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Iglesia neogótica: Nuestra Señora de Pompeya (Primer premio)

Peccia Rey, Micaela Aylén

Asignatura: Taller de Reflexión Artística II

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 78, Julio 2017, Buenos Aires, Argentina | 262 páginas

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Resumen:

Para realizar este ensayo se eligió la Iglesia Nuestra Señora de Pompeya, ubicada en Av. Saenz 1001, entre las calles Esquiú y Moisés Lebensohn, de sobrias líneas de estilo neogótico, con parte de decoración románica. Se desarrolla la fantástica historia de su construcción, así como también la devoción a su virgen.  También se exponen las discrepancias que tiene la iglesia de dicho estilo, con el gótico propio del medioevo. Se compara la arquitectura, elementos tanto externos como internos, presentes en la iglesia, tomando los conocimientos adquiridos en la cursada.

Finalmente, al ensayo se le da una conclusión a modo de cierre, en la cual se expone la opinión personal.

Palabras clave: arquitectura - neogótico - gótico - iglesia católica.

Historia de la Iglesia  Los innumerables vehículos y peatones que transitan sobre la avenida Sáenz, no recuerdan que a esa calle se la conocía como el camino de los huesos, ya que por allí se dirigía a los mataderos en el actual Parque Patricios. En esta humilde y alejada zona del bañado de Flores, sembrada de pulperías, criaderos de chanchos, casillas de chapas y basurales, comenzó la devoción por la Virgen del Rosario de Pompeya.  El padre Darío Broggi levantó la primera capilla inaugurada en septiembre de 1895. Pero su proyecto era más elevado; con la ayuda de las Damas Vicentinas, proyectó un gran templo, junto a una escuela de artes y oficios para niños.

El 14 de mayo de 1896 se coloca la primera piedra bendecida para la construcción de una nueva iglesia. Ante la inmensidad de la obra, el padre Broggi solicitó la ayuda de frailes capuchinos italianos, que arribaron a Buenos Aires en marzo de 1898. La iglesia al fin fue inaugurada el 29 de junio de 1900. Al poco tiempo, y debido a numerosas dificultades, los frailes italianos decidieron retirarse, siendo reemplazados por capuchinos españoles. El sacrificio de todos ellos hizo posible terminar todas las obras y también atender las necesidades, tanto espirituales como materiales, del barrio y sus alrededores. A pesar de la belleza del templo que se levantaba, la concurrencia era escasa debido a lo despoblado e inaccesible de la zona y la indiferencia de muchos de sus vecinos. Hasta que algo especial sucedió: una joven porteña llamada María Luisa Calviño, quien padecía una desconocida enfermedad prometió a la Virgen de Pompeya difundir su devoción si le concedía la salud. Al curarse, se dedicó con firmeza a cumplir su compromiso. El 2 de junio de 1902 se realizó la primera peregrinación, con la concurrencia de más de 5.000 fieles, encabezados por el arzobispo Mons. Mariano Espinosa, y de la que formaron parte varias de las familias aristocráticas de la ciudad, que poco frecuentaban estas alejadas tierras del Bajo Flores. Así, la fe y el empeño de esa joven vencieron al basural y comenzó una tradición que continúa hasta el día de hoy. El 16 de marzo de 1906, Mariano Antonio Espinosa, Arzobispo de Buenos Aires, erigió la parroquia de Nueva Pompeya, alegando como causas la creciente población del barrio de Nueva Pompeya. A partir de entonces el templo fue objeto de varias ampliaciones hasta alcanzar la imponente estructura actual.

Análisis externo e interno  La iglesia es un exponente del estilo neogótico ¿Por qué? Gracias al historicismo, desarrollado principalmente en el siglo XIX y principios del XX, que concentraba todos sus esfuerzos en recuperar la arquitectura de tiempos pasados. Trataba de imitar estilos arquitectónicos de otras épocas incorporándole algunas características culturales de ese siglo; entonces, como arquitectura historicista, el neogótico es una reelaboración que reproducía el lenguaje arquitectónico propio del arte gótico medieval con formas más o menos genuinas. A primera vista en su fachada observamos que posee una única torre de altura, donde se percibe el rosetón, un tipo de ventana peculiar de forma circular, típica de las iglesias góticas. Sin embargo, en este caso no es una ventana, sino decoración sobre la pared. En la parte superior de la torre está incorporado un reloj, que fue traído por el padre Agustín de Pamplona desde España en el año 1923. En la torre vemos pináculos. En general, las fachadas de la arquitectura gótica tienen forma de H flanqueada por dos torres y generalmente con tres puertas. Primera diferencia. También una gran cantidad de columnas propias del estilo gótico, cilíndricas en su núcleo, rodeadas de semicolumnillas (pilastras) y apoyadas sobre zócalos poligonales, a diferencia del estilo románico en que tal zócalo era uniforme y cilíndrico. Lo que es inexistente en este edificio, que es una gran diferencia con las iglesias góticas, son los arbotantes y los contrafuertes, ya que consta de una construcción mucho más simple y liviana. También vemos tracerías, sin embargo no están colocadas en ventanas como debería, sino en la pared misma. Al hablar de las ventanas, a simple vista parece tener muchísimas, pero la realidad es que son falsas (están tapadas). A los laterales, rejas de artístico hierro forjado, colocadas varios años después de su inauguración.  En las fachadas y en las puertas el arte gótico despliega toda su magnificencia y su concepción teológica, pero en ella destaca la puerta. Se repiten los mismos elementos de la portada románica pero con ciertos cambios: tímpano con forma de arco ojival y arquivoltas también ojivales. La decoración del tímpano se dispone en frisos superpuestos. En las arquivoltas, la decoración escultórica se sitúa en la dirección del arco. En esta iglesia, la portada fascinante no existe. Tan solo es una puerta común y corriente, de forma ojival, pero tapada con una reja que baja cuando se cierran las puertas al público. Esta iglesia, de 47 metros de largo y 15 metros de ancho, al principio fue pensada con planta de salón, que sigue la disposición románica. Tiene solo una nave longitudinal (esta es una de las principales discrepancias con el gótico del medioevo, ya que siempre eran 3, 5 o hasta 7 naves longitudinales, la central siendo más ancha y teniendo mayor altura que las laterales) con cruceros no salientes y una cabecera grande, con girola y capillas radiales o poligonales. En su techo, bóvedas de crucería, con nervios y clave en el centro, propias del estilo gótico. En la típica planta gótica, esta se divide en tramos rectangulares o cuadrados determinados por las columnas y arcos transversales y sobre éstos, cargan las bóvedas de crucería mencionadas anteriormente. Sin embargo, en Nuestra Señora de Pompeya, al haber solo una nave longitudinal, las columnas son inexistentes.  Años más tarde, en la década del 20, gracias a la gran cantidad de fieles, se le debió agregar una nueva nave al proyecto original. Esta fue construida en el lateral izquierdo, más pequeña que la central, por lo tanto la planta quedó en forma de L. Algo que no es para nada común en la arquitectura gótica europea. 

En la ambientación de las naves se observan estatuas religiosas, pinturas al óleo, como así también se encuentran cuadros de hechos históricos. Tiene 14 ventanales ojivales en la nave central y ocho en la nave lateral, propios del estilo gótico, con maravillosos vitrales de origen alemán (más específicamente, de la casa Zeller en Munich) los cuales representan los 15 misterios del Santo Rosario. El arco apuntado es uno de los elementos técnicos más característicos de la arquitectura gótica, y vino a suceder al de medio punto, propio de la arquitectura románica. El gótico es reflejo de una nueva espiritualidad. Los ventanales con vidrieras distribuyen y gradúan la luz en el interior de las catedrales, terminando con la penumbra románica y creando un espacio idealizado, sin embargo, eso no sucede en esta iglesia ya que las nombradas anteriormente son el total de ventanas que tiene y el interior es muy oscuro sin la luz artificial que se utiliza hoy en día. 

Al lado de la nueva nave, en 1926, el arquitecto, pintor y escultor Augusto Ferrari construyó y decoró un claustro (o patio interno) para el descanso de los peregrinos que es una réplica exacta de los claustros monacales del medioevo. En el centro del patio hay un monumento-fuente en bronce que representa a la Virgen de Pompeya y las ruinas homónimas. Varias partes de la iglesia son réplica de los escombros de la destrucción de la ciudad de Pompeya. En este patio, lo primero que podemos observar es la gran cantidad de columnas variadas, que le dan armonía y encanto al lugar. Se utilizaron los moldes europeos, solo que estas están construidas más simplemente en hormigón.  También vemos una gran cantidad de escudos y esculturas, en su mayoría de gárgolas o animales. Este es un punto a detenerse, ya que en la arquitectura de la edad media, especialmente en el arte gótico, son muy usadas en iglesias y catedrales y suelen adornarlas mediante estas figuras intencionadamente grotescas de hombres, animales, monstruos o demonios. Probablemente, para la función simbólica de proteger el templo y asustar a los pecadores.

Conclusión  Finalmente y luego de todo lo explicado, es pertinente aclarar que por más que sea una iglesia de estilo neogótico, es imposible dejar de lado todos los elementos románicos que posee. Desde su baja altura, la poca cantidad de ventanales, la oscuridad y la simpleza en su fachada. Sin embargo, no se dejan de observar los dos mayores puntos característicos góticos: la bóveda de crucería y el arco ojival.


Iglesia neogótica: Nuestra Señora de Pompeya (Primer premio) fue publicado de la página 83 a página84 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

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