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Mujeres de hierro. El legado de Boudicca y Oriana Fallaci (Primer premio)

Orska Dotti, María

Asignatura: Taller de Reflexión Artística II

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXI Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XIX Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017

Año XIV, Vol. 80, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 258 páginas

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Resumen:

Este ensayo tiene como objetivo plantear las características principales de dos de las más grandes y emblemáticas mujeres de la historia. Dos mujeres que vivieron con una brecha de siglos de diferencia pero que pretenden compartir muchas de las virtudes de verdaderas revolucionarias para su época. Mujeres que con un gran coraje dejaron una huella enorme en la historia y más importante aún, mujeres que inspiran todos los días a otras mujeres a ser mejores, a tomar riesgos y a la convicción de que la fuerza interior es el motor más grande del ser humano. Estas dos mujeres son la guerrera Celta Icénica Boudicca y la periodista de guerra Oriana Fallaci. Sus trayectorias profesionales son tan grandes las han convertido en verdaderos personajes icónicos para la historia de la lucha de igualdad de genero y el movimiento feminista.


Palabras clave: feminismo - igualdad de género - civilización - mujer.

Necesitamos erradicar el juego de las olimpiadas del “Privilegio o Opresión” porque nunca vamos a llegar a ninguna parte hasta encontrar maneras más efectivas de hablar a través de la diferencia. Deberíamos poder decir “Esta es mi verdad” y dejar que esa verdad se sostenga sin tener cientos de clamorosas voces gritando, dando la impresión de que verdades múltiples no pueden coexistir. (Gay, 2014, p. 45)

Introducción 

La historia de la lucha por la igualdad de género a través del tiempo, ha sido una constante revolución sobre el medio y también sobre el movimiento en sí. Es decir, se ha desarrollado mediante las diferentes sociedades que lo han ido construyendo pero también su punto evolutivo y de cambio se transforma a través del pulmón de la ideología feminista y de todas las mujeres que han aportado en él. Como todos los movimientos ideológicos el feminismo es un movimiento con muchas contradicciones, más muchas veces, es importante diferenciar si el defecto esta en el movimiento o en las declaraciones de las personas que hablan en nombre de él. (Gay, 2014) Como dice Roxane Gay, en su libro Bad Feminism: “Prefiero ser una mala feminista, a no ser una feminista en absoluto”. (2014, p. 6)

Es más efectivo que las mujeres se concentren en los aspectos positivos del movimiento para optimizarlos y en los negativos para reformarlos. La victimización muchas veces se convierte en una excusa para no formar parte de la participación de los movimientos sociales y en el caso del movimiento feminista, ha sido uno de los mayores limitantes del mismo. Por este motivo, es importante ilustrar la vida de grandes mujeres, mujeres que dentro de su medio, consiguieron realizar verdaderas batallas históricas e intelectuales. Verdaderos avances en el ámbito profesional sentimental y personal que han posicionado a los derechos de la mujer donde están el día de hoy. Boudicca, guerrera celta, mujer fuerte que lideró un batallón de más de 400 soldados para luchar en contra de los romanos y proteger su territorio y patrimonio y Oriana Fallaci, periodista de guerra, mujer de hierro, irreverente y rebelde contra el mundo pero con una fuerte convicción personal son dos de estas muchas mujeres.

Boudicca. La reina roja 

A través de la historia muchas mujeres se han convertido en iconos importantes para sus pueblos, religiones, civilizaciones, etc. Si comparamos este número con la cantidad de hombres importantes, la palabra muchas toma una diferente característica y se reduce a su antónimo pocas. Este fenómeno se debe no al hecho de que hayan existido pocas mujeres importantes, sino más bien, a que la historia fue, y ha sido, escrita por principalmente por hombres. En todo caso, existen estas excepciones, mujeres que hasta para los historiadores masculinos de sus épocas, han trascendido de una manera eterna. Una de estas mujeres es la reina de la tribu Icénia Boudicca. La historia de Boudicca se centra alrededor del año 60 después de cristo, en lo que hoy conocemos como Norfolk, Inglaterra. De padres aristócratas contrae matrimonio con el rey Prastagus de la tribu Icénica. Esta tribu con otras 20, se situaba y organizaba en pequeños asentamientos individuales, es decir, no había una organización social o unión de poderes entre las tribus. Muchos de los conflictos que tuvo la civilización celta se centraron alrededor de estos enfrentamientos ente tribus que muy pocas veces se lograron organizar como un solo cuerpo con intereses en común. Según Tacito y Dion Casio (los dos historiadores romanos que relataron la batalla de Boudicca y su fortaleza), esta reina:

Poseía una inteligencia más grande que la que generalmente tienen las mujeres, que era alta, de voz áspera y mirada feroz, cabello pelirrojo hasta la cadera, túnica de muchos colores y un manto grueso ajustado con un broche. Siempre usaba un grueso collar de oro, posiblemente un torque, aditamento que entre los pueblos celtas siempre significaba nobleza. (Al y Alvarez Diaz, 2016)

Cuando los romanos, mediante su interés de expansión, llegaron a Bretaña bajo el mando del emperador Claudius, implementaron un sistema como de pago de impuesto forzado con los lideres y reyes de las tribus asentadas en estas tierras. Los líderes celtas aceptaban forzosamente a este contrato y compartían sus tierras ganancias etc., funcionaba al estilo de una colonia. Prastagus, rey Icénico contrae este acuerdo en el año 43 después de cristo (Jordan, 2012). Prastagus muere por razones que no se conocen alrededor del año 60 d.C, y deja como herencia una parte a sus dos hijas y a su esposa y la otra al imperio romano como dictaban las reglas de la colonia. Claudius al no reconocer a las hereditarias de Prasttagus como legitimas herederas debido a su condición de mujer, manda a invadir los asentamientos Icénicos, quema sus casas y pertenecías, y toma por esclavos a varios miembros de la tribu. También ordena azotar a Boudicca y violar a sus dos hijas frente a sus ojos como signo de poder. (Jordan, 2012)

La violación de las hijas de Boudicca no fue realizada sin significado. Fue un acto deliberado y concluido a través de las políticas Romanas y también como un acto simbólico. La violación fue el vehículo de su conquista sobre sus cuerpos y almas. (Jordan, 2012, p. 2).

Boudicca, furiosa por los hechos, decide organizar política y militarmente a todas las tribus celtas cercanas y así conformo un ejercito de alrededor de 200000 combatientes. Mujer, madre, guerrera tomó acción y la victimización no fue nunca parte de su plan. Sus tropas se dirigieron a Camulodumon actual ciudad de Colchester y realizaron una verdadera masacre. El ejército del imperio romano, el más importante ejército de la época, no pudo contra los guerreros celtas y su comandante al mando. Después, de dirigieron a Londres y combatieron de igual manera arrasando con sus oponentes. Guerrea contra las injusticias de sus opresores Boudicca no es solo un ejemplo de mujer sino de estratega, líder y militar.

Orianna Fallaci. Una vida extraordinaria

No siempre la soledad es una prisión. A veces, para algunos es una conquista que defiende nuevas heridas y ofensas. Solo los débiles y los pobres de espíritu tienen miedo a la soledad y se aburren solos. Yo no soy débil. Soy muy fuerte y, ahora, durísima. Por lo tanto, no tengo miedo de la soledad. (Fallaci, 1978, p. 190)

Si Boudicca se rebeló en batalla en contra del Imperio Romano, la entera vida de Fallaci fue una revelación al medio que la rodeaba. Irreverente con el mundo pero leal a sus convicciones, fue siempre una mujer que creo mucha controversia. El paso de la niñez a la vida adulta supone ser el proceso en el cual el ser humano se adapta a las reglas que la sociedad y el medio imponen, pero de vez en cuando, el mundo tiene la suerte de encontrarse con desafiantes guerreros como Fallaci, personas que irradian sus pensamientos y al no amoldarse dejan una profunda huella. Con la política en el ADN Fallaci nació el 29 de Junio de 1929, en Florencia, del seno de una familia antifascista. La característica fuerza y lucha de Oriana se puede resumir en un pasaje de La Corresponsal, su biografía escrita por Cristina de Stefano en el cual cuenta la educación que sus padres le dieron: 

Edoardo Fallaci era un hombre parco en palabras, exigente consigo mismo y con los demás. Educó a su primogénita como a un soldado. Uno de los recuerdos más vívidos de la infancia de Oriana tiene que ver con esta dureza. Tenía 15 años y estaba paseando con su padre por una calle de Florencia cuando los sorprendió la alarma antiaérea. Se refugiaron en el interior de un edificio. Cuando empezaron a caer las primeras bombas, haciendo temblar el suelo y las paredes, se echó a llorar. La bofetada de su padre la pilló por sorpresa y la dejó sin respiración. “Las chicas no lloran”, susurró él. (De Stefano, 2015, p. 5) Es así y solo así, como con esta llamada educación de soldado Fallaci logró obtener una de las vidas más maravillosas en la historia del periodismo y de la mujer. Fue la primera corresponsal de guerra de su género y una de las más maravillosas entrevistadoras del planeta. Una de las únicas periodistas que ha entrevistado a líderes como: Henry Kissinger, Yasser Arafat, Bob Kennedy, Ayatollah Ruhollah Khomein, Fidel Castro, entre otros. (Gonzales, 2006). Fue su personalidad y su fuerte capacidad de presentar sus pensamientos sin límites los que le acreditaron el valor periodístico e intelectual que Oriana conquistó. Una mujer leal a sí misma, que fue siempre en contra de todos los paradigmas sociales religiosos y categóricos de una mujer e incluso un ser humano europeo de la época. Soltera, profesional, independiente, incluso histérica (dicho por ella misma) en muchos casos, conforman las valientes convicciones de Oriana frente a un mundo en el muy poco se cuestionaba tan abiertamente. Una de las anécdotas más interesantes de la vida de Fallaci fue durante su entrevista al líder Irani Ayatollah Ruhollah Khomein en la ciudad de Qum. Para realizar la entrevista Oriana tuvo que utilizar un Chador (vestimenta obligatoria pata las mujeres en Irán) pero cuando estuvo frente a frente con el líder Iraní, Oriana liberó sus pensamientos y expuso su fuerte y contradictoria opinión acerca de la represión de las mujeres en medio oriente, se sacó la vestimenta y la arrojó a los pies de su entrevistador. También cuestionó a Henry Kissinger sobre la intervención de los Estados Unidos en Vietnam, logrando que Kissinger digiera que su encuentro con Fallaci ha sido “sin duda el más desastroso que ha tenido con la prensa” (Kissinger, 2014). Oriana pasó a la historia por ser audaz, fuerte y sobre todo valiente. Como Giselle Fernández, ganadora de un Emmy de periodismo dice: Fallaci representa lo que hoy en día la prensa ausenta: “el coraje de decir la verdad ante el poder”. (Secorun Palet, 2015)

Conclusiones 

El movimiento feminista como muchos otros movimientos sociales, ha sufrido una yuxtaposición de contradicciones, disfunciones y defectos. Al ser una ideología, presenta muchas problemáticas que cesan en la interpretación y en las acciones de las personas que actúan en nombre de la misma. El feminismo de Simone de Beauvior, no es, o sí, necesariamente el feminismo de la activista de hoy en día Rebeca Solnit, etc. La lucha por la igualdad de género ha sido una gran revolución que se ha ido formando a través de la historia y muchas veces se asocia con el feminismo como movimiento en si.  ¿Qué es el feminismo? ¿Cómo llegar a la verdadera igualad de género y crear futuras generaciones que ejemplifiquen sociedades igualitarias? ¿Es este un sueño utópico o hasta donde puede llegar a verse reflejado en las sociedades esta aplicación dual entre la realidad y la ideología? Estas son muchas de las preguntas que toman forma cuando se exponen estos controversiales temas. Roxane Gay, autora del libro Bad Feminist, expone una idea fantástica sobre el feminismo en sí, concluyendo que independientemente de los defectos de la ideología feminista, e independientemente de las varias interpretaciones adaptaciones y sub movimientos que han nacido de él, es mejor ser una mala o defectuosa feminista, a no ser feminista para nada. La mala interpretación de que el feminismo como ideología debe ignorarse por sus defectos es no solo peligrosa sino catastrófica para todas las mujeres que han hecho de sus vidas una entrega por la causa y para las muchas mujeres que gozan de los privilegios que otras han hecho posibles. 

El feminismo debe reformarse y convertiste en una política de acción, dejar a un lado la convicción de inferioridad para presentar paradigmas nuevos que marquen un diálogo abierto. Terminar con la victimización de tantos siglos de opresión y tomar como ejemplo mujeres que erradicaron todos los límites que su medio les presentaba para crear situaciones de verdadera revolución. Dos perfectos ejemplos de este prototipo valientes feministas son: la guerrea celta Boudicca (60 d.C) y la periodista de guerra Oriana Fallaci, mujeres que rompieron con la cátedra de la ideología para trascender con acciones, siendo fieles a sus convicciones personales a su fuerza y a su capacidad. 

Si se ilustran las diferencias entre estos dos grandes iconos nos encontramos con siglos de diferencia, medio, cultura, etc., pero si se realiza un análisis más extenso, se descubren muchas más similitudes independientemente de todos estos factores temporales y sociales. Boudicca por una parte, conformando una alianza de las tribus celtas para organizar una de las mayores rebeliones que el Imperio Romano (el imperio más importante y grande de la época) se encontró. Acción que no solo es inmensa por el género de Boudicca sino por que ningún otro líder celta pudo crear una alianza tan fuerte entre estas tribus que tenían tantos conflictos internos. Boudicca es una verdadera estratega política y militar, un ejemplo de audacia y valentía que hasta hoy en día asombra impresionantemente. Aun cuando sus hijas fueron violadas, su asentamiento quemado y su honor quebrado, Boudicca demostró que la fuerza interior sobrepasan la victimización y que las grandes hazañas nacen muchas veces de grandes derrotas. Una verdadera feminista (aunque la palabra y el movimiento nacieron miles de años después) que nunca dudo de su capacidad ni se subordinó por ser mujer, aun ante el imperio romano.

Por otro lado Oriana Fallaci, mujer que jamás se sintió intimidada aun ante las autoridades más poderosas del mundo. Capaz de hacerle saber a un líder musulmán su opinión sobre la opresión de la mujer en medio oriente, dentro de su territorio. Capaz de cuestionar los paradigmas de la sociedad la política el sexo y la guerra siendo muchas veces estos los más tabúes del momento. Mujer de armas tomar, corresponsal de guerra que lograba que en un mundo en donde la opinión de los hombres era la definitiva, su verdad sea escuchada en totalidad. Mujer que cubrió conflictos bélicos y jamás utilizó su género para excusarse o sentirse menos.

Ni siquiera en la guerra, cuando en el frente dormía en un camastro pegado a los de los demás soldados o en el suelo de los bosques con ellos, y quizá era la única mujer entre cien o doscientos hombres, ni siquiera allí me sentía una mujer entre hombres. Entre otras cosas, porque cuando te disparan, el sexo es lo último en lo que piensas. (Fallaci, 1978)

La verdadera igualdad de género se lograra mediante una revolución no solo social sino de pensamiento. Se debe erradicar la concepción de que el machismo es un fenómeno llevado a cabo por los hombres, y que su culpabilidad es la que limita a la igualdad. Mujeres y hombres son los responsables. Mientras las mujeres no dejen de usar al género como excusa y cuestión de privilegio, el género seguirá siendo una imposibilidad. Dejar de sentirse “una mujer entre hombres” (Fallaci, 1978) es el primer paso.

Referencias bibliográficas 

Al, & Alvarez Diaz, C. (2016). Boudica, la venganza de una reina. Revista de Historia.

De Stefano, C. (2015). La Corresponsal. Barcelona: Aguilar. 

Fallaci, O. (1978). El miedo es un pecado: Cartas de una vida extraordinaria. Buenos Aires: El Ateneo. 
Gay, R. (2014). Bad Feminist : Essays. New York: Harper Perennial. 
Gonzales, E. (16 de Septiembre de 2006). La exagerada vida de Oriana Fallaci. El País. 
Jordan, M. (2012). Leadership Qualities of a Warrior Queen. Forum of Public Policy Baylor University , 12.
 Kissinger, H. (2014). Henry Kissinger. The Complete Memoirs. Londres: Simon & Schuster. 
Secorun Palet, L. (13 de Abril de 2015). A journalist who made Kissinger shudder. 


Mujeres de hierro. El legado de Boudicca y Oriana Fallaci (Primer premio) fue publicado de la página 115 a página118 en Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

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