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Educar más allá de un título

Moran, Octavio

(Licenciatura en Publicidad)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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La educación es transmitir valores y conocimientos. Regido bajo un paradigma de no agresión al otro, entendiéndose agredir como atentar contra la salud física o mental. 

Este punto de vista sobre la educación parte desde un concepto de que el individuo esta antes que la educación. Este se ve reflejado en el paradigma constructivista y en sus grandes referentes como Piaget, Ausubel o Vygotsky. 
Se da una incongruencia cuando esto que se ve aceptado desde lo teórico no es puesto en práctica en la realidad. Actualmente el sistema educativo esta regido por un paradigma conductista, que ve a los alumnos como seres iguales y prácticamente sin emociones, que reciben la información y se van, y solo se hace hincapié en el docente y en el conocimiento. Este sistema educativo viene desde hace años y considera que la educación esta sobre el individuo. 
No podemos obviar que este orden establecido y este paradigma están al servicio del sistema y de los intereses de los más poderosos. El sistema educativo ya no tiene, si es que alguna vez lo tuvo, el objetivo de educar y de formar buenas personas, sino el de moldear a los alumnos para que sean funcionales al sistema, como escribe Bourdieu en su libro los herederos: “la escuela reproduce la desigualdad”. (1973). Por eso debemos hacernos un replanteamiento del sistema educativo y volver al objetivo de educar. 
El problema surge porque no se puede cambiar la educación sin cambiar el sistema y la sociedad. Por eso debemos tomar la educación como algo más allá de la transmisión de conocimiento y de cultura, sino que debemos tener en cuenta los valores dentro de esa transmisión que se da de profesor a alumno. Paulo Freire, en Pedagogía del oprimido (2002), destaca que los educadores deben asumir una postura revolucionaria, pasando a concientizar a las personas de la ideología opresora, teniendo como compromiso la liberación de las clases oprimidas. 
El cambio más importante que se debe dar dentro de la educación, es el de los valores. Ahí radica la diferencia entre seguir por el camino hacia la continuidad y la reproducción del sistema o el cambio verdadero. El contenido curricular es secundario ya que eso da a la formación si se quiere cultural, o a la formación laboral del alumno. 
El objetivo primario de la educación es formar gente para vivir en sociedad, en palabras más simples, buena gente, gente con identidad propia y que sea lo que quiera ser. 
El sistema educativo actual hace lo contrario a esto, produce gente sin identidad y gente que sale con quizás un alto grado de conocimiento pero con pobres valores, o por lo menos a la escuela no le importan esos valores, sino el promedio. 
Para que esto no quede solo en palabras o en un pensamiento, voy a dar un ejemplo real del Colegio Nacional Buenos Aires, en donde hubo un alumno que le contó a los directivos que un compañero había roto una ventana. Los directivos decidieron retar al alumno que había roto la ventana, pero al contrario de lo que hubieran hecho la mayoría de los colegios, también decidieron castigar al alumno que le contó a los directivos, ya que el objetivo de él era perjudicar a su compañero. Ese es el rol que deben tener las escuelas, el de formadores de personas. Y siguiendo con el caso del Nacional Buenos Aires, es un colegio que hace mucho hincapié en la formación de personas con identidad, que muchas veces atentan contra el propio colegio ya que los alumnos han tomado medidas como paros y muchas otras para hacer reclamos legítimos. Estos casos horrorizan a la gente de mentalidad conductista, y son siempre condenados por los medios y también por la misma sociedad que, sin ánimos de repetir, ha sido educada con el sistema obsoleto y que atenta contra la identidad de las personas. Hemos llegado al punto en donde toda muestra de identidad y de rebeldía es castigada y oprimida, muchas veces casi sin motivo. 
Hay también otros ejemplos que invitan a ser optimistas con el cambio. La pedagogía Waldorf es un método creado por el filósofo Rudolf Steiner basado en los principios rectores de la Antroposofía (sabiduría del hombre), que es una corriente filosófica que se propone transitar un camino de conocimiento que permita al hombre percibir la realidad no sensible. 
Con una clara orientación humanística, la escuela Waldorf plantea la educación como un desarrollo hacia la libertad individual, incorporando la expresión artística como un medio de aprendizaje en las materias curriculares. 
El canto, la música o la pintura no sólo tienen sus clases especiales sino que también se las utiliza en las de matemática, lengua o ciencias sociales para incorporar conocimientos específicos. 
Además, los chicos participan en clases y talleres de distintos oficios, como carpintería, cocina, tejido y jardinería, entre otros. Para abarcar al niño en su totalidad se considera al ser humano triformado, dividido físicamente en tres grandes sistemas a cada uno de los cuales corresponden distintas cualidades anímicas: el pensar, al sistema nervioso-sensorio; el sentir, al respiratorio-circulatorio y el querer, al metabólico-motor. Tanto el Nacional Buenos Aires como las escuelas Waldorf son parte de este paradigma humanístico que hace tiempo esta en la teoría y poco a poco se va a haciendo sentir más y más. Esto es el constructivismo, el paradigma que privilegia al individuo sobre la educación. Concibe la enseñanza como una actividad crítica y al docente como un profesional autó- nomo que investiga reflexionando sobre su práctica. Si hay algo que difiere este modelo del conductismo es la forma en la que se percibe al error como un indicador y analizador de los procesos intelectuales; para el constructivismo aprender es arriesgarse a errar (ir de un lado a otro), muchos de los errores cometidos en situaciones didácticas deben considerarse como momentos creativos. Para el constructivismo la enseñanza no es una simple transmisión de conocimientos, es en cambio la organización de métodos de apoyo que permitan a los alumnos construir su propio saber. No aprendemos sólo registrando en nuestro cerebro, aprendemos construyendo nuestra propia estructura congnitiva. 
Como reflexión final invito a quien lea este breve ensayo a cuestionarse sobre la actualidad del sistema educativo, y más aún sobre lo que significa la educación para cada uno. Estas dos simples preguntas pueden ser el principio del cambio.

Referencias bibliográficas 
Bourdieu, P. y Passeron, J. C. (1973). Los herederos: Los estudiantes y la cultura. Buenos Aires: Editorial Labor. 
Freire, P. (2002) Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación I, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por el profesor Carlos Caram. Año 2016.


Educar más allá de un título fue publicado de la página 27 a página28 en Escritos en la Facultad Nº136

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