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Mujer en trance. Cosmovisión andina en la obra de Paula Duró (Segundo premio)

Speranza, Tiziana

Asignatura:Taller de Reflexión Artística III

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 78, Julio 2017, Buenos Aires, Argentina | 262 páginas

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Resumen: El ensayo hace foco en la simbología e imágenes oníricas que se encuentran en las pinturas de la artista argentina Paula Duró, las cuales evocan a la cosmovisión andina y sus respectivas deidades femeninas. Las mujeres que protagonizan las imágenes de Duró representan a diosas benevolentes y maternales, pero a su vez muestran su fuerte carácter iracundo. Estos seres femeninos representados en entornos oníricos rodeados de naturaleza andina, develan su magia en directa conexión con la luna y los sueños desde los rituales y acciones psicomágicas que realizan estos personajes. Esta conexión es la clave para decodificar la cosmología chamánica en la obra de Duró, que concibe la idea de múltiples realidades sublevadas en un mismo universo, es decir la idea de que los sueños y la realidad se interconectan a través de un canal. 


Palabras clave: imperio inca - cultura precolombina - cosmovisión andina - magia - religión - deidades femeninas - gé- nero femenino - rol de la mujer - chamanismo - arte contemporáneo.

Introducción 

El ensueño únicamente puede ser experimentado. Enso- ñar no es tener sueños; tampoco es soñar despierto, ni desear, ni imaginarse nada. A través del ensueño conseguimos percibir otros mundos, los cuales podemos ciertamente describir, pero no alcanzamos a describir lo que nos hace percibirlos. Sin embargo, podemos sentir cómo el ensueño abre esos otros reinos. Ensoñar parece una sensación, un proceso en nuestros cuerpos, una conciencia de ser en nuestras mentes. (Castaneda, 1993).

En sus cuadros, Paula Duró nos presenta personajes que parecen sacados de cuentos o leyendas locales y sin un espacio que podamos definir con claridad. El dibujo plano, el contraste y los colores fluorescentes son sus principales características, es lo que más llama la atención al ver su obra. Los temas suelen estar relacionados con el folclore andino, siendo la música una parte importante de su trabajo, los paisajes y personajes norteños, pero otros son claramente sacados de una fantasía. El objetivo de este ensayo consiste en decodificar las pinturas simbólicas y oníricas de la artista Paula Duró develando a su vez la representación de la figura de la mujer en las deidades femeninas desde la cosmovisión andina. A su vez, el ambiente que generan sus imágenes remite a un canal que interconecta los diversos planos de conciencia entre la realidad vivida y la realidad sublevada que se encuentra por debajo de la superficie, que aparece en los sueños. Esta magia representada en los cuadros de la artista mencionada, nos trasporta a un universo surrealista donde las mujeres protagonistas son la fuente de la energía universal. La influencia de la cosmología chamánica que se observa en las pinturas de Duró se puede decodificar en esta magia a manera de ritual, en las repeticiones orgánicas con forma de onda que se expande, develando los múltiples planos de conciencia. La artista con sus obras quiere inspirar en el espectador el estado del presente y se ve claramente la intención que conecta con el aquí y ahora cuando observamos las pinturas. 

Cosmovisión andina: deidades femeninas 
La cosmovisión andina inca considera que la naturaleza, el ser humano y la Pachamama son parte de una misma unidad circular y cíclica que se cree por sí misma un ser vivo eterno e inquebrantable. Así como el ser humano tiene un alma, también la tienen todas las plantas, los animales y la naturaleza geológica. Por lo tanto, el ser humano debe adaptar su supervivencia a la pachamama y armonizarla para coexistir como parte de ella. La Pachamama es una de las deidades femeninas más importantes para los pueblos originarios de los andes, su nombre se debe a que pacha significa universo, mundo, tierra, tiempo y lugar, mientras que mama es madre. Según la mitología inca, la Mama Pacha es una diosa materna y benevolente de la fertilidad que dispone la siembra y la cosecha o la cría de ganado. Hasta el día de hoy se celebra el culto a la pachamama, en los picos montañosos sacralizados de la cordillera andina, para agradecer y pedir la intervención divina en la fertilidad. Todos los años el primer día de agosto, se dejan ofrendas de lo que se haya producido en un pozo en la tierra que luego se cubre con un tumulto de piedras, para luego celebrar con una fiesta de canto y baile. Desde la religión inca las deidades femeninas tienen un rol de proveedoras de recursos naturales necesarios para la supervivencia de los seres humanos.

Así, al abordar el tema de la participación femenina en la cosmovisión andina y la religión incaica por medio de un análisis de las mujeres y diosas de los principales mitos incaicos, se puede observar una estrecha relación entre las diosas andinas, la agricultura y la producción de alimentos…la mujer aparece en la tradición oral relacionada con una función similar a la que se le atribuye a las diosas: la transformación de los productos agrícolas en alimentos u objetos rituales. (Astete 2005).

Otra deidad importante era Mama Quilla (Madre Luna), la diosa de la luna, hermana y esposa del dios sol Taita Inti (Padre Sol). Esta diosa era la guardiana y protectora de todas las manifestaciones y aspectos femeninos del universo andino. La íntima conexión entre muchos ritos de fertilidad femeninos y la luna se manifiesta por su asociación con una simbología referente a los órganos reproductivos femeninos, a la gestación y al parto. Los cambios que el astro manifestaba durante su ciclo orbital derivaron en un calendario lunar que regía diversos aspectos del universo andino y funcionaba de manera paralela al calendario solar. En términos específicos, la luna y sus fases indicaban los periodos de gran fertilidad de la tierra Pachamama y ejercían influencia directa en la fertilidad de las mujeres. El culto a Mama Quilla era liderado por las sacerdotisas de la luna, las cuales pertenecían a la élite femenina cusqueña, dicho rito estaba conservado, participado y celebrado exclusivamente por mujeres. Las sacerdotisas de la luna eran conocidas como grandes curanderas y mujeres muy sabias, conocían los secretos de las plantas y eran hechiceras muy afanadas, por lo general sus oráculos anunciaban desastres y calamidades, por eso la luna era reverenciada con mucho temor a diferencia del sol que era adorado con alegría. En el décimo mes del calendario inca, Coya raymi (Septiembre), al comienzo de la temporada de lluvias (equinoccio de primavera) durante la primera noche de luna nueva, se llevaba a cabo el Quillamama raymi, una gran celebración en honor a la luna, una fiesta especial para las mujeres. La fiesta se iniciaba dentro del templo de Qorikancha, en el altar de la luna, luego proseguía con una caminata nocturna y silenciosa hacia Saqsaywaman; allí en el templo de Mama Quilla se encendían antorchas que iluminaban la noche con destellos al cielo reflejados por fuentes de plata, luego hacían vibrar delgadas láminas de plata que emitían un sonido que rompía el silencio para llamar la atención de la luna. Se quemaban esencias y perfumes, se regaba el agua con aceites aromáticos y arrojaban al cielo reflejado en el agua, peines, espejos agujas, adornos de mujer y filigranas de plata miniaturizadas. Dentro del concepto universal de mitología lunar, la conexión con Quilla Mama es la que le otorga a la mujer andina los secretos de la magia, el encanto, la belleza, la fuerza de lo invisible, el conocimiento de los ciclos y la sabiduría femenina; también le recuerda su inestabilidad y vulnerabilidad. Es a ella a quien las mujeres andinas ofrendaban para pedir protección para las niñas, las parturientas y los bebés recién nacidos. 
En la religión politeísta incaica se encuentran otras diosas relevantes: Mama Cocha (diosa del mar), Mama Zara (diosa del maíz y de los alimentos) y Urpayhuachac (diosa de los peces y aves marinas). 

Un tema interesante han sido las notables alusiones a la pareja tanto en el comportamiento de las divinidades como en el desarrollo de los ciclos míticos incaicos, en los que se percibe la existencia de una perfecta complementariedad entre lo masculino y lo femenino dentro del mundo sagrado incaico. (Astete 2005). 

Desde la cosmovisión andina, las energías femeninas y masculinas son complementarias e indisociables y sientan la base de la constitución del orden cósmico. 

Obra de Paula Duró 
La obra de Paula Duró se extiende desde pinturas en base acrílica, tapas de discos musicales, esculturas en formato de altar en soporte de madera, hasta máscaras y vestuarios con el fin de representar obras psicomágicas interactivas. En este ensayo se toman únicamente las pinturas en soporte plano. Su obra se ve fuertemente influida por la música folclórica andina y las nuevas fusiones de la cumbia peruana con la electrónica, cuyo resultado muestra un género rítmico, repetitivo y en modo de trance, remitiendo a la psicodelia y a los psicotrópicos.  
La morfología y las maneras de representación en las imágenes de Duró son gráficas, planas y definidas, logrando un gran contraste entre formas geométricas y orgánicas que se repiten rítmicamente de manera casi hipnótica. La única excepción son los rostros de las figuras humanas que tienen volumen y profundidad, dando una sensación más realista. La paleta de color es muy saturada y amplia, haciendo pie a la representación del arcoíris, donde utiliza la contraposición de los colores fríos y cálidos para resaltar ciertos objetos.

Conclusión 
A modo de interpretación se puede observar que los colores y sus combinaciones recuerdan a la paleta que usan las collas peruanas y bolivianas en sus creaciones textiles, patrimonio cultural de los andes. El color utilizado de manera gradual en formas que se repiten, genera una sensación cuasi de hipnosis de una onda emitida que puede ser considerada como una energía o algo mágico que emana ese personaje o paisaje. Los ambientes que crea Duró, casi religiosamente, son nocturnos y estrellados, aunque nunca oscuros: hay seres que liberan una luz interior con una fuerza poderosa que logra iluminar los paisajes. 
Las mujeres con rasgos andinos de cabellos largos y oscuros, tez amarronada y pómulos enrojecidos, con sus túnicas inspiradas en las tradicionales collas ó bien desnudas: representan la creación y por lo tanto el vínculo entre la vida y la muerte. La figura femenina en la obra de Duró es imponente: mujeres que realizan rituales en estado de trance, como venerando a lo sagrado y mágico del ser mujer. Halos de luz colorida que salen del pecho de una chamana, adoradora de la luna, mientras que navega aguas profundas de una caverna y dos ninfas desnudas se posan en una roca. Otras féminas representan la grandeza y sabiduría, remitiendo a deidades de estaturas y escalas grandes como montañas. Una diosa alta hasta el cielo rodeada de una áurea expansiva de colores cálidos, que mira desde arriba y bendice con su mano derecha, sosteniendo una vajilla de donde cae el agua de un río del cual beben los seres mágicos del bosque en la montaña. La presencia de la diosa Pachamama se puede ver claramente en la pintura de la artista Duró nombrada Madre tierra en el péndulo celeste. Dos símbolos que se interconectan e influyen mutuamente entre sí son el agua y la luna, los cuales tienen una fuerte presencia en la obra de Paula. Esta simbología remite directamente a la figura femenina y la diosa Mama Quilla, los ciclos lunares y las mareas que determinan la fertilidad de la mujer. La adoración de la Madre Luna se denota en las siguientes obras de Paula Duró: El abrazo circular, Ethiopia y Altar, entre otras. 
Las manos de estos personajes toman un rol importante, se muestran realizando acciones tales como: tocar tambores, sostener objetos sagrados, emanar ondas de energía y contener creaciones. Una interpretación a estas gesticulaciones es la relevancia que tienen las tareas femeninas históricas, tan delicadas como sus manos: la tejeduría, la alfarería, la cosecha, la cocina; todas actividades que requieren una energía de creación y gestación. 
Luego de analizar la obra de la artista Paula Duró, se pudo observar la fuerte influencia de la cultura andina e incaica y su cosmovisión chamanica, así tanto como la figura de la mujer trascendiendo en modo de ritual. La presencia de las deidades incaicas también se vio plasmada en las obras desde la simbología y los personajes femeninos, interpretadas a la manera de la artista. Se puede decir que Duró realizó en sus pinturas una reinterpretación y revalorización de las deidades y creencias incaicas. 

Bibliografía 
Castaneda, C. (1993). El arte de ensoñar. Barcelona: Seix Barral. 
Morel, H. V. (1988). Diccionario mitológico americano: Dioses, razas, leyendas. Buenos Aires: Kier. 
Astete, F. H. (2005). La mujer en el Tahuantinsuyo. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. 
Rial Ungaro, S. (2011). Ella es: el arte de hacer tapas. Disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/ no/12-5512-2011-06-18.html


Mujer en trance. Cosmovisión andina en la obra de Paula Duró (Segundo premio) fue publicado de la página 133 a página135 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

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