1. Diseño y Comunicación >
  2. Publicaciones DC >
  3. Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80 >
  4. Neoliberalismo y crisis: ¿una política que no sirve o una mala implementación? (Primer premio)

Neoliberalismo y crisis: ¿una política que no sirve o una mala implementación? (Primer premio)

Bruzzesi Avella, Carla

Asignatura: Ciencias Económicas y Políticas.

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

Creación y Producción en Diseño y Comunicación Nº80

ISSN: 1668-5229

Ensayos sobre la Imagen. Edición XXI Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017 Ensayos Contemporáneos. Edición XIX Escritos de estudiantes. Primer Cuatrimestre 2017

Año XIV, Vol. 80, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 258 páginas

descargar PDF ver índice de la publicación

Ver todos los libros de la publicación

compartir en Facebook


Licencia Creative Commons Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

Como es sabido, uno de los peores momentos por los que atravesó Argentina fue la conocida gran crisis del 2001. La causa que desató la ruptura del sistema financiero, producto de diversas variables, fueron las políticas neoliberales aplicadas en el país desde el año 1975 y profundizadas con Menem al poder durante 1989 y 1999. Durante su gobierno, realizó un contundente proceso de reformas de mercado, el cual le dio un giro totalmente distinto a la estructura económica y social del país. Se pasó de un Estado puramente intervencionista a otro neoliberal. Se privatizaron gran parte de las empresas, se desarrolló una política de reducción del gasto del Estado, se realizó apertura de los mercados, flexibilizó la economía, entre otras. Debido a una serie de eventos internacionales que impactaron de forma negativa en el sector financiero argentino, el gobierno tuvo que tomar medidas extremas como lo fueron el megacanje, el déficit cero, hasta el famoso corralito, conduciendo al país a una de sus peores crisis en el año 2001. (Hickey, 2007) 

Como en todo, ha habido múltiples debates en búsqueda de cuál fue el motivo que llevó a semejantes consecuencias. El más conocido se basa en que Menem habría implementado sus políticas neoliberales de forma incompleta. Pasó de ser un claro ejemplo de cómo llevar a cabo éste tipo de proyectos a todo lo que no se debe hacer. ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Hubo trabas políticas que le impidieron llevar a cabo otras acciones que completaran su plan? ¿No supo ver las medidas que eran indispensables para que la estrategia económica funcionara e hiciera crecer el país? ¿O simplemente las políticas neoliberales no son la mejor opción para el crecimiento y estabilidad de un país?  A lo largo de los años en Argentina desfilaron diversas políticas, muchas de las cuales tuvieron un buen impacto y otras no tanto, hasta llegaron a ser catastróficas, como lo fueron las neoliberales aplicadas entre los años 1975 y 1999. Pero antes de comenzar el desarrollo del ensayo, es necesario definir a qué nos referimos al decir Estado o políticas neoliberales y qué es lo que esto conlleva. Cabe mencionar que cobra vida luego de los regímenes de los Estados totalitarios y principalmente debido a una crisis del Estado de Bienestar, el cual había tratado de solventar la anterior crisis con una mirada social sobre la población, buscando que los sectores menos favorecidos se vieran menos afectados por ese momento que estaban transcurriendo. La teoría de Keynes fundamentaba la idea de que no sea solamente una recuperación económica, sino que ese proceso luego mutara a crecimiento económico y luego desarrollo, que estén en un constante contexto de expansión económica. Y claramente, para poder promover todas las medidas era un Estado que se debía someter a mucha deuda, siendo esta una necesidad para que se pueda llevar a cabo la propuesta, solo que el gran problema surgió cuando se le hacía cada vez más difícil pagar los intereses de las deudas que había tomado. He aquí cuando aparecen las políticas neoliberales, las cuales venían siendo elaboradas desde antes de estos sucesos, pero ante el buen resultado del Estado de Bienestar, éstas no eran escuchadas. Tiene muchos principios bastantes parecidos al liberalismo, pero a diferencia de este, su principal vocero Friedrich von Hayek, llamado el padre del neoliberalismo, notó aspectos distintos como el hecho de que el capitalismo del cual él estaba pensando era distinto al del siglo XVIII, ya que este para las décadas de los 80 se encontraba en un proceso de mutación, basado en el gran desarrollo de las tecnologías y de la comunicación, el cual provocaba que los sistemas productivos se alteraran de manera muy notable. Pero el fundamento principal de este tipo de políticas era que el Estado debía dejar de intervenir en la economía, es decir el mercado tenía que dejarse librado a su propia lógica. Mencionaba que cada vez que intervenía en la economía, aunque sea con las mejores intenciones, siempre operaba como un factor de disrupción, el cual generaba desvíos en los comportamientos económicos individuales, principalmente en la maximización de la ganancia. Sostenía que la característica de la racionalidad económica del mercado no se encontraba orientada por la búsqueda de la ganancia de las personas, sino por tratar de ganar mayor cantidad de dinero teniendo los menores costos posibles, y para que eso funcionara, la regulación estatal debía mantenerse al margen y no involucrarse, ya que operaba como un desincentivo para la maximización. Tres de sus medidas principales consistían en la privatización de lo estatal, donde sostenía que sería una equivocación creer que la riqueza quedaba concentrada en las manos de aquellos que se dedicaban a la producción de bienes, sino que existía lo que llamó el efecto derrame, por el cual el mercado de manera natural, es decir sin intervención, lograba distribuir socialmente la riqueza del Estado; por otro lado una política fiscal que redujese los impuestos directos y privilegiase a los impuestos indirectos. De este modo mencionaba que operaba como un mayor incentivo para que los sectores económicos que realmente generaran riquezas, es decir los productivos, pudieran producir; también, en términos políticos, posicionar a la política como gerenciamiento, como administración. La cuestión era administrativa, de saber ordenar adecuadamente los recursos económicos, de gestionar de igual modo una organización privada y aplicar esos principios de esta a la organización pública. Lo cual claramente producía consecuencias notables ya que había grandes diferencias entre el ámbito privado y el público. (Cruz Soto, 2002). 

El modelo económico neoliberal en Argentina comenzó a ser puesto en práctica con el Golpe de Estado del 76, y luego profundizado a partir del 89 durante los mandatos de Carlos Menem. Este período se caracterizó por el endeudamiento externo, la valorización financiera y la concentración de la riqueza, que fueron producto de una serie de políticas impulsadas bajo la presión de los organismos financieros internacionales y de los EEUU, es decir el Consenso de Wahington (propuestas formuladas por académicos, economistas y funcionarios estadounidenses, como también de miembros del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, para los países en desarrollo que se veían afectados por la crisis) (Archiópli, 2005). Dentro de este proceso, la idea fundamental que regía todo lo que conllevó luego era que la intervención estatal en la economía no resolvería ningún problema, sino que era ineficiente, y que se necesitaba realizar una reorientación al libre mercado, y una reducción tanto del papel del estado en la economía argentina como del gasto público (Hickey, 2007). Las principales medidas que se llevaron a cabo fueron tanto de índole presupuestaria y fiscales, monetaria y financieras, como laborales. Pero lo que le permitió a Menem poner en marcha las políticas recién mencionadas fue la aprobación de la Ley de Reforma de Estado, la cual le brindó al poder ejecutivo la posibilidad de efectuar reformas sin la aprobación previa del congreso, lo que conllevó a una serie de cambios, los cuales se cree terminaron de llevar al país a su peor crisis hasta el momento. Dentro del primer grupo de medidas de política presupuestarias y fiscales, se encontraron las privatizaciones, como respuesta a la hiperinflación que se estaba viviendo, lo que consistió básicamente, con el objetivo de achicar la intervención del Estado en cuanto a la administración de servicios públicos, en privatizar prácticamente todos los servicios que se encontraban a cargo del sector público, como trenes, telefonía, gas, combustible, canales televisivos, entre otros. (Duarte, Erviti, Manzano, Percaz, Pita, Vecchio, 2012). El primero en sufrir este cambio fue ENTel, el cual fue fijado en una cifra de venta, la cual se estima que su valor real era el doble. Le siguieron varias compañías de renombre, como Aerolíneas Argentinas, entre otras, lo que condujo a una serie de críticas y denuncias de irregularidades, omisiones y casos de corrupción. La segunda dentro de este conjunto fue el recorte del gasto público, es decir el dinero del Estado destinado a obras públicas como viviendas, y servicios públicos como salud, educación, así como la reducción de los subsidios, entre otros, que claro está que los principales usuarios de estos eran las familias de más bajos ingresos de la población (Duarte, Erviti, Manzano, Percaz, Pita, Vecchio, 2012). Como tercero y último cambio dentro de esta índole, fue la reforma tributaria, la cual con el objetivo de obtener mayores ingresos fiscales, se gestaron nuevos tributos, y se incrementó la alí- cuota de otros ya existentes.

Un ejemplo emblemático de esto es el aumento del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que afecta a todos los bienes y servicios de consumo final, cuya alícuota se incrementó un 62% a principios de la década. Esto sin dudas afectó preponderantemente a la población de menores recursos, quienes destinaban una mayor proporción de su ingreso a consumo, reforzando así el carácter regresivo de este impuesto. Durante la segunda parte de la dé- cada se implementaron nuevas medidas tributarias que se encontraban en el mismo estilo regresivo, es decir, los pobres pagaban más impuestos que los ricos en relación a su ingreso. (Duarte, Erviti, Manzano, Percaz, Pita, Vecchio, 2012, p. 8)

Las principales medidas de política monetaria y financieras fueron, por un lado, la Ley de Convertibilidad, la cual creo fue una de las más importantes y significativas en cuanto a las consecuencias que esta produjo, que establecía la equivalencia entre el peso y el dólar estadounidense, es decir se fijó artificialmente el valor del peso, que pasó a valer un dólar. El programa intentaba mejorar la estabilidad macroeconómica y generar la confianza en la moneda argentina a través del control de la inflación, lo cual logró hacerlo en el corto plazo, pero el tipo de cambio se encontraba sobrevaluado en relación a otras monedas, lo que provocó fuertes efectos colaterales (Milia, Scarafía, 2002). Por otro lado, se realizó una liberalización de la economía, lo que se caracterizó por la desregulación y apertura intrínseca del mercado de bienes y capitales, la cual produjo la desindustrialización y facilitó el ingreso de capitales, empresas y productos industriales extranjeros pero sin otorgarle ninguna protección para pequeñas y medianas empresas nacionales, lo que repercutió en su nivel de producción y ventas como así en el de empleo (Milia, Scarafía. 2002). Por último, se implementó una liberación del mercado financiero local, el cual se basó en ofrecer una alta tasa de interés ya que debido a la situación de déficit en la balanza comercial se buscaba atraer capitales extranjeros. Claramente tuvo fuertes consecuencias en cuanto a que se creó, por decirlo de alguna manera, una falsa economía, ya que gran parte de los fondos extranjeros que ingresaban al país eran totalmente especulativos, es decir, su entrada o salía dependía exclusivamente de las diferencias que existían entre la tasa de interés nacional y las internacionales, creando así los llamados capitales golondrinas. (Duarte, Erviti, Manzano, Percaz, Pita, Vecchio, 2012) 

En cuanto a las últimas medidas aplicadas durante el mandato de Menen, se mencionan las de política laboral. Debido a la gran crisis económica, las empresas no contrataban personas a causa del gran coste que esto les generaba. Es por esto que se crearon cuatro modalidades de contratación temporaria de personal con la excepción parcial o total de las contribuciones empresariales a la seguridad social, lo que aliviaba en parte a los empleadores. Al mismo tiempo, se minimizó el período de preaviso de despido, y se aumentaron las situaciones en las que se eximía a los empresarios del pago de indemnización en tales casos. Por otro lado, el sistema previsional fue privatizado a través de la instauración de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP). (Duarte, Erviti, Manzano, Percaz, Pita, Vecchio, 2012) 

Como se ha podido ver, las medidas implementadas por Menem fueron un claro seguimiento del modelo neoliberal descripto por Hayek, pero hubo un gran quiebre en cuanto a la gran diferencia entre ambos mandatos, en donde en el primero “se pudo ver una transformación de la imagen que poseía Argentina en el mundo, la cual se modificó positivamente, trayendo de la mano mayor cantidad de inversiones y el reconocimiento de nuestro país como parte del sistema internacional” (Archiópoli, 2005); mientras que en el segundo se hablaba de un aumento del déficit fiscal, una marcada y creciente desocupación y un fuerte endeudamiento con los organismos de crédito internacionales. Esto fue debido, en parte, al cambio que se produjo en el contexto internacional. La crisis que tuvo lugar en México en el año 1995, más conocida como la crisis del Tequila, afectó de manera directa tanto nuestro mercado de valores como el sistema financiero, poniendo en alerta así su vulnerabilidad ante cambios imprevistos en la economía internacional (Archiópoli, 2005). Se puede pensar así, por un lado, que quizá el fracaso de estas políticas fue la falta de un período de tiempo posterior a la implementación para poder asentarlas y echar raíces, con el fin de estabilizar al país de forma permanente, y no como terminó sucediendo. “Las crisis evidenciaron las falencias de las medidas neoliberales implementadas en los países emergentes para recibir inversiones externas directas. Esto se tradujo en un endeudamiento profundo con dificultades de repago y estrangulamiento de las posibilidades de desarrollo sustentable”. (De Simone, 2004) 

El conjunto de la implementación de varias medidas, sumado a los cambios internacionales mencionados anteriormente, llevaron al país a uno de sus peores momentos donde tuvieron que tomarse medidas extremas tales como el plan de déficit cero, el megacanje y el conocido corralito, perjudicando aún más a numerosos sectores de la economía argentina y dejando una situación social incontrolable. Una clara consecuencia de este proceso fue la pauperización de la clase media baja, en conjunto a una polarización social debido al fracaso de la teoría del efecto derrame, el cual generó una concentración de riquezas, quedándose esta en los estratos superiores, sin llegar a los inferiores. Se produjo una profundización en cuanto a la exclusión social, provocando que los pobres se conviertan en pobres estructurales, es decir un nivel de pobreza que les impedía salir de esa condición.  La aplicación de las políticas neoliberales en nuestro país no fue exitosa, pero se podría considerar que el fracaso no fue exclusividad del neoliberalismo en sí. A mi criterio, se podría decir que faltó la implementación de una serie de medidas que promoviera el crecimiento de la industria y no solo del sector terciario (servicios); el fomento de inversiones reales, no solo extranjeras sino también nacionales; la existencia de una mayor cantidad de líneas productivas a tasas sostenibles para lograr un crecimiento y competitividad tanto en el mercado interno como en el externo; apertura de mercado no solo de afuera hacia adentro sino de adentro hacia fuera con productos con valor agregado que pudieran competir en el exterior; mismo claro está que no se puede controlar el mundo ni cuándo suceden los hechos, pero podría haber sido totalmente positivo un escenario mundial distinto, en el que las crisis, como la del tequila, hubieran sucedido en un período posterior, permitiéndole así al país poder afianzar sus reformas implementadas. Estas políticas permitieron que fuese más redituable especular en el mercado financiero que utilizar ese capital en la producción de bienes y servicios, por lo que el país entró en un profundo estancamiento del cual le costó varios años poder salir. Al margen de que la paridad cambiaria dejó de ser real, era en verdad una utopía. Todas estas variables en conjunto fueron provocando una desigualdad social mucho más profunda y mayor nivel de pobreza, resultando así en una de las mayores crisis económicas y sociales por las que tuvo que atravesar Argentina. Es por todo esto que concluyo, como mencioné anteriormente, que el fracaso de esta política fue una combinación de aspectos intrínsecos de la misma sumado a una mala implementación político-económica por parte de los dirigentes de ésta.

Bibliografía 

Cruz Soto, L. A. (2002). Neoliberalismo y globalización econó- mica. Revista Contaduría y Administración, Nro. 205.