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Expresarse en redes sociales: ¿moda o herramienta de comunicación? (Primer premio)

Kaus, Leandro David; Guzmán Aguirre, Johanna Alexandra; Dominguez, Matías Ariel

Asignatura: Teorías de la Comunicación.

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº78

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XX Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016 Ensayos Contemporáneos. Edición XVIII Escritos de estudiantes. Segundo Cuatrimestre 2016

Año XIII, Vol. 78, Julio 2017, Buenos Aires, Argentina | 262 páginas

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Resumen:

Durante un transcurso de un año y 6 meses el pueblo francés, junto a otros países europeos, se vio afectado por una serie de atentados terroristas perpetrados por el Estado Islámico o ISIS. Estos sucesos tuvieron variadas repercusiones en medios digitales como por ejemplo Facebook, donde a modo de solidarización con Francia sus usuarios podían optar por reemplazar temporalmente su foto de perfil por un filtro de color con los colores de la bandera francesa. Se pretende analizar dicha herramienta comunicativa desde la perspectiva de distintas teorías de comunicación, partiendo de una crítica realizada por ciertos usuarios sobre la implementación de la misma para países como Francia, pero no para otros sucesos en regiones tercermundistas. A su vez, se cuestiona la libertad que tienen los usuarios dentro de las redes sociales, plataformas que se perciben como más amplias para expresarse libremente, pero que indirectamente van condicionando el uso y los contenidos que se viralizan en las mismas.

Palabras clave: redes sociales - Facebook - medio - viralización - contenido - comunicación.

Desarrollo 

En los últimos 20 años se ha iniciado un proceso migratorio proveniente de los países islámicos del medio Oriente hacia Europa, dentro del cual países como Francia recibieron la mayor cantidad de emigrantes árabes, trayendo como repercusión una fuerte preocupación para la Unión Europea (UE) puesto que trajo un gran flujo de terroristas que se infiltraron a la UE, como reporta el periódico Sunday Express en una entrevista que sostuvo con un operario del Estado Islámico (ISIS). (Brown, 2015). Dicha infiltración posibilitó como consecuencia una serie de atentados organizados por el ISIS en distintas ciudades de Europa, donde el estado de Francia recibió siete ataques en el transcurso de un año y seis meses. Los ataques que tuvieron mayor trascendencia y difusión por parte de los medios de comunicación corresponden a: la toma de rehenes en el periódico satírico Charlie Hedbo, la cual acabó con 12 trabajadores asesinados a mano de los perpetuadores; los múltiples ataques sucedidos en París en noviembre de 2015, en los que seis puntos de la ciudad fueron víctimas de tiroteos masivos y ataques con otras armas explosivas, dejando un saldo de 137 muertos y más de 350 heridos; y el atropello intencional de un camión en el Día Nacional de Francia, sucedido en la ciudad balnearia de Niza, donde 84 personas fueron arrolladas. 

A raíz de estos sucesos se pretende analizar las medidas tomadas por las redes sociales para manejar e informar lo sucedido al resto del mundo. Redes sociales como Facebook y Twitter tomaron como iniciativa viralizar hashtags o implementar herramientas para que la gente pueda interactuar y tomar parte en el asunto, como suele suceder con otros fenómenos mundiales de otras índoles, como espectáculos. Este hecho plantea distintos interrogantes acerca del valor social que termina teniendo este tipo de informaciones que se reproducen de forma exponencial, en las que el interés genuino y sentido se ve entrelazado con el efecto de las redes sociales de frivolidad e interés por pertenecer al status quo de la sociedad ¿Es el medio el que determina el accionar de la sociedad? ¿Cuántas viralizaciones son realmente realizadas a conciencia y cuántas como resultado de una condición de pertenencia a un colectivo social o por miedo al rechazo del entorno? ¿Realmente nos involucramos al formar parte de estos contenidos desensibilizados? ¿Qué consecuencias productivas tienen estas comunicaciones? ¿Tomamos la misma postura cuando quienes resultan afectados son países tercermundistas? ¿Se les da la misma importancia desde la perspectiva de los medios? ¿No sumarse al colectivo social nos hace quedar identificados como desalmados? ¿Tenemos realmente opción acerca de involucrarnos de estas formas en estos sucesos?  Se va a tomar como punto de partida el modelo de comunicación de Paul Lazarsfeld (1985), conocido como modelo de doble flujo en el que el autor plantea que la comunicación es transmitida a la población por los medios, mediante la figura de los líderes de opinión. En este modelo la comunicación tiene tres funciones. En primer lugar, la de conferir estatus social, otorgándole a la persona la posibilidad de informarse y estar actualizado con las tendencias informativas del momento. Otra función es la de imponer normas, imponiendo un mismo prisma de la realidad y de la historia como forma de conducta universal. Por último, la comunicación tiene una disfunción proporcionada por los medios, conocida como narcotización, es decir un alejamiento de la acción, un incremento de la pereza social (población amorfa) que invade a los individuos sustituyendo en ellos el deseo de actividad o participación real por el simple gusto de estar informados. (Lazarsfeld, 1985, pp. 48-49). Esta última función es la que principalmente se encuentra relacionada al contenido producido y viralizado dentro de las redes sociales, donde el accionar se ve reducido al mero hecho de compartir una información o reaccionar a una publicación, minimizando cualquier tipo de hecho real. Es así que se puede encontrar que el medio, en este caso Facebook, es el que cumple la función de emisor de una idea: dar la posibilidad a sus usuarios de tomar acción mediante la sustitución de su foto de perfil por un filtro con los colores de la bandera francesa, en función de expresar su repudio ante el atentado y el apoyo al pueblo francés. Bajo estas normativas, el individuo promedio el 14 de noviembre de 2015 cuando salió el filtro, se vio influenciado por su entorno, o por sus líderes de opinión. Estos funcionaron como estímulo para generar interés en lo ocurrido y tomar la decisión de accionar o no. Esta aparente toma de decisión no se presenta como tal cual, sino que al evaluar las consecuencias del accionar o no hacerlo, lo que muchas veces sucede en las redes sociales es que el individuo decide actuar en función de pertenecer, y no necesariamente a raíz de su interés por el tema en cuestión. También aparece como veracidad, la cuestión que se origina en la mente del individuo que decide no sumarse al colectivo social de colocarse el símbolo de duelo por no estar de acuerdo con el fundamento con el que está siendo impuesto el mismo, de verse identificado por sus semejantes como carente de sentimiento, trivial, egoísta o hasta a favor de los ataques. Lazarsfeld (1985) afirma: “éste vasto suministro de comunicación puede suscitar tan solo una preocupación superficial por los problemas de la sociedad, a menudo, enmascarar una apatía masiva”. (p. 35). En cuanto a esto, analizando la herramienta de comunicación, el filtro de imagen para colocar en la foto de perfil, se entiende que el objetivo de comunicación sufre de una disfunción, mezclándose el deseo de popularidad, que predomina en las redes sociales, con el hecho en sí de expresar un sentimiento ante un atentado terrorista. El individuo modifica su foto de perfil y acto seguido genera una nueva publicación, que como lo dicho anteriormente, puede estar intervenida por comentarios o aprobaciones por parte del entorno del mismo, lo que explica cómo se viraliza la herramienta comunicativa, pero también qué puede ser lo que buscan los individuos al utilizar esa herramienta. Así también, tomando el caso de un individuo que decide utilizar la herramienta por genuino interés de expresión, se puede plantear qué nivel de acción determina la propia acción en sí, más allá del fin de comunicación, ya que la herramienta difiere de una acción que envíe ayuda propiamente dicha a los afectados, como sucede con las líneas telefónicas de ayuda o las donaciones de suministros para las víctimas, no aportando una consecuencia productiva en ese sentido. Previo a lo ocurrido en París, en los días anteriores dentro de la misma semana de noviembre de 2015, ISIS atacó zonas de Beirut y en conjunto con Al-Qaeda asesinaron a más de 30 ciudadanos de Mali, ataques que no contaron con el mismo poder de difusión tanto en medios tradicionales como en redes sociales. Tomando como referencia la primera función enunciada por Lazarsfeld (1985), de conferir status social, es el medio, el que en primera instancia toma la pauta de seleccionar a qué contenidos darles importancia, en cuanto a la especulación de viralización e interés que pueden generar, impidiendo de forma preestablecida la expresión en relación a ciertos temas. (Lazarsfeld, 1985, p. 48). Cuando un hecho similar sucede en una ciudad de primer mundo, capital mundial de la moda, percepción de la élite y la aspiración occidental, se convierte el hecho en un contenido elegible para difundir y viralizar, apelando a la cercanía emocional que genera en el mundo occidental. Aun tomando este problema desde la perspectiva del individuo, en el hipotético caso de estar presente la opción de viralizar con una imagen en el propio perfil, un hecho ocurrido en un país tercermundista oriental como el Líbano, el propio individuo caerá en el mismo proceso mental realizado por el medio, probablemente optando por no publicar su contenido, fundamentando la carencia de interés, popularidad y status del país en cuestión, que de tomar acción resultaría en una asociación directa del individuo con el mismo. 

Desde el punto de vista de un autor como Denis McQuail, este suceso se puede relacionar con el concepto de atención, el cual es utilizado por los medios masivos de comunicación para captar a las masas hacia sus fines. (1996, p. 75). 

En el caso de Facebook, cabe destacar que su base como medio es la de aportar la herramienta productiva para que sus usuarios generen los contenidos y los viralicen, no contando en la mayoría de los casos con la posibilidad de expresar su visión como medio en sí mismo o siquiera de ser la noticia en otros medios a pesar de los millones de usuarios que tiene a nivel mundial que no necesariamente hablan de Facebook, sino que usan esta red social para hablar sobre sus intereses. Según Bolter y Grusin, “la transparencia se refiere a la capacidad que tienen los medios de desaparecer, de representar directamente una realidad ocultando su dispositivo” (Scolari, 2008), frente a este concepto se puede observar que, en algunas oportunidades, como hechos de impacto global, los medios como Facebook pueden aprovechar la ocasión para tomar partido: basándose en el conocimiento que tienen sobre sus propios usuarios, implementan acciones que no sólo ayudan a los usuarios a expresar lo que piensan en el medio captando su atención, sino que a la vez esto genera que otros medios hablen de Facebook, como por ejemplo: la opción de colocar la bandera francesa como acción de apoyo ante las víctimas, familiares o amigos afectados por el atentado ocurrido en París.  Esta atención, recibida por los usuarios, cumple con la característica que plantea McQuail de agotarse en el presente (1996, p. 75), dado que al día siguiente las tendencias de comunicación eran otras y la opción propuesta por Facebook daba por sentado que ese cambio de imagen de perfil era temporal, pudiendo sólo extenderlo a una duración de 7 días volviendo luego a la foto de perfil original. 

No obstante, es cierto que dicha herramienta también aportó la posibilidad que muchas personas se enteren de lo sucedido al notar los cambios semejantes en las fotografías de sus amigos.  Como expone McQuail, “la tecnología y la forma interesan más que el contenido” (1996, p. 75), hecho que se evidencia cuando se pasa de comunicar sobre los atentados ocurridos en París a hablar de cómo fue que se difundieron, tanto en calidad de usuarios, como de medios; convirtiendo este suceso en un subtema del atentado, como consecuencia del propio intento de cada medio de extender la atención manteniendo la misma temática a lo largo del tiempo, resultando como noticia las repercusiones del mismo a nivel mundial, nacional e incluso a veces particular, como sucede con el caso que se desarrolla. Retomando el lugar del medio como difusor de información, medios como Facebook a pesar de no contar con un canal directo con sus usuarios, indirectamente determinan los comportamientos y acciones de los mismos dentro de la red social. Se puede coincidir con la opinión de Scolari que los usuarios sienten una aparente sensación de libertad y control, propia de los nuevos medios digitales en contraposición del contenido impuesto por los tradicionales. No obstante, esta libertad no deja de ser una ilusión, ya que son los medios digitales los que imponen sus posibilidades y limitaciones dentro de sí mismos. (2008, p. 37). Como fue mencionado anteriormente, Facebook toma como iniciativa expresarse ante este atentado, pero no así con otros, al menos no de una manera tan directa como esta.  Por otro lado, estos medios digitales, al estar inmersos en la red, cuentan con una ventaja sobre otros tradicionales: la actualización en tiempo real, avance que consigue informar sobre distintos sucesos al instante que suceden, derribando barreras tempo espaciales y en ocasiones acortando los tiempos de atención y feedback, al difundirse la información de forma rápida y próxima a ser desplazada por otra más novedosa o con un mayor interés comercial.

Conclusión 

En el mundo de las redes sociales la información es determinada por la proyección de viralización e interés, más que por los sucesos en sí, sean estos sucesos trágicos como los mencionados o informaciones de otra índole. A su vez, esta misma es llevada a cabo por la población del medio, que como una masa influenciada por líderes de opinión genera o no efectos en sí misma y determina la popularidad y status de sus individuos, de acuerdo a lo que estos publiquen. En este marco, el medio es el que tiene la responsabilidad de la generación de herramientas para posibilitar la comunicación y en esta perspectiva en ciertos sucesos falla en su accionar decantándose por su objetivo de tomar los temas que la propia sociedad considera importantes.  No cabe duda del poderío que hoy tienen sobre sus usuarios medios como Facebook, que tienen a su alcance información de personas de todo el mundo, pudiendo analizar por su cuenta tendencias e intereses globales con el fin de generar acciones que permitan viralizar contenidos que ya son tendencias por sí solos, de forma tal que dichas acciones generadas por la red social sean noticia en otros medios. 

Son épocas de hipermediatez e hiperconectividad, donde una noticia sucede, se informa, se viraliza y descontextualiza al instante, cuando se debe reevaluar el rol como usuarios y receptores, entendiendo que la realidad propuesta por los medios no es tal cual aparece, que detrás de todo contenido o acción hay una intención oculta del medio en cuestión, y, por ende, informarse correctamente y tener un pensamiento crítico es vital para ser miembros proactivos de la sociedad.

Bibliografía 

Brown, A. (2015) Just wait…. Islamic State reveals it has smuggled THOUSANDS of extremists into Europe. Sunday Express. Sección World. Disponible en: http://www.express. co.uk/news/world/555434/Islamic-State-ISIS-Smu