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Dos modelos: conductismo y constructivismo

Tusa, Elisa Andrea

(Licenciatura en Fotografía)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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La experiencia profesional del docente mantiene entera relación con los diferentes modos de admitir la práctica educativa. Cada uno opta por un modelo de enseñanza para configurar un currículum, creando un programa para enseñar organizadamente, evaluar al alumno, entre otras funciones que desempeña el mismo. 

En este informe se plantean las características que definen los modelos pedagógicos conductista y constructivista, así como también una comparación entre ambos. 
El conductismo es una teoría que concibe el aprendizaje como algo mecánico, deshumanizado y reduccionista. Si bien se ha mantenido durante años y es de mayor tradición, no se ajusta totalmente a los nuevos paradigmas educativos. 
Entre los precursores se encuentra a Iván Pávlov, fisiólogo ruso que dirigía laboratorios del Instituto de Medicina Experimental, en donde formula la ley del reflejo condicionado: aquella que interpreta el famoso experimento consistente en hacer sonar una campana inmediatamente antes de dar el alimento a un perro, para concluir que el animal empezaba a salivar en cuanto oía el sonido habitual. 
Por otro lado, se encuentra a Jhon Broadus Watson, psicólogo estadounidense fundador del conductismo: éste defendía una compleja teoría acerca del desarrollo del aprendizaje a través del condicionamiento, reconociendo gran importancia al ambiente social durante el período infantil. 
En tercer lugar, influido por la teoría de Pávlov y por el conductismo de Watson, Burrhus Frederic Skinner, psicólogo, filósofo social, inventor, creía que era posible explicar la conducta de los individuos como un conjunto de respuestas fisiológicas condicionadas por el entorno, implementando dentro de sus estudios el premio a la respuesta deseada y el castigo a la contraria. 
Ellos basaron su teoría en la observación de los comportamientos de las personas ante determinadas inducciones. Su idea era la de moldear la conducta del niño de una manera mecánica, dando lugar a desarrollar procesos repetitivos fijando conocimientos de una forma controlada mediante el estímulo- respuesta como esquema descriptivo de evaluación. El constructivismo, en cambio, defiende como enfoque de estudio la interacción entre profesores, estudiantes y contenidos. Este modelo se concreta en el diseño de los materiales, las propuestas de trabajo, el accionar de los tutores, entre otras actividades que se ponen en juego en la interacción con cada uno de sus alumnos. 
El precursor principal del constructivismo fue Jean Piaget, epistemólogo y psicólogo suizo, quien elaboró una teoría del estructuralismo psicogenético referida a la psicogénesis del pensamiento. Estudió la estructura del niño como la responsable de la percepción frente al entorno que lo rodea: espacio, tiempo y causa, definiéndola como un pensamiento no lineal sino en espiral. La constituye en cuatro diferentes etapas: 
De 0 a 2 años: sensorio motor, el niño aprende a través de movimientos generados por estímulos casuales sin intencionalidad. Imitación pura. Juego repetitivo y funcional. 
De 2 a 7 años: preoperatorio, comienza el pensamiento, ingresa al mundo simbólico del lenguaje. Imitación diferida. Juego simbólico, imagen mental. 
De 7 a 11 años: operaciones concretas, inicio de la lógica. Clasifica, agrupa y pone en correspondencia siempre en contacto con objetos, sin llegar a la abstracción. 
De 11 años en adelante: apariciones formales, razonamiento hipotético deductivo. 
Posteriormente, Lev Semiónovich Vygotsky, graduado en leyes, profesor de literatura, psicólogo ruso, oponiéndose a la Gestalt alemana que consideraba las conductas y experiencias como un todo, consideró de gran importancia la influencia del entorno en el desarrollo del niño, reforzando aún más el enfoque de Piaget. Su concepto principal lo define como zona de desarrollo próximo, distancia entre aquello que el alumno puede hacer por sí solo y lo que sería capaz de hacer con la ayuda de un adulto. En sus investigaciones se centra en el pensamiento, el lenguaje, la memoria, el juego más problemas educativos del niño. 
“La adquisición de un cuerpo de conocimiento claro, estable y organizado por parte del educando es la variable independiente más significativa que influye sobre su capacidad para adquirir nuevos conocimientos en el mismo campo”. (Ausubel). 
Ausubel establece la diferencia del aprendizaje memorístico/ repetitivo con el aprendizaje significativo/razonable. Sostiene que la información que cita el niño aprendida anteriormente, vuelve a ser elaborada razonándola, no sólo como una mera repetición.

Caso CITPAD 
Centro de investigación y tratamiento de patología alimentaria y depresiva

CITPAD es una institución médica fundada en 1989, dedicada al estudio y tratamiento de la Anorexia Nerviosa, de la Bulimia Nerviosa y de los Trastornos Depresivos, que ofrece tratamiento multidisciplinario e integral a las personas que sufren estas patologías.
Su sistema de abordaje utiliza distintas modalidades y técnicas terapéuticas combinadas entre sí, orientadas hacia un fin primordial: permitirle al paciente acceder a nuevos patrones de conducta, tanto en lo social como en lo individual, que le sean útiles para desarrollar sus potencialidades, sin enfermedad. (Blog CITPAD anorexia y bulimia, 2015).

Generalmente el paciente comienza asistiendo a la modalidad hospital de día, de 10hs a 20hs; se trata de varios grupos de aproximadamente 2hs y media, dirigidos cada uno por un profesional diferente. El equipo de expertos lo conforman varios psiquiatras, psicólogos y nutricionistas. 
El primer paso consiste en desarmar la capa externa, en este caso: la comida. Se utiliza un régimen estricto de orden alimentario, otorgado y controlado por nutricionistas especializadas en este trastorno, que hacen un seguimiento minucioso de cada paciente a través de un cuaderno en el cual se escribe el horario y la comida que ingieren. En paralelo, se pesa al paciente de manera cotidiana para controlar el peso corporal y la veracidad de lo escrito en el papel. En esta instancia del procedimiento, la persona se encuentra de espalda, para evitar perpetuar la obsesión patológica. En cuanto a la persona con anorexia, su correcta evolución es un paulatino aumento del peso; en el caso de la bulimia, por el contrario, generalmente su curva de peso baja. En ambos casos se logra este cometido a través de sostener un orden alimentario hasta alcanzar el peso normal que establece la estadística en conjunto con su altura. La primera meta es lograr ceder el control de todas las conductas alimentarias, siendo esta una gestión muy difícil de realizar, ya que tiene como principal enemigo una abstinencia desesperante propia de la falta del elemento anestésico adictivo. Por eso, el paciente no sólo cuenta con la asombrosa voluntad propia, sino también con la ayuda de un grupo terapéutico, quienes comparten y luchan por erradicar el mismo trastorno las 24hs del día. También, el grupo y los profesionales, en paralelo, explican el funcionamiento del trastorno de una manera constructivista: el porqué de cada una de estas indicaciones, para que toda esta información con que se lo educa, no sea una sola repetición sino que el paciente lo aprehenda elaborando un nuevo concepto de orden nutricional ligado al autocuidado, apartando a un lado la sobreestimación que la patología instala en la noción de la imagen estética sobre sus propios cuerpos. 
Una vez que se establece el orden alimenticio, se procede a una siguiente instancia dentro de este procedimiento y es cuando comienzan a surgir las verdaderas inquietudes. 
De una manera similar se confronta cada uno de los modelos tanto vinculares como familiares, laborales, académicos y de pareja. El paciente, en conjunto con el grupo, continuamente tiene la tarea de identificar la conducta y el mecanismo con falencia, es decir, aquellos que le hacen daño para cambiarlos y comenzar a desarrollar nuevos. 
El cambio emocional que genera el desarmar y volver a armar un nuevo modelo dentro de un contexto externo al tratamiento se hace en compañía del grupo y en simultáneo se plantea la problemática para ser supervisada por profesionales. 
Como situación ejemplo se describe un planteo de una paciente que expone su dificultad en relacionarse con más de una persona, cuando se acerca una tercera se nubla y automáticamente deja de vincularse y se retira. Seguidamente se le indica que en dichas situaciones no se aísle, e identifique puntualmente qué es lo que le pasa. Generalmente estas primeras veces se suceden en salidas grupales: sus compañeros/as conocen esta falencia y la acompañan de una manera contenedora pero también estando atentos/as a su reacción para poder ayudarla a identificar la falencia. 
En simultáneo, en charlas grupales se profundiza psicoanalíticamente de manera paulatina, descubriendo que nunca se le enseñó un vínculo con más de una persona. Relata que sus primeros años de vida los vivió con una chica que sus padres habían traído del monte del interior del país cuando la misma tenía 13 años. Ambas desarrollaron un vínculo simbiótico, apañando también las inseguridades de esta segunda persona, quien cuenta nunca haberse despegado de ella hasta que se volvió a su casa de origen y dejó a la paciente en estado de desamparo y sin tener herramientas para construir otras amistades. 
Se sigue trabajando: ¿por qué la crió esta persona… y sus padres? ¿Por qué se crea una simbiosis? ¿Fue por un ambiente tenso, conflictivo? ¿Por qué los padres estaban ausentes? Etc. A medida que profundiza y desarma toda esta modalidad que acarrea una simple imposibilidad de hablar con más de una persona, se determinan otros conflictos como la falta de herramientas para defenderse de cualquier situación conflictiva, siendo la misma niñera la que lo hacía en aquellos primeros años y así se sigue desarticulando toda la conducta en falta que se describe previamente, de un modo ramificado y en espiral. Siempre se trabaja en un cambio forzado en la conducta para poder así identificar y encarar de manera más directa la emoción hasta que a medida que se resuelve el origen, la conducta secuela que primariamente es impuesta, se va naturalizando en sintonía con este cambio. 
Básicamente, erradicar semejante patología es una tarea muy compleja, la cual sería muy difícil de plasmar en pocas palabras, de manera concisa. Cada persona es particular, con situaciones diferentes. Uno de los distintivos que sostiene CITPAD es el de desestimar las conductas dañinas de una manera conductista pero siempre priorizar aquellas que la persona elige, yendo en contra de mandatos familiares entre otros mecanismos aprendidos que ésta nunca identificó como problemáticos, no sólo por la conducta adictiva que no le permitía ver otras sino también por crecer en un entorno en donde dicha conducta siempre les fue natural, sin conocer otro recurso. 
De esta manera, la meta que en una primera instancia fue el orden nutricional, se convierte en la construcción de una autoestima totalmente nueva, mientras aquella devastadora con la cual el/la paciente entra el primer día de tratamiento es apuntalada. 

Conclusión 
Conductismo y constructivismo son dos de los enfoques de la psicología más contrariados. Por una parte tenemos el conductismo, que plantea el aprendizaje por medio de reflejos condicionados, relacionados con los estímulos y refuerzos del medio ambiente, es decir que el proceso de aprendizaje en el ser humano se podría resumir en la fórmula: estímulo + respuesta = aprendizaje. 
Del otro lado de la moneda encontramos al constructivismo, que explicándolo de una manera metafórica sería el hermano hippie de mente abierta del rígido y militar conductismo. Este modelo propone que el conocimiento se construye a través de la observación. Expone que nacemos con esquemas mentales que desarrollamos desde nuestra infancia hasta la adolescencia donde los modificamos y enriquecemos por medio de la reconstrucción de significados. (Caram, Los Santos, Pusineri, 2013).
Se sostiene que tanto el enfoque conductista como el constructivista, dentro de la disciplina pedagógica, son perspectivas opuestas en un permanente confronte. 
No obstante, si se aleja y se observa la historia de la pedagogía, desde una perspectiva horizontal y amplificada, se muestra un notable crecimiento evolutivo. 
El conductismo es el enfoque precursor, que muestra a través de sus pequeños avances la invención de un nuevo objeto de estudio como lo es la educación. Desde esta nueva guía, surge un nuevo enfoque: el constructivismo, que sin dejar de basarse en los pequeños experimentos realizados previamente, se profundiza y perfecciona continuamente. 
Se considera ambos como dos enfoques que en vez de ser contrariados, se perfeccionan inagotablemente entre ellos. 
El conductismo aún se utiliza para determinados casos en los que el contexto no permite profundizar de la manera en el que el otro lo plantea. También, el constructivismo emplea en diversas situaciones directivas conductistas, que sin embargo son insuficientes para lograr su cometido. 

Referencias bibliográficas 
CITPAD (2015). ¿Quiénes somos? Disponible en: http:// anoraxiaybulimia.blogspot.com.ar/2015/08/citpadquienes-somos.html. 
Caram, Los Santos, Pusineri, (2013) Escritos en la Facultad Nº84 (2013). Reflexión Pedagógica. Edición I Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación 84. Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II – 2012. Año IX, Vol. 84. Buenos Aires.

Resumen: Se estudió tanto el conductismo como el constructivismo de manera individual, exponiendo los diferentes encauces de cada uno de los precursores respectivamente. Una vez establecidas las diferencias, se nombró un caso real, el cual utiliza ambos métodos complementándose uno con el otro. 
El caso nombrado describe un tratamiento de patología alimentaria, que comienza netamente con un enfoque conductual. Siendo la comida el último e intrascendente mecanismo en aparecer, de manera inversa, es el primero a desarmar. 
Una vez que el paciente logra controlar la comida, comienzan a aparecer las verdaderas emociones y es cuando se comienza a trabajar, continuando en espiral, hasta lograr llegar a la génesis de este trastorno, se trabaja constructivamente para poder así erradicar la disfunción de raíz. 
Tanto la bulimia como la anorexia nerviosa son trastornos adictivos de la personalidad que se generan de manera defensiva, como consecuencia de una serie perpetuada de patrones disfuncionales concebida en el núcleo primario, en combinación con una importante falta de herramientas conductuales para resolver dichas disfunciones. Como resultado final, la mente genera un foco de distracción, transportando la emoción genuina de su origen para desplazarla hacia una nueva como el peso corporal, la obsesión y distorsión de la propia imagen, entre tantas otras; así se anestesian emociones reales y se reduce el mundo del paciente a un solo enfoque: la comida. Esta misma génesis es la de cualquier conducta adictiva como lo es el alcohol, la droga, el juego y demás. Tan solo cambia el objeto final al cual la persona se aferra para transferir sus trastornos.
Describiendo las diferentes perspectivas que adopta el caso planteado, se defendió la idea del trabajo que gana si se liga el conductismo junto con el constructivismo, una labor puramente en equipo estableciendo un mismo fin, como lo es en este caso: la erradicación de la bulimia y la anorexia.

Palabras clave: conductismo – condicionamiento – estímulo – respuesta - premio – castigo – constructivismo – estadios - zona de desarrollo próximo - entorno sociocultural – confronte – unión. 

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación I, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por la profesora Eugenia Negreira. Año 2016.


Dos modelos: conductismo y constructivismo fue publicado de la página 83 a página86 en Escritos en la Facultad Nº136

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