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Enseñar a volar, es evaluar el proceso La evaluación educativa

Fernández Ibarguren, Araceli

(Diseño de Interiores)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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“Loco es aquel que, haciendo siempre lo mismo, espera resultados distintos”. (Einstein).

La enseñanza 
En el pasado prevaleció en la educación una concepción individualista del aprendizaje, el cual giraba en torno a la figura del profesor. En los años sesenta, el auge de la dinámica de grupo y de una interpretación simplista de las ideas piagetianas opaco la función enseñante y desarrolló una visión sobre socializadora del aprendizaje. Esta antinomia fue superada por la propia historia, y hoy no parece razonable un planteo extremo y excluyente. Sin duda, el trabajo cooperativo entre iguales es un recurso valioso de aprendizaje que la escuela debe aprovechar”. (Roselli, p. 86). 
Se entiende que en el aula-taller es muy importante la motivación. Así lo afirma el investigador en neurociencia Mora quien asegura que el elemento esencial en el proceso de aprendizaje es la emoción porque sólo se puede aprender aquello que se ama, aquello que le dice algo nuevo a la persona, que significa algo. Sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria. 
Se considera que la atención es la ventana al conocimiento y despierta cuando hay algo nuevo. Es aquí donde se resalta el epígrafe. 
Asimismo, Mora añade que la neurociencia cognitiva ya nos indica, a través del estudio de la actividad de las diferentes áreas del cerebro y sus funciones que solo puede ser verdaderamente aprendido aquello que te dice algo. Aquello que llama la atención y genera emoción, aquello que es diferente y sobresale de la monotonía. 
Nacemos en un grupo que es la familia y durante nuestra vida armamos grupos amigos y nuevas familias. Es así que en el aula taller crear un grupo donde haya un líder que guíe en el aprendizaje es muy importante para el proceso evolutivo del alumno. 

Lo sustancial es construir y trabaja en equipo. De este modo, educadores y educandos se acostumbran a reflexionar y a actuar en grupo, a enriquecerse con los apostes de los demás y a enriquecer con sus propios aportes y contribuciones. El trabajo en equipo y el trabajo en grupo no excluyen las actividades individuales. (Ander-Egg, 1999, p. 33).

Se considera entonces, que tanto el alumno durante el aprendizaje como el profesor deben estar constantemente aprendiendo. Todos aprenden unos de otros y en todas direcciones. Se trabaja un contexto de libertad donde las opiniones y el trabajo en equipo es incentivado, y la relación del docente con el alumno es abierta de enriquecimiento mutuo. Pero muchas veces esto no sucede y se instruye de un modo verticalista, ocasionando que el alumno no tenga la posibilidad de expresar sus inquietudes y manifestar sus intereses, y el docente solo sea un distribuidor de conocimiento, creando confusión en el alumno, donde me incluyo como alumna y es común escuchar frases en las que los alumnos exponen que saben qué llevarle o presentarle al docente. Esto es una respuesta al rol del docente, el alumno no está buscando explorar y expandirse, sino que intenta mostrar algo que le guste el docente. Por eso la importancia de un guía para un grupo de alumnos, dentro del aula-taller y desde mi experiencia como asistente, es más gratificante enseñar a volar, acompañando y evaluando el proceso. Donde uno sigue aprendiendo además de enseñando.

La evaluación

La evaluación supone una forma específica de conocer y de relacionarse con la realidad, en este caso educativa, para tratar de favorecer cambios optimizadores en ella, se trata de una praxis transformadora que, para incidir en profundidad, precisa activar los resortes culturales, sociales y políticos más relevantes de los contextos en los que actúa. Habitualmente se define como un proceso de recogida de información orientado a la emisión de juicio de mérito o de valor respecto a algún sujeto, objeto o intervención con relevancia educativa. (Mateo, 1998, p. 21).

Encontramos en aulas donde el docente no tiene un criterio de evaluación para promover el crecimiento del alumno, se califica desde donde conoce y siente el profesional, siendo así una forma egoísta, centrando al docente y no al alumno. De esta manera se pierde objetividad y se crean juicios frente al trabajo del alumno en vez de aplicar criterios constructivos donde este encuentre una motivación en el aprendizaje durante la evaluación.
Teniendo en cuenta lo antes mencionado es importante que los alumnos sean dueños de su conocimiento y entiendan lo que han aprendido y del progreso que han hecho, para que puedan así tener una crítica autoevaluación, comprendiendo que autoevaluarse es parte de su propio proceso de aprendizaje. La auto-evaluación es un proceso de autocrítica que genera unos hábitos enriquecedores de reflexión sobre la propia realidad. John Elliott plantea que la autoevaluación de los centros como una tarea de investigación en la acción (1986). Las técnicas de diseño, de explotación y de interpretación y utilización de esas autoevaluaciones han de ser conocidas, asumidas y llevadas a término por los miembros de la comunidad escolar. (Santos Guerra, p.41).

Conclusión 
Desde el punto de vista de mi experiencia académica me pareció correcto comenzar el ensayo con el poema de Madre Teresa. Asimismo, quiero agregar otro poema Anónimo que afianza mi creencia sobre la importancia de la motivación en el aprendizaje y la autoevaluación:

El distraído tropezó con ella, el violento la utilizo como proyectil, el emprendedor construyo con ella, el campesino cansado la utilizó como asiento, para los niños fue un juguete, David mató a Goliat y Miguel Ángel le saco la más bella escultura. En todos los casos la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre. No existe piedra en tu camino que no puedas utilizar para tu propia experiencia. (Anónimo).

Es preciso entender la evaluación como una parte de la enseñanza en el proceso de aprendizaje y no solo situarla en medio o en el final. No se trata de formular preguntas en el aire por que se nos ocurre, sino que es necesario realizar una planificación de evaluación donde se sigan pautas y se acaben consolidando en el momento de la misma. Podemos decirle entonces, en vez de evaluación de aprendizaje, observación del proceso enseñanza - aprendizaje.

Referencias bibliográficas 
Ander-Egg, E.(1999). El taller: una alternativa de renovación pedagógica. Buenos Aires: Magisterio del Rio de la Plata. 
Mateo, J. (2000). La evaluación educativa, su práctica y otras metáforas. Barcelona: Horsori. 
Roselli, N. (1999). La construcción socio-cognitiva entre iguales. Rosario: Irice. 
Santos Guerra, M. (2000). Autoconocimiento Integral. Buenos Aires: Magisterio del Rio de La Plata. Disponible en : https://.com/2015/07/04/la-neurociencia-demuestraque-el-elemento-esencial-en-el-aprendizaje-es-laemocion/?platform=hootsuite

Resumen: El presente ensayo se titula Enseñar a volar, es evaluar el proceso. Haciendo referencia a un poema de Madre Teresa de Calcuta donde con sabias palabras hace una síntesis de la importancia de enseñar y entender que todos somos distintos y tomamos procesos diferentes. 

Enseñaras a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no soñaran tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo, en cada vuelo, en cada sueño, en cada vida, perdurará la huella del camino enseñado. (Madre Teresa de Calcuta).

Se considera que la enseñanza es eso que transmiten los docentes para hacer crecer como profesional a los alumnos, es la experiencia, los conceptos, el currículum educativo, todo este conjunto es importante para estas personas que empiezan el camino del aprendizaje. Pero hay que comprender que todas las personas somos diferentes, tanto los educadores como los educandos. Todo ese material enseñado en el aula, son tomados y desarrollados por personalidades diferentes y no hay nada más apasionante a mi entender, que acompañar en ese desarrollo a cada individuo en particular.

Palabras clave: enseñanza – educación – aprender – evaluación – alumno – profesor.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación II, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por el profesor Gabriel Los Santos. Año 2016.


Enseñar a volar, es evaluar el proceso La evaluación educativa fue publicado de la página 76 a página77 en Escritos en la Facultad Nº136

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