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El aprendizaje del diseño dentro del aula taller

Salimei, María Josefina

(Diseño Textil y de Indumentaria)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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¿Puede lograrse una participación conjunta mediante el uso del aula taller, sin que ningún alumno quede excluido de aportar sus ideas?

En un grupo numeroso de alumnos, es probable que algunos participen más que otros, no necesariamente por falta de conocimiento sino por miedoso inhibiciones. En el área del diseño, las correcciones difícilmente resultan completamente objetivas y por eso se basan en objetivos a lograr, que pueden no ser alcanzadas por algunos por falta de comprensión de la consigna o escasez de conocimiento. Puede que quienes pasan por esta situación prefieran pasar desapercibidos, o de lo contrario, mostrarse sin temer al error y a la corrección que sería el mejor de los casos. Las opciones para evitar que algunos queden marginados o limitados a aportar ideas o conocimiento es utilizar el aula taller como una estrategia de trabajo. Generando grupos, que tengan un objetivo en común, reducidos de personas, provocando una participación obligatoria por cumplir determinados fines, y que luego se realice una explicación del proceso y debates entre el resto de los conjuntos. Según Roseli (1991) existen dos tipos de aprendizaje, el cooperativo y el colaborativo. El primero se trata de grupos pequeños de personas, entre dos o tres, y puede haber varios conjuntos dentro de una clase, en cuanto al segundo se trata de una mayor cantidad de individuos, puede ser todos los alumnos del aula y se da en una exposición dialogada, en una puesta en común o proyecto colectivo en donde hay opinión de todos los presentes. 
Tanto el aprendizaje cooperativo como el colaborativo pueden aplicarse dentro de un contexto de aula taller, es decir un lugar en donde se trabaja, se elabora y se transforma el conocimiento para luego ser utilizado. Este contexto puede considerarse como un escenario imaginario de lo que, en un futuro, será una situación profesional. En el área del diseño, el trabajo en equipo es fundamental y la mayoría de las veces se interactúa con pares, clientes, colegas o compañeros de diferentes puestos, en donde ponerse de acuerdo para crear y diseñar algo exitoso, es uno de los objetivos principales. Proponer tareas de trabajo en grupos promueve el funcionamiento de la interacción, del surgimiento de nuevas ideas, de poner en práctica una realidad de lo que será la profesión, de aportar conocimientos entre los alumnos, poniendo en práctica, a su vez, lo que Vigotsky denomina zona de desarrollo próximo. En el aula taller, hay una heterogeneidad de individuos y entre los pares puede haber diferentes grados de conocimientos que pueden intercambiarse generando nuevas herramientas. Dentro de este ámbito y de esta vinculación surge el aprendizaje a través de la experiencia vivida, se aprende haciendo.

Los conocimientos se adquieren en una práctica concreta que implica (en el caso de talleres a nivel universitario o de escuela técnica) la inserción de un campo de actuación directamente vinculado con el futuro quehacer profesional de los estudiantes (talleristas). (Ander-Egg, 1999, p.15).

El mismo autor cita a Froebel (1982), quien señala que el hecho de aprender algo viviéndolo, es decir observándolo y haciéndolo es mucho más constructivo, didáctico y cultivador que si solo se aprende a través de la comunicación verbal de información e ideas. Esto excluye al profesor de tener el conocimiento único. En el taller, las ideas surgen al mismo nivel promoviendo una metodología participativa para lograr el aporte de todos los alumnos. No es solo el profesor quien dicta y brinda la comunicación. La función de quien está en ese lugar, además de educar, es lograr que el aula funcione como un taller. Debe estar al tanto de que todos logren esa integración dentro del círculo de aporte de ideas y provocar el entrenamiento que tiende al trabajo interdisciplinario, que inevitablemente se realiza de manera grupal. 
Roseli presenta como condición del aprendizaje cooperativo, que los grupos deben tener como fin una tarea en común. Éste, deberá ser dictado mediante una consigna que será la guía del conjunto, debe ser clara e ir de lo general a lo particular. Las pautas estén dispuestas de manera ordenada, explicando de manera concreta lo que se debe realizar, es importante, ya que éstas deben funcionar como facilitadores del trabajo de comprensión para obtener mejores resultados, y si no cumplen esa regla puede prestar a confusión y mal interpretación evitando llegar a cumplir la tarea en común. 
La necesidad de integrar y lograr que toda la clase termine siendo un grupo tiene que ver con la enseñanza y el aprendizaje, ya que no se trata solo de conocimientos teóricos y llevarlos a la práctica, sino además de justificarlo con seguridad, aportando razonamientos, y aceptando el posible rechazo considerándolo no como un obstáculo más para obtener un buen material final sino como un desafío. La heterogeneidad de una clase posiblemente presente como una de sus variantes personas con más capacidad de expresarse que otras, y el objetivo del profesor no es lograr que eso se homogenice completamente, ya que eso podría ser una cuestión de personalidad, sino que dentro de las posibilidades lograr ensamblar lo que Roseli (1991), determina como condición que es provocar autoestima en el grupo, la aceptación y la participación. 
El profesor a su vez, debe promover al debate, presentando temas y consignas que impulsen a la participación, poniendo un conflicto a resolver, cuestionar y opinar. 
En conclusión, para que la participación de todos los alumnos se presente en una clase, debe haber una predisposición del profesor y de la mayoría de quienes integran el aula. Aquellos que se caracterizan por ser temerosos a expresar sus ideas libremente, tendrán la posibilidad de desarrollarse frente a los compañeros en una situación de aprendizaje colaborativo o cooperativo. Así, junto a sus pares, tendrá que justificar la resolución de una tarea. Este método grupal, además de preparar a las personas a lo que será la vida profesional, puede ser más eficaz que realizar trabajos individuales, ya que existe la posibilidad que muchos se enfrenten a grandes inhibiciones. A su vez, cuando el trabajo es realizado por uno mismo, sin recibir comentarios, opiniones, aportes de un par, el conocimiento se limita a lo que esa persona ya sabe y a sus propios medios. De otro modo, el realizar trabajos grupales genera un enriquecimiento del conocimiento. 

Referencias bibliográficas 
Ander-Egg, E. (1999). El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio del Río de La Plata. 
Roselli, N. (1999). La construcción sociocognitiva entre iguales. Rosario: IRICE. 

Resumen: En una clase, existe una heterogeneidad de individuos que se encuentran dentro de un mismo salón. Esta diversidad de características que conforman a determinados seres humanos, provoca en el profesor, el desafío de lograr un aprendizaje conjunto en el que nadie debe quedar excluido. Las diferencias, pueden partir desde las distintas profesiones, la edad, el sexo, religión, preferencias políticas, entre otros. Pero en este trabajo, se tendrá en cuenta, la capacidad de participación de los alumnos y cómo esto afecta a quienes no pueden expresar libremente sus ideas. El aula taller y el aprendizaje cooperativo y colaborativo, serán las herramientas para promover el aprovechamiento del momento de enseñanza de todos los alumnos.

Palabras clave: aula taller – participación.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación II, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por el profesor Carlos Caram. Año 2016.


El aprendizaje del diseño dentro del aula taller fue publicado de la página 59 a página60 en Escritos en la Facultad Nº136

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