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El constructivismo y el conductismo en el modelo educativo argentino

Garcia Rodriguez, Angelo Fabrizio

(Diseño de Interiores)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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Introducción 

Cuando se han implementado los modelos educativos en los que se basa la educación en Argentina, se puede, velozmente, verificar el conductismo (mal llamado modelo tradicional) y el sobrepujante modelo constructivista de los nuevos modelos pedagógicos bien propuestos para el modelo educativo de las escuelas argentinas modernas. 
Watson, que es quien se postula como el primer observador científico del conductismo, se basa en la forma de vida y de aprehensión que tienen sus conciudadanos, ajustados a una educación que de por sí (como decía Freire) ya correspondía a una educación bancarizada. Una educación que apelaba al practicismo y al pragmatismo que era propio del aquel entonces en Norteamérica. 
El conductismo conservaba el dogmatismo y el mentalismo y no promovía la luz de nuevos conocimientos y rechazaba todo producto de concepto mentalista. 
El neoconductismo fue a salvar este modelo crítico pero no ayudaba mucho que este nuevo promoviera ni siquiera sentir a la hora de aportar a la ciencia, tanto así que hasta se puede sustituir al educador por una máquina. 
Por otro lado al hablar del constructivismo, pues hay que hablar de la psiquis humana, en la misma forma en que el conductismo se ha basado en la acción-reacción, pues el constructivismo se basa en el cognitivismo y jura que el conocimiento es una construcción humana. 
Según nuestra perspectiva la educación constructivista y la conductista deben encontrar un concilio para beneficiar al alumno. Tal es el motivo del planteamiento de la presente.

Desarrollo 
Refiriéndonos al campo de la educación ni una ni otra se han quedado de brazos cruzados y se han racionalizado, habiendo posturas que van desde algunas raíces del conductismo hasta modelar la educación argentina en el nuevo constructivismo. La verdad que la forma en que se ha desarrollado ha insistido en el trasfondo social del que hablaba José Ingenieros: “Seres desiguales no pueden pensar de igual manera. Siempre habrá evidente contraste entre el servilismo y la dignidad, la torpeza y el genio, la hipocresía y la virtud”. (2005, p. 73) 
De allí que en el desarrollo del aprendizaje se encuentren diferencias entre el que piensa y aprende y el que para aprender algo lo ensaya repetidas veces. Hasta que pasa a ser parte integral del conocimiento de las personas. 
Para propósito de este ensayo cabe decir que en ambos puntos hay congruencias que resultan importantes para el desarrollo educativo del ser humano, en casi todos los modelos de casi todas las edades. Y esto podemos sostenerlo en base a la vida práctica. Para citar un ejemplo: 
Es cierto que muchas veces necesitamos recurrir a la creatividad y al discernimiento propio cuando se hace algún tipo de disertación como esta (por ejemplo), y es necesario recurrir a los argumentos propios, dar a luz ideas y racionalización propia, asimismo buscar acceso a la percepción del aprendizaje de la misma manera como lo sugiere el constructivismo, sin embargo hay algunas situaciones que tienen que estar encasilladas por el conductismo y abrigarnos en paradigmas, por ejemplo a la hora de obedecer las reglas del contexto legal de nuestro país, o las reglas que rigen la naturaleza ineludible de la física newtowniana (y mire que el relativismo moderno es igual de válido). Sin embargo no tomar en cuenta algún tipo de aprendizaje conductista (otra vez, adquirido de forma conductiva), pues puede facturar pérdidas en todo nivel, no sólo personales sino afectar en gran manera en algún campo de la disciplina en la que no se le toma en cuenta. 
Nace la necesidad de abrir un puente entre el constructivismo y el conductismo y hallar la licencia sabia para hacer uso de ambas posturas a la hora de educar. 
Algunos pensadores, hablando sobre la realidad de México han notado esto para que se pueda (si fuera el caso) tomar en cuenta en cualquier modelo dualista acorde con la realidad de cualquier país. 
En su libro Escuela: del fracaso al Éxito, Guevara ha anotado:

Por otra parte, el análisis de la conducta nunca ha negado la participación activa del sujeto en su proceso de aprendizaje, aunque sí haya privilegiado el papel de los ambientes social y educativo. Desde sus inicios, el conductismo atrae la atención hacia el hecho de que las personas no nacen con "capacidades o talentos" heredados, sino que los factores ambientales en que viven determinan en gran medida el desarrollo de aptitudes, habilidades y formas de comportamiento en cada una de ellas … todo ser humano común tiene potencialidades esencialmente similares. Ese modo de entender al desarrollo humano lleva al análisis de la conducta a señalar que la relación del organismo con el ambiente es de afectación recíproca e indisoluble, de modo que el ambiente afecta el organismo como su conducta afecta los cambios en el ambiente. (2008, p.147).

En este párrafo hace notar la necesidad del conductismo como una práctica para que el individuo pueda llegar a cimentar una relación con el medioambiente en el que se desarrolla; no sólo en relación a los estímulos físicos, sino también en su desarrollo social. 
Quizás no es tan simple desde esta postura decidir, por ejemplo, la diferencia entre cada estudiante: es decir, decidir en qué momento cada estudiante ya necesita iniciar una postura constructivista, en que momento puede ser un acierto o un error invitarlo a pensar y desentrañar sus potencialidades, ¿cuáles son las limitantes en el grupo que se educa?, ¿hay un presupuesto intelectual para poder avanzar con el educando que desarrolla capacidad para pensar por sí mismo? 
Aplicándola de manera adecuada al diseño argentino es necesario definir la relación que hay entre los componentes de la instrucción y el diseño de la instrucción, para saber qué técnica de aprendizaje resuelve mejor a determinados alumnos y en el contexto más adecuado 
Pero como ya se ha señalado es difícil encontrar los presupuestos gubernamentales y presupuestos intelectuales adecuados para darle éxito a este modelo.

Conclusión 
Podemos decir que es fácil congraciar el constructivismo y el conductismo si es que se tiene presupuesto intelectual y profesional para observar a los educandos y saber en qué momento se puede orientar hacia una forma u otra de adquirir conocimiento. 
Por ejemplo, a la hora de demostrar la propiedad transitiva de las sumas, es necesario demostrar con procedimientos aritméticos dicha propiedad, pero se le puede invitar al alumno a demostrar con algún conocimiento o forma procesada por sí mismo. Esto nos dará como resultado las siguientes preguntas: ¿se le puede permitir abandonar postulados básicos tan antiguos y dar validez a la nueva forma de constructivismo? Al aplicarse a otras disciplinas ¿tiene mejores posibilidades de hacer mejores alumnos? 
En casi todas las disciplinas es necesario permitir licencias que para el conductismo serían en absoluto nefastas, pero centrándonos en teorías o formas más complejas de conocimiento, le pueden permitir al alumno desarrollar herramientas que luego pueden ser del todo válidas.

Referencias bibliográficas 
Guevara, Y. (2008). Escuela: del fracaso al éxito. Como lograrlo apoyándose en la Psicología. México: Editores Pax México.
Ingenieros, J. (2005). El Hombre Mediocre. Buenos Aires: Editorial Antares.

Palabras clave: constructivismo - conductismo – empirismo.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación I, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por la profesora Eugenia Negreira. Año 2016.


El constructivismo y el conductismo en el modelo educativo argentino fue publicado de la página 79 a página80 en Escritos en la Facultad Nº136

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