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Modelo inductivo como estrategia para la ampliación de esquemas cognitivos

Osterc, Lucía

(Diseño Gráfico)

Escritos en la Facultad Nº136

Escritos en la Facultad Nº136

ISSN: 1669-2306

Reflexión Pedagógica. Edición V Ensayos de estudiantes de la Facultad de Diseño y Comunicación Asignaturas: Pedagogía del Diseño I y II - 2016 Docentes: Carlos Caram · Gabriel Los Santos Eugenia Negreira · Mariángeles Pusineri

Año XIII, Vol. 136, Diciembre 2017, Buenos Aires, Argentina | 144 páginas

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A lo largo de la historia de la educación, se han presentado diversas corrientes, enfoques y maneras de pensar la enseñanza. Sin embargo, a principios del siglo XX nació una corriente pedagógica que revolucionaría la manera de concebir el aprendizaje y la forma de educar. Basada en la teoría del desarrollo de la inteligencia de Jean Piaget, nació el constructivismo. 

Esta corriente pedagógica, tal como indican Eggen y Kauchak en su libro Estrategias Docentes, se sustenta en el supuesto de que las personas construyen su propia comprensión acerca del mundo, en lugar de obtenerla provista por otros como sostiene el conductismo. (1999). 
Como consecuencia de esta forma de concebir el aprendizaje, se engendró un nuevo modelo de enseñanza denominado activo: un modo de educar en el cual el estudiante se sitúa como centro del proceso de aprendizaje y los docentes participan guiándolo en el aula mediante estrategias educativas, para llegar a cumplir metas u objetivos preestablecidos en pos del educando. (Eggen y Kauchak, 1999). Se trata de una pedagogía que parte de la acción y produce una “educación activa porque el conocimiento no se fundamenta únicamente en la palabra sino que, fundamentalmente… en la experimentación”. (Flores Montero, 1998, p.10). 
Desde la perspectiva de este modo de enseñar, hay tres tipos de objetivos que los docentes establecen según el aspecto del estudiante que se quiera ayudar a desarrollar: afectivos, psicomotrices y de procesamiento de la información o cognitivos. Estos últimos son los destinados al crecimiento intelectual del individuo y los más empleados a la hora de educar activamente.
Cuando el profesor establece objetivos cognitivos, busca “ayudar a sus alumnos en la adquisición de una comprensión profunda de los conceptos, al mismo tiempo que desarrollan sus habilidades de pensamiento superior y crítico”. (Eggen y Kauchak, 1999, p. 7) ¿Qué quiere decir esto? Que las personas naturalmente buscan hacer del mundo algo más comprensible. Este proceso de significación, innato y constante, se lleva a cabo por medio de esquemas cognitivos: aquellos conjuntos de ideas, relaciones y operaciones mentales dadas por la experiencia y útiles para la integración de nueva información. (Eggen y Kauchak, 1999). En otras palabras, son estructuras de pensamiento que las personas adquieren mediante la participación activa y que utilizan para comprender lo que los rodea. Estos esquemas cognitivos evolucionan y alcanzan crecientes niveles de complejidad que significan una mayor capacidad de pensamiento por parte del individuo, y se amplían mediante un proceso que la licenciada Fernández Zalazar denomina como equilibración, que se suscita cuando ante los esquemas ya adquiridos se presenta una situación desconocida que no encaja dentro de las estructuras del conocimiento a priori. En el instante en que el individuo reconoce el desequilibrio, sale en busca de significaciones. (s. f.). A través de lo que Eggen y Kauchak denominan procesos básicos de pensamiento, el individuo comienza a observar, a localizar patrones y generalizar, a formar conclusiones basadas en patrones o bien, a estimar conclusiones basadas en evidencias, según le permita el nivel de desarrollo de sus esquemas de conocimiento. (1999). Cuando logra organizar la información de manera que encuadre con sus esquemas anteriores, automáticamente este nuevo esquema o forma de conocer el mundo se adhiere e integra a las estructuras previas devolviendo el equilibrio y ampliando el esquema de conocimiento integral. Este proceso, no solo permite al sujeto comprender la realidad, sino que instaura en él una nueva y mejorada forma de pensar que, si se hace consciente de ella, podrá utilizar en otro contexto para comprender otros aspectos del mundo que todavía no conoce. De ese modo, los individuos no solo adquieren conocimiento del mundo que los rodea, sino que amplían los mecanismos mediante los cuales adquieren ese conocimiento, por ende, desarrollan su inteligencia suponiendo a la misma como la “organización progresiva de las estructuras mentales que van desarrollándose en interacción con el medio”. (Flores Montero, 1998, p. 27). Frente a esta forma de percibir el aprendizaje, y como observan Eggen y Kauchak, si el docente establece objetivos de conocimiento para los estudiantes, debe indispensablemente también establecer objetivos de pensamiento, porque ambos procesos se implican. “Si la comprensión profunda de un contenido es un objetivo, el énfasis en el pensamiento también debe ser un objetivo” (1999, p.55). En palabras del Doctor en inteligencia artificial David Perkins, “aprender es una consecuencia de pensar” y viceversa. (1992, s. p.). Si el sujeto no pone en funcionamiento sus esquemas cognitivos y no experimenta por sí solo, el aprendizaje de contenido se torna memorístico más que significativo, de modo que la enseñanza deja de ser activa y no se autoconstruye la comprensión. 
Enseñar a pensar es indispensable para la educación, dado que si no se estimula el desarrollo del pensamiento, difícilmente se alcanzará la comprensión profunda del contenido en cuestión. Es por eso que el docente debe encargarse de buscar que sus alumnos amplíen sus estructuras cognitivas para llegar al máximo nivel de complejidad: el pensamiento de nivel superior y el pensamiento crítico. (Eggen y Kauchak, 1999). La conciencia y el dominio de este nivel de pensamiento, denominado metacognición, le permitirá al sujeto cognoscente desarrollar una comprensión más profunda de temas específicos, al igual que confirmar conclusiones con hechos u observaciones, chequear coherencia, identificar inclinaciones, estereotipos, identificar información relevante e irrelevante entre otras conductas que mencionan Eggen y Kauchak (1999). 
Para que el sujeto amplíe sus estructuras y alcance este nivel, el docente debe implementar estrategias educacionales en el aula que combinen la enseñanza de contenido con habilidades de pensamiento al mismo tiempo. “No se trata de enfatizar el contenido o enfatizar la habilidad de pensamiento. No se puede profundizar ninguno de los dos sin el otro”. (Resnick y Klopfer, 1989, s.p.). 
Eggen y Kauchak advierten que no hay un solo método por excelencia para cumplir los objetivos educacionales sino que “las estrategias varían de acuerdo a los objetivos y el estilo del docente” (1999, p.13). 
En términos de estrategias educativas para el cumplimiento de objetivos de procesamiento de la información, Eggen y Kauchak han sistematizado una serie de modelos de enseñanza que ellos mismos definen como conjuntos de “estrategias prescriptivas diseñadas para cumplir metas de enseñanza particulares” que funcionan como herramientas “para ayudar a los buenos docentes a enseñar más eficazmente, haciendo que su forma de enseñar sea más sistemática y efectiva” pero proporcionando suficiente flexibilidad como para dar lugar a que apliquen su creatividad (1999, pp. 19-20). Uno de estos modelos de enseñanza activa es el inductivo: una estrategia directa que parte de la presentación de uno o más ejemplos de conceptos y/o relaciones entre conceptos para el aprendizaje de contenido y el desarrollo del pensamiento simultáneo. 
En base a la presentación al comienzo de la clase de estos ejemplos, el docente guía a los estudiantes por medio de preguntas que los inducen a encontrar patrones y a generalizar en base a las características que el prototipo evidencie. Es de suma importancia la calidad de los ejemplos presentados, porque en la medida en que revelen propiedades del concepto a comprender, los alumnos podrán o no reconocer patrones, generalizar y luego sacar sus propias conclusiones y adquirir conocimiento. 
Para que el proceso de aprendizaje por método inductivo sea eficaz, el alumno debe participar activamente de la clase, comprometerse y responder a las preguntas del docente, de modo que pueda poner en palabras el procesamiento de la información que hace mentalmente para internalizarlo y luego poder aplicarlo a su vida cotidiana, o bien para aprender nuevas cosas. (Eggen y Kauchak, 1999). 
Identificar patrones y generalizaciones, y comparar en el caso de que se presente más de un ejemplo, implica procesos básicos de pensamiento que resultan, no solo en la comprensión del tema, sino que también en la ampliación de los esquemas cognitivos y el desarrollo del pensamiento crítico y de nivel superior. Cuando el estudiante procesa la información que se le presenta, incorpora nuevo contenido que se adapta y adhiere a sus esquemas cognitivos previos, dando paso así a la equilibración y mejoramiento de sus estructuras de conocimiento. Se concluye por lo tanto que el modelo de enseñanza inductivo amplía los esquemas cognitivos de los estudiantes porque requiere que estos pongan en funcionamiento los procesos básicos de pensamiento para la comprensión profunda de un tema. Al estimular estos procesos, el estudiante comprende el contenido dado y a su vez evoluciona intelectualmente porque adhiere nuevos conocimientos a sus esquemas, que también le serán de utilidad para generar nuevos conocimientos posteriormente y seguir ampliando sus estructuras mentales a futuro.

Referencias bibliográficas 
Alexandria, V. (s.f) Association for supervision an Curriculum Development. Citado en: Eggen, P.D. y Kauchak, D.P. (1999). Estrategias docentes: enseñanza de contenidos curriculares y desarrollo de habilidades de pensamiento. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina. 
Eggen, P.D. y Kauchak, D.P. (1999). Estrategias docentes: enseñanza de contenidos curriculares y desarrollo de habilidades de pensamiento. (3a ed.). Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina. 
Fernández Zalazar, D. (s. f.). La teoría de la equilibración. Un modelo explicativo del desarrollo cognitivo. Disponible en: http://www.psicogenetica.com.ar/Equilibracion.pdf 
Flores Montero, C. (1998). Conmemoración Académica del Centenario del Nacimiento de Jean Piaget (1896-1966): memoria. Costa Rica: EUNED. 
Nickerson, R. (1988). On Improving Thinking Through Instruction en E. Rothkopf (comp.), Review of Research in Education. En Estrategias docentes. Enseñanza de contenidos curriculares y desarrollo de habilidades de pensamiento (3a ed.). Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina. 
Perkins, D. (1992). Smart Schools. Nueva York: The Free Press. Citado en: Eggen, P.D. y Kauchak, D.P. (1999). En Estrategias docentes: enseñanza de contenidos curriculares y desarrollo de habilidades de pensamiento. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica de Argentina.

Resumen: En el presente ensayo se analiza el modelo estratégico inductivo de enseñanza en el aula como estrategia docente para la apertura de los esquemas cognitivos de estudiantes universitarios. El mismo se aborda desde la perspectiva del constructivismo y la enseñanza activa.

Palabras clave: constructivismo - enseñanza - enseñanza activa - estrategia docente - esquema cognitivo - modelo inductivo - ejemplo.

(*) Este texto fue elaborado en la asignatura Pedagogía del Diseño y la Comunicación II, del Programa Asistentes Académicos de la Facultad de Diseño y Comunicación, dictada por la profesora Eugenia Negreira. Año 2016.


Modelo inductivo como estrategia para la ampliación de esquemas cognitivos fue publicado de la página 114 a página115 en Escritos en la Facultad Nº136

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