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Carpe Diem: de la enseñanza conductista a la constructivista

Lipszyc, Jazmin

(Licenciatura en Publicidad)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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Introducción 

Por mucho tiempo el aprendizaje fue entendido únicamente desde una concepción conductista como el resultado de estímulos que refuerzan o desalientan una conducta. Algunos de los principales fundamentos de esta corriente eran las premisas los alumnos no saben nada y los alumnos deben adaptarse al currículum. 
Los principales autores e influyentes de la pedagogía conductista fueron el psicólogo inglés John Watson, considerado el primer conductista, que continuó la teoría que había comenzado el filósofo Iván Pávlov; y el psicólogo Frederic Skinner, quien bajo la influencia de estos dos predecesores continuó las investigaciones y desarrolló programas que afectarían la diná- mica dentro de escuelas y fábricas a mediados del siglo XX. La película Dead Poets Society (1989), que en español es conocida como La Sociedad de los Poetas Muertos, está situada en Inglaterra en 1959 y pone en juicio los métodos pedagógicos tradicionales hasta ese momento, es decir, los métodos de la pedagogía conductista. Más específicamente, es el profesor John Keating quien representa la oposición a estos ideales con su particular forma de dar clases. La manera de enseñar del profesor, protagonista del largometraje, responde a las ideas de la pedagogía constructivista, que por su naturaleza se oponen al conductismo. 
El presente ensayo se propone reflexionar sobre la confrontación que se establece entre un modelo y otro dentro de la película. De aquí en adelante se intentará contraponer el conductismo y el constructivismo utilizando como referencia la película mencionada, y describiendo los principales postulados del constructivismo desde autores como Ausubel, Piaget y Vygotsky.

Desarrollo 
Desde una concepción conductista, el protagonismo en una situación de clase lo tiene el profesor, el único que tiene conocimiento y que lo transmite a sus alumnos. El contenido de la clase está determinado por un currículum pre-establecido, inflexible y obligatorio que dirige la enseñanza dentro del aula. El alumno no es más que un ser que no sabe y que debe recibir la enseñanza desde un rol pasivo, adaptándose a todo este contexto educativo planteado ¿Qué sucede entonces con aquellos alumnos que no se adaptan con tanta facilidad? ¿No es éste un esquema excluyente?
En la película La sociedad de los poetas muertos (Weir, 1989), pese a esta estructura vigente y reglamentaria del colegio, el profesor John Keating redefine la relevancia de los componentes de la triada didáctica. Sus clases dejan de ser preelaboradas y estructuradas buscando simplemente enseñar un determinado currículum, y los contenidos que desarrolla en sus clases se flexibilizan y se adaptan a los intereses de sus alumnos, quienes adquieren protagonismo en el proceso de aprendizaje; de hecho, adoptan un rol activo y se comprometen con su propio aprendizaje. El profesor logra esto invitándolos a que participen, a que den sus opiniones e intercambien.
La ideología bajo la que el profesor enseña responde al constructivismo. Esta corriente parte de una premisa que precisamente se opone al conductismo: los alumnos poseen conocimientos que han adquirido previamente. Esta afirmación modifica el enfoque de la enseñanza, ya que el objetivo de la misma será construir nuevos conocimientos a partir de los ya existentes. Por eso Ausubel, Novak y Hanesian aseguraron que el factor más importante en el aprendizaje son los conocimientos previos que tiene un alumno, y una vez que se conoce cuáles son, se debe enseñar en consecuencia. (1983) Para comenzar, esta afirmación baja a los profesores de la tarima desde la cual acostumbraban enseñar, y los coloca en una posición completamente diferente, como facilitadores dentro del proceso de aprendizaje. Para el constructivismo el docente tiene más conocimientos que sus alumnos sobre determinado tema y por lo tanto es capaz de guiarlos hacia la construcción de nuevos saberes a partir de los que poseen. En segundo lugar, el profesor tiene la responsabilidad de averiguar cuáles son esos saberes que poseen los alumnos para poder guiarlos de ahí en adelante. Además, un estudiante no sólo podrá aprender de su maestro sino de sus pares, y al mismo tiempo podrá enseñar, puesto que todos tienen saberes distintos que pueden intercambiar en una clase participativa. Esto pone en evidencia la diferencia entre la concepción de la enseñanza en la corriente conductista y en la constructivista; mientras la primera es estricta y sólo busca la transmisión y repetición mecánica del conocimiento, la segunda genera las condiciones para que los alumnos construyan el conocimiento, intercambien con sus docentes y sus pares, hagan preguntas e intenten responderlas. 
El docente constructivista trae a la clase una situación problemática para intentar que los alumnos logren resolverla en un proceso que involucra los conocimientos que ya tienen y exige que creen a partir de esos otros nuevos a través de la lógica, la relación y la generalización de los mismos. 
Los resultados de aprendizaje que obtienen ambas corrientes son muy diferentes. El saber que produce el conductismo se aloja en la memoria a corto plazo, esto es, según Ausubel, aprendizaje memorístico. Con lo cual, una vez transcurrido un tiempo el conocimiento se olvida por no haber sido relacionado con nada que el estudiante conozca concretamente. En cambio, el saber que genera el constructivismo se ubica en la memoria a largo plazo debido a que los conocimientos recién adquiridos se relacionan con saberes previos, modificando las estructuras cognitivas de cada alumno, lo que define Ausubel como aprendizaje significativo. Dentro de éstos se encuentra la experiencia, lo que hace que el aprendizaje sea vivencial para los alumnos. Los contenidos son provisorios, mientras que un esquema mental es permanente. 
Esto hace que el aprendizaje no sea únicamente útil dentro del aula sino que los habilite para resolver futuras situaciones por sí mismos, debido a que han aprendido la manera de resolver conflictos en general, y no la de un conflicto en particular. “Enseñar es promover que los niños se planteen nuevos problemas que no se hubieran planteado fuera de la escuela”. (Castorina et al., 1996, p. 110). Esto evidencia la búsqueda del docente de impartir autonomía para que los estudiantes aprendan. 
En la película es observable cómo los alumnos incorporan y modifican sus estructuras cognitivas, por lo que luego piensan, se plantean y resuelven situaciones problemáticas de manera autónoma, fuera del ámbito estrictamente escolar. 
Para enseñar, el profesor utiliza métodos poco ortodoxos, buscando llegar a los resultados de una manera creativa, es decir, a través de caminos diferentes a los tradicionales pero que parecen ser más certeros para el fin que se propone. Por ejemplo, se sube arriba de un pupitre e invita a los alumnos a que hagan lo mismo, para enseñarles a mirar desde otro punto de vista; o los hace caminar en el patio del colegio para que comprendan la importancia de ser auténtico. 
Los demás profesores y directivos del colegio se oponen a los métodos constructivistas que aplica el profesor y le exigen que se limite a transmitir lo que está en el currículum, siguiendo las formas tradicionales, las que implican repetición, memorización y estímulos netamente conductistas tales como castigo o premio para desalentar o reforzar una conducta. En una conversación que el director de la escuela mantiene con el profesor expresa: “El programa está fijado. Está probado que funciona. Si tú lo dudas, ¿por qué no ellos? […] Prepáralos para la universidad y lo demás se soluciona solo." (Weir, 1989). Esto pone en evidencia el carácter estructurado y rígido del currículum escolar. 
Por otra parte, los padres temen que sus hijos formen opiniones propias, ya que desean que obedezcan simplemente. La institución escolar y los padres en aquella época estaban de acuerdo en que el colegio debería preparar a los niños y adolescentes para que se conviertan en profesionales de carreras duras y tradicionales como el derecho y la medicina, y ponían mucha presión sobre ellos en esa dirección. De hecho, cuando las primeras escuelas conductistas iniciaron a fines del siglo XIX luego de la Revolución Industrial, su razón de ser era formar niños que al igual que los productos de una fábrica salgan con características similares, con una misma forma de pensar y que sobre todo, sirvan a los propósitos de la sociedad. En la época en la que se desarrolla la película, bajo la influencia de esa misma ideología, si alguien quería estudiar arte o teatro debía enfrentarse a la voluntad de sus mayores y al qué dirán de la mayoría, lo que se evidencia en el largometraje con uno de los personajes que descubre que su pasión es el teatro. El profesor Keating intenta romper con este régimen y otorgarles a los estudiantes autonomía para poder descubrir sus verdaderas pasiones y hacer lo que les gusta, sin pensar en lo que inflexiblemente deberían hacer; lo que por supuesto genera grandes controversias con los padres, directivos y demás profesores. 
Sin embargo y pese a la oposición, el profesor logra resultados que antes no se habían alcanzado. Ausubel plantea tres tipos de contenidos que deben darse para que exista el aprendizaje significativo y que hacen al equilibrio dinámico: contenidos que hagan conocer al alumno, de corte teórico; contenidos que le hagan hacer algo como un proyecto, o trabajo práctico; y contenidos que le hagan amar, es decir, que con un carácter actitudinal logren motivar a los estudiantes. El profesor de Lengua logra a través de sus esfuerzos que los estudiantes amen la poesía cuando antes no tenían ningún interés por ella. La tarea de un docente se transforma entonces en el arte de motivar, de despertar el interés, de orquestar la participación de los estudiantes en la clase, de saber diagnosticar el lugar de conocimiento en el que se encuentran y dirigirlos hacia uno nuevo, superior. 
Vygotsky aporta la relevancia de la intervención del docente y de la interacción entre los mismos alumnos para lograr adquirir nuevos conocimientos. Denomina zona de desarrollo próximo al nivel de conocimiento que cada alumno, como caso particular, es capaz de alcanzar si recibe ayuda, es decir, es un lugar potencial al que el alumno sería capaz de llegar si se le provee de las herramientas necesarias. 
Por lo tanto, los conocimientos que el docente se propone que sus alumnos aprendan deben ser posibles de construir a partir de aquellos con los que ya cuentan. En Piaget- Vigotsky: contribuciones para replantear el debate los autores afirman en relación a la situación problemática: “dos condiciones son esenciales: debe tener sentido en el campo de conocimientos de los alumnos, pero no debe ser resoluble sólo a partir de los conocimientos que los niños ya tienen”. (Castorina et al., 1996, p. 98). Es decir que estas condiciones son indispensables para que pueda haber verdaderamente un aprendizaje. 
Ahora bien, no sólo los alumnos adquieren nuevos conocimientos a partir de los previos, sino que muchas veces se ponen en conflicto esos saberes previos, cuando no coinciden con lo que otros alumnos piensan o saben. En ese proceso de replanteamiento es donde se fortalece o se modifica lo que cada alumno conoce. De ahí la importancia de habilitar la participación y el intercambio grupal bajo la supervisión del profesor. 
La simple discrepancia de cada corriente pedagógica entre si los alumnos tienen saberes previos o no, determina definitivamente el desarrollo de la clase y permite o anula el intercambio y, desde un punto de vista constructivista, el enriquecimiento de la clase, fundamental para el aprendizaje de los estudiantes.

Conclusión 
En el colegio donde transcurre la película, la clase sobre la que el profesor interviene se diferencia notoriamente de todas las demás. 
En primer lugar, se distingue por la autonomía que adquieren los alumnos como producto del proceso de aprendizaje al que fueron sometidos, en el cual el profesor les entregó por primera vez la palabra, la voz y el voto, y les ayudó a desarrollar criterio propio para valerse por sí mismos y crear y defender sus propias ideas. 
Por otra parte, a través del intercambio y la relación con el grupo dentro de la clase cada estudiante pudo encontrar su rol dentro y fuera del aula. Es notable observar en la película cómo los estudiantes crecieron no sólo como alumnos sino también como personas, y cómo aquellos estudiantes que por sus características individuales les resultaba más difícil participar en clase y vencer sus miedos, logran superar sus dificultades gracias a la intervención del profesor en sus procesos de aprendizaje, y a un genuino interés porque aprendan, y no simplemente por enseñar. 
Finalmente, es relevante destacar que se estableció un vínculo entre alumnos-docente y entre los mismos alumnos. El profesor, lejos de ser autoritario y dictador se mostró cercano, afectivo y confiable, pero sobre todo, se convirtió en una contención para los estudiantes. 
Si se habla de aprendizaje significativo, que perdura en la memoria y modifica estructuras cognitivas para consolidar herramientas que sirvan a futuro, dentro y fuera del aula, es posible afirmar que aquello que los estudiantes aprendieron con el profesor de métodos poco ortodoxos no lo olvidarán jamás; pero aún más que eso, nunca volverán a ser las mismas personas.

Referencias bibliográficas 
Ausubel, D. P., Novak, J. y Hanesian, H. (1983). Psicología educativa: Un punto de vista cognoscitivo. México: Trillas. 
Castorina, J. A., Ferreiro, E., Lerner, D. y Oliveira, M. K. (1996) Piaget-Vigotsky: contribuciones para replantear el debate. Buenos Aires: Paidós. 
Roselli, N. (1999). La construcción sociocognitiva entre iguales. Rosario: IRICE. 
Teoría del aprendizaje significativo. (2016). Recuperado el 23/02/2016. Disponible en:http://delegacion233.bligoo. com.mx/media/users/20/1002571/files/240726/Aprendizaje_significativo.pdf 
Weir, P. (Director). (1989). Dead Poets Society [Película]. Burbank: Tocuchstone Pictures.

Palabras clave: constructivismo – conductismo - aprendizaje significativo - estructura cognitiva - rol del docente - rol del alumno.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación II, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por la profesora Eugenia Negreira. Año 2016.


Carpe Diem: de la enseñanza conductista a la constructivista fue publicado de la página 103 a página105 en Escritos en la Facultad Nº136

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