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Incorporando nuevas herramientas: el docente y la tecnología

Calciati, Camila

(Diseño Textil y de Indumentaria)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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¿Qué rol cumple hoy en la era de la tecnología el docente presencial? Para contestar debidamente la incógnita planteada, se debe indagar un poco más atrás para poder llegar a una respuesta ideal. 


Es preciso… que quien se está formando, desde el principio mismo de su experiencia formadora, al asumirse también como sujeto de la producción del saber, se convenza definitivamente de que enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades de su producción o de su construcción. (Freire, 2004, p. 12).

El docente presencial cumple con un rol, de ser un guía, un orientador, dinamizador en las actividades dictadas en las clases, participa activamente en las asignaciones propuestas. Su papel en la enseñanza es fundamental. Según desarrolla la revista Prelac, el rol de los docentes se puede dividir o explicar “en tres dimensiones diferentes: la de los aprendizajes de los estudiantes, la de la gestión educativa, y la de las políticas educativas”. (p. 11). Respecto a la gestión educativa, hace referencia a 

Profesores que planifican, monitorean y evalúan juntos su trabajo; que revisan sus prácticas y sistematizan sus avances; que se sienten fortalecidos en el equipo docente y se relacionan con otros colegas y otras escuelas en redes de aprendizaje docente; que tienen una actitud crítica y propositiva y procesan las orientaciones centrales a la luz de su realidad y sus saberes. (p. 12).

Además, aluden a la dimensión de las políticas educativas, nombrando “la participación de los docentes en su formulación, ejecución y evaluación”. (p. 12). Sin embargo, la dimensión más imprescindible es la del aprendizaje. Los docentes tienen como misión, facilitar el aprendizaje de sus estudiantes, además de cumplir con los roles mencionados anteriormente. Por lo tanto, el docente, teniendo que hacer de orientador, teniendo un carácter participativo y haciendo de guía, además de facilitar el aprendizaje para sus estudiantes, se busca nuevos medios por los que llegar a estos objetivos. Si bien las clases presenciales se remontan a años y es el sistema que siempre se utilizó y se sigue utilizando, se desarrollan elementos que aportan otros puntos de vista a la tarea de enseñar. Uno de estos nuevos elementos es la tecnología. Según expresa Freire el formador es el sujeto que forma a los estudiantes, que los considera como objetos, que son formados por un formador. El estudiante es “como un paciente que recibe los conocimientos-contenidos-acumulados por el sujeto que sabe” y que estos le son transferidos a los estudiantes. (p. 12). Por lo que este fenómeno, que afectó de distintas formas el sistema de enseñanza-aprendizaje, tanto positiva y negativamente, es un elemento de ayuda para que los conocimientos sean transferidos de manera más directa, y se utiliza como una herramienta facilitadora a la hora de dictar una clase. Enfocándonos en lo positivo de esta nueva herramienta, contribuyó de buena manera a la hora de enseñar en las aulas, ya que el docente puede utilizar elementos como las televisiones o proyectores para mostrar imágenes o bien tener un esquema armado para dictar su clase, además de utilizar el pizarrón. La tecnología es un avance, que día a día nos brinda cosas nuevas. A su vez, en las aulas los alumnos llevan sus aparatos tecnológicos para tomar nota, lo cual se puede ver como un aspecto negativo, porque se pierde la imprenta, o mostrarle algo al profesor. Fuera del aula, la tecnología también colabora a que haya un proceso de enseñanza-aprendizaje mayor, ya que se cuenta con bibliotecas virtuales, o bien buscando se puede encontrar un libro online. También hay docentes que cuentan con redes sociales, un factor que va de la mano con la tecnología, con el boom que fue Internet. Estas redes sociales no son otras más que Facebook, Blogspot, Instagram y correo electrónico. Los docentes arman redes sociales para facilitar la comunicación con sus estudiantes, ya que a través de éstas, puede haber un diálogo si hay alguna duda que no quedó clara, o cualquiera fuera el hecho, que no puede esperar a la clase siguiente. Es una herramienta que al docente le es útil, si quiere comunicar algo de manera rápida e instantánea a los estudiantes, ya sea brindar información o compartir una imagen, que se relacione con lo dictado en las clases. Además, hay docentes que brindan su número telefónico a los estudiantes, con el fin de tener una comunicación por otra vía que no sean las redes sociales, la cual es todavía más instantánea, que es el Whatsapp. Esta vía es la más rápida de todas. Habiendo tantas posibilidades de comunicación instantánea, debe existir un límite moral y ético en cuanto a esta comunicación, ya que al ser una herramienta tan cotidiana y usada hoy en día, se suele abusar de ellas. Estos avances en la tecnología, ayudan al docente a comunicarse de otra manera con los estudiantes, hablar un mismo lenguaje. “Quien enseña aprende al enseñar y quien aprende enseña al aprender. Quien enseña [sic] alguna cosa a alguien” (Freire, 2004, p. 12). Estas tecnologías son muy recientes, por lo que no todas las generaciones están acostumbradas al uso de ellas, sin importar el motivo. Por lo que a veces existen complicaciones por el no manejo de esta herramienta. En algunos casos, los estudiantes terminan enseñándoles a los docentes cómo manejar o de qué manera es mejor utilizar este fenómeno, por lo que “enseñar no existe sin aprender y viceversa”. (Freire, 2004, pg. 12). No obstante, hay docentes que refutan la tecnología, por el simple hecho de no comprenderla ni tener la iniciativa de intentar utilizarla como una herramienta facilitadora. Como también existen aquellos docentes o estudiantes, que no se despegan de la tecnología. “Divinizar o satanizar la tecnología o la ciencia es una forma altamente negativa y peligrosa de pensar errado”. (Freire, 2004, p. 16). La tecnología no es otra cosa más que una herramienta. Según Definición ABC, “en un sentido amplio, una herramienta es aquel elemento elaborado con el objetivo de hacer más sencilla una determinada actividad o labor”, por lo que no es algo esencial a la hora de enseñar o de aprender, por lo tanto no hay que abusar de ella, pero tampoco prescindir de la misma. “Es propio del pensar acertado la disponibilidad al riesgo, la asunción de lo nuevo que no puede ser negado o recibido solo porque es nuevo”. (Freire, 2004, p. 17).
Sin embargo, estas nuevas tecnologías no cambian el hecho de que exista un aula-taller, no le roba protagonismo a la educación presencial, es solo una herramienta que ayuda a mejorar dicho tema en cuestión. La enseñanza-aprendizaje en un aula presencial es directa y abre la posibilidad de un feedback, de una conversación oral, de debate, de integración. Verle la cara al otro, los gestos, es imprescindible ya que en eso se basa la comunicación oral, y de esta manera se facilita la compresión, cosa que a veces, en la comunicación virtual escrita, se puede malinterpretar, o bien ser incomprendida. Por lo tanto uno “a veces ni se imagina lo que puede llegar a representar en la vida de un alumno un simple gesto del profesor. Lo que puede valer un gesto aparentemente insignificante”. (Freire, 2004, p. 20). Por consiguiente, utilizar la tecnología como una herramienta dentro y fuera del aula, es un hecho correcto, mientras no se abuse de la misma. Los docentes deben aprehender la utilización de este nuevo fenómeno para ponerlo en práctica, asumiendo que no es otra cosa más que un elemento facilitador, que puede llegar a ser un gran aliado a la hora de enseñar.

Referencias bibliográficas 
Freire, P. (2004). Pedagogía de la Autonomía. San Pablo: Paz e Terra, S.A. 
UNESCO. (2005). Protagonismo docente en el cambio educativo. Revista Prelac Nº1. Santiago de Chile: AMF Imprenta.

Resumen: La educación se remonta a años. Una enseñanza presencial donde hay un docente frente a una clase de estudiantes dispuestos a aprender de ese personaje que está allí frente a ellos. Pero ahora, esta situación está cambiando, aparecen nuevos descubrimientos, tales como la tecnología, que no es otra cosa más que una herramienta facilitadora para que el proceso de enseñanza-aprendizaje, sea de manera más interactiva, y se pueda llegar a existir un mismo lenguaje entre docente y estudiantes. Cabe la posibilidad de que este nuevo fenómeno no sea aceptado por todos, más por las generaciones que vieron nacer a la tecnología, que por aquellos que crecieron con ella. Pero se debe entender que la tecnología no reemplaza a un docente presencial, sino que ambos deben trabajar juntos para cumplir con el rol de facilitador de aprendizaje para los estudiantes. No hay nada que pueda suplantar lo que es una clase presencial, el poder interactuar con un docente frente a frente, poder debatir todos los puntos de vista en ese momento y no dejar nada que luego, por medio virtual, se puede tomar de manera inconclusa.

Palabras clave: enseñanza – aprendizaje – docente presencial – tecnología.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación II, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por la profesora Eugenia Negreira. Año 2016.


Incorporando nuevas herramientas: el docente y la tecnología fue publicado de la página 99 a página100 en Escritos en la Facultad Nº136

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