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El arte conceptual a través de la perspectiva (Primer premio)

Torres Toranzo, Sofía Juliana

Asignatura: Taller de Reflexión Artística III

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 78, Julio 2017, Buenos Aires, Argentina | 262 páginas

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El arte conceptual es un movimiento artístico en el que la conceptualización de la obra es considerada más relevante que el objeto o su representación tangible. Hace referencia a la creación artística donde tiene primordial importancia el concepto de la obra, siendo un arte sustancial de las ideas, la información y el conocimiento donde su sentido artístico está en el contenido conceptual desarrollado. Su temática puede explorar, atestiguar, cuestionar, criticar o denunciar la realidad actual del entorno social, político o económico, o hacer una introspección al pensamiento o vivencias del artista. Generalmente las obras conceptuales recurren a la ironía, sátira o a la polémica en su forma de manifestación sin ser ese su único fin frente al espectador, ya que lo que busca es la reflexión y la lectura del concepto artístico. Esta modalidad de arte se originó en los años 60 como una reivindicación en contra del formalismo. Surgió con el ready-made, una idea que desarrolló el francés Marcel Duchamp entre 1910 y 1920. Ya no se representaban objetos tal y como el fabricante los había creado sino que ahora a ese objeto se le daba una vuelta puramente intelectual. Era una reacción contra el arte retiniano, es decir, el arte visual, apostando a un arte que se entendía desde la mente. Según Nikos Stangos, “la concepción y el significado adquirieron prioridad por encima de la forma plástica, como el pensamiento lo hizo por encima de la experiencia sensual”. (2000, p. 256).

El arte de la modernidad hace evidente que no le interesa la apariencia de la obra sino su concepción, donde la materialización es sólo incidental y entonces el espectador entra en el proceso creativo. A partir de lo que el autor le ofrece, se une a él para participar en el nacimiento de la obra. Lo que queda de la misma es una acción de vínculo receptivo, y es en esa conexión donde se produce el verdadero sentido de la obra (Fèvre, 1994). 

El argentino Jorge Macchi, nacido en 1963 (Buenos Aires), estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón” de la cual egresó con el título de Profesor Nacional de Pintura. En 2016 presentó su primera exposición antológica en nuestro país. El artista desarrolló una prestigiosa carrera en la escena contemporánea argentina. Sus obras austeras y precisas atraen el intelecto mediante la lógica de sus arreglos y la claridad de su propósito. Desarrollando estrategias neoconceptuales, resignifica los elementos más sencillos y cotidianos, enriqueciéndolos con la apertura de sentidos en su cruce con la palabra y construyendo ricas metáforas poéticas. Sin embargo, Macchi parte de imágenes que en un determinado momento encuentran el soporte específico y que con suerte en algún momento producen ideas en el espectador. Es decir, la idea no es preexistente a la imagen; las ideas surgen de un análisis posterior de las formas. Una vez que tiene una imagen en la cabeza se concentra en la materialidad que elegirá para llevarla acabo, con la ilusión de que su obra sirva como disparador para las propias ideas del espectador. (Macchi, 2016). 

La exposición en el Malba constó de aproximadamente 60 obras en múltiples formatos: obras sobre papel, videos, pinturas, fotografías e instalaciones, realizadas entre 1990 y la actualidad, provenientes de numerosas colecciones públicas y privadas de Argentina, España, Portugal y Estados Unidos. La muestra estaba organizada en diferentes núcleos temáticos, que incluían sus cartografías, obras hechas de recortes periodísticos, instalaciones donde el tiempo se detenía y el efecto óptico quebraba la realidad, fantasmagorías pictóricas y videoinstalaciones en las que la música tenía un rol fundamental. La llamó Perspectiva, como sustituto de la palabra retrospectiva, y remitía a una mirada que iba desde el presente hacia el pasado personal y vivencial del artista. El artista buscó una palabra que pudiera definir una mirada hacia atrás, sin usar la clásica retrospectiva, y surgió perspectiva. Es un término que ofrece una doble lectura: por un lado, la de un sistema de representación, que aparece como tema en varios trabajos de la muestra, sobre todo de la época de los años 90. Pero por otro lado, perspectiva es cómo cada uno de nosotros mira, desde qué ángulo puede verse, por ejemplo, la historia. En un solo término está implícita la pluralidad, la posible diversidad. (Macchi, 2016). 

El nacimiento histórico de la idea de perspectiva coincide con el inicio del renacimiento. Tiene que ver con la separación entre objeto y sujeto que en la primera Edad Media parecían indisolubles. Con esa separación surge la posibilidad de investigar, de conocer, ese apetito de saber, el cambio del estilo pictórico a la presentación del espacio. Es un momento intenso y fructífero para el arte. El renacimiento fue un amplio movimiento cultural que surgió en el siglo XV en la ciudad de Florencia, Italia, en el que se puso en práctica la perspectiva matemática, una técnica que permitía establecer jerarquías de acuerdo a un punto de vista. Es la manera de representar uno o varios objetos en una superficie plana, que da idea de la posición, volumen y situación que ocupan en el espacio con respecto al ojo del observador. (Gombrich, 1992).

En aquella época, el arquitecto Filippo Brunelleschi (1377- 1446), propuso alcanzar un nuevo método de construcción. Investigó los edificios clásicos e implementó sus columnas y fachadas. Es por esta razón que se lo considera el iniciador de la arquitectura renacentista. Brunelleschi es reconocido también por el descubrimiento de la perspectiva; proporcionó el conocimiento matemático que explicaba la disminución del tamaño de los objetos a medida que retrocedían hacia el fondo. (Gombrich 1992).

Aunque lúdica e ingeniosa, la obra de Macchi exige reflexión y ofrece una mirada poética sobre lo más cotidiano. La exposición curada por el español Agustín Pérez Rubio es, en realidad, la muestra de un artista que se encuentra en la mitad de su carrera. 

El renacimiento buscó que el espectador no se detuviese en ningún detalle, sino que lo obligaba a abarcar simultáneamente todas las partes. Este proceso de cambio se enfocó en la racionalización; intensificó la unidad coherente del espacio y las proporciones, limitó la representación a un único motivo principal y ordenó la composición en forma abarcable de una sola mirada. (Hauser, 2002). Asimismo, cuando uno recorre Perspectiva tiene una extraña sensación, como si observara un muestrario de simples e insólitos objetos de escala y naturaleza muy distinta, con detalles que, de lejos, parecieran no decir nada. Es de suma importancia caminar la muestra con paciencia, si uno se diera una vuelta de forma apresurada se perdería lo mejor, y tan sólo se preguntaría qué es, en realidad, ese amontonamiento de cosas cotidianas aparentemente inútiles: vidrios rotos, diarios viejos, candelabros, entre otras cosas. Según el diario Clarín (2016): “En la muestra de Macchi todo es poético, lúdico, simbólico: todo es índice de un significado oculto”. Dista mucho de una mirada sencilla: es una especie de canto a la poesía; y también al ingenio. El artista trabaja constantemente con la deconstrucción de imágenes de la vida cotidiana por medio de luces y sombras, repetición o efectos de minimización. Hay que acercarse a algunas obras para comprenderlas globalmente. 

El tiempo, el espacio y el movimiento son los elementos que se manifiestan de diversas formas en sus obras. Un gran mapa de Buenos Aires recibe al público en la entrada. Para Buenos Aires Tour, realizada entre 2002 y 2003, rompió un vidrio sobre un mapa de la Capital Federal y siguió el trayecto de las rajaduras para delinear su propio circuito turístico; de allí surgieron 46 puntos donde se registraron sonidos y fotografías del lugar. Se pueden escuchar algunos de esos sonidos, muchos de bocinas y cacerolas; es algo así como un mapa de los sonidos de la ciudad. Son momentos que se vuelven permanentes al inmortalizarlos en su obra. 

En la sala siguiente llegan las obras quizás más ingeniosas y fuertes de Macchi: esas realizadas con recortes de diarios, especialmente noticias policiales. Un larguísimo papel blanco con finísimas hileras de texto que lo van dibujando, llenando levemente, recortadas y pegadas sobre él, se unifican, se juntan: todas esas líneas coincidentes tienen la misma frase extraída de las noticias: “el cuerpo sin vida de”. Se trata de distintas noticias de asesinatos que se unen en la frase que el periodismo suele usar para apelar a la emoción del lector. Luego las líneas formadas por los textos vuelven a separarse. Se trata de Cuerpos sin vida, realizada en 2003. 

Más adelante, se encuentra la instalación que Macchi realizó en la Bienal Internacional de Arte de Venecia de 2005, para la sección internacional: Still Song podría entenderse como canción quieta o todavía canción. Esta obra consta de una bola de espejos, como las de las discotecas. Con la diferencia de que no refleja destellos sobre las paredes sino vacíos, huecos, quizás balazos. El tiempo y el movimiento son presentados como elementos estáticos. 

En una conversación con Edgardo Rudnitzky, colaborador frecuente del artista, que se publicó en la revista estadounidense BOMB en 2009, Macchi habla sobre la presencia de la música en gran parte de sus obras. El artista cuenta que siempre tuvo dificultades a la hora de leer partituras y que nunca logró desarrollar un buen oído. “Esos años de estudio intensos coincidieron con mi adolescencia y también con la dictadura en Argentina … Hay algo acerca de mi frustración con la música que puedo relacionar con mi frustración y melancolía adolescente durante ese período”. 

Macchi es uno de los primeros artistas argentinos que saltó de forma real y sólida a la escena internacional. Su auge llegó en 2004, cuando presentó Caja de música en la Bienal de San Pablo. Allí retomó los conceptos de tiempo, dinamismo e infinito. Este video es una paradoja. Se entra a un cuarto oscuro y al doblar se encuentra un film de una avenida repleta de autos con una melodía suave como la de una cajita musical; en este caso no es la bailarina la que se mueve sino los autos. El movimiento continuo, la música y el espacio cerrado construyeron una caja que perturba al sujeto. 

El último video es con el que empieza a jugar con la idea de espacio-tiempo, titulado From here to eternity del 2013. Es un film que dura unos pocos segundos y que se repite constantemente. Se emite paralelamente por dos canales, creando un caos sonoro e incomprensivo: en una pantalla se lee “From here to eternity” y se escucha un audio y en la otra “The end”, otro distinto. Además en esa misma sala está XYZ del 2012. Es un video de un típico reloj de las estaciones de tren suizas que se proyecta sobre el ángulo inferior de una sala. El reloj está parado a las 4 y la aguja de los segundos está en el número 8. Como el video está proyectado en un rincón la aguja de las horas y el segundero coinciden con los límites de las paredes y el suelo, mientras que la aguja de los minutos coincide con el límite entre las dos paredes. Si nos sentamos sobre el reloj, da la sensación de parar el tiempo. 

La muestra termina en el pasillo del primer piso con una serie de manchas simulando el Test de Rorschach. La obra se llama Doppelgänger, consiste en 10 vinilos instalados sobre la pared de una sala. Este trabajo fue el resultado de varios años de búsqueda y análisis de noticias policiales del periódico Crónica de Buenos Aires. Este material le permitió trabajar con formas simétricas que se tocaban en un punto donde las noticias compartían la misma frase. “Esta frase funciona como un puente entre dos historias diferentes, un pasaje entre dos realidades formalmente idénticas pero completamente diferentes en su contenido”. (Bergliaffa, 2016). 

El despliegue de obras, estrategias y pensamientos de este artista se juntaron todos en la muestra llevada a cabo en el Malba. Jorge Macchi, en Perspectiva, logra hacer que el espectador vivencie cada obra. Transmite constantemente su obsesión por la música, el espacio y el tiempo, los medios de comunicación y, claramente, la perspectiva. La muestra está organizada en cuatro bloques basados en diferentes temas: temporalidad; mapas, ciudades; música, cortes, montajes; fantasmagorías pictóricas.  Otro ícono argentino del arte conceptual fue Victor Grippo (Buenos Aires, 10 de mayo de 1936 - 20 de febrero de 2002). A lo largo de su trabajo se empeñó en buscar convergencia entre la ciencia y el arte, lógicamente marcada por su doble formación en Química y en Bellas Artes. Su labor ha girado siempre en torno a la vida cotidiana, el mundo del trabajo, el alimento y la energía. Desde el comienzo utilizó materiales y medios no convencionales en sus objetos, esculturas e instalaciones para reflexionar acerca de las condiciones sociales y espirituales de los trabajadores. Por esta razón, es considerado agente de transformación social. La instalación titulada Analogía I, creada en la década de los 70, es de las obras más destacadas del artista. En estas piezas se desarrollaron conceptos tales como la evolución del pensamiento del hombre y la transformación de la materia en energía. 

En definitiva, entrar a la muestra de Macchi implica introducirse en un universo paralelo donde la realidad se suspende por un breve período de tiempo. Se hace uso tanto de herramientas audiovisuales como de elementos de uso común, como diarios y mapas, para quitarlos de su contexto, desfigurarlos y darles un uso poco usual. De esta manera nos encontramos con mapas reordenados, con noticias de diarios alejadas de su contexto y reorganizadas. 

Como conclusión, gracias a las acciones de Macchi, lo que nos parece real se disuelve y entra al plano de lo ficticio, para adquirir ahí un significado que produce un fuerte eco en nuestra vida cotidiana. A esto se refiere el título de la muestra, Perspectiva; el artista nos presenta una manera muy particular de ver todo lo que nos rodea desde un punto de vista. Crea sugestivos efectos perceptivos y trastoca las visiones consensuadas. Macchi se vale de la emergencia y de la disolución del relato en situaciones que no alcanzan o sobrepasan lo narrativo. Sus obras producen un suspenso que desestabiliza la identidad de las cosas, vuelve la imagen incierta e inquietante.

Bibliografía 

Bergliaffa, M. (2016). Ojos bien abiertos ante las visiones de Jorge Macchi. Clarín. Recuperado el 28 de octubre 2016 de http://www.clarin.com/cultura/Ojos-abiertos-visionesJorge Macchi_0_1555045039.html

Fèvre, F. (1994). Modernidad y posmodernidad en el arte. Buenos Aires: Editorial Ana Torre. 
Gombrich, E. (1992) Historia del arte. La conquista de la realidad. Barcelona: Ediciones Garriga. 
Grippo, V. (2016). Analogía I. Bellas Artes. Recuperado el 10 de noviembre 2016 de https://www.bellasartes.gob.ar/ coleccion/obra/9336. 
Macchi, J. (2016). Jorge Macchi. Recuperado el 12 de octubre 2016 de http://www.jorgemacchi.com/es/cv. 
Macchi, J. (2016). Perspectiva. Malba. Recuperado el 12 de octubre 2016 de http://www.malba.org.ar/evento/jorgemacchi-perspectiva. 
Stangos, N. (2000). Conceptos del Arte Moderno. Del Fauvismo al Posmodernismo. Barcelona: Ediciones Destino Thames & Hudson.


El arte conceptual a través de la perspectiva (Primer premio) fue publicado de la página 72 a página74 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

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