999) Secretaría de la Gestión Pública, Dirección Nacional de Organización, Dirección de Calidad y Evaluación de Procesos, INAP. 

Perrenoud, P. (2008). La evaluación de los alumnos. De la producción de la excelencia a la regulación de los aprendizajes. Entre dos lógicas. Buenos Aires: Colihue. 

Schön, D (1992). La formación de profesionales reflexivos. Hacia un nuevo diseño de la enseñanza y el aprendizaje en las profesiones. Barcelona: Paidós.

Nota: Este trabajo fue desarrollado en la asignatura Evaluación a cargo del profesor Matías Panaccio en el marco del Programa de Capacitación Docente.

Abstract: The present essay is a proposal of evaluation activities applied to the academic field with a look towards the student and the teacher, evaluation as a device that allows the monitoring of student learning and the role of the teacher as facilitator of this process. It is a reflection on the tools that are brought into play when it comes to carrying out the teaching action. 

Key words: evaluation - student - teacher 

Resumo: O presente ensaio é uma proposta de atividades de avaliação aplicadas ao âmbito académico com uma mirada para o estudante e o professor. A avaliação como um dispositivo que permite a monitorização da aprendizagem do estudante e o papel do professor como facilitador deste processo. A reflexão sobre as ferramentas que se põem em jogo à hora de realizar a acção docente. 

Palavras chave: avaliação - estudante - professor 

(*) Ángeles Marambio Avaria. Lic. en Relaciones Públicas (Universidad de Palermo). Profesora de la Universidad de Palermo en el Área de Comunicación Corporativa y Empresaria de la Facultad de Diseño y Comunicación. 


La evaluación como simulación de la práctica profesional fue publicado de la página 147 a página149 en Reflexión Académica en Diseño y Comunicación NºXXX

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