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Análisis de Pizza, birra y faso y su relación con el neorrealismo y la nouvelle vague (Primer premio)

Lobo Manotas, Vanessa

Asignatura: Discurso Audiovisual I

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXI Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XIX Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017

Año XIV, Vol. 80, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 258 páginas

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Resumen:

Este trabajo tiene como objetivo principal presentar un análisis sobre la relación entre la película contemporánea Pizza, birra, faso de Adrián Caetano y Bruno Stagnaro, perteneciente al Nuevo Cine Argentino; con el neorrealismo italiano y la nouvelle vague francesa. Teniendo en cuenta la construcción espacio temporal, las temáticas tratadas, se centraran en demostrar la relación entre estos dos movimientos cinematográficos en base a los conocimientos adquiridos en el transcurso de la cursada y bibliografía complementaria.

Introducción 

El ensayo que he realizado habla de la película Pizza, birra, faso perteneciente al movimiento cinematográfico del Nuevo Cine Argentino de la década de los 90 y la relación que posee con el neorrealismo italiano y la nouvelle vague francesa.

Entendemos por Nuevo Cine Argentino (NCA) al movimiento cinematográfico que surge en la segunda mitad de los años noventa, por una serie de transformaciones políticas, económicas, culturales y tecnológicas; produciendo un corte, una renovación creativa en la producción nacional y representación de la sociedad en la pantalla cinematográfica. Este nuevo cine busca ser autorreflexivo a partir de la potencia de las imágenes, buscando despertar el interés del público.

Los movimientos cinematográficos comparten el carácter colectivo de las vanguardias, organizándose en función para permitir agrupar un conjunto de películas o de realizadores unidos por factores estilísticos, temáticos, culturales o ideológicos en común con su contexto social. Para pensar en el cine, es oportuno pensarlo desde el materialismo histórico, puesto que el modo de producción de la vida condiciona al ser social. Esto nos hace pensar en las modificaciones que constantemente se dan en el cine por su dimensión sociopolítica. A partir de esta idea, me enfoco en escribir lo que aporto el neorrealismo italiano y la nouvelle vague francesa al movimiento del Nuevo Cine Argentino específicamente a la película Pizza, birra, faso, siendo esto el sentido del ensayo.

Las transformaciones económicas, sociales y cinematográficas que contribuyeron para que se produjera el fenómeno del Nuevo Cine en Argentina 

El cine argentino se reactivó fundamentalmente a partir de la sanción de la Ley de Cine (24.377) sancionada en 1994, con nuevos subsidios. Películas hechas con un presupuesto relativamente bajo para los estándares internacionales, fueron por lo general construidas con la conciencia de un cine no industrial, los financiamientos de las películas del Nuevo Cine Argentino (NCA) provienen casi siempre del Estado argentino, quien a través del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), diversos festivales de cine, en especial el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) y el aporte propio de los directores y otras productoras, lograban realizarse en su parcial totalidad.  Acompañadas por las nuevas condiciones de producción, equipos para filmar y editar más económicos, la distribución, exhibición, consumo ya que las películas se veían principalmente a través de la televisión por cable y por la compra de videocaseteras.  A su vez, el lenguaje de estas películas lleva a una reflexión. Sus temáticas coexisten con una gran transformación social:

En algunas películas hay (…) una mayor sensación de cercanía que en otras películas no pertenecientes al nuevo cine. Muchas veces no se sabe qué es guionado y qué surgió durante el rodaje. Otras realizan una exploración sobre el habla, sobre los espacios (...) Una reflexión sobre la historia del cine, los nuevos mundos la realidad, los reconocimientos geográficos, el cosmos sobre el cual se narra. En las películas del NCA se percibe algo de la verdad. No sólo de la verdad de la relación entre el director y las condiciones de producción de su obra, sino también de la verdad del mundo en el que vivimos. (Campero, 2008, p. 8)

Un cine que al igual que el neorrealismo esta centralizado en plantear una estética si bien no original, por lo menos honesta y directa, con logros en fotografía, interpretaciones elogiables y atado a un reconocimiento por su función social y la calidad en que son expuestas las historias como por el estilo que se les atribuyo.

Pizza, birra, faso 

Pablo y El Cordobés son dos adolescentes marginados que viven del robo en Buenos Aires junto a sus dos amigos Frula, Megabom y Sandra una chica que está embarazada de El Cordobés. Ellos viven principalmente de las pequeñas ganancias que obtienen de la serie de robos que realizan a los pasajeros de un taxista. Hartos de sentirse estafados por el taxista, deciden planear sus propios robos. A su vez El Cordobés promete a Sandra obtener un trabajo decente y el dinero suficiente para que puedan huir de Argentina e ir a Uruguay para comenzar una nueva vida. Él y sus amigos planean un último gran robo, pero las cosas no salen según lo planeado. Esta película fue dirigida y escrita por Adrián Caetano y Bruno Stagnaro (1997), es la ópera prima y primer largometraje de ambos directores. Esta película llevó a Caetano al éxito y lo convirtió en uno de los más prestigiosos realizadores del Nuevo Cine Argentino. Fue ganadora del Festival Internacional de Cine de Mar de Plata, FIPRESCI, cuatro Premios Cóndor de Plata entre ellos por mejor película, entre otros. 

Expone Aguilar (2010), “el nuevo cine tiene su acta de bautismo con el Premio Especial del Jurado otorgado a Pizza, birra, faso de Adrián Caetano y Bruno Stagnaro en el Festival de Cine de Mar de Plata de 1997”. (p. 14)

Narración y construcción espacio temporal 

El relato comienza con los títulos principales, elementos extradiegéticos, que muestran los diferentes entes de producción con los que la película fue realizada. El relato comienza por el final, a modo de flashback, con una duración muy breve. Haciendo varios paneos de las imágenes nocturnas de un operativo policial que anteceden el trágico final de la película, corte y aparece en pantalla en negro los títulos de la película Pizza, birra, faso. A continuación, vemos la ciudad a la distancia, con el uso de una cámara en mano subjetiva filmada desde la ventana del asiento copiloto de un auto, el cuál es conducido por el taxista al cual los protagonistas recurren para realizar robos a distintos pasajeros. La cámara nos muestra a modo de peatón-pasajero, breves planos que van desde un grupo de personas de clase media, un característico orador protestante hasta personas de clase baja destacando el lumpemploretariado, apoyado por el uso del zoom haciendo énfasis en estos, junto con los protagonistas que se esparcen entre las distintas clases sociales. Estos breves planos a su vez son también interrumpidos por los títulos de los actores y el elenco finalizando con el nombre de los directores.  En la banda sonora, predomina la voz femenina de una operadora de radio taxi que se une al ritmo de la cumbia villera, elementos extradiegéticos, y al sonido de los distintos lugares que transita el auto. 

Con esto se logra mantener un espectador activo, para que establezca una conexión frente a este montaje discontinuo, entre cómo y desde donde se nos muestra la ciudad, a pesar de que el taxi este implícito como mirada subjetiva que se transporta a través de la ciudad, se puede observar el contraste entre los distintos mundos, por un lado tenemos el recorrido con planos cercanos de los rascacielos del centro (mundo de la globalización) hasta planos de la villa 31 (mundo miseria) manteniéndose este último a distancia del otro, gracias a su carácter inaudible asegurado por la ocularización del taxista, la música y los mensajes de la radio. Esta primera secuencia es una huella de enunciación muy destacable.  En esta breve escena encontramos varios aspectos pertenecientes a los movimientos del neorrealismo, y la nouvelle vague. En primera parte tenemos un montaje discontinuo quebrando con la transparencia de la imagen. En la primera escena del taxi, se muestra el quiebre de la sucesión de el plano contra-plano característico del cine clásico, ya que en esta escena la cámara se mueve de manera frenética sucediendo distintos planos de primeros a detalles. Segundo aspecto perteneciente de la nouvelle vague, es la noción Caméra Stylo, la cámara es usada como lapicera para trazar la firma del director, de forma personal, que culmina en la política de autor. Rechazando aspectos industriales del cine. A su vez como aspecto compartido con el Neorrealismo se encuentra el quiebre con el sistema de estudios de Hollywood y sus conceptos de estrellas. La película fue realizada con institutos de financiación en este caso el (INCAA) y el elenco consta de actores no profesionales, solamente haciendo uso de un solo actor profesional en todo el elenco, El Cordobés (Héctor Anglada).