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Naturaleza expresiva: futuros difuntos (Primer premio)

Carvalho Blanco, Marina

Asignatura: Taller de Reflexión Artística I

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 78, Julio 2017, Buenos Aires, Argentina | 262 páginas

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Resumen: El trabajo escoge como objeto de estudio la artista Micaela Fernández y su obra. A su vez, se la relaciona con el movimiento expresionista alemán, más precisamente con el artista conocido Egon Schiele. Fernández cuenta con dos facetas dentro del arte que han ayudado a nutrir aún más dicho trabajo de investigación: el arte de pintar por excelencia y la escenografía teatral que se ve reflejada en la obra realizada el pasado 26 de noviembre escrita por Eusebio Calonge, Futuros difuntos.

Gracias a la predisposición de la artista se han podido realizar dos entrevistas (octubre y noviembre de 2016) que han logrado completar el trabajo y tener una mirada más cercana a sus vivencias y emociones personales. También se ha realizado un video que termina de completar el trabajo de investigación y análisis de dicha artista.

Introducción 
Micaela Fernández desata arte y pasión en cada letra de su nombre. No sólo tiene un gran y variado despliegue de obras sino que también entusiasmo por seguir nutriéndose de diferentes maestros, libros, obras de teatro, canciones, y todo aquello que se encuentre familiarizado con su forma de ver la vida. 
Para poder comenzar a planificar el ensayo, se me presentó la posibilidad de visitar su taller, ubicado en el tercer piso de su hogar. Un espacio que no sólo huele a diluyente de óleo (probablemente tóxico) sino que esta repleto de obras terminadas, algunas en proceso, naturaleza muerta y un rollo de aproximadamente un metro veinte al cual se le está acabando la tela. Varios de sus maestros le habían comentado que en su trazo tenía un estilo similar a Egon Schiele y fue en ese momento donde lo adoptó y siguió a su lado hasta el día de hoy. El hecho de poder ver con la pasión que hablaba la artista que yo seleccioné sobre el artista que la seleccionó a ella fue suficiente para decidirme a estudiarla. Y en base a eso, indagar más profundamente en su pasado y relacionarlo con esta persona presente que casi sin darse cuenta rinde una especie de tributo sin siquiera querer hacerlo, pero es tanto su potencial que lo hace de manera natural. 
A su vez, Micaela actualmente está realizando la escenografía para una obra de teatro quilmeña, Futuros difuntos, que se estrenará en noviembre de 2016. Una historia de locos que se comportan como muy cuerdos cuando el mundo se encuentra en guerra. Aquí podemos ver cómo el expresionismo también invade las diferentes piezas. La libertad guiando al pueblo, La última cena y El grito son solo algunas de las protagonistas de este gran despliegue personalizado con el que nos deleitará en la obra teatral.

Marco teórico 
Para dar una mirada más general acerca del expresionismo (cómo surgió, sus artistas principales y qué objetivos perseguían) se escogió el libro Historia del Arte de Ernst Gombrich en donde expone que en el expresionismo “prima la expresión subjetiva sobre la representación de la objetividad”. (1992) A su vez, se plantean las angustias vitales del hombre y por esto tiene una carga dramática, pesimista y crítica. Dichos aspectos se encuentran tanto en las obras de Schiele como también en las de la propia Micaela Fernández. 
A su vez, en el libro Pintura: el concepto de diagrama de Gilles Deleuze se busca entender la posibilidad de que la pintura le pueda aportar algo a la filosofía. En la primera parte del libro Deleuze habla de cómo el diagrama toma y se extiende por todo el cuadro, muy similar a la tendencia expresionista. Por lo tanto, decidimos elegir dicho libro para poder ver cómo en el expresionismo se puede ver más que sólo pintura sobre el lienzo. Existe una profundidad en cada trazo y, por supuesto, en cada obra. (2007). 
Nikos Stangos en Conceptos del Arte Moderno habla sobre el surgimiento del expresionismo y cuenta cómo éste rompió ciertas barreras que se venían imponiendo desde hacía años. “Se demostró que el poder de lo expresivo de las formas y los colores, las pinceladas y la textura, el amaño y la escala, era suficiente”. (1981). Sostengo que Stangos es oportuno para estudiar el objeto, dado que al igual que Gombrich, pueden dar una explicación profunda sobre el expresionismo y sus principales características. A su vez, teniendo en cuenta que dicho movimiento se extendió a la arquitectura, la música y la literatura, es posible observar cómo en la obra Futuros difuntos toda la escenografía se carga de éste movimiento.

Capítulo 1 
Micaela Fernández nació en 1997 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, vivió sus primeros dos años en Belgrano y luego se mudaron a Quilmes. Hija de dos creativos publicitarios, desde chica que tiene el don del arte, la creatividad y la imaginación dentro de ella:

De chiquita ya sabía que quería ser artista desde que hablo, desde que me muevo. Antes era más excéntrica, armaba obras de teatro, le daba roles a mis amigas, era super mandona. Siempre dibujé y quizás, cuando uno es adolescente se va retrayendo, haciéndote más camaleónico tal vez y ahí me hice más bajo perfil y me tiré más para el lado del detrás de escena o las artes plásticas. (Comunicación personal, 18 de noviembre, 2016).

Durante su adolescencia asistió al Quilmas High School, un colegio bilingüe donde las únicas orientaciones que había eran humanísticas y económicas, si bien tenía clases de Artes Plásticas. Cualquiera podría quejarse y reclamarles a los padres el porqué de no asistir a un colegio especializado de arte pero, sin embargo, ella tiene una mirada muy positiva con respecto a este hecho (como en la mayoría de sus situaciones):

Obviamente uno cuando se tira de cabeza a una carrera así se mete en el mundo del arte más de lleno y piensa: “qué pena, podría haber ido a un colegio artístico y empezar con esto desde antes” pero no podes vivir así toda la vida pensando que podrías haber hecho algo antes. (Comunicación personal, 18 de noviembre, 2016).

Como buena coleccionista, Micaela Fernández guarda todo aquello que le remita a su niñez y a sus comienzos artísticos. Pilas y pilas de libros y cuadernillos llenos de personajes y disposiciones escénicas que cobran vida a medida que van pasando las hojas. Desde cuadernos con los personajes de Harry Potter, Hogsmade Street, la tienda de Ollivanders hasta otros cuadernos donde ella misma dibujaba los personajes luego de verlos en alguna de las tantas películas que protagonizaron su infancia. “Lo mágico de tener una hoja y un lápiz y crear un persona sólo con eso”. (Comunicación personal, 18 de noviembre, 2016). No pudo decirlo mejor en una frase. Para ella el arte es magia, es expresión. Incluso tiene cierto conflicto con la palabra inspiración dado que, desde su punto de vista, la inspiración sucede en un momento y para ella el arte es mucho más que aquel momento único de inspiración. Es dibujar y pintar sentimientos, etapas de vida, momentos y vivencias. Habla con cierta tranquilidad lo que en consecuencia causa que el contexto se torne difuso; están ella, sus libros, bocetos y pinceles. “Para mí es todo aquello que expresa, el mundo está pero el arte es eso que es activo, de observar y descomponer. El arte es un lenguaje”. (Comunicación personal, 18 de noviembre, 2016). 
Micaela Fernández es aquella persona que uno ve e incluso más. Es la mujer de los anteojos color madera de marco redondo que tiene altibajos en su voz, es aquella que comienza hablando de un tema y continúa con otro y luego con otro más porque le apasiona tanto lo que hace que no le alcanzan los minutos para contar todo lo que desea expresar. Micaela es la artista que no sólo pinta sobre un lienzo, sino que crea historias, escenas. “Yo soy consciente de que todo lo que alguna vez pinté o dibujé no surgió de un momento de lucidez. Creo que nunca tuve un momento de inspiración, yo plasmo mi historia en el lienzo”. (Comunicación personal, 18 de noviembre, 2016).

Capítulo 2 
Las obras de Micaela Fernández se destacan por la paleta de colores oscuros, pinceladas pesadas y rostros con el trazo muy marcado. Durante su primer cuatrimestre en la Universidad Nacional de las Artes diversos profesores le remarcaron su faceta expresionista y no dudaron en presentarle al ya conocido por ella, Egon Schiele. Fue allí donde su pasión por el joven artista alemán comenzó a surgir: “No sé en qué momento me volví tan oscura. Siempre tengo conmigo un libro que encontré de Schiele en una de mis tantas visitas al Bellas Artes”. (Comunicación personal, 7 de octubre, 2016). 
El expresionismo nace en la Alemania moderna del siglo XX, incluso podemos decir que desde fines del siglo XIX, ya se comenzaba a sentir el surgimiento del mismo dado que diversos artistas manifestaban rechazo hacia lo que al arte se refería. Como Stangos establece, Gauguin rechazó a la civilización europea y celebraba la existencia de formas y colores que transmitieran emociones: “la fuerza expresiva de los colores y las formas, de las pinceladas y de la textura, del tamaño y de la escala, era suficiente”. (1981). 
A su vez, Ensor se mostraba completamente en contra de la pintura bella, eligiendo una técnica que causara impacto y sobresalto. Munch, Van Gogh y Rodin también se manifestaron a favor del expresionismo (previo a que se le dé este nombre en específico). En el caso del primero daba forma a sus angustias personales, el segundo intensificó los colores naturales y por último, Rodin transmitía emoción de un modo vigoroso a través de diversas superficies y posturas tensas de sus figuras. Micaela Fernández dirigió artísticamente una obra llamada Futuros difuntos que fue presentada el pasado 26 de noviembre en el Estudio 1 Originarte de Quilmes. La misma cuenta con diversas escenografías que se proyectaron a través de una pantalla. Dichas escenografías fueron realizadas por la mismísima artista quien a la hora de hablar de la obra se mostraba completamente emocionada. 
Futuros difuntos fue escrita por Eusebio Calonge quien cuenta mucho más que un argumento, las sensaciones que aparecen, los símbolos sobre los que trabajan, exceden lo meramente narrativo o argumental. Futuros difuntos, una obra que exigió a Micaela Fernández tanto de sí como ella misma al proyecto:

Un manicomio roído, ruin, sin dios aparente, y un montón de locos abandonados que se enfrentan al vacío y al desafío de hacerse dueños de sus propios destinos. La lucha de poder se hace carne. Entre sueños y necesidades estos personajes intentarán encontrar una forma de someter y someterse a quien dé solución a su desamparo. Una manera de contar la historia, de reflexionar sobre la historia que se cuenta y del cuento de la historia cuyo final trágico es inexorable y doloroso. (Vargas Eguinoa, 20 de octubre, 2016).

Al comienzo se sintió un tanto perdida debido a que no encontraba la forma de encarar las diversas escenografías: “Me parecía muy carente de significado, muy vacío el cuadro si lo único que iba a hacer era poner los personajes en cierta posición y pintarlos”. (Comunicación personal, 18 de noviembre, 2016). 
Cuando el director, Juan Vargas Eguinoa, le comentó que podía tener total libertad en crear lo que ella misma sienta y aquello que ella busque expresar a través de sus piezas, todos fue surgiendo de a poco. 
La última cena de Da Vinci, La libertad guiando al pueblo de Delacroix y El Grito de Munch son sólo algunas de las protagonistas de la obra. Micaela Fernández logró transformar dichos cuadros en piezas típicas del expresionismo alemán (exceptuando el cuadro de Munch que ya de por sí tiene características expresionistas). Como establece Stangos, y en efecto, se ve presente en todas las piezas, el medio pictórico sobrecargado y la distorsión competitiva y figurativa son muy importantes para el movimiento expresionista. (1981). 
Los gestos de los protagonistas de las obras denotan sufrimiento y angustia; los atuendos negros concuerdan con dichos sentimientos que afloran de los personajes y el pincel cargado de óleo en el fondo logra que los cuadros tengan efectos impactantes sobre el observador. 
En el caso de La libertad guiando al pueblo, consta de la misma disposición de los personajes como en el original pero modificando la apariencia física y gestual de los mismos. Dicha escenografía aparece en la obra cuando los personajes principales buscan tomar el manicomio y llevar a cabo una revolución. Por lo tanto, una mujer toma la cabecera de la revolución y guía al resto en los pasos a seguir. 
Por otra parte, en La última cena de Da Vinci se puede observar cómo aparecen los mismos personajes que en el cuadro anterior, pero en este caso en particular, Jesús se encuentra convulsionando sobre la mesa. Impacto, sobrecarga y emoción; expresionismo puro. 
Por último, en el caso de El grito de Munch, podemos observar cómo el cuadro toma referencia debido al manejo del trazo en el cielo y el sendero de vallas. 
Al igual que en los casos anteriores, los protagonistas se apoderan de la escena corriendo de lugar al hombre que se encontraba anteriormente en el cuadro. Sin embargo, la pieza de Micaela Fernández denota algo similar a lo que sucedía en el caso de Munch: la angustia existencial del hombre moderno a lo largo del siglo XIX, de grandes avances tecnológicos, al siglo XX. Sentimientos conquistados por la soledad, desaliento y la desesperación. El grito: gesto más natural de desahogo, la liberación de emociones y la muestra más desnuda de posibles experiencias que vive un ser humano, un hombre absolutamente atormentado. “Los momentos de tensión, frustración y desgarramiento político provocan en la paleta de estos pintores la expresión de un grito de protesta”. (Gombrich, 1950). 
Y Ernst Gombrich no podría haberlo dicho mejor, en cada objeto dispuesto sobre el lienzo se puede ver cómo, no sólo el expresionismo sino también el propio Egon Schiele, dice presente. Cuando se habló con Micaela Fernández sobre Schiele sus ojos se iluminaban pero al mismo tiempo, después de un largo año de estudio y absorción de conocimientos comprendió que existe cierta lucha constante para separarse del mismo.

Dado que uno de su mentor no tiene que apegarse tanto, tiene que amarlo, seguirlo y estudiarlo pero entender que justamente lo valioso es que Schiele al principio, su primer etapa es muy Klimt, tanto que hay cosas que las ves y nos sabes si es Klimt o Schiele y, como decía antes, lo más valioso es cuando aparece Schiele. Por eso siento que está bien tener mi etapa en donde las cosas que hago son mi Schiele y me es difícil despegarme tal vez porque es algo que no empecé obligadamente a decir “quiero parecerme a Schiele” sino que me lo dijeron de afuera y ahora quiero que aparezca Micaela en mis obras. (Comunicación personal, 18 de noviembre, 2016).

Observar un cuadro de Micaela Fernández es automáticamente ir y volver sobre la obra pero también, sobre su propia vida. Es entender por qué ella es como es; porque entrega todo su ser artístico en cada pieza y por qué Egon es merecedor de tal devoción. Es por esto anterior que al momento de salida durante la obra, cada espectador se acercó a ella personalmente a hablar sobre sus obras e interiorizarse un poco más con la artista.

Para mí esta bueno no condicionar al otro con la historia que quiero contar yo simplemente, sino también con lo que el otro interpreta. Es al servicio de cada uno. Por ahora lo veo forzado porque no me sale, pienso que no es lo importante. (Comunicación personal, 18 de noviembre, 2016).

Previo a la obra, se podían ver los cuadros que Fernández había realizado. Fiel a su estilo, los mismos no estaban titulados y poniéndole un final a este segundo capítulo, no es menor destacar el hecho de que cada persona imaginó una obra de teatro diferente al resto que luego fue interrumpida por los propios Futuros difuntos

Conclusión 
En primer lugar, es importante resaltar que el hecho de poder realizar la entrevista cara a cara y contar con un contacto directo con la artista ha facilitado recabar toda la información necesaria. A su vez, la predisposición de Micaela Fernández a todos los pedidos fue completa y logró mimetizarse y comprender qué es lo que se buscaba alcanzar. El hecho de realizar este trabajo significó un crecimiento personal para instalar nuevas metas para conmigo misma en lo que al estudio del arte respecta; se logró profundizar en conceptos de la materia, específicamente el expresionsimo y con respecto a este conocer aún más a Egon Schiele, maestro y guía de Micaela Fernández. 
A través de la artista se ha logrado ver y entender un poco su forma de ver la vida y cómo expresa todos sus sentimientos sobre un lienzo, la forma en que los trazos invaden el mismo y cómo cada uno de ellos logra ser parte de un resultado cargado de emociones y desahogo. Ha resultado fascinante mezclar el trabajo con la parte teatral y escenográfica que manejó Micaela Fernández en la obra Futuros difuntos y la calidad de las piezas que ha presentado para la misma; llevar lo clásico, ya conocido y establecido en el imaginario social de cada ser humano, al mundo expresionista ha sido un gran desafío. 
Micaela Fernández no titula sus obras porque busca que cada individuo aporte a la obra sus propias emociones y viva a través de ésta sus propias experiencias. Permite que ese grito de sensaciones se vuelva personal de cada uno que vea una pieza; que la tome y la haga suya.

Bibliografía 
Deleuze, G. (2007). Pintura: el concepto de diagrama. Buenos Aires: Cactus. 
Gombrich, E. (1992). Historia del Arte. Madrid: Alianza Editorial. 
Stangos, N. (comp.) (1981). Conceptos de arte moderno. Madrid: Alianza Editorial.


Naturaleza expresiva: futuros difuntos (Primer premio) fue publicado de la página 151 a página154 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

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