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Formación de docentes y la comunicación con los estudiantes

Catania, Camila Leone

(Diseño Textil y de Indumentaria)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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El espacio transicional en el que el niño juega, o el adulto habla, es, según WINNICOTT, “un área intermedia de experiencia a la que contribuyen tanto la realidad interna como la vida externa”. Y existe como “un lugar de descanso para un individuo entregado a la perpetua tarea de mantener separadas y al mismo tiempo interrelacionadas la realidad interna y externa”.[sic] (Phillips, 1988, p.132).


Esa misma área intermedia de la que habla Winnicott, se presenta entre el docente y el estudiante dentro del ámbito de enseñanza. Donde, del mismo modo, si una de esas realidades sobrepasa a la otra, ese espacio desaparece, así como sucede en una conversación cuando es una sola la persona que se comunica.
Y aquí radica algo importante, se da por sentado que el docente debe estar capacitado para proporcionar una buena enseñanza y sobre todo saber manejar la dialéctica correcta al momento de comunicarse con el estudiante, pero esto muchas veces no sucede. Y esto involucra la formación que posee el docente. Aunque una persona sea especialista en una determinada área, eso no habilita para que sea capaz de enseñar y transmitir esos saberes del modo correcto. Porque es necesario entender que el modo en que un docente se comunica con su estudiante modifica la actitud y reacción del mismo, condicionándolo completamente. Por eso el docente tiene un rol y una formación que debe tener incorporada. Se define a la comunicación como:

Un proceso social permanente que integra múltiples modos de comportamiento: la palabra, el gesto, la mirada, la mímica, el espacio y inter individual [sic], etcétera. No se trata de establecer una oposición entre la comunicación verbal y la “comunicación no verbal”: la comunicación es un todo integrado. (Bateson, Birdwhistell y otros, 1981, p. 22).

El docente debe ser capaz de integrar estos múltiples modos de comportamiento, estableciendo un mensaje adecuado para su estudiante. Tiene la responsabilidad de, más allá de su título, saber manejar y articular diferentes herramientas e instrumentos como la tecnología, para establecer con sus estudiantes un proceso eficaz. Porque con un mensaje transmitido de un modo erróneo, puede dañar su rol fundamental que es el de acompañar. 
Es necesario que sus devoluciones sean con claridad debido a que ciertas palabras o cuestiones que el estudiante recibe pueden ser entendidas desde diferentes perspectivas y eso se ve enormemente afectado por el contexto del cual proviene el estudiante y en qué circunstancia está siendo enseñado. Y aquí recae nuevamente el hecho de que el docente debe estar capacitado a enseñar, porque ambos se ven afectados, no solo por este espacio sino por su contexto y el mensaje que transmiten. Si el docente no es lo suficientemente idóneo en cuanto a su preparación, como resultado no tendrá los instrumentos necesarios para la orientación correcta del estudiante, limitándolos a ellos y a su proceso de aprendizaje. Por esa razón, existe la gestión de formación docente, encargada de corregir los errores que cometen dichos docentes en el momento de la enseñanza universitaria, de acuerdo a las posibilidades de cada estudiante. 
Y dentro de las posibilidades radica el hecho del contexto en el cual está inmerso dicho estudiante. Tal como afirma Bateson: “toda comunicación exige un contexto, que sin contexto no hay significado, y los contextos confieren significados porque hay una clasificación de los contextos”. (1993, p. 28). Es decir que las reglas y los códigos se determinan por la cultura a la cual pertenecemos y nos formamos dentro de esas reglas de manera inconsciente, de modo que se vincula aquello que incorporamos dentro de nuestro entorno, con el aprendizaje en el ámbito universitario. 
Teniendo como sustento esto, se concluye que el contexto social conforma el medio en el que sucede el hecho educacional. Dentro de la vida social del estudiante se encuentra la educación, que se relaciona con todos los individuos que intervienen en el proceso educacional, proporcionando una relación interpersonal. 
De aquí que “el contexto es lo que le da significado a la comunicación”. (Zugazaga, 2004, p. 19). Se destaca la importancia de la comunicación dentro del ámbito áulico universitario, debido a que se debe buscar una construcción social justa e integradora en el proceso de enseñanza aprendizaje, que facilite el uso y la construcción de conocimiento, formando íntegramente al estudiante. 
Se distingue que en la comunicación docente–estudiante debe conservarse el respeto, el consentimiento, el diálogo, la claridad, etcétera. Se llevará a cabo en una situación de convivencia mutua entre ambas partes, lo que facilitará que no exista lugar para la agresividad y los conflictos que se presenten puedan ser resueltos de una manera satisfactoria.

Los mensajes (…) están condicionados por un metamensaje, es decir un mensaje de orden superior que explica cómo debe entenderse el mensaje en sí. (…) Hay un mensaje en sí que permite que el otro entienda a qué me refiero. Este mensaje sobre el mensaje es lo que llamamos el metamensaje. (Zugazaga C. 2004, p. 17)

El metamensaje es una de las características que el docente debe lograr que sea completamente claro para que no se logre una mala interpretación por parte del estudiante, y así mantener el contexto anteriormente explicado. 
Otra característica del ámbito educacional es la comunicación interpersonal. Cuando un estudiante expresa una idea y sus pares la disciernen, se concibe una situación en la que el estudiante está aprendiendo. Donde se genera también un proceso de comunicación diferente donde los estudiantes dejan de ser solo receptores de la información que proporciona el docente, y pasar a ser emisores y receptores de mensajes a la vez. Y el aprendizaje se distingue cuando sucede un cambio de conducta significativa que concluye en la interacción dentro de la comunicación. 
Esto comprende que el docente debe entender que la posición del alumno es activa y no pasiva, únicamente como oyente de su clase. Destacando la importancia de la comunicación correcta entre docente y estudiante, se contempla dicha comunicación como un proceso bilateral. 
Dentro de este contexto, el docente que no sea capaz de percibir los indicadores que manifiestan los estudiantes, o no lo haga de modo correcto de acuerdo a su contexto anteriormente mencionado, generará barreras comunicacionales que impedirán una correcta interacción. 
Para poder dominar esas posibles barreras que puedan ocurrir en la interacción mencionada, existen diferentes herramientas para utilizar, como por ejemplo: ser consciente de la posibilidad que se destaquen malos entendidos, buscar una respuesta para comprobar que el mensaje ha sido comprendido correctamente, tener en claro la comunicación no verbal, que se desarrollará posteriormente, estar atento y activo a lo que se comunica y el modo en que se lo hace, no limitar la libre expresión de las ideas en beneficio al uso adecuado del vocabulario. 
Como se ha indicado, el profesor es responsable de proporcionar un clima de comunicación adecuado, respetuoso y tolerante dentro del aula. El proceso de enseñanza y aprendizaje debe comenzar con una interrelación entre profesor y estudiante, siendo capaz de reflexionar acerca de la conducta que se presenta frente a los estudiantes para una mejora constante de la comunicación, porque es el profesor quien elabora los medios y momentos para provocar un buen rendimiento de los estudiantes. 
Oportunamente se desarrollará sobre la comunicación no verbal dado que aquí se encuentran muchos puntos de observación de los docentes en el momento de la comunicación con los estudiantes. Se resalta no confundir entre la comunicación verbal (hablada) y la no verbal como la escrita y la lengua de signos. Dentro de esta comunicación se pueden distinguir diferentes partes tales como los gestos, la postura, las manos, etcétera. La velocidad con la que nos comunicamos y el tono de voz que aplicamos, como así también la distancia interpersonal que requerimos para sentirnos seguros y proporcionados para desarrollar la comunicación. También existen factores que forman parte de diversas disciplinas como la paralingüística, la kinesia y la proxémica. Y para entenderlos se citarán tres definiciones. 

Paralingüística: estudia los aspectos no semánticos del lenguaje, como por ejemplo, los tonos empleados, el ritmo con el que se habla, el volumen de la voz, los silencios y los cesar unas mil palabras al minuto. Timbres (agudo, grave…). 
Kinesia: se dedica a estudiar el significado de los movimientos humanos (cruzar las piernas, fruncir el ceño, entrelazar las manos, etc.). 
Proxémica: es la parte de la semiótica dedicada al estudio de la organización del espacio. (Phillips, 2011, p. 75).

Utilizando el lenguaje no verbal se pueden efectuar diversas funciones. Entre ellas y la principal se encuentra el hecho de enfatizar el lenguaje verbal, a través de un gesto como el saludo, por ejemplo. En otras palabras se puede decir que repite lo que verbalmente estamos diciendo. 
Otra función es expresar las emociones y sentimientos, donde es posible demostrar en qué estado emocional se encuentra una persona. 
Es posible remplazar palabras. Tal como se ha mencionado anteriormente, se puede repetir lo que verbalmente hablamos, otro método es únicamente comunicarnos mediante el gesto, mirada, entre otros. Como así también, existe la posibilidad de orientar el metamensaje, anteriormente explicado, con una comunicación no verbal. 
Sin embargo, es posible contradecir con un mensaje no verbal a uno verbal, por esa razón las señales no verbales deben ser proporcionadas al mensaje que se busca transmitir. Este punto es muy importante que el docente lo tenga en cuenta. 
Los mensajes no verbales también son capaces de regular la conversación y esto ocurre cuando se utilizan gestos para continuar una conversación. 
Finalmente es importante que principalmente el docente tenga una formación completa y esté constantemente actualizado sobre nuevos métodos y herramientas a utilizar en el ámbito áulico. Y por otro lado, que la comunicación como bien se dijo sea un canal que facilite el aprendizaje a nivel universitario y no un límite que complejice el proceso de aprendizaje. Por esa razón se concluirá con la siguiente cita:

El rendimiento de los alumnos, su proceso de integración a través de la comunicación, su formación para el trabajo, así como el análisis de roles no se dan con una técnica escrita, es un proceso que se va logrando y que recae principalmente en el docente pues es quien elaborará los medios y momentos para alcanzar la disposición de los jóvenes. (García M, Olvera C. Flores J, 2006).

Referencias bibliográficas 
Bateson G. (1993). Espíritu y Naturaleza. Buenos Aires: Amorrortu. Citado en Zugazaga, C. (2004). Comunicación, Sujeto, Percepción. La construcción de la realidad. Ciudad autónoma de Buenos Aires: ISBN. 
Bateson, Birdwhistell, y otros. (1981). La nueva Comunicación. Barcelona: Editorial Kairos. Citado en Zugazaga, C. (2004). Comunicación, Sujeto, Percepción. La construcción de la realidad. Ciudad autónoma de Buenos Aires: ISBN. 
García, M., Olvera, C. y Flores, J. (2006) Vínculo de Comunicación Alumno-Maestro en el Aula. Disponible en: http:// www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n54/vinculos.html 
Phillips, A. (2011). Winnicott. La comunicación no verbal. Buenos Aires: ISBN 
Zugazaga, C. (2004). Comunicación, Sujeto, Percepción, La construcción de la realidad. Ciudad autónoma de Buenos Aires: ISBN. 

Resumen: En este ensayo se profundiza sobre la formación docente y su comunicación con los estudiantes a nivel universitario. Aquí radica la importancia que se le da a la capacitación del docente, para que pueda proporcionar una buena enseñanza y sobre todo saber manejar la dialéctica correcta, al momento de comunicarse con el estudiante. 
Debe ser capaz de integrar múltiples herramientas, para establecer un mensaje adecuado para el estudiante, de acuerdo con sus posibilidades y el contexto en el que está inmerso. Es decir, que la cultura que rodea al estudiante, determina cuáles son sus reglas y códigos de manera inconsciente, siendo trabajo del docente vincular aquella situación. 
Así también, debe cumplir el rol de transmitir un mensaje claro para que la comunicación interpersonal entre docenteestudiante sea eficaz, teniendo en cuenta el metamensaje y entendiendo al alumno como participante activo del proceso de aprendizaje. Se debe evitar las barreras comunicacionales que puedan suceder, y se debe destacar todos aquellos indicadores que se pueden manifestar mediante la comunicación no verbal de los estudiantes, para que finalmente el docente adquiera una información y formación completa para llevar a cabo un buen proceso, facilitando el aprendizaje, debido a que el docente es quien elabora los momentos para lograr la aptitud de los jóvenes.

Palabras clave: comunicación – formación docente – contexto – rol docente – proceso de enseñanza – estudiante universitario – herramientas de comunicación. 

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación II, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por la profesora Eugenia Negreira. Año 2016.


Formación de docentes y la comunicación con los estudiantes fue publicado de la página 109 a página111 en Escritos en la Facultad Nº136

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