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Arte argentino de otros mundos. La unificación del Manifiesto espiritista y el suprematismo como principios de creación en un artista latinoamerican

Ospina Abril, Diego Andrés

Asignatura: Taller de Reflexión Artística I

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXI Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XIX Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017

Año XIV, Vol. 80, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 258 páginas

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Resumen:

El objetivo del texto argumentativo es relacionar la obra de Gustavo Ferreira, artista argentino de carácter figurativo, con los principios de expresión artística del suprematismo, así como también concatenar los conceptos desarrollados por el Manifiesto espiritista como principios de contenido adoptados por el autor. El análisis se desarrolla alrededor de una obra realizada por Ferreira en el 2012, la cual representa la materialización de la relación de conceptos espiritistas y suprematistas.

Así bien el artista rioplatense busca materializar mediante su arte la presencia de otras realidades alternas a lo tangible, para ello los conceptos pilares de los dos movimientos que le atañen hacen de base teórica para la posibilidad de su argumentación, así pues la sensibilidad abstracta desarrollada por el suprematismo, junto a la presencia de la espiritualidad como muestra del ser del manifiesto espiritual, confluyen en la obra figurativa de Ferreira, el texto se propone mediante el desarrollo de dichas bases teóricas de las corrientes artísticas junto a la obra del artista crear un puente y develar la ya planteada concordancia.

Palabras clave: suprematismo - plano espiritual - perfección técnica - sensibilidad - arte figurativo. 

El suprematismo, el Manifiesto espiritista tienen como aglomerante a Gustavo Ferreira con un modo de crear artísticamente concebido desde una técnica si se quiere clásica, con evidentes muestras figurativas, con principios de pensamiento del arte que van a las funciones básicas del ser humano, la expresión corpórea de sus emociones, de sus pensamientos, de su alma. Sin embargo el contenido y el espacio de exposición lo constituyen como un artista innovador, si bien no es la primera vez que alguien busca entender al arte como una expresión del ser con tintes místicos y realidades alternas de otros mundos; en este artista argentino que publica en redes sociales, se encuentra la realización de obras que registran la existencia de otros planos distintos al momento físico concebido por la academia a lo largo de los años.  Para evidenciar esta premisa se va a tomar la obra creada en 2012, la cual no posee titulo, fue hecha en lienzo y acrílico, la obra física fue expuesta en BADA, Directo de Artista 2016 y está registrada fotográficamente en el álbum de imágenes del artista en Facebook Gustavo Ferreira escultor.  Gustavo Ferreira es un artista que tiene un recorrido histórico de su arte relacionado a su sensibilidad, a lo largo de su trayectoria elige distintas técnicas y contenidos de acuerdo a dicha sensibilidad. Desde hace unos años y debido a indagaciones en materia mística, se rige de acuerdo a los principios del Manifiesto espiritista construido por Chico Xavier en el cual se trata el concepto de que la perfección técnica, la individualidad de un artista, así como sus más notables características, como experiencias en la tierra y en la esfera espiritual, no son únicamente las resultantes de las actividades de una vida y su correspondiente análisis antropológico, histórico, psicológico, es decir como resultantes de una sola experiencia de vida. Sino que esta expresividad materializada, en cualquier sentido, en las manifestaciones artísticas más diversas, es la síntesis profunda de vidas numerosas y de esa manera se llega a la obra que se está exponiendo en este momento de esta vida, sin demeritar evidentemente el contexto y la formación del creador artístico.

La perfección técnica, individual de un artista, así como sus más notables características, no constituyen la resultante de las actividades de una vida, sino de experiencias seculares en la Tierra y en la esfera espiritual, porque el genio, en cualquier sentido, en las manifestaciones artísticas más diversas, es la síntesis profunda de vidas numerosas, en que la perseverancia y el esfuerzo se esposaron para las más brillantes floraciones de la espontaneidad. (Xavier, 1973, p. 52)

De acuerdo a esta afirmación el Manifiesto espiritista busca darle explicación a la creatividad del artista, por lo cual es necesario entender que si bien el autor tiene una formación académica, en la cual hace un recorrido por la historia del arte y por sus distintas etapas, este no se adueña o no se encaja dentro de alguna de ellas, sin embargo a la vez al tener la creencia espiritual de que estuvo previamente presente en la historia quizás no del arte pero sí en las épocas en las cuales se desarrollaban las distintas corrientes, se hace participe de dichas cualidades técnicas, no solo como un estudioso que las aprehendió en este lapso de su estancia, sino que las fue adquiriendo a lo largo de las edades en sus distintas vidas. Sobre esta base lógica el autor se hace protagonista de la construcción de su técnica y a la vez abre la puerta a otras instancias no tangibles donde puede haber recabado información, así como cualidades. 

Hemos de convenir que todas las expresiones de arte en la Tierra representan rasgos de espiritualidad, muchas veces extraños a la vida del planeta. A través de esa realidad, podréis reconocer que el arte, en cualquiera de sus formas puras, constituye el objeto de atención cariñosa de los invisibles, con otras posibilidades que el artista del mundo está muy lejos de imaginar. (Xavier, 1973, p. 54)

En esos términos el autor en la obra seleccionada trae a la materialidad a cinco personajes que quizás nunca encarnaron para ser retratados, pero en algún lugar de su fuente creadora, sumada a su capacidad técnica comenzaron a tener forma, y la distribución dentro de la obra no es arbitraria ya que Ferreira no deja de lado los principios de equilibrio de proporciones en el arte, donde la Ley de tercios que tiene un origen antiquísimo sigue presente, de dicha forma el autor consolida y establece la relación de las formas con figuras que difícilmente sin un pasado técnico en esta vida o en otra podrían concretarse.  En este mismo sentido la idea de suprematismo esta relacionada en el camino de que el arte figurativo es válido, que el medio expresivo dé cuenta de la sensibilidad pura del artista y se corra del concepto la objetividad habitual. De este modo la sensibilidad estaría codificada en términos del arte espiritual siendo este el que se exprese por medio del autor a lo largo de su recorrido, y que sea pues de esta forma que se pueda sacar las distracciones académicas para encontrar la expresión pura del artista sin importar incluso su pasado y contexto en la vida actual.

El artista se ha desembarazado de todo lo que determina la estructura objetivo-ideal de la vida y del arte; se ha liberado de las ideas, los conceptos y las representaciones, para escuchar solamente la pura sensibilidad. (Micheli, 2002, p. 328)

Esta premisa del suprematismo ayuda a realzar la idea de Ferreira de ser tan solo un conducto de su sensibilidad, teniendo en cuenta evidentemente que tiene un claro trabajo figurativo en su obra, es únicamente un medio para poder expresarse. Dentro de su filosofía de arte se acopla con este principio del suprematismo dado que si bien tiene un trabajo referencial en el cual se reconocen formas y objetos del planeta tierra, la fuente de este trabajo no es otra que su propia sensibilidad, no posee referencias distintas a las que su creatividad le induce a llevar a cabo, el punto de partida para la confección de su obra no es otra que el fondo de la sensibilidad que se desarrolla al tomar un elemento de creación y dejar que algo dentro suyo comience a llevar adelante la concreción de la idea.

El suprematismo, pues abre el arte a nuevas posibilidades, ya que, al cesar la llamada consideración por la correspondencia con el objetivo, se hace posible transportar al espacio una percepción plástica reproducida en el plano de la pintura. El artista, el pintor, ya no esta ligado al lienzo, al plano de la pintura, sino que es capaz de trasladar sus composiciones de la tela al espacio. (Micheli, 2002, p. 334)

Sobre esta base se puede observar la obra de Ferreira en el sentido de que sus representaciones no solo se encuentran en la imagen sino que al tener un contexto de carácter espiritual se abre la puerta a la existencia de dichos seres en algún plano, en ese caso el objetivo del autor es tan solo expresar lo que sucede dentro suyo lo que puede percibir, y al no tener una meta estudiada, premeditada le convierte en una obra de carácter sensitivo, donde la objetividad pasa a ser la visión de dichos planos por parte de un ser, y al basarse en el hecho de que son planos que no se pueden registrar con los sentidos que posee el ser humano como forma material, deja el rastro, la idea, de que dichos personajes para cada espectador pueden tener la forma que su sensibilidad construiría en el caso de percibirlos. 

El arte ya no quiere estar al servicio de la religión, ni del Estado; no quiere seguir ilustrando la historia de las costumbres; no quiere saber nada del objeto como tal y cree poder afirmarse sin la cosa (por tanto, sin la fuente válida y experimentada de la vida), sino en sí y por sí. (Micheli, 2002, p. 329)

En segundo lugar las explicaciones desligantes de protagonismo por parte del espiritismo:

El arte, pues, será siempre uno solo, en su riqueza de motivos, dentro de la espiritualidad infinita… Ponderemos, con todo, que, si existe hoy gran número de talentos con la preocupación excesiva de originalidad, dando lugar a las expresiones más extravagantes de primitivismo, esos son los cortejadores inquietos de la gloria mundana que, más distanciados del arte legítimo, no consiguen nada más que reflejar la perturbación de los tiempos que pasan, apoyando el dominio transitorio de la futilidad y de la fuerza. (Xavier, 1973, p. 55)

Así bien Gustavo Ferreira es un artista que busca desligarse de alguna corriente artística, y que se encuentra en la búsqueda de un arte expresivo, obteniendo en ese transcurso herramientas del Manifiesto espiritista y acogiendo quizás inconscientemente principios del suprematismo, llegando de esta forma a una obra de carácter figurativo espiritual con una técnica determinada en términos de formas, pero con una clara intención sensitiva. En ese caso es incluso una buena señal que él no se haga participe del suprematismo a viva voz; teniendo en cuenta que este último, profesa la falta de objetivo en el ejercicio artístico como una clara señal de la presencia de la sensibilidad, y evidentemente registrando seres de otros planos como señal inequívoca de su consciencia espiritual necesaria para estar enumerado dentro de los pertenecientes al arte como construcción espiritual.

Referencias bibliográficas  De Micheli, M. (2002). Las vanguardias artísticas del Siglo XX. Buenos Aires: Alianza.