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El Nuevo Viejo. Diseño y el cambio demográfico (Primer premio)

Nogues, Juan Bautista

Asignatura: Historia del Diseño II

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXI Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XIX Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017

Año XIV, Vol. 80, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 258 páginas

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Introducción. El estigma de envejecer 

En la actualidad se ven tendencias hacia un modo de vida que prioriza la salud y el bienestar, avances médicos, formas de contraatacar el efecto nocivo de la vida moderna, cambios alimenticios y una cultura a la actividad física. Estos elementos generan un fenómeno demográfico en donde la expectativa de vida aumenta, y crea una tendencia a que la parte más vieja de población crezca. Este cambio ya se evidenció fuertemente en varias partes del mundo.  En la última década en las naciones desarrolladas se está viviendo un gran aumento de la población mayor de los 50 años de edad, este cambio demográfico hacia una sociedad en la que hay grandes cantidades de personas ancianas y una disminuyente cantidad de jóvenes ofrece muchas oportunidades y desafíos para los diseñadores de muchos campos.  En Europa, la mitad de la población va a sobrepasar los 50 años en 2020. En el Reino Unido, 70% del crecimiento de la población en los próximos 25 años va a ser en el grupo de las personas mayores de 60, y según las últimas estadísticas, la mitad de los niños nacidos en este año alcanzaran los 103 años. Una de cada cuatro personas es mayor de 65 en Japón. Nuestra expectativa de vida se incrementó 5 años en los últimos 20 años y este número solo se espera que crezca.  Esta población tan longeva es el resultado de los esfuerzos en tener un estilo de vida más saludable, significando que los índices de mortalidad van a bajar, gracias a la mejor dieta y avances en las ciencias médicas. Si queremos celebrar estas nuevas tendencias sin marginarlas como una bomba de tiempo a punto de estallar por los escasos recursos naturales, ciudades sobrepobladas y una demanda que nunca se va a satisfacer, es necesario cambiar nuestro punto de vista.  Todos los años en invierno los hospitales entran en crisis por estar saturados y noticias acerca de personas mayores que obstruyen el sistema de salud reavivan viejos argumentos. Esto supone un nuevo desafío, el de poder responder a toda la población sin encarecer nuestra calidad de vida. En esto, el diseño tiene un papel crítico y de él dependerá de cómo envejezcamos. 

La forma en que construimos nuestras casas, cómo trabajamos y viajamos, y que productos necesitaremos en el futuro. Debemos pensar acerca de todo esto y de cuál es el diseño que mejor favorecerá a las poblaciones mayores, que van a ser una gran parte esta.  Lo que puede frenar a los diseñadores en apropiarse de este nuevo mercado no es un obstáculo tecnológico, sino un estereotipo cultural. Estos estereotipos son diferentes alrededor del mundo, en los que el ambiente del diseño está fundado sobre la idea de diseñar para un público que venera la idea de juventud y el estilo. El estigma de envejecer persiste y necesita ser creativamente desafiado si es que el diseño quiere estar preparado para el cambio demográfico.  Lo que es paradójico, ya que la tarea del diseñador es responder problemáticas, y a medida que la persona es más vieja se empiezan a ver cada vez más problemas en su vida cotidiana. Esto habla de un problema en la comunidad del diseño y de cómo es visto por la sociedad en general. Lo que es extraño ya que el mercado de los productos para personas mayores prueba siempre ser un territorio para la innovación, la implementación de tecnologías ya conocidas como también nuevas, la creación de modelos y sistemas de interface y de la interacción del producto con la vida de este usuario tan especial, que le gusta recibir señales fáciles de entender, simples, evitando complejidades estéticas y operativas que lo puedan llegar a intimidar. 

Nuevos intentos están surgiendo para sumarse a la nueva tendencia. En el Design Museum de Londres se expuso una exhibición llamada New Old: Designing For Our Future Selves (El Nuevo Viejo: Diseñando Para Nuestros Yos Futuros), donde hace alusión el tema de usar al diseño para desafiar a los estereotipos y remover el estigma. La exhibición presenta varios ejemplos de cómo la identidad del nuevo viejo está transformándose, con percepciones siendo cambiadas por nuevas ideas creativas en moda, mobiliario, productos y comunicación, hasta incluso la forma en que diseñamos nuestros barrios. Así como en el Reino Unido, Pollard Thomas Edwardsse, construyó un complejo de casas especial para mayores de cincuenta, pensado para ayudarlos a llevar una mejor vida social entre vecinos. Otros proyectos similares ocurrieron y están ocurriendo en todo el mundo  Esta tendencia además de tener un impacto en la estética de los productos u otros aspectos comunicativos, promete un cambio de paradigma en la sociedad respecto a lo que significa envejecer. Y como ponemos al diseño como protagonista de este cambio. Que implica reemplazar tantas construcciones mal representadas o marginalizadas del imaginario de las personas.

Historia. El diseño sin edad 

En la historia del Diseño Industrial, el nuevo viejo podría ser explicado como la inclusión del usuario de edad avanzada mediante un empoderamiento mediante aspectos comunicativos y operativos sobre una problemática que anteriormente lo marginalizaba con respecto al común de la población. Esta conclusión es compartida por otro concepto dentro del diseño llamado diseño transgeneracional, donde este, más que una tendencia de diseño, es un aspecto o pauta a conseguir que eleva al producto como un objeto apto para el mayor rango de edad posible, ya sea muy joven o muy viejo, aumentado sus posibilidades dentro del mercado. El término en sí de diseño transgeneracional fue añadido en 1986 por el diseñador industrial de la Syracuse University (Nueva York, Estados Unidos), James J. Pirkl para describir productos y ambientes que acomodan y atraen al espectro más amplio de aquellos que los usarían (los jóvenes, los viejos, los capaces, los discapacitados) sin penalización a ningún grupo. El concepto de diseño transgeneracional surgió de su proyecto de investigación financiado por el gobierno federal para el envejecimiento, Diseño industrial: una perspectiva transgeneracional. Las dos publicaciones seminales de 1988 del proyecto proporcionaron información detallada sobre el proceso de envejecimiento para sensibilizar a los profesionales del diseño industrial y los estudiantes de diseño sobre las realidades del envejecimiento humano; y ofreció un conjunto útil de directrices y estrategias para diseñar productos que acomoden las necesidades cambiantes de personas de todas las edades y habilidades. 

En 1990 la marca de artículos para cocina OXO creó una línea de 15 productos llamada GoodGrip, diseñados para poder ser usados por usuarios con condiciones que puedan afectar la articulación de la mano, como la artritis, una enfermedad que se encuentra más que nada en el público de edad avanzada. Sam Farber, fundador de OXO comentó en el lanzamiento de esta línea de productos:

Las tendencias de la población demandan productos con Diseño Transgeneracional, productos que van a ser útiles en todo el transcurso de su vida [...]. Porque extiende la vida del producto y de sus materiales al anticiparse a la totalidad de la experiencia del usuario. (1990)

En noviembre de 1993 el concepto de diseño transgeneracional fue introducido en presentaciones de la comunidad de diseño europea en el simposio internacional Designing for our future selves (Diseñando para Nuestros Yos Futuros), conducido por el Royal College of Art en Londres en Netherlands Design Institute en Rotterdam.  James J. Pirkl publicaría el primer libro acerca del diseño transgeneracional en 1994, marcándolo como el primer disparador reconocido para promocionar la práctica de este tipo de diseño. El libro proporcionaba ejemplos de productos y ambientes transgeneracionales y estrategias en respuesta al envejecimiento de la población. Esto último fue el primer llamado de atención hacia el diseño con respecto al fenómeno del crecimiento de la parte más avanzada en edad de la población. Introduciría el concepto de diseño transgeneracional a comunidades de gerontología y diseño internacionales, iniciando discusiones entre eruditos sobre las comparaciones entre otros conceptos de diseño emergentes como el diseño universal, diseño para todos, diseño inclusivo y la gerontotecnología.  Este tipo de diseño sigue presente hoy en día y muchas grandes empresas lo han adoptado, como Intel, Microsoft y Kodak, que están viendo hacia formas de desarrollo de productos para personas con deficiencias visuales, auditivas y físicas, para que gente de cualquier edad pueda usar sus productos. Sin embargo, el nuevo viejo no es lo mismo que diseño transgeneracional. Sino que fue un punto de partida para entender las necesidades operativas y comunicativas de las personas mayores. Una vez que se pudo identificar estas problemáticas fácilmente lo que falta es crear estandartes de productos con una gran calidad estética, con diseñadores renombrados, con un diseño a fin con las tendencias estéticas contemporá- neas. Lo que faltaba entonces, eran productos atractivos, que no solo sean aptos para personas con capacidades limitadas, sino que llamen a usarlos a la mayor cantidad de personas posibles.