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La resignificación del cine industrial y su aura. Las tres versiones de Superman hasta la posmodernidad (Segundo premio)

Lopez Ferreyra, Rocío

Asignatura: Taller de Reflexión Artística I

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 78, Julio 2017, Buenos Aires, Argentina | 262 páginas

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Resumen:

El aura en el arte es el valor de autenticidad original en su momento de creación, concepto que es difícil de considerar en la posmodernidad, donde domina el pastiche y la mezcla de concepciones pasadas. La obra de arte, portadora de aura, se condiciona por su época y por la tradición que la apodera. Si pretendemos trasladar dicho concepto al siglo XX o XXI debemos resignificarlo.

El valor del aura en las resignificaciones de una misma historia está determinado por su apreciación y valoración del alma de la obra original, es decir la conservación o fidelidad del producto audiovisual en las diversas versiones. El arte fue evolucionando gracias a los avances de la sociedad y la tecnología, dando como resultado la inclusión del comic y del cine. Superman, como historia, es el claro ejemplo de las actualizaciones artísticas a través del tiempo, donde el alma del comic del superhéroe más popular de la historia sigue intacta en sus versiones cinematográficas: Superman and the Mole Men (1951) y Batman vs Superman: Dawn of Justice (2016).

Introducción 

En el siguiente ensayo analizaremos el concepto de aura, originalmente adjudicado a las bellas artes puras, en resignificaciones artísticas de una saga famosa en el mundo: Superman. Analizaremos tanto su formato de comic y su versión clásica cinematográfica, como su adaptación posmoderna contemporánea.

Las obras cinematográficas nacidas bajo el imperio del estilo clásico, si bien se determinan por la industrialización del cine y la consecuente división y secularización del trabajo (rasgo contrario al pensamiento aurático de las bellas artes) presentan un valor de aura de forma resiginificado. Si queremos pensar en aura en el siglo XX y XXI debemos considerarlo como una adecuación de su concepto original a partir de las nuevas formas de reproducción técnica masivas, es decir simplemente como la conservación y fidelidad del alma del producto audiovisual en las versiones.

La época de oro del cine industrial: Superman and the Mole Men (1951)  Superman And The Mole-Men (1951), dirigida por Lee Sholem es la primera película protagonizada por el famoso superhéroe de DC Cómics, Superman. Cuenta la historia de los reporteros del Daily Planet, Clark y Louis, que llegan a un pequeño pueblo a cubrir la historia de la perforación de petróleo más profunda del mundo. Dicho pozo habría interrumpido el hogar de un grupo de seres humanoides que se vieron obligados a salir a la superficie. Apenas arriban los reporteros, la muerte del encargado del lugar despierta sorpresas entre los habitantes del lugar. Clark, quien posee doble identidad (superhéroe Superman) evitará la muerte de los pequeños topos devolviéndolos a su hogar.  Para analizar el estilo clásico de Hollywood como un sistema claro y coherente, debemos conocer su contexto histórico, el cual se desarrolló como práctica primordialmente en los estudios de Hollywood entre 1917 y 1960.  La famosa guerra de patentes, gracias a Edison y compañía, dejó como secuela la creación de nuevas empresas por parte de los independientes que filmarían en California, lejos de los alcances del MPPC (Motion Picture Patent Company, quienes pretendían crear un oligopolio de la industria del cine para centralizar las ganancias producidas). Ellos se dedicaron a producir películas que se vieron beneficiadas por las condiciones climáticas de California (mejor clima y mayor cantidad de horas de luz solar). Años más tarde evolucionaron en las renombradas productoras de Hollywood. Se empezó a desarrollar entonces la distribución industrial cinematográfica del trabajo y de la organización productiva. De esta forma, en Los Ángeles se encontraban los grandes estudios equipados según las especializaciones productivas y en New York se manejaba el poder administrativo de dichas producciones. 

El cine en Estados Unidos, desde sus orígenes, rápidamente se transformó en un espectáculo popular entre la sociedad. El capitalismo administraba la relación entre los dueños de las salas de exhibición, los productores y los distribuidores. Ya en 1917 la mayoría de las películas de ficción comenzaron a regirse bajo sistemas narrativos clásicos.  En cuanto al film de Sholem, ya desde los inicios de los títulos es posible percibir el carácter clásico de su tipografía, sumado a la música instrumental clásica que lo caracteriza desde esta instancia hasta el final (acentuando los momentos más críticos de la trama). Esta obra clásica se rige por una configuración canónica, se altera el estado normal de los personajes y se produce el conflicto para luego resolverlo y volver al estado inicial. El argumento se presenta en causal doble: una que implica un romance heterosexual, y otra que implica una misión o una búsqueda en cuanto a trabajo o guerra. El único capaz de resolver el conflicto es Clark, el superhéroe que cumple el papel de conquistador de Lois. Cada línea argumentativa tiene un objetivo, obstáculos y un clímax (que coinciden temporalmente dentro de la historia), que irán modificando la causal dramática. Como señala Bordwell “en la construcción clásica de la historia, la causalidad es el primer principio unificador. Las analogías entre personajes, escenarios y situaciones están ciertamente presentes pero, en el nivel denotativo, cualquier paralelismo se subordina al movimiento de causa y efecto”. (1997, p.157). La información, en su mayoría redundante, se reitera mediante diálogos o la conducta de los personajes con el fin de eliminar cualquier tipo de laguna narrativa. El cine clásico de Hollywood intenta disimular su artificio por medio de técnicas de continuidad y una narrativa invisible, la película debe ser comprensible y no debe presentar ambigüedades (Ruso, 2008, p.62).

Asimismo, los argumentos se fragmentan y se organizan linealmente en escenas y secuencias, diferenciando éstas últimas toscamente por alguna división estandarizada. Las escenas por un lado deben internamente luchar por conseguir sus objetivos y por el otro mantener prendida la llama del suspenso. La narración suele ser omnisciente y comunicativa, dando como resultado narraciones sabias y un público reconocido (como es el caso del film donde la narración sabe más que los personajes). La estructura finaliza con “la conclusión lógica de una serie de acontecimientos, el efecto final de su causa inicial o la revelación de la verdad” (Bordwell, 1997, p.159).  El espacio en la puesta en escena se configura tanto por necesidades compositivas como por el realismo. El paso del tiempo en este tipo de film es claro y evidente, al igual que la duración de los hechos, regidos por las necesidades dramáticas.  En cuanto a los personajes, éstos luchan por resolver un conflicto claro o para conseguir un objetivo en particular, como Superman y su deber de defender a los humanoides de que los habitantes del pueblo los maten. Son psicológicamente definidos y simplemente entran en conflicto con otros o con circunstancias externas a él siguiendo los cánones genéricos. Los géneros pueden identificarse como un modo o una fórmula estereotipada de contar una película, donde predominan personajes reconocibles, que permiten al espectador identificarse con ese relato. “El medio causal principal es, en consecuencia, el personaje, un individuo diferenciado, dotado con una serie coherente de rasgos, cualidades y conductas evidentes”. (Bordwell, 1997, p.157). Los actores de dichos personajes se desarrollaban bajo el star system, sistema de creación de personajes muy reconocidos en la sociedad que generan identificación con el público. Son prototipos que se contrataban por largos periodos, al igual que el resto de los integrantes del equipo técnico. 

Técnicamente hablando, las figuras se ajustan para una moderada autoconciencia, como es el caso de Superman and the Mole Man (1951) en el minuto 00:13:48, donde se colocan los cuerpos en ángulos frontales, evitando miradas a cámara.