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El rol del ayudante de cátedra: de ayudante a docente

Calciati, Camila

(Diseño de Indumentaria)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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“El aprendizaje más importante es aprender a aprender. El conocimiento más importante es el de uno mismo” (Nisbet y Schucksmith, 1987, p. 11). Las prácticas docentes se limitan a lo que las personas hacen, cada hacer conlleva un pensar y las prácticas son resultado del pensamiento y valoración propia. “Es decir, acción y pensamiento van de la mano, y en este proceso influyen ideas y valoraciones propias de diversas experiencias anteriores, sociales y personales”. (Davini, 2016, p. 24). 

La formación de las personas, ya sea docente o estudiante, es considerada como un proceso de comunicación en el que es de suma relevancia el cómo se dicta el programa, es decir los contenidos. “Por lo tanto, hay que conocer a los alumnos con el fin de que el diseño del proceso de formación permita sacar un rendimiento óptimo de ellos, de acuerdo con los objetivos del programa. Para ello es útil obtener información de los alumnos”. (Amat, 1995, p. 34). Por esta razón, los docentes se forman con estrategias para lograr que es proceso de comunicación sea exitoso para los estudiantes. “La enseñanza supone: Transmitir un conocimiento o un saber, favorecer el desarrollo de una capacidad, corregir y apuntalar una habilidad y guiar una práctica”. (Davini, 2016, p. 30). Por lo que el docente debe poner su esfuerzo en lograr controlar la metodología con la cual va a encarar su clase. Pero a su vez, los docentes, ayudan a otras personas además de sus estudiantes y es a los ayudantes de cátedra. Estas personas son elegidas por los docentes para acompañarlos en el aula durante el tiempo que estos dicten. Este rol surge como una necesidad institucional en aquellas organizaciones en las que se atraviesa un proceso de cambio. El docente acepta al o a los ayudantes de cátedra ya que es concebido como capaz y con aptas condiciones de orientar y ayudar a los estudiantes dentro del aula a lo largo de la cursada. 
El ayudante de cátedra cuenta con varios roles dentro del equipo de trabajo en la cátedra del docente que lo eligió. No siempre se cumplen todos estos roles, pero son las razones por las cuales se decide buscar la ayuda o compañía de un ayudante. Se busca que el ayudante de cátedra sea innovador, tenga una buena predisposición frente a las tareas asignadas por el docente y trabaje bajo buenos términos. Según explica Lucarelli una de las tareas que tienen estos individuos es el asesoramiento y contención del titular de la cátedra, enfatizando el aspecto emocional de la relación ayudante-docente y el sostén que el ayudante puede brindar a su rol. Asesorar y dar contención, lleva consigo el asesoramiento de la planificación, que se realiza junto al docente posterior al inicio de la cursada, al igual que la elaboración de eventos dentro de la institución. Se ayuda a los mismos, en cuanto a la comunicación, ya que éstos coordinan el área de trabajo y se comunican con otras áreas fuera de la cátedra en pos de ayudar al profesor, se destaca su rol de mediador. Ayudan a evaluar el proceso que los estudiantes van viviendo durante su tiempo en la cursada, además de trabajar analizando, sosteniendo y ayudando el proyecto pedagógico que posee la cátedra. (p. 59). El ser ayudante de cátedra implica no solo aprender de tu docente, el cómo es la práctica docente, sino también, que este aprenda del docente y ayudarse mutuamente a mejorar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje. El docente es en todo momento un asesor, un guía pedagógico para su ayudante, quien se está incursionando en esta área. 
Según desarrolla Lucarelli existen tanto condiciones facilitadoras como condiciones obstaculizadores que se les presentan a los ayudantes de cátedra a la hora de ejercer su rol. Teniendo en cuenta las primeras condiciones, se tiene en cuenta la buena predisposición tanto como del ayudante, como del docente, directores y demás personas que conforman el sector administrativo, ya que si se obtiene una buena relación con todos, se consigue tener apoyo de las distintas áreas para resolver algunas limitaciones operativas, se logra un interés y apoyo de parte de la institución y se generan grandes exceptivas de parte de las autoridades académicas. Además de estas situaciones, se encuentra como condición facilitadora las ganas permanentes de innovar, “oportunidad de experimentar a partir de la oferta de posibilidades que brinda la diversidad de disciplinas que hay en la facultad” (p. 61). Las condiciones obstaculizadoras son los recursos económicos insuficientes junto con la alta demanda de trabajo, además del desentendimiento que puede existir entre los miembros del equipo de trabajo, que surgen por distintos motivos. Se cuenta como condición obstaculizadora, la dificultad para reconocer los logros de los ayudantes por parte de las autoridades. En esta dificultad se encuentra la falta de difusión de las actividades que realizan los ayudantes, como la falta de comunicación más directa e inmediata con las autoridades académicas, al igual que la diferencia de códigos que existen entre los asistentes y demás personajes académicos.

La responsabilidad que le cabe al asesor pedagógico es la de ir marcando, con mucha paciencia, los limites y las características de sus funciones, ya que, como hemos señalado, la búsqueda del lugar es una tarea ardua, sobre todo por los componentes amenazadores que conlleva la incorporación de un “otro-ajeno” a los grupos y las organizaciones. (Lucarelli, 2000, p. 80).

Lucarelli además expresa que el ser humano tiene una necesidad vital por conseguir un lugar propio. Es una necesidad de echar raíces, de depositar para producir, descansar y, sobre todo, enseñar. El ayudante de cátedra busca un lugar en el que se sienta cómodo, desde donde pueda orientar y dirigir el esfuerzo y preocupación por los estudiantes y el trabajar junto al docente. El lugar dentro de la cátedra le proporciona al ayudante una identidad, una pertenencia. Este último elemento es uno de los motivos fundamentales que impulsan la conducta del ser humano, ya que si los seres humanos no encontramos el sentido de pertenencia, nos sentimos abandonados. Como se mencionó anteriormente los ayudantes de cátedra son elegidos por los docentes y tienen que buscar este sentido de pertenencia dentro del equipo de cátedra. Los ayudantes pueden declinar o aceptar dicha propuesta y de ser aceptada, se debe tener en cuenta que “la enseñanza responde a intenciones, es decir, es una acción voluntaria y conscientemente dirigida para que alguien aprenda algo que no puede aprender solo, de modo espontáneo o por sus propios medios” (Davini, 2016, p. 30). Quien enseña tiene intenciones de hacer dicha tarea y quienes están frente a esta persona, desean aprender. “Estas intenciones son de doble vía, quien enseña desea hacerlo y quienes aprenden desean aprender. Por ello la enseñanza deberá estimular en los alumnos el deseo o interés por aprender. Pero, en sentido estricto, la intencionalidad surge especialmente de quien enseña, pues posee una amplia gama de recursos (muchos más de los que supone, sin necesidad de apelar a premios o sanciones) para que los otros puedan aprender algo efectivamente, y aún deseen hacerlo”. (Davini, 2016, p. 30). 
Los ayudantes de cátedra trabajan en diferentes tareas aprendiendo de sus titulares con la intención de en un futuro convertirse en profesionales de la docencia, por lo que deben aprender que un profesor hace mucho más que solo enseñar. Como sugiere Amat los docentes deben perfeccionarse permanentemente, en contenidos didácticos y en metodologías docentes como en el manejo de los medios digitales. Cada docente, ya sea de muchos años, nuevos o los potenciales, deben cuidar su estilo propio, ya que de esta manera uno se siente cómodo, puede mostrar entusiasmo y a la vez se logra conectar positivamente con los estudiantes para que la actitud de éstos sea próspera frente al proceso de cambio que supone el programa de cada docente. 
Estos deben preocuparse más por el aprender de los estudiantes y de él mismo, que por el enseñar, debe aceptar de forma positiva las críticas y sugerencias de los estudiantes y a su vez deben saber interpretar los mensajes que los estudiantes envían hacia ellos, con gestos, miradas, preguntas o comentarios, lo cual no es simple. Los docentes junto con sus ayudantes, deben analizar, luego de cada día de jornada, cómo fue la clase, los aspectos mejorables y llevar un control de los temas expuestos y los que se han dejado para clases posteriores, con el fin de preparar la próxima presentación. (p. 76). 
El rol de un ayudante de cátedra consiste de muchas funciones que ayudan a su docente y a formarse en uno el mismo. Día a día el ayudante aprende de su mentor, cosas que le serán útiles cuando empiece a ejercer, si es lo que desea, como docente universitario. Pero como se mencionó anteriormente, los que son asistentes académicos, están en aquella posición porque desean enseñar y aprender cosas nuevas clase a clase, de su docente y de sus estudiantes, para ser docentes capacitados en el futuro y poder cumplir con todas sus funciones satisfactoriamente. 

Referencias bibliográficas 
Amat, O. (1995). Aprender a enseñar: Una visión de la formación de formadores. España: Ediciones gestión 2000, S.A. 
Davini, M. C. (2016). La formación en la práctica docente. Buenos Aires: Paidós. 
Lucarelli, E. (comp), 2000, El asesor pedagógico en la universidad: De la teoría pedagógica a la práctica en la formación. Buenos Aires: Paidós Educador. 
Nisbet, J. Schucksmith, J. (1987). Estrategias de aprendizaje. Madrid: Santillana (edición orginal: 1986) citado en Amat, O, 1995, Aprender a enseñar: Una visión de la formación de formadores. España: Ediciones gestión 2000, S.A.

Resumen: Los docentes universitarios cuentan con la ayuda y compañía de los ayudantes de cátedra que ellos eligen, porque los encuentran capaces, con las facultades necesarias para cumplir con esta tarea. Estos están en el aula con los docentes y los estudiantes, acompañando, asesorando y cumpliendo con su rol, con las tareas que los docentes les piden y funciones propias de un ayudante que surgen con la práctica en el aula. No solo acompañan y ayudan al docente, sino también a los estudiantes durante todo el proceso que avanza durante la cursada. El rol y las funciones que los ayudantes de cátedra cumplen en esta época, los ayuda para el futuro, cuando ocupen el lugar de docentes universitarios. Deben capacitarse por varios años para cumplir con el rol docente satisfactoriamente, teniendo en cuenta los medios con los que puede ejercer la enseñanza, y los medios tecnológicos actuales. Los ayudantes de cátedra, ocupan el lugar asignado por deseo propio, ya que de no querer pertenecer al cuerpo docente, no estarían allí, con interés en enseñar y aprender para su futuro como docentes.

Palabras clave: enseñanza - docente - rol.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación I, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por la profesora Eugenia Negreira. Año 2016.


El rol del ayudante de cátedra: de ayudante a docente fue publicado de la página 80 a página81 en Escritos en la Facultad Nº136

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