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El papel de la pedagogía ante la aceptación de la diversidad cultural

Chavez Quintero, María Adelaida

(Licenciatura en Publicidad)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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Introducción 

A lo largo del tiempo la humanidad ha sido testigo de una infinidad de transformaciones que ha tenido el hombre. Cambios que si bien pueden llamarse también de esta manera han comprendido desde la apariencia física hasta la forma de pensar, ideología, costumbres, valores, en fin, un conjunto de elementos que en sí se consideran naturales, es decir, propios del ser humano. 
Dentro de todos los aspectos que conforman al mismo se encuentra un común denominador y es que todos hacen parte de “un medio por el cual interactúan las mentes humanas en comunicación y relación con los demás”. (Stenhouse, 1963, p. 120). A esto se le denomina cultura. Dicho concepto comprende una infinidad de factores que son determinantes para que el individuo pueda ser y sentirse parte de la sociedad. 
Ahora bien, la sociedad está conformada por múltiples seres, cada uno diferente de otro. Cada pequeña parte del cuerpo, de la mente, del entorno, etc., hacen diferente al individuo, cada uno está caracterizado por diversos factores que permiten ser quien es, único e irrepetible. Es así como se puede entender la existencia de la diversidad, como una gran variedad de rasgos que conforman a las personas haciéndolas unas diferentes de otras.

Desarrollo 
Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente y para dar un acercamiento a lo que significa el concepto de diversidad cultural, éste se puede entender como “la multiplicidad de culturas que coexisten entre sí” (Quintero, 1990, p.7). Sin embargo, existen otras definiciones como “aquella totalidad compleja que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, leyes, costumbre y otras capacidades adquiridas por el hombre como miembro de la sociedad”. (Tylore, 1871). El concepto es bastante amplio, cada persona construye una definición basada en su posición dentro de la sociedad, en su entorno, en lo que ve, siente y piensa; es por esto que resulta difícil establecer una única definición acerca de lo que diversidad cultural significa, pero se entiende que el concepto se rige bajo parámetros que implican aceptar y comprender que no hay un individuo igual a otro y que así se debe aprender a vivir en sociedad. 
Para que pueda existir una interacción entre los miembros que conforman las distintas culturas, es necesario hablar de lenguaje, concebido este como un instrumento accesible al individuo que le permite comunicarse y poner en manifiesto sus experiencias ante los demás. Stenhouse considera que el ser es incapaz de establecer un diálogo si hace falta una experiencia en común. Por ello los seres humanos conviven y participan de las mismas experiencias que de algún modo permiten comprender el motivo de su existencia. 
Habiendo dado un primer panorama acerca del concepto de diversidad cultural y el medio a través del cual los seres humanos pueden comunicase, se puede decir que hay lugares donde se ve un mayor flujo e interacción entre personas que pertenecen a diversas culturas. 
La universidad por ejemplo tiene desde un principio un carácter internacional, aquí llegan y circulan una gran diversidad de personas pertenecientes a otras culturas lo que hace a este tipo de instituciones conformarse a través de grupos heterogéneos. El mix de factores que diferencian a unos de otros conlleva también el poder compartir, aprender y aceptar de forma paralela a las enseñanzas, cómo convivir cuando se está con otras personas que tienen una forma de pensar diferente. Lugares como la universidad, los hoteles, los supermercados entre otros, allí se reúnen y se construyen culturas. Personas pertenecientes a otros países, con diferentes costumbres, idiomas, valores, con rasgos físicos que para muchos podrían considerarse como fuera de lo normal, con conocimientos que transgreden las barreras escolares o personales; es decir, una infinidad de aspectos diferenciadores que alientan el conocimiento de otros y que permiten compartir situaciones donde de igual manera se siguen construyendo dichos rasgos culturales. En este punto cabe señalar que existen entes, instituciones y disciplinas que ayudan al individuo a convivir ante la presencia de la diversidad cultural presente en la actualidad. La escuela por ejemplo pone la cultura a disposición de los alumnos, proporcionándoles la oportunidad de formar parte en grupos de aprendizaje. Stenhouse menciona que la dificultad de estos grupos educativos consiste en introducir a sus miembros en culturas que no son naturales y que entran con frecuencia en conflicto, pero básicamente el problema radica en cómo hacer que el grupo actúe en colaboración con las demás culturas sin que sus miembros se vean afectados de manera personal y directa. 
Si bien todos los seres humanos son diferentes en muchos aspectos, existen situaciones donde dichas diferencias se salen de los estándares que son considerados como normales dentro de una sociedad, tal vez ante el hecho de querer conservar tradiciones e ideologías se predispone el individuo al momento de aceptar aquello que sale de sus ideales; es justo ahí donde se generan conflictos que impiden el estar prospero de las culturas en un mismo lugar. Algunos de estos conflictos surgen a raíz de diferencias en cuanto a inclinaciones sexuales, religiosas, políticas, sociales, económicas, entre otras. 
La función de estos entes educativos como lo son la escuela o la universidad es la de construir individuos capaces de convivir y reconocerse a sí mismos como tales y como miembros de la sociedad. Las instituciones por su parte idean un plan o curriculum en el cual integran conocimiento y experiencia para que las personas puedan interactuar y construirse dentro de una cultura. 
Uno de los grandes oficios es ver cómo los sistemas educativos dividen a la sociedad y sus diversas culturas, es decir se crean lugares de convivencia para cada grupo de personas en vez de dejar que todos convivan entre sí. Una de las consecuencias que surgen a raíz de esta división es que ya no sólo son las instituciones las encargadas de ubicar a las personas según sus rasgos y características sino que los mismos miembros se encargan de eso también. 
En este punto vale la pena aclarar que todo aquello que hace a las personas diferentes tiene un porqué, es decir, es poco posible pensar en la convivencia prospera de un todo como humanidad porque por cuestiones de naturaleza el ser humano busca acercarse a aquellos con quienes comparte rasgos similares, experiencias, etc., por ende se estaría negando la existencia de todo aquello que hace al humano diferente y así mismo la diversidad entre culturas, entonces todos serían iguales. 
Dicha división se ve reflejada de una infinidad de formas. Hay una gran variedad de rasgos mencionados anteriormente a través de los cuales se construyen grupos que discriminan las diferencias, discriminar en el sentido de hacer a un lado a quien por algún motivo no es igual. Entrar a discutir la variedad de puntos que diferencian a unos de otros con exactitud sería alargar el tema corriendo el riesgo de no terminar sabiendo qué cosas hacen al individuo incomparable, ya que muchos de esos aspectos los determina cada persona. 
Ahora bien, un ejemplo es el hecho de pertenecer a otro país. En muchos casos la llegada del extranjero implica que es él quien se tiene que adaptar a una nueva cultura y correr el riesgo de ser rechazado. Si bien es muy difícil aceptarse entre unos y otros el individuo en su mayoría va a buscar sentirse parte de algo y pertenecer a un determinado grupo. 
En la práctica, la mayoría de las escuelas tienden a destacar en sus curriculos la enseñanza de conjuntos de conocimientos, destrezas, lenguajes, convenciones y valores los cuales obligan a las personas a sentirse identificadas con los elementos que hacen parte de la cultura. La pedagogía por su parte se encarga de generar experiencias en las cuales el individuo conozca y aprenda a convivir con aquellos que son y no son de su misma cultura. 
En el campo de la pedagogía es pertinente mencionar que es la didáctica el área encargada del acto pedagógico en sí, pues tiene la facultad de hacer uso de técnicas que facilitan el aprendizaje. Las técnicas aplicadas a aspectos que tienen que ver con el acto de aprender a convivir con el otro, son sumamente efectivas en la mayoría de sus casos. 
La pedagogía está encargada de poner a disposición de los alumnos (hablando en una ámbito pedagógico como lo es la escuela o la universidad) una amplia variedad de herramientas en las que los miembros de diferentes grupo puedan apoyarse para construir una mentalidad donde la convivencia sea la base de una buena relación interpersonal. 
La construcción de una cultura comprende un proceso a través del cual también se aprende. La diversidad cultural es tan solo un concepto macro que evoca la heterogeneidad de grupos existentes hasta la actualidad. Es completamente normal hablar de este tema, si bien en muchos lugares el término comprende un debate que va más allá de la existencia de grupos diferenciados por determinados rasgos, en este caso, el fin era entender que en Argentina el papel de la pedagogía ante la presencia de una amplia gama de culturas es sumamente importante.

Conclusión 
Después de los factores expuestos a lo largo del texto se puede llegar a varias conclusiones. La primera es que el concepto de diversidad cultural desarrollado en un ámbito pedagógico específicamente aquí en Argentina, juega un rol importante, desde las primeras etapas escolares se les enseña a los niños a convivir entre sí, sin tener que decir que son diferentes por diversos motivos. El acto pedagógico pretende que a lo largo del tiempo las personas vean como natural el hecho de pertenecer o ser proveniente de otra cultura. 
En un segundo plano es muy difícil abarcar un concepto como diversidad cultural que atraviesa una gran variedad de factores y entenderlo como algo simple con lo cual todos los seres humanos tienen que aprender y aceptar, pues tiene una trascendencia que va más allá de sus misma definición, comprende una historia luchada a través del tiempo, comprende aspectos de identidad, comprende el estudio de diversas ramas que aún en la actualidad no han podido ser completamente aclaradas, pero se puede entender un poco más de cerca desde un campo pedagógico y el hecho de que los sistemas educativos se preocupan por formar a las personas en espacios naturalizados por el hombre donde la diversidad cultural es infinita. 
Finalmente, es un desafío no sólo de los profesionales sino también de la sociedad y del individuo mismo aprender a vivir sabiendo que existen muchos tipos de culturas y que hasta el más mínimo de los aspectos hace a las personas diferentes unas de otras, que la cultura es la formación de grupos que buscan sentirse identificados a través de diversos factores y que hasta el día de hoy hablar de diversidad cultural es para muchos un fenómeno y para otros una cuestión plenamente natural.

Resumen: El texto pretende generar una mirada parcial ante la función que cumple la pedagogía en cuanto a la aceptación de la diversidad cultural en determinados aspectos relacionados con la cotidianidad, para ello se establece un ejemplo en el cual se pone de manifiesto dicho papel, además de sus causas y consecuencias. Con el fin de identificar si es posible una mejor comprensión del tema desde una perspectiva pedagógica se exponen algunas situaciones que plasman la complejidad de un tema que concierne a la mayor parte de los miembros de la sociedad.

Palabras clave: cultura – diversidad – pedagogía – convivencia – curriculum.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación I, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por el profesor Carlos Caram. Año 2016.


El papel de la pedagogía ante la aceptación de la diversidad cultural fue publicado de la página 16 a página17 en Escritos en la Facultad Nº136

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