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Cómo hacer un trabajo en grupo sin morir en el intento. Un análisis sobre el rol del docente en el aprendizaje cooperativo

González Ochoa, Milagros

(Diseño Gráfico)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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El aprendizaje cooperativo consiste en trabajar en pequeños grupos, de dos o tres personas, para realizar de forma conjunta una tarea. (Roselli, 1999, p. 16). Esta es una herramienta que enriquece a los estudiantes, y complementa la enseñanza del docente. Sin embargo, no cualquier trabajo que se realice con otras personas implica la existencia de un grupo. Según Vygotsky (1999), para que un grupo se considere como cooperativo, debe haber una meta comunitaria, una participación genuina, un sentimiento de pertenencia y determinación de roles. Si no se cumplen todos estos requisitos, no hay grupo. Pertenecer a un grupo tiene numerosos beneficios, que potencian el aprendizaje de los estudiantes. Si llega a conformarse como cooperativo, esto mejora la autoestima; disminuye la competencia, ya que se debe trabajar en conjunto para tener éxito; estimula el aprendizaje entre pares porque los estudiantes se nutren de las fortalezas de otros, fomenta el trabajo interdisciplinar, lo cual ayuda a que establezcan una relación entre diferentes ámbitos. Todos estos aspectos positivos enriquecen el desarrollo personal y académico.

Sin embargo, en muchos casos, alguno de los requisitos que plantea Vygotsky no se cumple y surgen problemas entre los miembros, que atentan contra la realización de la actividad y la integridad del grupo. Algunos de los conflictos que pueden surgir son: que parte del grupo no trabaje y que se cargue la responsabilidad en un solo estudiante; que se realice el trabajo individualmente y luego se ensamble, sin considerar la unidad, relación de las partes ni la pertenencia a un grupo; que se dificulte la asignación de roles y que queden miembros sin participación, que el grupo sea muy heterogéneo y los integrantes no se puedan poner de acuerdo. 
Generalmente, se suele pensar que los conflictos que surgen se deben a causas superficiales, como la relación personal entre los estudiantes, pero en realidad, en muchos casos, el problema es más profundo y se debe a un error del docente. Como indica la siguiente cita: “El trabajo cooperativo... tiene sus límites, sus tiempos oportunos y sus requisitos. Y sobre todo, no dispensa, sino que compromete más al docente”. (Roselli, 1999, p. 86). Se afirma que siempre que se implemente una actividad cooperativa, se tiene que tener en cuenta que no es una herramienta que se puede utilizar indiscriminadamente, sino que tiene que ser planificada para un momento determinado. Esto le otorga una gran responsabilidad al docente frente a este recurso y plantea que debe cumplir ciertas condiciones para que sea exitoso. 
Desde el principio, es indispensable que el docente sea consciente del nivel de responsabilidad que tiene en el funcionamiento o fracaso de la actividad cooperativa. Por este motivo, es ideal que siga algunos requisitos indispensables, como que la actividad sea pensada con objetivos específicos, considerando las necesidades de los alumnos. Además, debe ser planeada de modo que determine que los estudiantes deban trabajar de forma cooperativa, como un grupo y permita la asignación de roles. También, debe ser premeditada la manera en que se conforman los grupos, con un propósito. Es preferible que sean heterogéneos moderados, ya que si hay demasiadas diferencias es posible que no se puedan poner de acuerdo. En la clase, el docente debe dejar en claro la consigna y la modalidad de trabajo, para que la realización de la tarea sea efectiva. Se considera importante insistir en la existencia de la meta comunitaria y de la estructura de la interdependencia positiva, para que todos los miembros sepan que el trabajo es responsabilidad de todos y de esta manera, se genere un sentimiento de pertenencia al grupo. De esta manera, disminuye la competencia interna en el grupo, y fomenta el trabajo cooperativo. (Johnson, 1994, p. 5) Luego, el docente debe estar atento al comportamiento de los estudiantes, para poder actuar activamente ante posibles conflictos. Finalmente, debe elegir un método de evaluación apropiado, que evidencie que la tarea haya sido trabajada conjuntamente y a su vez, permita a los alumnos reflexionar sobre los logros alcanzados. Preferentemente, el trabajo debe ser evaluado con una sola calificación, ya que se considera que el trabajo es uno solo. Así, se estimula la participación y el interés de todos los miembros. 
Si no se tienen en cuenta estos pasos, el docente es vulnerable a cometer diversos errores, como no planificar de manera correcta la actividad, es decir que no sea pensada como cooperativa y que los estudiantes puedan hacerla por separado; no establecer concisamente las condiciones del trabajo y que se preste a confusiones; no contextualizar las necesidades de los alumnos y proponer una actividad fuera del alcance de los alumnos. Todos estos inconvenientes, conlleva a frustraciones por parte de los estudiantes y conflictos entre los miembros del grupo, que dificultan la realización de la actividad. 
Si bien, la solución de los conflictos depende del caso particular, muchas pueden ser evitadas con una planificación meticulosa de la actividad y de la conformación de los grupos. En el caso de que se hayan cumplido todos los requisitos y que aún así se produzcan conflictos en los grupos, el docente debe intervenir, utilizando estrategias para mejorar las condiciones del grupo. Hablar con los integrantes, preguntar cuál es el inconveniente, identificar el conflicto de base, y buscar junto con los estudiantes una forma de solucionarlo. De ninguna manera es aceptable decidir la disolución del grupo, ya que eso se considerará una falla del docente. En algunos casos, puede ser útil un cambio de roles, dado que se puede producir un estancamiento si siempre se trabaja de la misma manera. Así, los estudiantes aprenden un contenido nuevo y valoran la importancia de la tarea del otro. 
En conclusión, podemos decir que para conseguir el éxito en el recurso del aprendizaje cooperativo, es fundamental el rol del docente, ya que es el sujeto que tiene mayor responsabilidad. Se considera que muchos de los conflictos que surgen se pueden evitar con una consciente y meticulosa planificación de la actividad y de la conformación de los grupos, siempre pensando a favor de los estudiantes. De todos modos, pueden surgir otros problemas, propios de los alumnos. Si bien el docente puede intervenir, utilizando estrategias para solucionar los problemas, no puede controlar toda la situación, ya que los estudiantes también son responsables de la actitud que tomen frente al trabajo cooperativo.

Referencias bibliográficas 
Johnson, D. (1994). El aprendizaje cooperativo en el aula. Buenos Aires: Paidós. 
Roselli, N. (1999). La construcción socio-cognitiva entre iguales. Rosario: Irice.

Resumen: En el siguiente ensayo, se analizará la aplicación del aprendizaje cooperativo en el aula y se reflexionará sobre el papel del docente frente a la responsabilidad del funcionamiento de este recurso. Se partirá de la base del concepto de grupo y se explicarán los requisitos que tiene para que se reconozca como tal. Si bien trabajar en grupo tiene numerosas ventajas, para algunos estudiantes, esto se torna una situación de incomodidad o frustración. Se realizará un análisis sobre los conflictos que atentan contra la unidad del grupo en una actividad cooperativa y se intentará dar herramientas para minimizarlos y solucionarlos. ¿Cuál es el papel que ocupa el docente ante los conflictos que surgen en el aula? ¿Qué sucede cuando no se cumplen los objetivos del trabajo en grupo? ¿Qué herramientas tiene el docente para garantizar el éxito en una actividad cooperativa? ¿Hasta qué punto el problema es de los estudiantes o del docente? Estas son algunas de las preguntas que se intentarán responder. 

Palabras clave: aprendizaje colaborativo – enseñanza en grupo - conflicto - rol docente – estrategia de enseñanza.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación II, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por el profesor Carlos Caram. Año 2016.


Cómo hacer un trabajo en grupo sin morir en el intento. Un análisis sobre el rol del docente en el aprendizaje cooperativo fue publicado de la página 48 a página49 en Escritos en la Facultad Nº136

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